La humildad del corazón

¿Cuál es el principal problema de los cristianos corrientes? Me refiero a los de Misa dominical o incluso diaria, los de buena intención, los que hacemos lo posible por vivir en gracia y nos confesamos regularmente, rezamos el rosario y nos esforzamos por convertirnos en cuaresma o abrir el corazón en adviento. Problemas tenemos muchos, claro, como todo el mundo, pero ¿cuál es el principal, el que siempre está presente, como una piedra molesta e irritante en el zapato de la que no nos podemos librar?

Creo que, si lo pensamos un poco, no hay duda de que ese problema es generalmente la rutina y la tibieza. Para el cristiano, los pecados se solucionan confesándose, pero ¿y esa mediocridad de la que no podemos salir? ¿Para eso nos redimió Cristo en la cruz, para que viviéramos más o menos como los demás hombres, sin grandes vicios, pero también sin grandes virtudes? ¿Para que fuéramos tirando por la vida? ¿Acaso no estamos llamados a ser santos? ¿Por qué nos confesamos una y otra vez, año tras año, de lo mismo y parece que no avanzamos nada? ¿Por qué pasan cuaresmas y cuaresmas y no nos convertimos?

Esto nos lleva al problema real, que no es la tibieza en sí misma, sino algo más profundo: ¿de dónde viene esa tibieza? ¿Por qué nos domina? ¿Por qué estamos tan esclavizados por ella que no podemos liberarnos? ¿Es que no tiene remedio y solo un puñadito de santos estaba llamado a salir de la mediocridad? ¿Y nosotros?

Para encontrar la respuesta, propongo que acudamos a uno de los maestros de la vida espiritual que tiene la Iglesia en su Tradición: Fray Cayetano María de Bérgamo. Se trata de un capuchino italiano, que vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII y que fue uno de los grandes predicadores de su época. He leído recientemente un libro suyo en el que se habla del tema que nos ocupa y me ha gustado tanto que he pensado: estoy tiene que leerlo mucha más gente y, en particular, los lectores del blog. Así que lo he traducido y acaba de ser publicado por la Editorial Vita Brevis: La humildad del corazón.

Como sospecharán los lectores por el título del libro, Fray Cayetano explica que vivimos en la tibieza porque nos falta la humildad del corazón. Es decir, el problema está en la gran soberbia oculta que hay en nuestro interior. Somos soberbios y no sabemos que lo somos. Puede que digamos que ya lo sabíamos, pero estamos hablando de boquilla. Esa soberbia, como un iceberg, es enorme y nosotros creemos que no es más que un problemilla, es una herida por la que nos desangramos mientras pensamos que solo tenemos un pequeño arañazo.

De ahí vienen nuestras dificultades. Dios está deseando darnos la gracia de la santidad y liberarnos de la tibieza que nos domina, pero lo cierto es que no podemos recibir esa gracia, porque la gracia solo actúa en los humildes. La soberbia, por definición, rechaza la gracia, no la soporta ni puede acogerla y estamos enfangados y atascados en el barro de la soberbia, que forma en nuestras vidas el pantano de la mediocridad.

En el libro, con una grandísima paciencia y poco a poco, Fray Cayetano nos enseña a desear, amar, pedir y buscar la santa humildad de Cristo, mostrándonos la necesidad que tenemos de ella, el gran tesoro que es y los bienes que lleva consigo. A fin de cuentas, sin la humildad ninguna virtud puede subsistir mucho tiempo, mientras que, si tenemos humildad, Dios nos irá dando todas las virtudes. Como se nos recuerda desde la primera página, en el cielo hay santos de muchos tipos y que vivieron de formas muy diferentes, pero no hay nadie que no haya sido humilde.

Además de eso, en el libro se nos va descubriendo la soberbia escondida que tenemos dentro. No es agradable, lo confieso, encontrar soberbia por todas partes en el alma, incluidos los rincones más insospechados. Al arrojar luz sobre esos rincones es cuando se puede ver la suciedad de años y años de descuido que hay en ellos. Un descubrimiento duro, pero muy muy necesario. Del mismo modo que sin la humildad las demás virtudes no duran mucho, todos los pecados están mezclados con soberbia. Por ello, al final del libro se incluyen varios capítulos prácticos dedicados en concreto a cómo hacer examen de conciencia sobre la humildad para con Dios, para con el prójimo y para con nosotros mismos.

El libro es sencillo y claro, como si estuviera escrito para torpes, que, en cierto modo y si reconocemos la verdad, es lo que somos. Además, está cuajado de frases de la Escritura, que forman el entramado de todo lo que se dice y que claramente provienen de años de meditación del autor. También abundan las enseñanzas de los padres de la Iglesia y los grandes teólogos católicos, desde San Agustín hasta Santo Tomás, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Magno y muchos otros.

Me permito decir que es un libro especialmente apropiado para leer en Cuaresma, ya que va al centro de la cuestión de por qué no nos convertimos. En fin, se trata de un libro magnífico, para leer, meditar, poner en práctica y releer muchas veces a lo largo de la vida. No se lo pierdan.

………………..

El libro se puede comprar, al económico precio de 9,99 euros en papel y 3,99 euros en formato electrónico, en la Editorial Vita Brevis, Amazon.es, Amazon.com, Amazon.mx, Apple ibooks, Barnes&Noble, Kobo, etc.

125 comentarios

  
Bruno
Nota: como otras veces, si algún lector del blog tiene interés por el libro pero, por las razones que sea, no puede comprarlo, que me lo diga y le enviaremos encantados una copia electrónica.
22/02/22 1:38 AM
  
Haddock.
Gracias Bruno, no conocía a este autor.
Podría repetir la ingeniosa frase de "a mi a humilde no me gana nadie",pero si creo que es un tema, si no "el tema" clave. Cuando el Papa mandó a investigar a los jansenistas el resultado célebre fue: "Son pobres como mendigos; castos como ángeles... y soberbios como demonios"
Uno cree que ha vencido al mundo y sus pompas y vanidades; que la carne (en su versión chuletón y señora) ya no le puede vencer; pero cuidado con el tercer enemigo del alma que nos acompañará hasta la muerte. El primer pecado, el de la soberbia de satanás, puede ser nuestra última tentación.

22/02/22 4:00 AM
  
Pablo
¡Muchas gracias, Bruno!

¡Excelente post y libro!

¡Genial el comentario de Haddock!

.".. y soberbios como demonios."

🤣🤣🤣
22/02/22 9:05 AM
  
Teresa de Jesus Davila Mendez
Bruno, hola.
Leyendo sus comentarios y abriendo mi corazon a este tesoro de la humildad tan dificil de encontrar y cultivar en estos tiempos me gustaria tener la oportunidad de leerlo, por amazon no he logrado descargarlo, por lo que acepto su regalo de compartir el libro si aun esta vigente su ofrecimiento.
La humildad del corazon, gracias.
22/02/22 10:25 AM
  
Fraileví
Gracias.

Creo que es el mejor post y el más oportuno que he leído en infocatolica.

Más haremos por la Iglesia con la conversión personal que queriendo convertir a los demás desde nuestra soberbia.

Gracias Bruno

Bendito sea Dios


22/02/22 10:35 AM
  
JSP
1. El Verbo encarnado nos dice: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. » (Mt. 11, 28-30). De ahí que Fray Cayetano nos enseñe a desear, amar, pedir y buscar la santa humildad de Cristo, mostrándonos la necesidad que tenemos de ella, el gran tesoro que es y los bienes que lleva consigo. Pues, para ser perfectos, para ser otro Cristo tenemos que ser mansos y humildes de corazón como Nuestro Señor. Y sólo podemos ser mansos y humildes de corazón mediante Cristo que nos pide que vayamos a Él, que confiemos en Él y que aprendamos de sus Enseñanzas.
2. Humildad es andar en verdad como afirma Santa Teresa de Jesús en su libro LAS MORADAS (VI.10.7). Esta es la fórmula para que salgamos de nuestra tibieza, de ese disfraz de soberbia interior que se aferra a la mentira y al espíritu del mundo.
3. Solamente así puede venir el Espíritu creador de Dios a regenerar nuestra alma de Luz para hallar la Paz de Cristo, el descanso de nuestra alma cuando encuentra a su Padre y Dios, y la virtud del Bautismo actúe para que crezcamos en Gracia.
22/02/22 10:50 AM
  
Argia
¡ Buena idea !
" Del mismo modo que sin la humildad las demás virtudes no duran mucho"

Justo hace poco he leido que el cura de Ars en cierta ocasión dijo:
"La humildad es en las virtudes lo que la cadena en los rosarios: quitad la cadena y todos los granos caen; quitad la humildad, y todas las virtudes desaparecen"
Aunque es dificil muchas veces detectar la soberbia, a veces se disfraza hasta de humildad, creo que es nuestra misión, con la gracia de Dios, y mucha ayuda por su parte, intentar derrotarla en nuestra vida.
Fray Cayetano Maria, rogad por nosotros.
22/02/22 11:03 AM
  
África Marteache
A mi me parece que la humildad es la única virtud que solo la percibe Dios en su autenticidad, es decir la humildad de corazón. Para nosotros la humildad es difícil de percibir porque tenemos un estereotipo hecho mediante el cual va unida a un tipo de comportamiento sin el cual la persona puede parecernos, si no soberbia, al menos prepotente, orgullosa o algo así. Las personas con gran virtud de la Fortaleza pueden ser confundidas con personas soberbias, de hecho, la única monja que mataron los nazis dentro del territorio del Reich, Sor Restituta Kafka, llamada por sus hermanas "Sor Resoluta", la mataron porque según el modelo que los nazis tenían de una monja aquella no cumplía los requisitos ya que, en vez de mirar hacia abajo (rasgo que se supone procede de la humildad), levantó los ojos y miró al agente de la Gestapo frente a frente, y en vez de contestar titubeante y dulcemente (otro rasgo que se supone de los humildes) contestó tajantemente: "Yo no voy a quitar los crucifijos y usted tampoco porque este es un hospital privado y no tiene autoridad aquí". ¿Es esa la contestación de una persona humilde? Para los nazis no, pero puede que para Dios sí.
Puede que Heidrich viera lo que había detrás de aquello porque parece que dijo: "Esa monja tiene que morir porque no tiene miedo y eso es contagioso". El comportamiento del humilde y el del miedoso pueden parecer iguales a nuestros ojos, pero no a los ojos de Dios.
22/02/22 12:02 PM
  
