El “nuevo paradigma” y el aborto en Irlanda

Con cierta resignación, he leído el comunicado de la Asociación de Sacerdotes Católicos sobre el referéndum irlandés en el que se decidirá si se mantiene la prohibición constitucional del aborto o se elimina para liberalizar esa plaga moderna. La Asociación en cuestión es uno de esos grupos autodenominados progresistas, así que uno puede imaginar de antemano lo que va a decir, pero me ha parecido interesante analizarlo porque es una perfecta muestra de lo que se ha dado en llamar el “nuevo paradigma” moral, nacido con los Sínodos de la Familia y la exhortación Amoris Laetitia y sus diversas interpretaciones.
De forma ligeramente sorprendente, este grupo de sacerdotes irlandeses comienza diciendo que “como asociación que representa a sacerdotes católicos, defendemos plenamente la doctrina católica de que toda vida humana, desde su comienzo a su final, es sagrada, y de que todas las personas humanas tienen en común el derecho fundamental a la vida”. Uno estaría tentado de aplaudir, si no fuera por el sospechoso cambio en la expresión habitual (“desde la concepción hasta la muerte natural”, que se convierte en un vago “desde su comienzo a su final”) y porque la experiencia nos dice que la cosa no va a quedar ahí.




Como sabrán los lectores, en los últimos dos años se ha llevado a cabo una reforma radical de la Pontificia Academia para la Vida, fundada por el Papa Juan Pablo II en 1994 y cuyo primer Presidente fue el candidato al Nobel y admirable católico Jerome Lejeune. En 2016, Mons. Vinzenzo Paglia, uno de los fundadores de la Comunidad de San Egidio, fue nombrado nuevo Presidente de la Academia, probablemente para realizar esta reforma.



