La esencia de Dinamarca
Acabo de volver de un viaje por Dinamarca, antigua tierra de vikingos, de godos y de alanos, tierra de marinos, exploradores y conquistadores. Un país precioso para visitar.
También, por la gracia de Dios, es tierra de santos, como Asgario o Canuto. Quizá sea uno de los mayores orgullos de nuestra Europa que su Historia esté jalonada por las vidas de amigos de Dios. Dinamarca abandonó a Thor y a Odín y fue cristianizada hace ya diez siglos, en buena parte por obra del obispo San Asgario (Asgar). El primer rey cristiano de los daneses fue Harald Diente Azul (Bluetooth en inglés, de donde proviene el nombre de la tecnología con ese nombre). San Canuto (Knud), rey de Dinamarca, fue uno de los descendientes de Harald y antecesor de la actual reina Margarita.
Como ya sabrán los lectores, el país es oficialmente luterano, desde la Reforma del s. XVI, que, en el caso de Dinamarca, fue producto de una guerra entre los partidarios de Lutero y los católicos, perdida por estos últimos. Sin embargo, la asistencia regular a los oficios religiosos luteranos está por debajo del 5 %.

Leo en las noticias de Religión en Libertad que, según parece, el Papa ha debido de firmar los Estatutos del Camino Neocatecumenal aunque aún no se haya hecho público, por las razones que sean.
He leído en Religión en Libertad unas declaraciones de Enrique de Castro, sacerdote de la antigua Parroquia de San Carlos Borromeo, actualmente centro pastoral. Si hay algo que me agrada de este sacerdote es que, a diferencia de otros, no busca el equívoco del que sugiere pero no llega a afirmar, sino que dice con claridad lo que piensa.
Hace unos días, el blog del Barón Rampante publicaba una noticia, tomada de la Stampa y de La Razón, que afirmaba que el Papa podría estar pensando rehabilitar a Lutero. El autor titulaba su artículo: “Benedicto: Lutero no era un hereje”. Esta “noticia” se ha extendido como una epidemia de gripe y ha infectado a multitud de páginas de Internet y a otros Periódicos. Hoy mismo, el periódico El Mundo publicaba un artículo, firmado por Irene Hernández Velasco, corresponsal en Roma de dicho periódico, titulado “¿Hacia una rehabilitación de Lutero por el Vaticano?”.
Una buena noticia: acaba de terminar la construcción en el Emirato de Qatar, en Oriente Medio, de la primera iglesia católica desde el s. VII. Hasta ahora, estaba totalmente prohibida la construcción de iglesias en este pequeño país de mayoría musulmana.