Angeles Wernicke
Gracias, Bruno! Impagables tus artìculos, Dios te bendiga!
22/02/22 12:30 PM
  
África Marteache
Argia: Creo que nosotros no podemos detectar la humildad de corazón estamos demasiado confundidos, otras virtudes pueden ser más fáciles de identificar, pero la auténtica y verdadera humildad solo la conoce Dios. Él puede identificar esa virtud en personas que nosotros pensaríamos que no son humildes. Recuerda la oración del fariseo y la del publicano, una persona que aparezca como fuerte y contundente para nosotros puede ser humilde para Dios y una persona que utilice la humildad como táctica puede que ante Dios aparezca como soberbia. Porque todas las virtudes, y la humildad más que ninguna, pueden ser más falsas que un real sevillano.
22/02/22 1:10 PM
  
Pilar
Gracias Bruno, de todo corazón ❤, en cuanto llegue mi hija del trabajo, le pido, por favor, que me lo encargue. Mi soberbia, es mi caballo de batalla.
22/02/22 1:19 PM
  
Fraileví
Dice una monja de Lerma, que le impresionó saber que un empresario nunca despide a un empleado que haya cometido un error.
El motivo es que ese trabajador ya sabe cuál es el error y es dificil que vuelva a cometerse y si pone a otro puede caer en el mismo error.
Si tras un fallo resistimos y nos hacemos un autoboicot no aprenderemos a hacer las cosas bien.
Jesús parece que actuaba igual que el empresario, a quien le negó le nombra Papa y a quienes le abandonaron sus mensajeros, dice la monja.
Sólo el amor de Jesús puede ponernos en pie en cada caída.
Demos nuevas oportunidades a los demás y a nosotros mismos.

Meditando lo que está monja escribe, he pensado que tenía relación con el post. Quizás el desánimo, el desistir, el juzgarse muy severamente sea un síntoma de falta de humildad.
22/02/22 1:33 PM
  
Luis López
Acabo de comprar el libro.

Sólo con la reseña que has hecho veo que necesito leerlo.

Y sobre todo ponerlo en práctica.
22/02/22 2:49 PM
  
África Marteache
"Somos soberbios y no sabemos que lo somos. Puede que digamos que ya lo sabíamos, pero estamos hablando de boquilla. Esa soberbia, como un iceberg, es enorme y nosotros creemos que no es más que un problemilla, es una herida por la que nos desangramos mientras pensamos que solo tenemos un pequeño arañazo".
No creo que hablemos de boquilla, me parece que sí sabemos que somos soberbios pero, es posible, que esos rasgos de soberbia que pensamos tener no sean los auténticos y que los estemos identificando mal. No es fácil identificar ese gran pecado y espero que este libro ayude.
Por otra parte hay una falsa humildad procedente del Mundo, en la actualidad se hacen muchas campañas a favor de esto o lo otro que parecen estar llenas de buenas intenciones y encierran una soberbia luciferina que se capta en los eslóganes.
22/02/22 3:07 PM
  
Bruno
Teresa de Jesus Davila Mendez:

No hay problema. Ahora pido que se lo envíen.
22/02/22 3:16 PM
  
Feri del Carpio Marek
Justo comencé no hace mucho la lectura de este libro, en inglés. En lo poco que avancé (y por soberbio no avancé lo que podría haber avanzado) me llevé una impresión muy parecida a la que Bruno describe.

"No es agradable, lo confieso, encontrar soberbia por todas partes en el alma, incluidos los rincones más insospechados"

Para mí es agradabilisimo, el mismo agrado que cuando se pasa días de días tratando de resolver un problema de matemáticas y finalmente se consigue ña solución. Desagradable es verme en esta mediocridad, en este fango de miserias, y no poder ver la causa. Al menos verla ya es un alivio como el que sienten las almas del purgatorio cuando recuerdan el atisbo de la gloria divina que alcanzaron a ver en su juicio personal.

Me impactó lo que dice en la introducción que para quienes están profundamente involucrados en el trabajo de su santificación, perseverar por años en el estudio de un buen libro es muy importante, sobre todo para laicos que viven en el mundo, porque nunca se puede asimilar apropiadamente una doctrina espiritual si es que no se vive en ella y se ha sido saturado por ella. El alma debe ponerse como en remojo en sal muera hasta que quede impregnada de las cualidades de esa doctrina espiritual.

Me impactó por dos motivos. El primero porque últimamente venía pocoteando muchos libros espirituales, y el segundo porque al leer ese comentario precisamente en ese libro, fue una indicación clara de que tengo que impregnarme de esa doctrina, ahí mi alma va a encontrar lo que tanto está necesitando, como cuando Zaqueo se subió a la higuera buscando al Señor, y en el momento menos pensado el Señor le dirige la mirada y le dice que para conocerlo, para recibirle en su casa, debe bajar de allí. En este caso bajar de la higuera para mí significa dejar otras lecturas e impregnarme de esta sobre la humildad.
22/02/22 3:16 PM
  
Marta de Jesús
Me apunto el libro. Bruno muy acertado, como de costumbre.

En una reseña sobre Santa Juana de Arco, de la que desconozco su veracidad, leí que en su última confesión antes de la hoguera, le preguntaron si ha sido soberbia. Respondió sinceramente y sin pensarlo demasiado: "Sí, mucho". Pues así nosotros. Pero hemos primero de verlo. Y no solo eso. Hemos de querer despojarnos de ello. Si este libro ayuda a eso, entonces es un regalo de Dios.

Otro apunte, Santa María Faustina Kowalska, nos advirtió de que Satanás (y demás espíritus réprobos), extensible a las personas, podían ser capaces de cubrirse con el manto de la humildad, aparentemente, pero nunca con el del servicio. Estamos en este mundo para caminar hacia el Cielo. Y eso solo es posible sirviendo. Como Cristo nos mostró, dando plenitud a todo lo mostrado anteriormente por Dios Padre. Quizá eso para otro post, D.Bruno. Disculpen si no me expreso del todo correctamente. Brote verde en la Fe.

Interesantes comentarios.
22/02/22 4:01 PM
  
Bruno
Argia:

¡Muy buena la frase del Cura de Ars!
22/02/22 4:18 PM
  
Pampeano
Si tomamos soberbia como sinónimo de orgullo, CS Lewis decía algo similar en Mero Cristianismo: "El gran pecado: Hoy llegamos a esa parte de la moral cristiana que difiere mucho más rotundamente de todas las demás. Hay un vicio del que ningún hombre del mundo está libre, que
todos los hombres detestan cuando lo ven en los demás y del que apenas nadie, salvo los cristianos, imagina ser culpable. He oído a muchos admitir que tienen mal carácter, o que no pueden abstenerse de las mujeres, o de la bebida, o incluso que son cobardes. No creo haber oído a nadie que no fuera cristiano acusarse de este otro vicio. Y al mismo tiempo, pocas veces he conocido a alguien que no fuera cristiano que demostrase la más mínima compasión con este vicio en otras personas. No hay defecto que haga a un hombre más impopular, y ninguno del que seamos más inconscientes en nosotros mismos. Y cuanto más lo tenemos en nosotros mismos más nos disgusta en
los demás. El vicio al que me refiero es el orgullo o la vanidad, y la virtud que se le opone es, en la moral cristiana, la humildad. Tal vez recordéis, cuando hablaba de moral sexual, que os advertí que el centro de la moral cristiana no residía allí. Pues bien, ahora hemos llegado a ese centro. Según los maestros cristianos, el vicio esencial, el mal más
terrible, es el orgullo. La falta de castidad, la ira, la codicia, la ebriedad y cosas tales son meros pecadillos en comparación. Fue a través del orgullo como el demonio se convirtió en demonio: el orgullo conduce a todos los demás vicios: es el estado mental completamente anti-Dios...Es terrible que el peor de todos los vicios pueda infiltrarse en el centro mismo de nuestra vida religiosa. Pero podemos comprender por qué. Los otros, y menos malos, vicios, vienen de que el demonio actúa en nosotros a través de nuestra naturaleza animal. Pero éste no viene a través de nuestra naturaleza animal en absoluto. Este viene directamente del infierno. Es puramente espiritual, y en consecuencia, es mucho más mortífero y sutil. Por la misma razón, el orgullo puede ser a menudo utilizado para combatir los vicios menores...".
22/02/22 5:11 PM
  
Francisco de Argentina
Hola Bruno, Yo participo poco en los comentarios: Me gustaría leer este libro en esta Cuaresma pero no lo puedo comprar. Me lo podrias enviar? Gracias
22/02/22 5:39 PM
  
Héctor R
Hola, Bruno pido que no se publique mi comentario, iré al grano, hace meses me tope con el video en donde tu y tu familia estaban presentando un villancico y no se que me vino a la cabeza, y me dije, Bruno tiene una familia muy bella, su esposa sus hijos, de verdad que sin duda a sido una enorme bendición en su vida y luego pensé, estará este hombre cuidando a su esposa a sus hijos? No me lo tome a mal yo a usted no lo conozco y creo que nunca nos conoceremos en esta vida, soy un joven guatemalteco, lo digo y este artículo viene como anillo al dedo, usted hace una labor de denunciar los males en la Iglesia, pero mucho cuidado por estar pendiente de lo que pasa muchas veces en Roma, podemos descuidar lo que Dios nos ha encomendado, a usted le pedirán cuentas de la forma en cómo acercó a sus hijos a Dios, repito a usted no lo conozco, así que espero que este cuidando mucho a sus hijos y a su esposa para que sean Santos, pero siempre por estar pendiente de algo que no nesesariamnete es malo, pero que puede consumir nuestra mente y tiempo y dejar de un lado nuestras responsabilidades, en este caso de ser esposo y padre de familia. Bueno eso quería escribirle desde hace meses pero no lo había podido, hacer fue como una inquietud que tenia, que Dios lo bendiga y la Virgen, Reina la familia, le protejan a usted, su esposa e hijos
22/02/22 5:43 PM
  
Héctor R
Acabo de ver que los comentarios se publican automáticamente, si usted desea publiquelo, o comparta una reflexión, saludos
22/02/22 5:45 PM
  
Lucía Victoria
La humildad es la virtud suprema porque es la virtud con que Dios engalanó a su propio Hijo, quien, "siendo de condición divina se despojó de su rango y se rebajó hasta la muerte, y una muerte de cruz" (Filip. 2, 6-11). Diría que su esencia se puede encontrar en su aceptación incondicionada a los designios del Padre, en Getsemaní: "no se haga mi voluntad, sino la tuya".

