¿Los últimos tiempos?

Hace unos días, hablando en un artículo sobre la forma de encarar la crisis de la Iglesia, un lector me “acusaba” de que en lo que había escrito se manifestaba una “visión cercana a que actualmente estamos en los últimos tiempos”, algo que claramente el lector consideraba por completo inadmisible. En cuanto al artículo en sí mismo, nada podría haber estado más lejos de la realidad, porque no trataba ese tema y ni siquiera se me había pasado por la cabeza al escribirlo. Sin embargo, la propia acusación me resultó extraña y me dejó mal sabor de boca sin saber en ese momento del todo por qué.

Al pensar más tarde sobre ello, me di cuenta de que la acusación me había inquietado porque no tenía sentido. Lo cierto es que estamos en los últimos tiempos. Por supuesto que estamos en los últimos tiempos. El católico lector, bienintencionadamente pero sin saber lo que decía, me reprochaba que quizá estuviera dando la impresión de creer algo que, de hecho, es parte sustancial de la fe católica desde sus orígenes.

Basta leer la Escritura para darse cuenta de que pocas cosas tenían más claras los Apóstoles y los primeros cristianos que esta. San Juan lo afirma expresamente y es Palabra de Dios: hijitos, estamos en los últimos tiempos. En el Apocalipsis, es el mismo Señor quien dice: vengo pronto. Si lo quieren aún más explicado, pueden leerlo en el Catecismo de la Iglesia Católica: “Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la ‘última hora’” (CEC 670). O en el Concilio Vaticano II: “El final de la historia ha llegado ya a nosotros” (LG 48).

De hecho, nuestra vocación en gran medida consiste precisamente en ser conscientes de esta verdad y vivir de acuerdo con ella. Los cristianos somos los que permanecemos en vela en un mundo dormido con el sopor del pecado, la desesperanza y el hastío. Ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. Velamos, pero nadie está en vela porque sí: velamos porque esperamos. Estamos llamados a ser las vírgenes sabias que esperan la llegada del Esposo, el dueño de la casa que vigila al ladrón, los centinelas preparados para el combate y los discípulos fieles que aguardan a su Señor. Como los primeros cristianos, a la vez manifestamos nuestra fe en que Cristo viene (Maran athá, el Señor viene) y expresamos nuestro deseo de que llegue ya (Marana tha, ven Señor), dos oraciones que, por su importancia especialísima, nos han llegado en el arameo original de los apóstoles. El mismo sacrificio de la Misa se ofrece siempre y expresamente “donec venias”, hasta que Cristo venga.

No se trata de un futuro lejano, sino todo lo contrario. Lo dice el Catecismo: “Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente” (CEC 673). ¡Inminente! Y si la segunda venida de Cristo es inminente, no podemos acomodarnos en un mundo que está próximo a su fin, ya que los cielos y la tierra presentes están reservados para el fuego y guardados hasta el día del Juicio y de la destrucción de los impíos. De ahí que los cristianos, como decía la Carta a Diogneto, “habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña […] viven en la tierra, pero son ciudadanos del cielo”.

No hacían más que poner en práctica lo que enseñaba San Pablo: El tiempo es corto. Queda, por tanto, que los que tienen mujer vivan como si no la tuviesen. Los que lloran, como si no llorasen. Los que están alegres, como si no lo estuviesen. Los que compran, como si no poseyesen. Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la representación de este mundo se termina. Este mundo se termina. San Pablo no dice “se terminará”, sino que se acaba ya, se está acabando.

Este es el sentido, por ejemplo, de que existan hombres y mujeres que se consagren a Dios en pobreza, castidad y obediencia, suscitando el asombro y también el rechazo del mundo. Son los que podrían tener, pero viven sin nada propio; los que admiran lo que ha hecho Dios, pero renuncian a placeres buenos y lícitos porque no viven esclavizados por las criaturas; los que están alegres, pero no temen al sufrimiento y a la muerte porque encuentran una alegría inagotable en Cristo. Esto solo tiene sentido si la representación de este mundo se termina y ellos ya están a otra cosa, con la mirada puesta en el cielo. Su misma vida es un signo escatológico para nosotros, una señal del fin de los tiempos y de la vida celeste que nos espera.

