El oro, incienso y mirra de la cuaresma
Una de las cosas que más me fascinan de la Sagrada Familia de Barcelona es el profundo simbolismo de cada detalle del templo expiatorio. Cada pequeño adorno parece estar pensado y tener su sentido especial.
A pesar de ciertas cuestionables desviaciones del plan original, por todas partes se encuentran muestras de la intensa vida espiritual de Gaudí. Una de estas muestras que me llamó la atención la última vez que estuve en Barcelona fue el paralelismo trazado por Gaudí, en las inscripciones de un muro, entre los regalos que llevaron los magos al Niño recién nacido en la primera Navidad y las prácticas que aconseja la Iglesia para vivir la Cuaresma:
ORO – LIMOSNA
INCIENSO – ORACIÓN
MIRRA – AYUNO
Este paralelismo es muy profundo (tiene mucha miga, como decimos los españoles) y creo que puede ayudarnos a entender mejor lo que es la Cuaresma.

El sábado pasado murió D. Antonin Scalia, juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, hijo de inmigrantes sicilianos, católico y padre de nueve hijos, uno de ellos sacerdote. La noticia ha pasado sin pena ni gloria por la mayoría de los medios de lengua española, pero tiene una gran relevancia. A diferencia de lo que sucede en España, en Norteamérica, el puesto de miembro del Tribunal Supremo (equivalente a grandes rasgos a nuestro Tribunal Constitucional) es importantísimo, porque es vitalicio. En ese sentido, los jueces del Tribunal Supremo estadounidense pueden constituir un verdadero tercer poder judicial estable, que haga de contrapeso al ejecutivo y al legislativo.
Participante invitado: El P. Robert Longshanks es un antiguo anglo-católico que cruzó el Tíber hace cincuenta años. Conocido (a sus espaldas) por sus compañeros sacerdotes como Father “Battleaxe” Bob, se comenta que su propio obispo le tiene algo de miedo desde que le dijo que “el problema de Inglaterra ha sido siempre que sus obispos no están dispuestos a morir mártires”.
Hay ciertas noticias que no salen en la prensa habitual, pero cuyas consecuencias a largo plazo son mucho más importantes que las de unas elecciones presidenciales o las de una cumbre internacional de tipo ecológico-forense. Me alegra traer hoy al blog en exclusiva una de esas noticias que probablemente haya pasado inadvertida para los lectores, porque no todos los días se produce un descubrimiento arqueológico (¡y teológico!) de estas proporciones.
Hace un par de semanas recomendé el libro