Diametralmente opuesta, enfrentada sin posibilidad de la menor coincidencia, está el pecado de soberbia, que encarna a la perfección el propio Satanás, para condenación propia y de muchos, tras revolverse contra su Creador y querer suplantarlo al grito de "non serviam".
22/02/22 6:02 PM
  
África Marteache
Pampeano: El orgullo, mejor soberbia, que sirve para combatir los vicios menores es el peor de todos porque esa soberbia es luciferina, aparta a Dios y se centra en uno mismo sin darnos cuenta que no somos nosotros sino Satanás el que nos maneja. ¡Ay de aquel que piense que es casto, generoso o, incluso pobre, por mor de su propia capacidad de controlar el mal!
22/02/22 6:16 PM
  
FSolano
Si sigue vigente la oferta, por favor me envías el libro. Gracias.
22/02/22 6:31 PM
  
Argia
Africa
En mi comentario no hablo de detectar la humildad, sino la soberbia.
Pero si hay una manera más o menos, de detectar la humildad:
"No eres humildes cuando te humillas, sino cuando te humillan y lo llevas por Cristo" ( Camino, S. Jose Maria Escrivá de Balaguer )
22/02/22 6:35 PM
  
Jorge Alberto
Estimado Bruno:

Me interesaría leer el libro. ¿Sería muy soberbio pedírselo gratis?

Dios le pague.
22/02/22 7:18 PM
  
Bruno
Francisco de Argentina, FSolano y Jorge Alberto:

Estupendo. Pido que se lo envíen.
22/02/22 7:21 PM
  
Bruno
Héctor R:

Muchas gracias por su consejo.
22/02/22 7:42 PM
  
Francisco de Argentina
Muchas gracias Bruno, ya lo recibí. Dios te bendiga mucho
22/02/22 7:44 PM
  
Pampeano
Doña África, no lo transcribí antes por no alargar la cita, pero lo dice Lewis con claridad: "Los maestros, de hecho, a menudo acuden al orgullo de los alumnos, o, como ellos lo llaman, a la estimación que sienten por sí mismos, para impulsarles a comportarse correctamente: más de un hombre ha superado la cobardía, la lujuria o el mal carácter aprendiendo a pensar que estas cosas no son dignas de él... es decir, por orgullo. El demonio se ríe. Le importa muy poco ver cómo os hacéis castos y valientes y dueños de vuestros impulsos siempre que, en todo momento, él esté infligiendo en vosotros la dictadura del orgullo... del mismo modo que no le importaría que se os curasen los sabañones si se le permitiera a cambio infligiros un cáncer".
22/02/22 9:17 PM
  
África Marteache
Creo que C.S. Lewis hizo un trabajo considerable al tratar de pensar como piensa el diablo y, realmente, es aterrador porque lo que le interesa de nosotros ni siquiera lo sospechamos y todo tiene su comienzo en la soberbia, como ya el mismo Génesis enseña.
22/02/22 10:04 PM
  
África Marteache
El enfoque que le da a la guerra, que para nosotros es un mal, es extraordinariamente retorcido porque, según le explica a su sobrino la guerra es algo que se va a llevar a muchas personas pero eso le es indiferente porque todos los mortales mueren, el asunto es si esa guerra va a producir la condenación o la salvación de las personas. De hecho, un joven que iba siendo desviado de a poquito hacia el mal: malas compañías, juego, etc...en los bombardeos de Londres se centra de repente y muere tratando de salvar a su prójimo, lo que supone la pérdida de un alma para ellos.
Tendríamos que pensar como Lewis y tratar de averiguar que es lo que le interesa al Diablo de esta pandemia y mucho me temo que hayamos trabajado en su favor.
22/02/22 10:30 PM
  
Feri del Carpio Marek
Gracias Pampeano por comentar sobre ese capítulo de Mero Cristianismo. Me puse a leerlo y está estupendo. Por el final, C. S. Lewis nos deja este pensamiento que trataré de tenerlo presente en la memoria:

«No imaginéis que si conocéis a un hombre realmente humilde será lo que la mayoría de la gente llama «humilde» hoy en día. No será la clase de persona untuosa y reverente que no cesa de decir que él, naturalmente, no es nadie. Seguramente lo que pensaréis de él es que se trata de un hombre alegre e inteligente que pareció interesarse realmente en lo que vosotros le decíais a él. Si os cae mal será porque sentís una cierta envidia de alguien que parece disfrutar con tanta facilidad de la vida. Ese hombre no estará pensando en la humildad: no estará pensando en sí mismo en absoluto.»

Al final, la humildad, como toda virtud grande o pequeña, es un don de Dios, entonces más que en pensar cómo podemos ser humildes (lo que ya tiene un dejo de soberbia), debemos pedir a Dios la humildad. Ahora, el camino por el que Dios normalmente nos quiera dar esta virtud, probablemente pasa por darnos la gracia de meditar sobre ella, para conocerla mejor y así aumentar nuestro deseo, no de la virtud en sí misma, sino de ser humildes como nuestro amado Dios y Salvador, porque el amante, cuando ama de verdad, quiere parecerse en todo al amado. ¿Y qué atributo hay que sea más preciada por nuestro amado Cristo que la humildad, atributo que es precisamente el que adquirió al asumir nuestra naturaleza? Y de hecho la humildad fue el canal mismo por el que pudo venir a ser uno de nosotros, la humillación de Dios descrita en la carta a los Filipenses. Por eso el amante de Cristo buscará en primer lugar parecerse al Amado en la humildad, y por eso la que más amó a Dios, tuvo que ser también la más humilde... Cuánta tuvo que ser la humildad de la Esclava del Señor, para que el propio Dios actualice su propia humillación a través de la maternidad de esa Mujer.

En fin... se pueden decir muchas palabras sobre la humildad... pero creo que ahora me toca callar un poco, meditar más en la humildad de Cristo y pedirle esa humildad, con el simple propósito de que sólo así podré agradar a quien se desangró en la Cruz por amor a mí.
22/02/22 10:54 PM
  
África Marteache
Lo difícil de la humildad es que debemos serlo sin intentarlo, el intento de ser humildes puede ser soberbia soterrada, lo que hace de la humildad perfecta algo casi imposible.
Yo creo sinceramente que eso es algo que solo lo puede ver Dios, que es el que lee los corazones.

22/02/22 11:04 PM
  
África Marteache
Pues sí, totalmente de acuerdo con lo que dice Feri del Carpio, la verdadera humildad provoca envidia.
22/02/22 11:09 PM
  
Pablo
Tranquila África, no es tu caso.
22/02/22 11:18 PM
  
Lucía Victoria
Yo creo, África, que lo único que le interesa al diablo de nosotros es destruirnos. Frustrar el plan de Dios en y con cada uno de Sus hijos amados. ¿O no hay mayor dolor para un padre que el que le sea arrebatado un hijo...para siempre? Pero como tampoco se le ha dado tal poder -el de eliminarnos, digo-, lo máximo que puede hacer, que no es poco, es tratar por todos los medios de apodearse de nuestro corazón, para lograr así que seamos nosotros quienes nos destruyamos (a nosotros mismos y entre nosotros).
La mentira y la división son sus divisas inconfundibles, de ahí la importancia de ser siempre fieles a la verdad y de permanecer unidos (injertados) en el amor de Dios.
22/02/22 11:28 PM
  
Pampeano
Hay dos libritos que tratan mucho el tema de la humildad: La libertad interior y La paz interior, de Jacques Philippe. Son también recomendables.
22/02/22 11:38 PM
  
África Marteache
Gracias, Pablo, por suponer que no tengo envidia de la virtud, pero yo no estoy tan segura de eso.
22/02/22 11:54 PM
  
perenolasc
Africa:
Decía Machado:
“La envidia de la virtud hizo a Caín criminal. ¡Gloria a Caín! Hoy el vicio es lo que se envidia más.”
Ya tenía razón, ya…
23/02/22 12:26 AM
  
Fraileví
En el cuadro del Hijo Prodigo de Rembrandt se representa al hijo mayor, al hijo bueno de una forma extraordinaria.
Es el personaje que en su vestir, en su elegancia y aspecto en general, mejor representa la dignidad de la familia y se acerca a la majestad del padre, un digno heredero.

Es a quien le parece injusto el homenaje y la fiesta que hace el padre al hijo que vuelve en una situación miserable. Él es quien merece el honor y la fiesta, no hay derecho.

Los sabios monjes bizantinos decían que el diablo siempre encuentra el punto débil por donde atacar y a los santos suele atacarlos por la soberbia, el verse y sentirse mejores.

Este libro es necesario para los que tratamos de mejorar en la virtud y una y otra vez resbalamos y tenemos que comenzar desde la base.
También a quienes han conseguido gran nivel en virtud y santidad.

Mientras tanto que nuestros pecados, nos valgan al menos para juzgar como quisiéramos ser juzgados.