Sobre todo, son los santos los que viven escatológicamente, apocalípticamente. ¿Qué es, si no, la meditación de las dos banderas de San Ignacio, en la que se nos pide elegir si estamos en el bando de Cristo o en el del diablo en este campo de batalla final? ¿O el “muero porque no muero” de Santa Teresa y San Juan de la Cruz? ¿O el “santidad o muerte” del Beato Spínola? Puesto que todas estas cosas han de disolverse así, ¿cómo conviene que seáis en vuestra santa conducta y en la piedad, esperando y acelerando la venida del Día de Dios, en el que los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán? Hay que ser tontos para apegarse al mundo, precisamente en cuando el mundo da las últimas boqueadas. ¿No te tengo a ti en el cielo? Y contigo, ¿qué me importa la tierra? Se consumen mi corazón y mi carne por Dios, mi lote perpetuo.

Hubo una época en que todos los cristianos tenían muy claro esto y por eso eran llamados “santos”, como simple sinónimo de ser cristianos. Hoy, en cambio, la gran mayoría de los cristianos nos hemos cansado de aguardar y no esperamos nada. Nos hemos acomodado en el mundo. Ya no vivimos, en palabras del salmista, como peregrinos sobre la tierra, como extranjeros en tierra extraña. Ya no se puede decir de nosotros: están en el mundo, pero no son del mundo. No suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas, anhelando el cielo día y noche. ¿Quién puede extrañarse de que se hayan desplomado las vocaciones, cuando hemos perdido la capacidad de entender la vida con mirada escatológica, esperando al Rey que viene?

Como vírgenes necias y viñadores homicidas, nos tragamos con avidez las modas eclesiales modernas, tendentes a atenuar o diluir el anuncio explícito de Cristo y a fomentar como lo más importante otras cosas como el diálogo interreligioso, la fraternidad meramente natural o el “acompañamiento” del pecador en lugar de su conversión. Todas esas modas y otras muchas como ellas tienen esto en común: la falta de urgencia por la salvación, a la que se antepone el deseo de llevarse bien con el mundo, encajar en la sociedad pagana, caer bien y no ser perseguidos, como si el Señor no hubiera prometido la persecución a sus discípulos.

Puede haber, por supuesto, y de hecho siempre ha habido múltiples reflexiones, hipótesis y discusiones sobre lo avanzada que está la batalla final, sobre si el kátejon ya ha sido retirado, si la bestia se ha levantado, el anticristo es tal o cual y otros mil detalles más. A fin de cuentas, los soldados rasos no suelen enterarse de lo que está pasando y generalmente se limitan a cumplir con su deber, confiando en el buen hacer de su capitán (¿y qué mejor Capitán que el nuestro, que en su mano derecha tiene siete estrellas, lleva una espada aguda de doble filo, cuya voz es el estruendo de grandes olas y cuyo rostro brilla como el sol). Él sabe y nosotros no: ours not to reason why y todo eso. No se nos ha dado conocer con seguridad cuándo terminará la batalla, pero que esa batalla final ha comenzado es indudable. No vivimos en tiempos de paz. Nuestro tiempo “inaugura los combates de los últimos días”, como dice el Catecismo (CEC 672).

Sabiéndolo, el Señor nos regala ese maravilloso y terrible libro que es el Apocalipsis, el cual tiene, en primer lugar, la virtud de advertirnos, con un toque de trompeta, que vivimos en esos últimos tiempos y que, como decíamos, son tiempos de batalla. Para que despertemos, en lugar de seguir dormidos como los paganos y nos aprestemos para la lucha, porque el mundo entero está en poder del Maligno, advierte San Juan. No es una batalla futura, sino presente: ya han surgido muchos anticristos y por esto conocemos que son los últimos tiempos. Los ejércitos están en orden de batalla y tenemos que elegir. Solo podemos ser hijos de Dios o hijos del diablo; seguir a Cristo o a Satanás, el seductor del mundo entero; ser otros Cristos o ser anticristos. No hay término medio, porque todo el que no dobla la rodilla ante Dios, al final la doblará ante el Enemigo: este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

