Queja ante la Congregación para la Doctrina de la Fe
Con ocasión del anuncio de Luis Fernando Pérez Bustamante, en su blog , de su intención de presentar una queja ante la Congregación para la Doctrina de la Fe con respecto a las declaraciones públicas del P. Masiá sobre la virginidad perpetua de Nuestra Señora, se ha levantado una cierta polvareda.
Como siempre sucede, las pasiones se han disparado y han volado los insultos en todas las direcciones. En mi opinión, los insultos no añaden nada. Hablar de “delator”, “chivato”, etc. no tiene más sentido que descalificar a los que usan esos términos sin ninguna justificación. Apelar a la Congregación para la Doctrina de la Fe (ya sea en el Vaticano o en la Comisión del mismo nombre de la Conferencia Episcopal) en un caso concreto, es algo perfectamente legítimo, creo yo.

La mayoría de los lectores habrán escuchado o visto estos días los anuncios que la Conferencia Episcopal ha pagado en radio y televisión para animar a la gente a elegir la colaboración con la Iglesia en su declaración de Hacienda. El lema de este año es “Cada vez más, necesitamos tu compromiso”.
Antesdeayer, en el blog de Religión Digital, se criticaba muy duramente al cardenal Rouco por haber pedido que en todas las iglesias de su diócesis se pida por el Rey durante las misas:
Ayer estuve, por razones de trabajo, en el pueblo de Meco. Nunca había pasado por allí y me ha causado una buena impresión. Está todo muy cuidado, con muchas calles peatonales, las casas bien pintadas y flores en macetas en las aceras.
Quizá recuerden los lectores que, hace unos días, publiqué dos artículos en este blog titulados Si quieren enfadarse (I) y (II). El primero de ellos trataba sobre la madrileña exposición Dios(es): modo de empleo y sobre la ideología anticristiana que claramente anima la misma. Con la excusa de tratar a todas las religiones por igual, se aprovecha en esta exposición para ridiculizar, malinterpretar y denigrar a la Iglesia.