Y no ver falsa humildad en quien ha conseguido un grado que a nosotros se nos resiste.
23/02/22 1:10 AM
  
Lucy González
Bruno, muy agradecida por cada uno de tus artículos.
Ojalá pudiera recibir el libro. Me haría mucho bien... y también a los míos.
Gracias.
23/02/22 2:49 AM
  
Bruno
Lucy:

Ya he pedido que se lo envíen.

Un saludo.
23/02/22 2:58 AM
  
Gloria (Chile)
Bruno, por favor, puedo pedir que me lo envíes?
Muchas gracias.
Que Dios te lo pague.
23/02/22 3:34 AM
  
África Marteache
pernolac: A mi también me ha venido a la cabeza ese versito que da en la clave de la envidia al humilde. No es raro que en conventos, por ejemplo, frailes o monjas que destacan por su mansedumbre y que tienen determinados dones sean envidiados por los demás. Muchos santos han sufrido lo que ahora se llama acoso porque hay que ser muy humilde para no plantearte que Dios parece mirar a esas personas con particular amor y, si tú eres uno más, conformarte con eso. D. Dolindo Ruotolo o el P. Pío de Pietrelcina sabrán mucho sobre esta cuestión. La envidia se combate con la admiración, si te acostumbras a ver en el otro algo excepcional y admiras eso la envidia nunca se presentará, pero la admiración es tan rara como la humildad, pocas personas la sienten.
En otros tiempos la admiración se promovía con las Vidas de Santos, la ejemplaridad, etc...hoy en día, en cambio, se supone que tú debes buscar tu propio camino sin fijarte en nadie y, la suspensión del juicio a los pecadores tiene como consecuencia la suspensión del juicio a los justos, que se quedan ahí como pintados y sin tener nada que decir.
No no es lícito decir que alguien sea peor que uno mismo, pero no hay nada en la Doctrina que nos impida verlo como mejor.
23/02/22 7:39 AM
  
África Marteache
Las personas que son capaces de sentir una gran admiración por los santos, los héroes o aquellos que se destacan por su cualidades inspiradas por el Espíritu Santo suelen ser sumamente atractivas y con notable inclinación a la poesía, tanto lírica como épica, hay pocas, pero si encuentras alguna puedes considerarte afortunada si te considera tu amigo. El problema del Hijo Pródigo se hubiese arreglado si el hermano mayor hubiese compartido con su padre la alegría del regreso de su hermano dando muestras de grandeza, pero también si el que regresaba a casa le hubiera dicho al otro que le agradecía muchísimo que hubiera estado junto a su padre todos aquellos años en los que él se despreocupó totalmente de su hogar porque es muy posible que el padre ya no pudiera vivir solo y el peso de la familia recayera sobre el hermano mayor sin que él se hubiera enterado. Las cosas nunca están como las dejaste si tardas en volver.
23/02/22 8:07 AM
  
Scintilla
Aunque sé que Bruno lo manda de mil amores, recuerdo que hay una traducción histórica del libro que se pueden descargar gratuitamente todos los que desean leerlo y no pueden comprarlo en la biblioteca virtual de Andalucía (el programa no me deja poner el enlace). Y en letra gigante, cosa que agradecemos los que ya tenemos una edad.
23/02/22 8:22 AM
  
Scintilla
A fuer de ser cansino, animo también a leer el clásico de san Bernardo sobre los grados de humildad, que leyeron todos nuestros autores del siglo XVI (incluyendo los herejes), y la condensación de esos principios en los de san Juan de Ávila. Sólo la fe enseña que en esa pura humildad no hay abyección ni pusilanimidad.
23/02/22 8:26 AM
  
Scintilla
La verdadera humildad no provoca envidia: o desprecio o atracción. Quien envidia, envidia un bien y la humildad no granjea ningún bien visible, sólo a la luz de la visión sobrenatural se capta su acción. Que desprecian las personas mundanas y atrae a la gente de espíritu.
23/02/22 8:30 AM
  
Marta de Jesús
Lucía Victoria, con usted. Arrastrados y aplastados por nuestros pecados. Lejos de Dios. Cada vez más. Finalmente, destruidos. Así nos quiere el Maligno. Solo podemos descansar en Cristo.

Gracias a los demás comentaristas que aportaron otras lecturas sobre el tema.
23/02/22 9:17 AM
  
Argia
Buscar vivir la humildad, nos puede llevar a aparentarla, porque hay un público que observa, y ante el cual hay que quedar bien.
Creo que es más práctico analizar nuestros pensamientos y comportamiento e intentar detectar la soberbia, el problema de la soberbia es que uno de sus peores resultados es que ciega, el soberbio suele pensar que no hace nada malo.
Ni siquiera nos damos cuenta cuando solo buscamos nuestra gloria, o que nos quieran, en vez de la verdad que es la humildad.
Pero Dios ya sabe todo eso, por eso hay que pedirle todo, sobre todo lo más dificil, como es la humildad.
23/02/22 9:58 AM
  
África Marteache
Depende, Scintilla, la humildad genera bienes espirituales, desde luego, pero entre esos bienes pueden estar la paz interior, la conformidad con lo que tienes, el equilibrio ...que pueden ser envidiados por los inquietos, los insatisfechos, los victimistas y los desasosegados.
23/02/22 10:52 AM
  
Scintilla
Los inquietos, los insatisfechos, los victimistas, los desasosegados... lo están por los bienes del mundo, por un deseo mal asentado, alejado de Dios y por lo tanto no pueden sino despreciar y rechazar la raíz de donde nace esa humildad, los efectos materiales: qué desasosegado envidia la prisión y martirio de san Policarpo que hoy rememoramos, qué victimista envidia la enfermedad de san Juan de Ávila, qué insatisfecho el puesto de conserje de san Alonso Rodríguez, qué inquieto el continuo caminar de san PEdro de Alcántara. Ninguno de ellos quiere la cruz, el esputo en la cara, el latigazo en el lomo. Tienen lo que se buscan. Buscan comodidad y en la comodidad sólo hay malestar espiritual. Siendo consciente que hay una comodidad en el malestar: el masoquismo, sin duda, una enfermedad de nuestros días, envidia del mal.
23/02/22 11:55 AM
  
Fraileví
A veces la falta de humildad se justifica o se camufla en el grupo.

Se tiene más pudor en decir soy muy bueno, que en decir nosotros somos muy buenos, somos los mejores, ¡que sería del mundo, de esta Iglesia tan deteriorada, sin nosotros!
Nosotros los buenos. Ellos tan malos.
Echemos, obliguemos a que se marche el que piensa diferente, con vejaciones insultos, todo está permitido si lo apoya el grupo.

Come con los pecadores.

El Evangelio fe hoy viene como anillo al dedo.

«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
23/02/22 12:15 PM
  
África Marteache
Fraileví: Me temo que la humildad es un asunto personal, la humildad colectiva no existe. La Iglesia es Santa por ser esposa de Jesucristo, nosotros no tenemos que ver con su santidad. Por lo tanto su parrafada no viene a cuento. Tampoco la soberbia es colectiva, ambos polos soberbia-humildad son privados. Decir que la Iglesia Católica es la verdadera no es soberbia porque ya sabemos que estar dentro de la Santa Madre Iglesia, por sí misma, no va a evitar que nos condenemos.
23/02/22 1:03 PM
  
Bruno
Fraileví:

"Echemos, obliguemos a que se marche el que piensa diferente, con vejaciones insultos, todo está permitido si lo apoya el grupo"

Ya que hablamos de la humildad, conviene que se dé cuenta de que no le critican por "pensar diferente", sino porque dice barbaridades constantemente que nada tienen de católicas y a menudo son contrarias al mismo sentido común. Y, además, bajo una capa de buenismo y humildad impostada que resultan tremendamente cargantes.

Deje de dar consejitos pasivo-agresivos a los demás y de señalar supuestos defectos de otros camuflándolo apenas con la primera persona del plural. Ese tipo de comentarios impiden cualquier discusión racional, son difícilmente soportables y los borraré inmediatamente. Comente sobre los temas y no sobre los comentaristas.

No quiero ofenderle, pero solo hay dos opciones: o decirle estas cosas con claridad o borrar sus comentarios.
23/02/22 1:13 PM
  
Lucía Victoria
En línea con lo que bien dice Scintilla, se me viene ahora un muy elocuente ejemplo de humildad:

Estaba una de mis santas preferidas, la beata Concepción Cabrera de Armida, entretenida con sus labores domésticas, quizás escribiendo uno de sus innumerables manuscritos, cuando uno de sus 9 hijos, con tan solo 3 años, le pidió ir a jugar con sus hermanos. Ella le dio permiso y siguió a lo suyo, hasta que, alarmada, empezó a escuchar gritos desde el jardín: el niño había caído en una fuente y se había ahogado.

Al día siguiente, en la prensa, apareció la noticia del suceso, con el desafortunado titular: "El descuido de una madre". Inmediatamente, el director espiritual de Conchita -e imagino que algún otro-, como haría cualquier persona de bien, se airaron dispuestos a exigir rectificación por parte del periódico. A lo que ella contestó, algo así como: "Déjenlo estar, para una vez que puedo ofrecer algo verdaderamente grande al Señor...!".
23/02/22 1:41 PM
  
Luis Piqué Muñoz
¡Dios se sabe Santo ¡No se Cree Santo ¡lo Es, Yo soy! el Hombre que se Cree Santo ¡se Condena! El Hombre moderno se Cree Dios y desprecia a la Iglesia y Niega la Virtud y el Pecado ¡La humildísima Virgen María No se Creía ¡Cree! mejor que Nadie ¡y es Perfecta por Gracia, No por Naturaleza! la Criatura mas Humilde y Perfecta a Infinita distancia del Resto de los Hombres! ¡Humildad es Verdad, la Humildad ¡el Amor! Salva ¡la Iglesia No es una Secta que Salva a sus orgullosos miembros, qué pocos Católicos de Verdad quedan! ¡El Pequeño Resto de Israel! ¡Los Últimos Tiempos! ¡Viva la Humildad! ¡Viva la Virgen! ¡Viva el Amor! ¡Viva Dios!
23/02/22 1:56 PM
  
José Angel
Bruno me pondrás enviar una copia del libro.
Gracias
23/02/22 3:18 PM
  
Francisco
Gracias, Bruno, por recomendar este libro. Poco cuesta para lo que seguro debe aportar. Virtud de la humildad, tremendamente importante y tan desconocida....Pedido hecho y esperando con ganas.
Paz y bien
23/02/22 4:24 PM
  
Fraileví
África Marteache

Gracias por las observaciones que me haces aclarando que la humildad y la soberbia es un asunto personal y no colectivo"

"Me temo que la humildad es un asunto personal, la humildad colectiva no existe.... Por lo tanto su parrafada no viene a cuento. Tampoco la soberbia es colectiva, ambos polos soberbia-humildad son privados"

Lo teórico me interesa menos que lo que se vive y se expresa, no digo que deba ser así, pero así soy.