Como enseñaban Donoso Cortés o Chesterton, todo conflicto tiene, en última instancia, una raíz teológica. Los pobres agnósticos y paganos, sin enterarse de nada, creen que los conflictos del mundo son políticos, económicos o sociales, cuando en realidad todos ellos son esencialmente teológicos. No existen otras guerras ni otras luchas con sustancia, más que la lucha entre el Cristo Rey y el Príncipe de este Mundo. Tenemos que elegir entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre. No cabe la neutralidad, ni existen componendas posibles, porque no se puede servir a dos señores y el que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. No podemos limitarnos a vivir mediocremente y tranquilitos en nuestros asuntos, como si este mundo fuera a durar. ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? ¿Cómo vamos a vivir como los demás?

En medio de esa lucha, el Apocalipsis es un libro de consolación, que la Iglesia ha leído siempre de manera especial en tiempos de peligro y persecución. En España tenemos los llamados “beatos”, comentarios al Apocalipsis con maravillosas ilustraciones, que se escribieron desde el siglo VIII, cuando gran parte de la Península cayó bajo el dominio musulmán. Quienes los leían, podían contemplar de forma gráfica e inmediata en sus imágenes que las luchas y contradicciones sufridas por los cristianos eran parte del plan divino, que tenían un sentido y que no eran desesperadas por muy poderosas que fueran las fuerzas reunidas contra la Iglesia. El Apocalipsis es también, en ese sentido, el libro de los mártires, los testigos de Cristo en la persecución cuyas oraciones se elevan hasta Dios por manos de sus ángeles. Es, en definitiva, el libro del triunfo seguro de Cristo Rey, que tiene la última palabra en la historia: yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.

En el último libro de la Escritura está todo esto y mucho más, pero, ¡ay!, nos hemos cansado de esperar y de leer el Apocalipsis, relegado a la categoría de libro rarito y embarazoso que es mejor no sacar a la luz, no sea que los paganos y biempensantes se burlen de nosotros. Hemos pasado años, siglos o milenios esperando y ya estamos cansados. El católico medio está acostumbrado a que los curas le hablen de solidaridad, sociología, política, psicología y ecología sin mover una pestaña, pero se incomodará y pondrá cara de pocos amigos si oye hablar del Juicio Final, la segunda venida, la condenación eterna o la resurrección de la carne. Desde nuestro humilde puesto en la batalla no vemos más que lo que tenemos alrededor y hemos terminado por creer que eso es lo único que existe y existirá, y que lo mejor es vivir lo mejor posible en un mundo caótico y sin sentido. En definitiva, queremos ser como los demás. En el mundo, con el mundo y del mundo, quizá con alguna adherencia católica folclórica y sentimental, pero definitivamente del mundo, para que nos quieran y no se rían de nosotros, para no tener problemas, para poder seguir viendo la televisión y yendo de vacaciones tranquilamente, para continuar educando a nuestros hijos en que lo importante es estudiar una buena carrera, tener dinero y triunfar en la vida. ¡Qué bajo hemos caído!

En uno de los pasajes a mi juicio más bellos de El Señor de los Anillos, se recoge un diálogo entre Dénethor, el gobernante del reino de Góndor, y su hijo Bóromir. Ese reino, asediado constantemente por el enemigo, antiguamente estaba regido por una dinastía real, pero el linaje se había roto y la ciudad había permanecido sin rey durante casi mil años. En su lugar, eran los herederos del senescal del último rey los que gobernaban y, durante un milenio, habían seguido haciéndolo “en nombre del rey”, como servidores. En la ocasión que relata Tolkien, el hijo del senescal, cansado de esa situación en la que su familia hacía todo el trabajo pero sin tener la dignidad de reyes, preguntó a su padre: ¿Cuántos centenares de años han de pasar para que un senescal se convierta en rey, si el rey no regresa?”. Dénethor, solemnemente y con un deje de orgullo en la voz, respondió: “Pocos años, tal vez, en casas de menor realeza. En Góndor no bastarían diez mil años”.

