Votación – Concurso EDF de blogs católicos
Ha llegado el momento de votar a los mejores blogs católicos en este I Concurso Espada de Doble Filo. Como decía una comentarista, el problema va a ser, sin ninguna duda, la increíble sobreabundancia de blogs católicos, que me ha sorprendido también a mí muy agradablemente.
En ese sentido, el objetivo principal de este concurso ya se ha cumplido con creces: dar a conocer buenos blogs católicos a los lectores. ¡No estamos solos! Son muchas las voces que se levantan en el mundo virtual para hablarnos de Dios, hacer que nos riamos con alegría cristiana, hablarnos de las riquezas de la Tradición, ayudarnos en la vida espiritual o familiar o, simplemente, hablar de cualquier cosa como cristianos.

Una comentarista me recordaba el otro día que, cuando no tiene nada que hacer, el diablo se dedica a matar moscas con el rabo. Como hoy estoy algo perezoso y en invierno no hay moscas, he pensado dedicar este domingo a convocar un nuevo concurso: el I Concurso de blogs católicos Espada de Doble Filo.
Un lector, Marcos, que conoce bien Inglaterra y el ambiente religioso por aquellos lares me ha enviado estos interesantes párrafos sobre el Anglicanismo y sus diversas variantes, incluyendo a los anglocatólicos. Como me han resultado muy interesantes, a pesar de su brevedad casi telegráfica, los reproduzco en este post separado, esperando que aclaren algo a quienes no conozcan nada del tema y permitan a los demás profundizar en él.
Estos últimos días, se ha celebrado en Roma el Sínodo de Obispos para África, con más de 200 prelados africanos presentes para discutir asuntos pastorales, morales y litúrgicos, además de los problemas políticos y sociales que afectan a la Iglesia en el continente. Increíblemente, las noticias se centran casi exclusivamente en el hecho de que los obispos africanos han recomendado, como siempre, la castidad y la fidelidad y han rechazado una vez más el uso de los preservativos. Parece que es lo único que les interesa a los medios. Nos jugamos el futuro de la Iglesia en todo un continente y los periódicos continúan con sus obsesiones habituales.