Hoy he estado por la plaza Mayor y el centro de Madrid.
Hay grupos muy numerosos "aficionados" del Manchester United.
Parecía que se iban a comer el mundo y proclamaban con actitud entre prepotente, desafiante y orgullosa que como su equipo ninguno.
Y gastan un dinero importante en
esto.
Les mandé una fotografía a mis hijos y nos han pedido que nos fuéramos a casa. Había algunas señales de tráfico rotas y nos decían que podía haber violencia.

Yo creo que solos no se expresan así, no se si siempre son así, pero creo que unos a otros se transmiten ese furor, fervor o fanatismo y la masa llega hasta donde el individuo, sólo, reflexivo nunca llegaría. Y además la cerveza, voluntariamente bebida, o porque se lleva.

Y esto, esa transformacion, pasa en grupos políticos, separatistas o nacionalistas, religiosos, antirreligiosos.... todos dicen que eso ocurre a los otros, creen que si a ellos les pasa algo parecido está justificado, es como debe ser.

Lo que se es, pues... quizás no lo sepa. Lo que se expresa o la forma en que se expresa... veo diferencias entre lo personal y lo colectivo.

En cuanto lo que me dices:
"Por lo tanto su parrafada no viene a cuento.,"

Las parrafadas, por cantidad o tamaño, son como el tempo: Se hace muy largo cuando tenemos un dolor de muelas, y corto en otras ocasiones.

Otras parrafadas le parecerán más cortas, aunque no lo sean. A cada uno nos gustan unas lecturas. Lo inteligente es prescindir de las malas.
Lo que dijo el cazo a la sartén, a todos nos será bueno recordar.
Y, aclaró, no pluraluzo en primera persona por disimular es que yo debo recordarlo más o menos como los demás.

Que logremos la Paz.
23/02/22 6:22 PM
  
Fraileví
Dice la amiga monja que le extrañó la confianza de una amiga, cuando la dijo que entregaba las llaves al aparcacoches. ¿no temes qye te le robe? ¿que coja lo qye tienes dentro?.
Le impresionó que su amiga tuviera tanta confianza en quien no conocía.

Dice que orando pensó lo confiados que somos, cuando nos dan una noticia, en que el cocinero ha preparado bien la comida, que el que conduce no se dormirá y nos estrenará.

Sin embargo, dice, nos cuesta poner la Confianza en el Señor.
Como si fuese más fácil tener fe en Él que confiar en Él.
Porque confiar es soltar el control de la vida.
Este acto real de confianza es difícil de hacerlo.
Sin embargo cuando confiamos en Jesús y dejamos el control de la vida a quien ha muerto por nosotros por amor descansamos y nos relajamos.

¡¡que cosas tiene la monja!!

Voy más a gusto cuando conduzco yo. Digo que es que me gusta conducir. Pero no será que confió más en mi que en los otros? ¿será posible?
Es bueno confiar. El último viaje condujo mi hija. Que buen sueño me eché.
Es cuestión de empezar, a veces no somos capaces de experimentar.

Se necesita humildad, para confiar en otros.

Bienaventurados los que ponen su confianza en el Señor.
De verdad, en lo concreto y se relajan y descansan.

Es lista la monja. ¡¡cuanto sabe!!
23/02/22 7:10 PM
  
Bruno
José Ángel:

Ya he pedido que se lo envíen.
23/02/22 7:22 PM
  
Falco Lombardi
Acerca de esta virtud, hay algunas dudas que rondan mi cabeza.

¿Hasta qué punto puede haber una sana defensa de la propia autoestima sin caer en la soberbia?

¿Qué tan correcto es aconsejar a un adolescente que ofrezca a Dios el "bullying", por ejemplo, para forjar la humildad, en esta etapa de especial búsqueda del reconocimiento?, ¿depende de la madurez de cada quién?

Espero no desviar mucho el tema.
23/02/22 10:29 PM
  
Cos
Ofrecer el acoso y abuso que se sufre, bullying que también se dice, es perfectamente compatible con la búsqueda y defensa de la justicia debida. No son incompatibles.
23/02/22 10:38 PM
  
África Marteache
Falco Lombardi: Este tema nos podría arrastrar a una desviación de la humildad que nos llevaría a que reinara la injusticia o al masoquismo. Hay que tener cuidado con ello, porque por la misma razón se podría decir a una violada que ofreciera la afrenta como muestra de humildad. La injusticia debe de ser combatida, otra cosa es que el corazón consiga, a través de una larga lucha, ofrecer el sufrimiento que le ha sido infringido a Dios. La humildad del corazón es la que no reniega de Dios por sufrir afrentas, pero la justicia no puede ser conculcada o muchas cosas dejarían de tener sentido. Hay desprecios o afrentas que se pueden subsanar con humildad, como aquellas de las personas que más queremos y no nos quieren a nosotros, pero si entran ya en el campo de lo social permitir que sucedan puede vulnerar el amor al prójimo porque lo que te hacen a ti alienta el comportamiento contra los demás.
23/02/22 10:56 PM
  
Pablo
Ni en la adolescencia, ni por supuesto en la infancia se debe tolerar ningún tipo de abuso. Hay que cortarlos de raíz. Esos críos maltratados quedan marcados para toda su vida.

Sí que hay que enseñarles a perdonar, pero lo primero es contundencia total con los acosadores y abusadores.

La Vida Pública de Cristo empezó cuando Él ya era hombre, a estos jóvenes no se les puede ni debe exigir más que a Nuestro Señor.
23/02/22 11:01 PM
  
Guillermo PF
Volvemos a la recurrente cuestión de la fe como "pack completo" indivisible incuestionable. En efecto, algo tan necesariamente monolítico no puede ser asumido sin el requisito sine qua non de una humildad inquebrantable. La vista vendada de la iconografía artística. Y note que no se lo rebato, simplemente lo gloso.
23/02/22 11:02 PM
  
Pablo
África:

Inflingido.
23/02/22 11:05 PM
  
Pablo
Pablo:

Infligido.
23/02/22 11:15 PM
  
Lucía Victoria
Franco Lombardi, quizás si sustituyes "bulling" por "enfermedad" se despejen todas tus dudas; no sólo es legítimo, sino que es imprescindible acudir al médico cuando uno está enfermo, para lograr el mejor tratamiento posible.

Lo que no impide que la concreta prueba que haya permitido el Señor sirva para la santificación personal (todo es para bien de los que aman a Dios). ¿Cómo? ofreciendo el dolor y/o la humillación y, en este caso concreto, animando al chaval a rezar por el acosador. De hecho, no se me ocurre otra forma de cumplir con el mandato de amar a nuestros enemigos si no es la de rezar por ellos....
23/02/22 11:36 PM
  
Lucía Victoria
Guillermi PF, yo al menos no te he entendido.
23/02/22 11:39 PM
  
Lucía Victoria
Perdón, Guillermo.
23/02/22 11:40 PM
  
Adriana
Buenas noches Bruno, en estos momentos no me es posible comprar el libro, por eso le quisiera pedir el favor una copia electrónica. Agradezco de antemano su gentil atención. Adriana Cely.
24/02/22 12:22 AM
  
Néstor
"Volvemos a la recurrente cuestión de la fe como "pack completo" indivisible incuestionable."

Tal cual. La única razón para aceptar lo que la fe cristiana enseña es que Dios lo ha dicho. Y esa razón vale igualmente, es obvio, para todas y cada una de las verdades que Dios ha revelado. De modo que rechazar una sola de ellas es rechazarlas a todas, porque si lo que Dios dice no vale en un punto determinado ¿porqué ha de valer en los otros?

Saludos cordiales.
24/02/22 3:35 AM
  
Néstor
"Podría repetir la ingeniosa frase de "a mi a humilde no me gana nadie","

Yo tengo esta otra: "La humildad, que no es la menor de mis muchas virtudes..."