Si este pasaje resuena en nuestro interior es porque, de algún modo, nos vemos reflejados en él. En el mundo, es comprensible que los hombres se cansen de esperar, que abandonen o vomiten la fe e intenten crear sus utopías, organizaciones y filosofías con el objeto de sustituir a Dios por la obra de sus manos. Allá ellos. ¡Dejad que los muertos entierren a sus muertos! Entre hijos de Dios que mantienen el tesoro de la fe, sin embargo, las cosas no pueden ser así. Somos linaje escogido, sacerdocio real, nación santa. En la Iglesia, ciudad del Gran Rey, barca de Pedro y vértice del cielo, unos pocos milenios no bastan para que interrumpamos nuestra guardia, conscientes de que para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.

Aquí seguimos, en vela, esperando al Rey que viene, que se acerca, que ya está aquí y trae consigo su recompensa para los que permanecen fieles. Lleva en alto la Cruz gloriosa como estandarte y con Él vienen la Mujer vestida de sol, el blanco ejército de los mártires, las huestes angélicas capitaneadas por Miguel y una multitud innumerable tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que cantan, exultantes un canto de victoria: “¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!”. Y nosotros, aún de guardia donde Dios nos haya puesto, oímos los ecos lejanos de ese canto y, reconfortados, se nos olvidan el frío, el viento y las penalidades, porque el Señor viene. Amén.

79 comentarios

  
Héctor R
Últimamente me ha llamado la atencion que en la Basílica de San Pablo extramuros, solo quedan, si no estoy mal 6 medallones para los futuros papas, bueno talvez es un buen indicio y perdonen mi ignorancia, pero el fin de los Tiempos yo creía que duraba un día, pero creo que es un período de tiempo, y que concuerdo ya estamos en el, viendo los signos de los tiempos. Gracias por el artículo y por cierto yo esperaría que después de este momento de calvario viniera un pequeño momento de Gloria en la Iglesia, en donde las misiones se incrementarían, para después Cristo viniese. No se si algo de lo que dije esta mal, de ser así pido perdón y si me corrigen mejor, bendiciones
09/12/20 11:37 PM
  
Haddock.
No estoy de acuerdo en que los cristianos nos hemos cansado de esperar. En realidad nuestra vida no deja de ser una (a menudo dolorosa) espera.
Esperamos a que Alguien nos rescate personalmente del fango por el que nos arrastramos.
Me importa un bledo cuando caerán las cumbres del Himalaya; yo ya estoy en mis últimos tiempos y le pido a Dios que en mi ausencia cuide de mis seres queridos. Apocalipsis, Armagedón etc, son cosas que no me quitan el sueño. Más quisiera poder llevar ante Dios en un pañuelo, las pocas cosas que causan mis desvelos.

09/12/20 11:50 PM
  
Bruno
Héctor R:

"me ha llamado la atención que en la Basílica de San Pablo extramuros, solo quedan, si no estoy mal 6 medallones para los futuros papas"

En principio, eso solo es una cuestión arquitectónica, diría yo. Cuando se acabe el espacio en el friso que utilizan, pondrán los mosaicos en las naves laterales, en el techo o donde sea.

"yo esperaría que después de este momento de calvario viniera un pequeño momento de Gloria en la Iglesia, en donde las misiones se incrementarían, para después Cristo viniese"

Como decía, no sabemos cómo van a transcurrir las cosas exactamente, ni cómo de avanzada va la batalla final. Lo que sí sabemos es que, antes de la victoria final de Cristo, las cosas se pondrán muy mal: "Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa [...] El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10)" (Catecismo 675 y 677).
10/12/20 12:34 AM
  
keparoff
"No se trata de un futuro lejano, sino todo lo contrario. Lo dice el Catecismo: “Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente” (CEC 673). ¡Inminente!"

El concepto de inminente del Catecismo y el que tenemos el resto del mundo es bastante diferente. 2000 años no es inminente ni se parece en nada a inminente, y probablemente sea la inminencia de la segunda venida uno de los mensajes más raros de Jesús, y de hecho, no lo entendió ninguno de sus Apóstoles, ninguno de los primeros cristianos. y obviamente, ninguno de los que hemos venido después.

