Un libro de aventuras
Es difícil resistirse a un libro que comienza con una frase como esta: “para enamorar a mi mujer, me la llevé al Barrio Chino".
José Manuel Genovés ha publicado en la editorial Vita Brevis un librito llamado “Milagros de andar por casa”. 130 páginas a través de las cuales conocemos con insólito detalle el recorrido del autor, su mujer y sus “nueve hijos aquí, tres en el cielo y uno acogido", con multitud de vivencias tanto de su familia como de sus más próximos, docenas de situaciones tan sorprendentes como reales, con un sólo eje: la acción de la Providencia divina en todos los actos, desde los más cotidianos hasta los más extraordinarios, desde los momentos sublimes hasta los ridículos, pasando por los gozos y el sufrimiento. Desde una niña diagnosticada de “riesgo de síndrome de Down” en el vientre de su madre, a la cual se recomendó “interrumpir", y que hoy asistía desde la primera fila con sus traviesos ojos de salud rebosante, hasta la amargura de unos votos religiosos que no se pudieron renovar.

Con el deseo de que podamos contemplar con admiración el Milagro de los milagros: el Niño Dios nacido en la carne por nosotros.
Participante invitado: Higinio Fernández, licenciado en Teología Pastoral Buenista por la Universidad Koinonía de Teología a Distancia y profesor en el Instituto de Ciencias Sociorreligiosas de Parla (Madrid). Está casado y mantiene el blog Todos somos hijos de Dios en Multirreligión Digital.
Hace unos días, escuché en una homilía una imagen que me gustó. Hablando de la oración, el sacerdote decía que, para un cristiano, rezar debe ser como respirar. Igual que uno no deja nunca de respirar, tampoco debe dejar nunca de orar. Orad siempre, sin interrupción, nos dice San Pablo. Y San Gregorio de Nisa afirmaba que hay que acordarse de Dios aún más que de respirar.