Saludos cordiales
24/02/22 3:41 AM
  
Jorge
Hola,en el programa Dios y el mundo( o algo así) de radio María hay unos programas buenos sobre la humildad ...
Intentaré comprar en papel xo, podríais mandarme también el electronico?...; gracias!!
24/02/22 5:23 AM
  
Falco Lombardi
Gracias por sus respuestas.
24/02/22 7:03 AM
  
África Marteache
Hay que tener en cuenta que, si bien la Humildad es una virtud importantísima por oponerse a la soberbia, no es una Virtud Teologal sino cardinal o moral y, dentro de las cuatro virtudes cardinales más importantes no está, de manera que la Humildad no puede oponerse a la Justicia que Santo Tomas de Aquino categorizó dentro de las cuatro grandes: Prudencia , Justicia, Fortaleza y Templanza. En el Medievo, en que las virtudes no estaban, por decirlo de alguna manera, clasificadas, Santa Hildegarda de Bingen en su "Ordo Virtutum" coloca a la Humildad entre otras muchas que van en socorro del alma ante el ataque del Maligno. Y el alma dice a la Humildad: ¡Oh, Humildad, auténtica medicina!, proporcióname socorro porque la soberbia me rompió en mucho defectos, dejándome muchas cicatrices. Ahora huyo hacia ti; por eso, acógeme" a lo que la Humildad contesta: "¡Oh, pobre hija, deseo abrazarte! porque el gran médico soportó por ti duras y amargas heridas!". Sin embargo, entre las muchas virtudes que ayudan a esa alma perdida hay una llamada Victoria cuyo significado se me escapa.
No se qué significado podría tener para Santa Hildegarda una virtud con ese nombre. En el "Ordo Virtutum" las Virtudes con frecuencia hablan a coro, como si todas ellas fueran una.
24/02/22 8:44 AM
  
JUAN NADIE
GUILLERMO PF
Veo que se abre la veda de las tonterías.
Vaya descubrimiento que has hecho, que la Fe catolica es coherente e inquebrantable en su totalidad, que no puedes saltarte un mandamiento o cuarto y mitad, sin perderlo todo. Pues claro. Como que Dios es coherente y lógico.
O lo aceptas todo o no aceptas nada. O católico o protestante o ateo. Tu eliges. Lo que no puedes es ser del Madrid, pagando las cuotas del Barca.
Da igual las vueltas que le des, no vas a avanzar ni un milimetro ni a conseguir nada, al contrario, y te lo digo con pesar.
24/02/22 12:37 PM
  
África Marteache
Perdona, Guillermo, los ojos vendados en la iconografía artística no son la representación de la Humildad sino de la Justicia.
24/02/22 12:55 PM
  
África Marteache
De hecho la iconografía artística suele representar a las cuatro Virtudes Cardinales establecidas como principales, de las demás no sé si hay representación iconográfica pero, si la hubiera, la Humildad no podría ser representada por una venda en los ojos porque carecería de sentido.
24/02/22 12:59 PM
  
África Marteache
De hecho y, por si acaso, he dado un repaso para ver si en el Cristianismo hay alguna representación de la humildad y me he encontrado que no la hay, lo único que aparece siempre como tal es el lavatorio de los pies que hizo Jesucristo a sus Apóstoles. Es decir se representa por un pasaje determinado de los Evangelios, pero por nada más. También podría representarse por aquél que se puso el último en el banquete de la parábola. Los ejemplos de humildad en el Evangelio están claros y, fuera del Evangelio y en otros contextos religiosos la humildad carece de sentido. Para los musulmanes la humildad solo está relacionada con Dios, pero no con sus semejantes por lo que no es virtud, y para los judíos tampoco, que yo sepa. Ellos se humillan ante Dios, pero humillaciones que vengan de sus semejantes no las aceptan. Somos nosotros los que tenemos una conciencia de esa virtud que abarca mucho más. Mahoma, a pesar de ser el Profeta y no el Hijo de Dios no se puso a lavar los pies de nadie, ni los rabinos tampoco.
24/02/22 1:18 PM
  
África Marteache
Siguiendo el Evangelio San Pedro Claver pudo denominarse a sí mismo "esclavo de los esclavos", pero semejante cosa no tendría sentido en la Ummah ni entre los judíos. La humildad, tal como la entendemos nosotros, es una virtud cristiana y, de hecho, está en muchos santos. Tampoco tiene mucho sentido en el caso de los protestantes, así que yo diría que es una virtud católica o, en todo caso, compartida con los ortodoxos.
24/02/22 1:24 PM
  
África Marteache
Como esto de la humildad da mucho que pensar, creo que la frase: "He aquí la esclava del señor" podría ser interpretada tanto por musulmanes como por judíos, pero la de San Pedro Claver: "Yo soy el esclavo de los esclavos" no se entendería. Y eso es por la estrecha relación entre los dos dos mandamientos que nos dio Jesús, de manera que hacerse esclavo del prójimo es también ser esclavo de Dios. Tal vez la clave esté en la palabra "servir" que para nosotros se refiere a Dios y al prójimo, que también representa a Dios por el hecho de que Jesucristo se humanó. En cambio para las otras dos religiones monoteístas Dios está a un nivel altísimo que justifica nuestra humillación ante Él: "¿Quién como Dios?", pero el prójimo es otra cosa y humillarse ante él no tiene nada que ver con Dios y, por lo tanto, carece de sentido.
24/02/22 1:51 PM
  
África Marteache
"Esclava del Señor", quise decir, por un lapsus calami, que no por irreverencia, lo he puesto con minúscula, antes que Pablo, con su caridad habitual, venga a enmendarme la plana.
24/02/22 1:54 PM
  
Pedro 1
Yo quiero un facsímil en pergamino de la Biblia de los Cruzados.
24/02/22 3:13 PM
  
Fraileví
Un sabio y santo sacerdote, y por tanto sencillo y respetuoso, nos decía que la humildad es la respuesta lógica a la sabiduría, a conocer la verdad.

En los ejercicios espirituales se nos invitaba a meditar en la grandeza de Dios, después en nuestra pequeñez y de esa realidad surge la humildad y la maldad del pecado. Quien es Dios, quién soy yo.

La humildad surge de conocer nuestra debilidad y nuestra precariedad en la salud y en la vida.
No es inteligente creerse más que nadie, pues a quien se cree inferior mañana se puede necesitar de él vitalmente.

Pero la humildad no es una lección que se conoce de forma académica.
Quizás como muchas verdades se rebela a los encillos y se ovulta a los sabios.
Es una forma de llegar a ser y de vivir que se ejerce en el trato con Dios y con los demás.
El humilde tiene una manera determinada de ayudar de corregir de sentirse necesitado y pedir ayuda.

Se aprende al vivir con ejercicios prácticos más que con lecciones o elucubraciones teóricas.

La humildad, como la musculatura se atrofia si no se ejercita. No es cuestión de creer que ya se ha alcanzado.
Ser humildes hoy no garantiza que se practique mañana.
No desprecia a quien no es humilde o carece de otras virtudes.
La humildad lleva a creer que nada es posibles sin la ayuda de Dios y que se necesita la ayuda de los demás.
Es vivir confiado en el Amor y la ayuda de Dios consciente de la propia precariedad.
El humilde no se cree superior a nadie y a nadie desprecia.

La humildad es la lógica respuesta a la Verdad, al conocimiento de la realidad.
La humildad no está de moda. Y se le buscan las vueltas para escaquearse.
24/02/22 4:15 PM
  
Scintilla
Lo ha tenido ahí, querida doña África, casi lo ha acariciado al escribir su última nota: es una advocación mariana, como no podía ser de otra manera, la Virgen de la Humildad, de fortuna mediterránea, soberbios como nos sabemos.
La humildad sólo podía encarnarla la Virgen, no puede tener un modelo pagano. Es cuasi teologal. Sin fe en el Dios que se encarna la humildad, como se ha encargado de repetir machaconamente la filosofía moderna, es una estupidez.
24/02/22 5:21 PM
  
Argia
Bruno, ¿ No podrias traducir a toda prisa el libro al ruso, y mandarle una copia a Putin ? Pero antes de mandarsela, que esté bendecida.
24/02/22 6:36 PM
  
África Marteache
Pues, gracias, Scintilla, porque acabo de ver la preciosísima "Virgen de la Humildad" de Fra Angélico", que por cierto es una Virgen Eléusa, llamada también "Virgen de la Ternura" porque el Niño apoya su mejilla en la de su Madre y pasa la mano por encima de su hombro. Las Eleúsas son más frecuentes en la iconografía ortodoxa, como la de Vladimir, pero Fra Angélico pintó una excepcional. Está en depósito en el Museo de Arte de Cataluña, así que tal vez pueda verla.
24/02/22 7:28 PM
  
Guillermo PF
África Marteache, es que yo hablaba de la necesaria relación entre una fe "de pack completo" y una imprescindible humildad máxima que posibilite a aquella; la representación iconográfica de los ojos vendados corresponde a la fe, aunque también como usted dice a la justicia.

Juan Nadie, seguramente ha entendido mi comentario tan mal como yo la pesadísima película que a usted le da nick. Se lo parafraseo en términos análogos que tampoco yo pretendo que tenga que compartir conmigo. Me refería a que solo armándose de una humildad indomable (valga el oxímoron) es posible profesar una fe que no admita fisura alguna, vacilación alguna, suspicacia alguna, duda alguna.

Añado, por cierto, que también para reconocer las dudas de fe viene bien cultivar la virtud de la humildad, digo yo. Quizás no tanta como para lo contrario, "¡Creo, creo, creooooo!!!!!!!", pero humildad y aceptación al fin y al cabo.
25/02/22 3:06 PM
  
clara
Gracias por la edición y recomendación, avanza de llegar a casa. Estupenda compañía para la Cuaresma
25/02/22 5:00 PM
  
Bruno
Clara:

A mí me hizo mucho bien y espero que a todos los lectores les pase lo mismo.
25/02/22 6:46 PM
  
fraileví
Guillermo PF

He releído tus comentarios y me han sido muy provechosos, me han hecho pensar.

Dices:
"Me refería a que solo armándose de una humildad indomable (valga el oxímoron) es posible profesar una fe que no admita fisura alguna, vacilación alguna, suspicacia alguna, duda alguna".

Entre las personas con las que tengo confianza y comparto mi vida de fe, no hay nadie que no tenga en algún momento, alguna duda ,alguna vacilación, alguna fisura... Y parece que también las tuvieron quienes consideramos grandes santos, que para Dios quizás los grandes son otros.

Una persona muy querida y con la que tengo mucha confianza, suele decir: "Cuanto me gustaría tener esa Fe tan grande" Se refiere a algún predicador a alguna historia que oye contar.
Yo la digo: Confórmate con la que tienes que si necesitases más no dudes que te la daría. Y te la dará en el momento que tengas que pasar la prueba por donde ese pasó.

Guillermo: ¿crees que no es correcto lo que le digo? ¿Es virtud y verdadera humildad conformarse con la fe que Dios nos ha dado?

