La apertura a la vida: la cuestión de fondo
Hemos hablado ya varias veces del adulterio, como un tema tabú que no se suele tratar en catequesis ni homilías. Hoy vamos a comenzar con otro tema de moral que aún se suele tratar menos: la apertura a la vida y la anticoncepción.
Luis me propuso hablar de este tema, consciente de que puede suscitar reacciones airadas. Le respondí que no sólo me parecía apropiado, sino que lo consideraba como un deber para cristianos que escriben en Internet. Se trata de un aspecto muy importante de la moral matrimonial cristiana, pero el desconocimiento del mismo es casi universal. En parte, este desconocimiento se debe a la influencia de la cultura imperante en nuestra época, que tiende a concebir la sexualidad de forma superficial e inhumana. Sin embargo, estoy convencido de que una gran parte de la responsabilidad corresponde también a sacerdotes y catequistas que, durante cincuenta años, no han hablado de este tema o han traicionado su misión, ofreciendo su propia opinión en lugar de la enseñanza de la Iglesia.
Aquí tienen un primer texto, enviado por Luis. Publicaremos otros, pero creo que Luis hace algo esencial en estas líneas: centrar la cuestión de la apertura a la vida y la anticoncepción en la idea cristiana del matrimonio. La moral católica no se puede separar en normas independientes tomadas en solitario. Igual que el ser humano es uno, también la moral católica es una y, para entenderla bien, hay que ir a sus raíces profundas, a la comprensión cristiana de lo que es el ser humano y su relación con Dios y con los demás hombres.

Un post brevísimo. Gracias a un programa llamado Statcounter, voy recibiendo información sobre las visitas del blog. No sólo el número, sino también otra información como el país y la ciudad del visitante, su itinerario y tiempo en el blog, etc. Entre esos datos, cuando el lector ha llegado a través de una búsqueda en Google u otro buscador, también puedo saber, a través de Statcounter qué palabras buscaba.
El hecho de utilizar fraudulentamente las palabras para decir lo contrario de lo que esas palabras significan no me sorprende. Estamos ya desgraciadamente acostumbrados a que suceda. Pero me sigue irritando sobremanera. De alguna forma, siento que me están llamando tonto al hacer eso, que se están burlando en mi cara.
Publico hoy la segunda parte del texto que me ha enviado Cristhian sobre el adulterio. Para evitar malentendidos, recordaré que no es un texto sobre el amor cristiano en general, sino específicamente sobre una deformación de ese amor, sobre la traición a ese amor que es el adulterio. Tiene palabras duras, pero necesarias para llamar a las cosas por su nombre.