En un post anterior te pregunté, por curiosidad, cuál es la doctrina de la Iglesia sobre el Reino de Dios tras su segunda venida: ¿habrá una Tierra nueva, con hombres mortales, que vivirán bajo la égida de Dios, o desaparecerá la Tierra, y solo quedará el Cielo?

Yo sí creo que algo ha cambiado desde hace muy poco, algo que ha sucedido en nuestras vidas, como un clic que ha puesto en marcha una degeneración repentina, acelerada, una sensación ahora sí, inminente, de tal vez no en esta generación, pero sí de algo que va a suceder en las dos siguientes generaciones.

Yo sí creo que ahora se ha puesto en marcha el tiempo del Anticristo, pero es solo una sensación, que igual compartieron todos aquellos coetáneos de los que perdieron la fe en procesos históricos locales, cuando tierras enteras se entregaron a lslam, o al Comunismo.

A ver si un día te animas y explicas en un post cuáles son las profecías establecidas por la Iglesia en relación a los últimos tiempos -los de verdad, no los miles de años que llevamos desde Cristo, que para Dios seguro que son un suspiro, pero desde luego para nosotros son una eternidad-.
10/12/20 12:34 AM
  
Susana Labeque
"El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. 10.Sin embargo, el Día del Señor llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida. 11.Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, 12.esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. 13.Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. 14.Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche."
II Pedro, 3, 9 ss Gracias por un articulo excelente!!!!Bendiciones .NNDNN
10/12/20 12:38 AM
  
Bruno
Haddock:

"No estoy de acuerdo en que los cristianos nos hemos cansado de esperar"

Bueno, gracias a Dios, no todos, como es lógico.

"Me importa un bledo cuando caerán las cumbres del Himalaya; yo ya estoy en mis últimos tiempos y le pido a Dios que en mi ausencia cuide de mis seres queridos. Apocalipsis, Armagedón etc, son cosas que no me quitan el sueño. Más quisiera poder llevar ante Dios en un pañuelo, las pocas cosas que causan mis desvelos"

Siempre hay soldados que caen antes de que llegue la victoria. Pero no tiene sentido decir que, por eso, les importa un bledo la victoria. Sin la victoria (o al menos la posibilidad de ella, en las causas humanas), no tendría sentido luchar. Puede que tú mueras o que yo muera antes de que llegue Cristo en gloria y majestad y puede que no, pero la victoria final de Cristo sobre el mal y la muerte nos importa exactamente lo mismo estemos aún vivos entonces o nuestros cuerpos tengan que estar resucitados. Al final, la última palabra sobre la historia, el sufrimiento, la muerte, el pecado y la gracia la tiene Cristo. Y eso es lo que importa.
10/12/20 12:57 AM
  
D.S.
É muito provável que estejamos nos últimos tempos.

Só não vê quem não quer que estamos às portas do Anticristo.
10/12/20 12:57 AM
  
Bruno
D.S.:

Não é apenas provável. É seguro, porque a palavra de Deus assim o diz: "Filhinhos, esta é a última hora".
10/12/20 1:18 AM
  
luis
¿Se consumirán los elementos por el fuego? ¡Qué horror! ¿Y los corales y la selva del Amazonas?
10/12/20 1:53 AM
  
Bruno
Muy estimado y excelso Minor Vatis (también conocido como Keparoff):

"El concepto de inminente del Catecismo y el que tenemos el resto del mundo es bastante diferente. 2000 años no es inminente ni se parece en nada a inminente"

Lo que importa es el concepto de las cosas que tiene su Autor, que es el que las conoce de verdad. Ante eso, tu opinión (o la mía), por mucho que esté unida a la del "resto del mundo", tiene la importancia de una cagarruta de mosca, la verdad. Si nuestro concepto de algo no coincide con el de Dios, eso es señal de que debemos pedir la gracia de mirar las cosas con los ojos de Dios, porque Él es quien las ve correctamente.