Por supuesto rezando y llevando una vida que ayude a incrementar la fe.
A los 20 años conocí un sacerdote que decía: "Cuando veas a un hombre que creyó y hoy ya no cree, no lo dudes, entre la fe de ayer y la incredulidad de hoy, ha pasado el carro de la basura" Es como una de esas señales que he puesto en el camino de mi vida y me han acompañado.
25/02/22 7:24 PM
  
África Marteache
Perdona, Guillermo, pero he hecho una revisión de la iconografía de la Fe como Virtud Teologal y no existe ninguna que la represente con los ojos tapados.
25/02/22 11:22 PM
  
Héctor R
Hola Bruno, espero que ojala puedan lerme, y le pido por fabor si me hisiece el fabor de mandarme el libro, ya que no tengo dinero ahorita para comprarlo. Además NESECITO una luz por fabor se lo pido, ok hace tiempo vengo luchando con pensamientos intrusivos por ejemplo blasfemias o pensamientos impuros los cuales confieso, cuando tengo la posibilidad de ir a confesarme, últimamente, me vienen pensamientos de dar mi alma al enemigo, y me entra miedo y yo aveses rezo el yo pecador y el credo, pequeño, he llegado al punto de que me entra una sensación bien fea que incluso tengo la sensación de que si trago saliva estoy entregando el alma, esto me preocupa, y me desespera, osea ya no tengo salvación, aveces me entra cuando me pongo a pensar en sí alguna vez tendré novia, o conseguiré trabajo, pero yo digo que prefiero no conocer nunca mujer a perder mi alma, tengo miedo quiero ir al cielo con Cristo y María, que hago
26/02/22 2:17 AM
  
Pablo
"Por supuesto... llevando una vida que ayude a incrementar la fe".

Levis, es de los únicos aciertos que has tenido sin que creo que lo sepas. Lástima que caiga en saco rato. Tu interlocutor está "casado" civilmente con otro hombre ([...] y de vez en cuando se pasa por aquí para jactarse de ello y provocar a los católicos.

Así que todo tuyo.
26/02/22 10:08 AM
  
Argia
Hector R.
Cuando te pase eso que cuentas, ponte delante de una imagen de la Virgen Maria a rezar avemarias, es el mejor antídoto.
26/02/22 10:38 AM
  
Jorge
Recibí el libro.. GRACIAS!
por cierto,en mi opinión,muy bueno!!!
26/02/22 11:34 AM
  
Emilio
..."Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él" (Mc. 10, 15). Yo lo interpreto como una invitación a la humildad. Y más que invitación o consejo, una exigencia espiritual que sólo con Su ayuda se podrá lograr.
26/02/22 1:03 PM
  
Guillermo PF
África Marteache, muchos santos, o virtudes en este caso, han conocido diversas iconografías a lo largo de la historia y de la estética. Esta misma semana he conocido que en el norte de Europa se representaba a San Sebastián vestido. Introduzca en su buscador habitual "fe esperanza caridad museo prado" (nada menos) y podrá descubrir un precioso ejemplo.

Fraileví, "¿Es virtud y verdadera humildad conformarse con la fe que Dios nos ha dado?" Pues qué quiere que le diga, no sé hasta qué punto está bien discutirle a Dios la cantidad o escasez o carencia de fe que ha tenido a bien darnos. Todo nos lo ha dado Él, y no solo la fe sino tantas cosas que no entendemos, sobre todo unos de otros. Me tienta su proposición de "Confórmate con la que tienes que si necesitases más no dudes que te la daría", pero por otra parte no deseo verme en situación desesperada de necesitar más como el padre que clamaba "Creo, Señor, pero aumenta mi fe", porque ¿en qué momento sabremos si se trata o no de sugestión? Es complicado, y no es nada humilde creer estar seguro. Gracias por su atención.

Pablo, si yo me quejara de que otros católicos me provocan a mí, no sé si me contentaría con un foro de internet. Gracias también por esos buenos deseos, se los devuelvo de corazón.
26/02/22 6:19 PM
  
Scintilla
Querido Héctor R.:
Quiero animarle a que siga por el camino emprendido y a que confíe en el Señor. Noto una suerte de desconfianza en su personal agonía; que no es rara, por otra parte. A veces olvidamos que Dios nos quiere con un amor más fuerte del que podemos imaginar, que está determinado a salvarnos, a que el enemigo no le arrebate ninguna oveja del rebaño. Olvidamos, en definitiva, que estamos en sus manos y, en vez de confiarnos a ellas, nos ponemos a luchar como si sólo nuestras fuerzas bastaran para una lucha que no es humanamente posible. Hacemos de menos los medios por los que su gracia se nos hace presente de una manera casi tangible, los sacramentos, la oración, la palabra divina, y le damos mucha importancia a todo aquello que necesariamente en esta vida está dispuesto para hacernos zozobrar. Confíe en el Señor, que se le hace presente perdonándole esos pecados y no magnifique esos sentimientos ligados a su cuerpo: nadie entrega el alma por tragar saliva. El alma se entrega poniendo nuestro ser y amor en las cosas que hacemos, en las cosas de valor o de demérito. Aprenda a hacer algo con sus manos o, si ya sabe, practíquelo y póngalo al servicio de los demás. Esfuércese y busque en qué pelear, que así es como se gana el cielo, con trabajos y cruz, no obsesionándose con la saliva que traga. Ame a los demás con sus actos y no mire tanto hacia sí mismo. Ya sabe que es miserable como lo somos todos y que sólo la mirada de Dios nos hace buenos. Agradezca esa mirada y repártala. Su sensibilidad seguro que podrá hacer maravillas de aprender a reflejarla como un espejo hacia quienes le rodeen.
Si es necesario y le es posible, busque un buen director espiritual, no deje de rezar el rosario todos los días, frecuente los sacramentos de la confesión y la eucaristía, lea la Biblia y algún libro espiritual como el de fray Cayetano, la Subida del monte Carmelo de san Juan de la Cruz o el Audi filia de san Juan de Ávila, que ayudan a progresar en el espíritu, y, ahora que entramos en cuaresma, no deje de hacer el vía crucis los viernes o cuando lo necesite: la meditación de la Pasión de nuestro Señor es siempre purificadora.
En Cristo, un amigo. No olvide rezar por mí, yo rezo por usted.
P.D. Dios quiere que podamos salvarnos con mujer y sin mujer. Pero si tiene tanta hambre de cielo como muestra, siendo como es la vida religiosa más perfecta que la vida secular, después de poner en orden su vida espiritual, considere si el Señor no le estará señalando el camino hacia esa vida. En cuyo caso, le recomendaría que se acercase a algún instituto religioso con el que sienta alguna afinidad.
26/02/22 8:13 PM
  
Héctor R
Muchas gracias, Scintilla, que Dios lo bendiga y la Virgen lo proteja, muchas gracias por sus consejos, un abrazo
26/02/22 9:13 PM
  
Fraileví
Pablo

Me parece que es incalificable tu comentario refiriéndote a mi.
Es un juicio temerario, una falsedad sin fundamento que quizás este cerca de un falso testimonio o lo sobrepase..

[...]

Dices
"Levis,...Tu interlocutor está "casado" civilmente con otro hombre ([...]) y de vez en cuando se pasa por aquí para jactarse de ello y provocar a los católicos "

Creo que vuestra responsabilidad moral al decir y pemitir la difusion de esta falsedad es grande y teneis la obligacion de restitución de una fama puesta en entre dicho absolutamente infundada y totalmente falsa.
26/02/22 10:25 PM
  
Pablo
Levis:

[...]

Tu interlocutor no eres tú. Sino la persona con la has estado tratando.

¿Eres familia de la Mila? Porque pareces un calco de ella.

Donde no hay mata no hay patata.
26/02/22 11:34 PM
  
África Marteache
Pues, es cierto, Guillermo, en esa escultura la Fe aparece con los ojos vendados. Supongo que alguna similitud tendrá con la frase "fe ciega", aunque a mí la idea de que la fe esté ciega no me resulta grata, supongo que se referirá que está ciega a las cosas de este mundo, pero eso en cierto modo parece estar en contradicción con la racionalidad. La razón ciega no tiene sentido y si la fe es racional ¿cómo puede estar ciega? ¿ciega a qué? La fe no es más ciega que la falta de ella, ni más ciega que la duda porque la duda no se caracteriza por su clarividencia. Si hay algo que pueda representar la duda es, precisamente, la niebla. No hay duda bajo un sol radiante.
Cierto que en la Biblia Dios habla desde la nube, pero la nada, como bien expresa "La Historia interminable" es la niebla y todo el que haya estado alguna vez bajo una niebla espesa sabe que si extiende la mano no ve ni sus propios dedos.
26/02/22 11:42 PM
  
Guillermo PF
Pues así son las cosas, Doña África, yo qué quiere que le diga. Establecemos las cosas, las canonizamos, y cuando nos damos cuenta de que igual nos hemos colado un poco, ya no nos queda más explicación que la tradición, la intemporalidad, el dogma, todo eso. La "fe ciega", en efecto, es más que una frase hecha y más que una iconografía artística. Es, como propuse más arriba, la condición sine qua non para poder aceptar lo que no podemos comprender ni nos conviene (o a alguien) poner en duda. Eso y una humildad incondicional. El "fiarse" que nos han enseñado siempre. Lo que tú digas. Y eso o se acepta, o no se acepta, o a ratos.
27/02/22 12:54 AM
  
Scintilla
La alegoría de la fe teológica como una mujer con los ojos tapados representa Heb 11,1 sobre la fe como "convencimiento sobre lo que no se ve". Es rara, pero no inédita. No conocía esa escultura del Prado. Muchas gracias.
27/02/22 8:58 AM
  
África Marteache
Guillermo: Si crees que "te has colado un poco" ¿qué vas a hacer? ¿establecer por ti mismo en qué te has colado? Naturalmente el coladero tendrá que ver con tus conveniencias o tus debilidades más que con ninguna verdad objetiva. Lo sé porque en mis tiempos yo también pensé que podía hacer modificaciones, pero hay una cosa que se llama honradez, si especulas por tu cuenta lo mejor es apartarse, quedarse dentro fomentando dudas y diciendo que todo es mudable es sabotaje. Mientras tuve dudas no discutí con la Iglesia, el Espíritu Santo me iluminó y volví pero, cuando volví ya había apartado mis objeciones aunque me fastidiara la vida, podría no haber vuelto también. Pero lo que nunca hubiera hecho es insistir en que soy católica contra la Doctrina, el Dogma y la Tradición.
Por la misma razón se podría representar al ajedrez con los ojos tapados ya que tiene unas normas fijas, puedes ser un ajedrecista de primera pero no mover las fichas como te da la gana.
27/02/22 9:24 AM
  
África Marteache
Alguien dirá que la similitud está traída por los pelos porque el ajedrez es un juego y como todo juego sus normas son arbitrarias. Los jugadores de ajedrez son mentes brillantes, pero no he oído que, desde los tiempos de Capablanca a los de Bobby Fischer, ninguno de ellos haya cambiado esas normas, ni tampoco que, por no haberlas cambiado, estuvieran ciegos o repitieran movimientos siempre iguales. Los mismo pasa con el Catolicismo que, es el que es, pero dentro de él tenemos a San Agustín, San Buenaventura o Santo Tomás de Aquino que también tuvieron alguna ficha que mover dentro de la ortodoxia. En el Catolicismo el jaque mate lo da el santo.
27/02/22 9:55 AM
  
Francisco
Espectacular el libro. Un gran descubrimiento.
Gracias, Bruno.
Paz y bien
27/02/22 2:19 PM
  
fraileví
Somos humildes o nos hacemos humildes? Quien es humilde, lo será siempre y para siempre? Se es humilde o se actúa con humildad?