Lo cierto es que la visión que tienen los hombres del tiempo es disparatada. Si le digo a mi hijo pequeño que falta un mes para el Día de Reyes, me responderá que eso es una eternidad. Si le digo a un anciano de 99 años que ha vivido mucho, me responderá que ha sido un suspiro, apenas un pestañear de ojos. Y si le pregunto a un científico, me dirá, de forma aún más disparatada, que no sabe lo que es el tiempo pero puede medirlo hasta la trillonésima de segundo. Hasta que no lleguemos a la eternidad, no entenderemos nada de lo que es el tiempo. ¡Y nos permitimos darle lecciones a Dios sobre si tarda o no tarda! ¡Criaturitas inconscientes!

"probablemente sea la inminencia de la segunda venida uno de los mensajes más raros de Jesús, y de hecho, no lo entendió ninguno de sus Apóstoles, ninguno de los primeros cristianos. y obviamente, ninguno de los que hemos venido después"

Me temo que el que no lo has entendido eres tú, como suele suceder cuando alguien dice algo así. No intento reprochártelo: solo has absorbido la increencia de tu época y, de hecho, he escuchado decir lo mismo a algún eminente teólogo (que sabía menos teología que ese hijo pequeño mío que mencionaba antes). Lo cierto es que la Iglesia lo ha entendido muy bien y los Apóstoles lo han entendido muy bien y los santos lo han entendido muy bien, en la medida que se entienden los misterios de Dios, por supuesto, que es con contemplación y humildad.

La enseñanza de Cristo es, ante todo, como se señala en el artículo, que ya estamos en los últimos tiempos, porque Él ya ha muerto y ha resucitado. Todo ha cambiado y ya nada puede ser igual. El Espíritu Santo ha sido derramado, la eternidad ha entrado de lleno en el mundo y Cristo ha descendido a los infiernos para liberar a los que estaban allí esperando su venida. Por eso somos ciudadanos del cielo, porque vivimos en los últimos tiempos, en la era escatológica. El demonio ya está vencido, pero todavía no lo sabe y el dragón aún ruge y da sus últimos coletazos, hasta que Cristo victorioso lo mande definitivamente al infierno, resucite toda carne y Cristo nos juzgue a todos. ¿Cuándo será eso? ¿Un pestañeo, dos pestañeos? ¿Dos mil años, diez mil? Eso no es nada cuando estamos hablando de la eternidad, y de eso es de lo que estamos hablando, porque por la gracia ya hemos empezado a pregustar esa eternidad, aunque solo sea en forma de prenda del principal. Los cristianos no miramos el tiempo como los paganos, que creen que solo tienen esta vida, que es como la hierba del campo, que hoy la siembran y mañana la siegan y se seca. El tiempo, en realidad, no es más que otra criaturita en las manos de Dios, como nosotros.

Los apóstoles y los santos entendieron muy bien que el Señor viene, que este mundo se termina y la última palabra sobre él le corresponde a Cristo Rey, y que no les tocaba a ellos saber el día ni la hora, sino esperar en vela, como el criado espera el regreso de su Señor para que él arregle todos los asuntos pendientes. Ese es el secreto: vivir aguardando (y luchando), como mendigos que saben que solo pueden recibir de otro lo que necesitan y que están al servicio de ese otro, y no a la inversa.

"En un post anterior te pregunté, por curiosidad, cuál es la doctrina de la Iglesia sobre el Reino de Dios tras su segunda venida: ¿habrá una Tierra nueva, con hombres mortales, que vivirán bajo la égida de Dios, o desaparecerá la Tierra, y solo quedará el Cielo?"

Hombre, para esas cosas es mejor consultar directamente la doctrina en vez de preguntarle a un bloguero perdido por ahí. Por ejemplo, Catecismo de la Iglesia Católica 1042-1050.

"Yo sí creo que ahora se ha puesto en marcha el tiempo del Anticristo, pero es solo una sensación, que igual compartieron todos aquellos coetáneos de los que perdieron la fe en procesos históricos locales, cuando tierras enteras se entregaron a lslam, o al Comunismo"

No son cosas excluyentes. Como decíamos, San Juan enseña que han venido muchos anticristos, que pueden ser anticipos del "grande" o también es posible que el "grande" sea solo el conjunto de esos anticristos pequeños, como han dicho algunos teólogos.