El caso se Simón Pedro es aleccionador.
Del "No quiera Dios, Señor, que ocurra eso (Mat. 16,22) que provocó el apártate de mi Satanás
Del no me lavaras los pies jamás (Juan 13) y el "entonces no solo los pies sino también las manos y la cabeza".
Y del Aunque todos te abandonen yo jamás te abandonare (Mat.26,33)
Y del episodio de la espada en el huerto y el mandato de Jesús de que la envaina.

Pasa por la negación y por la pregunta de Jesús ¿Me amas más que estos? (Juan 21,15-18) Pedro ya no parece el mismo, no se considera más que los demás y contesta: Tu lo sabes todo, tu sabes que te quiero.

Aquel hombre torbellino, más que los demás, cambia hasta escribir en su primera carta un canto a la humildad partiendo de la realidad.
(1, 24) Porque toda carne es como heno y toda su gloria como flor de heno. Se seca el heno y cayó la flor.
Y partiendo de esta realidad dice (2,1) Despojaos pues de toda maldad, y de todo engaño, envidia y maledicencia.
Y sigue (4,8) Ante todos tened los unos para con los los otros ferviente caridad, porque la caridad cubre la muchedumbre de los pecados. La humildad de quien se reconoce pecador.
Todos ceñidos de humildad en el trato mutuo (5,5)
En la segunda carta (1,5-7) dice: Habéis de poner todo empeño por mostrar en vuestra fe virtud, en la virtud ciencia, en la ciencia templanza, en la templanza paciencia, en la paciencia piedad, en la piedad fraternidad y en la fraternidad caridad.

El que arrasaba con su impulso y ponía en su duro y valiente carácter, y en su espada, la solución, ha experimentado su debilidad, y recure humildemente como uno más, a buscarlo en la unidad, la fraternidad y la caridad.
Ser humilde, reconocerse un igual en los fallos, lleva a la necesidad de la unidad y la caridad, es necesario para la fraternidad.

Pero es más, a los pastores les dice: (!ª carta 5,2) Apacentad el rebaño de Dios, no por fuerza, sino con blandura, según Dios.
Suele ocurrir que se pide mano dura para reprimir los pecados que otros cometen. Es la imagen del hijo bueno en la parábola del padre misericordioso, cuando nos creemos mejores, y nos falta la humildad para ver nuestros pecados.
Pero los padres serán muy tardos en echar a un hijo de casa. Por mal que esté, siempre tendrá menos peligros que si le echa fuera.

Me parece que la evolución de Pedro es un ejemplo de caminar hacia la humildad. Desde creer en las propias fuerzas a confiar en fuerza de la unidad. Del "No quiera Dios, Señor, que esto suceda" a aceptar la voluntad de Dios. Es el resultado del que ha fallado, ha reconocido su debilidad y se abraza a la humildad.
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27/02/22 3:07 PM
  
Adriana
Hace un tiempo para acá, para tratar de tener un entendimiento sobre las virtudes, leyendo al Obispo San Fracisco de Sales en Introducción a la vida devota, hace notar que, en efecto, la humildad nos perfecciona frente a Dios y la mansedumbre frente a los hombres, es una moneda de doble cara. "Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo". Explica que la humildad es como un bálsamo que queda en el fondo y que el aceite de oliva que flota en la superficie, representa la apacibilidad y mansedumbre, dando como fruto la caridad.
Pero ¿cómo se mide? pues cuando se prueba frente a las molestias que generan las injurias y que inquietan el corazón, es decir, la mansedumbre y la humildad nos defienden ante esas molestias. Por lo que si nos ardemos, hinchamos, nos picamos ante los maldicientes, nos embravecemos perdiendo el control - según el santo - es señal de que nuestra humildad y mansedumbre les falta bastante.
¿cómo manejar un ataque de ira? según la experiencia del santo, apenas sienta uno que se va a incendiar por dentro, recoger fuerzas de manera suaves y acudir a Dios diciéndoles "ten misericordia de mí Señor", para que El extienda su diestra y reprima mi enojo. Quien quiera consultarlo, está en el Cap. VIII de la III Parte.
Si uno ha caído en un ataque de cólera, es buen remedio reparar luego, con un acto de suavidad, pues las llagas frescas son más fáciles de remedio, así uno practica a través de pedir perdón, un acto de humildad.
Pues como ven, San Francisco de Sales que tenía un temperamento impetuoso, supo dirigir posteriormente almas, y sabe aconsejar buenos remedios.
27/02/22 6:36 PM
  
Adriana
Ahora, hay que matizar, porque existen iras santas y necesarias que no van contra la humildad, pero eso se mide si uno permanece apacible interiormente a pesar de haber tenido una actitud necesariamente agria, pues como dice África Marteache, la humildad no siempre tiene que identificarse con expresiones mojigatas o temerosas.
27/02/22 7:06 PM
  
Néstor
Pero es que no hay misterio alguno. A ver. Juancito cree que Dios ha revelado las verdades A, B y C. ¿Qué tiene que hacer Juancito entonces? Pues creerlas todas ellas, claro. "Es que yo no creo que las haya revelado". Pues haber empezado por ahí, hombre. Eso es equivocado, pero al menos coherente. Pero venir a hablar de monolitos y fisuras es no haber entendido nada, por lo menos. ¿Y ni alguna dudilla? Pues avísame cuando Dios se pueda equivocar en algo o mentir en algo . "Pero es que yo no creo que Dios haya hablado", En fin, hombre, coherencia, please.

Saludos cordiales.
28/02/22 3:05 AM
  
fraileví
La humildad no es una lección para saber, es una forma de vivir y relacionarse. Por eso la humildad no se enseña, se puede contagiar.

No obstante puede ser positivo conocer qué se dice que es la humildad, si no se queda solo en el conocimiento y sobre todo si no se conoce para humillar demostrando lo que se sabe. Y este estupendo escrito me ha animado a intentar crecer en la humildad y leer que piensan otros de la humildad:
Humildad es reconocer la propia pequeñez y la grandeza y perfección de Dios. San Francisco de Borja decidió no volver a servir a quien toda su grandeza y hermosura termina con la muerte.
La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento.
Es una característica propia de los sujetos modestos que no se sienten más importantes o mejor que los demás, independiente de los logros y objetivos que hayan alcanzado.
Reconocer los errores ante los demás es un acto de humildad. Quien actúa con humildad no tiene complejos de superioridad. No tiene la necesidad de recordar a los demás sus éxitos y logros, mucho menos los usa para humillar a otras personas.

El humilde no tira piedras contra el pecador. Él se sabe pecador y es misericordioso.
El humilde se caracteriza por expresarse con afabilidad y actúa con modestia, sencillez y mesura.

El cristiano es seguidor de Jesucristo que siendo Dios se despojo de su rango y haciéndose semejante a los hombres, se humillo y se hizo obediente hasta la muerte en cruz.

Es frecuente que quien no es humilde, presume de no serlo, pues piensa que es propio de pusilánimes, alejada de la virtud.

28/02/22 12:46 PM
  
mercedes
Humildad, es, andar en la Verdad.La Verdad, es que somos limitadísimos, entonces, como niños, a cada rato levantamos los ojos hacia nuestro Padre, para ver si estamos yendo bien.
01/03/22 11:14 AM
  
Guillermo PF
Néstor, por alusiones veladas le respondo que más o menos por ahí van los tiros, y por mi parte le felicito por esa facilidad que algunos o muchos ni tenemos ni estoy seguro de si deberíamos echar de menos.
01/03/22 1:16 PM
  
Ramón
Buenos días. Me acojo a su generosidad y ruego, si es posible, tener el libro gratuitamente.
Gracias de corazón.
02/03/22 11:33 AM
  
Fabian
Buenos días, aceptando su ofrecimiento, me gustaría recibir el libro de forma gratuita. Muchas gracias.
03/03/22 5:25 AM
  
Pilar
Este libro, es el mejor regalo 🎁 que se le puede hacer a una persona en el día de su cumpleaños 🎂. Gracias Bruno por la recomendación de este libro tan requetebueno.
04/03/22 11:12 AM
  
blaloma
Hola Bruno. Me interesa muchísimo este libro. He intentado comprarlo a través del Kindle pero me dice que no lo tienen. ¿Me lo podrías enviar? Te lo agradecería muchísimo.
09/03/22 7:34 PM
  
Guillermo
Estimado muchas gracias por tus palabras. Estoy muy interesado en el libro La humildad del corazón, quedaría muy agradecido si me envías una copia digital

Muchas gracias, que Dios te bendiga
22/04/22 5:11 AM

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