"A ver si un día te animas y explicas en un post cuáles son las profecías establecidas por la Iglesia en relación a los últimos tiempos -los de verdad, no los miles de años que llevamos desde Cristo"

Si después de la afirmación de la Palabra de Dios infalible, que enseña que estamos en los últimos tiempos, me sales con que esos últimos tiempos no son "los de verdad", no hay mucho que pueda decirte, la verdad, porque en este momento no estás con la actitud apropiada. Quizá mañana, con un buen desayuno y la gracia de Dios.

Saludos.
10/12/20 1:56 AM
  
Bruno
Luis:

"¿Se consumirán los elementos por el fuego? ¡Qué horror! ¿Y los corales y la selva del Amazonas?"

Je, je. Pregúntale a tu amigo D. Higinio.

Me temo que las cosas se van a poner feas para los hermanos corales, la prima selva, las cuñadas cucarachas y los hermanastros virus (que, por alguna razón, son los grandes olvidados de la encíclica Laudato Si).
10/12/20 1:57 AM
  
Bruno
Susana Labeque:

Me alegro de que le haya gustado.
10/12/20 2:13 AM
  
hornero (Argentina)
Muy oportuno tratar esta cuestión de los "últimos tiempos", cuando la confusión arrecia dentro de la Iglesia y fuera de ella. Este es el primer signo de que el mundo del "hombre viejo" del pecado, termina para dar paso al mundo del "hombre nuevo" nacido de Cristo en el Bautismo. El triunfo del Corazón Inmaculado de María en e el mundo ya se ha iniciado, conforme lo afirma la Virgen reiteradas veces; constituye el epicentro de esta profunda conmoción y transformación del mundo actual en la nueva edad del Reino, que se realiza en dos planos y direcciones opuestas: la moderna Babilonia que se derrumba, y el Mundo Nuevo que viene, en el que será restaurada la “armonía primitiva” (Pío XII). María es la PROFETIZA que ilumina las incertidumbres y contradicciones de nuestra época, mostrando cómo a través de su complejidad, Cristo lleva adelante su plan de Salvación. Si bien, no se nos ha revelado fechas al respecto, nos basta saber que estamos viviendo los acontecimientos decisivos que llevan a la derrota del anticristo y sus secuaces. El Mundo que está dando a luz María, “es esperado por toda la creación, que desea participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8).
10/12/20 3:59 AM
  
Tannhäuser
Magnífica reflexión, tanto mas cuanto además de ser absolutamente cierto lo que expones, lo haces de manera magistral, didáctica y hermosa. Suscribo cada palabra y no comprendo como puede nadie, (como el lector que escandalizado, te acusó y provocó tu contestación mediante este artículo), rechazar algo tan innegable. Quizá la clave del problema sea la que apuntas, esto es: que somos soldados rasos que en nuestra trinchera sin demasiados horizontes, queremos conocer los planes del Estado Mayor para cumplir con nuestro modesto deber; quizá esa actitud nuestra sea precisamente el "quid" de la cuestión de nuestra vida amoldados al siglo.
10/12/20 7:44 AM
  
África Marteache
Es Adviento y por lo tanto oportunísimo el comentario porque eso es lo que significa Adviento: esperamos al que vino y al que vendrá. Ya sé que estamos cansados de esperar porque, nosotros simples mortales, contamos el tiempo de una manera, pero "lo inminente de los tiempos" para Dios, que es "Dueño de la Cercanía y la Inmediación", el tiempo y el espacio no cuentan como para nosotros puesto que Él los creó y, por lo tanto, también le obedecen. A veces encuentra una en las culturas más lejanas, paganas e incluso crueles ciertos hallazgos. A mi me dio mucho que meditar el hecho que los mexicas, a pesar de su panteón politeísta, y fuera de él, hablaban de in Tloque in Nahuaque (seguramente por su obsesión con el tiempo) y el propio Benedicto XVI empleó esa expresión cuando estuvo en Puebla. Para ellos Dios fundamentalmente era el Dueño del espacio (cercanía) y el tiempo (inmediación) y por lo tanto en la Creación toda eso era lo más importante: su dominio de ambos conceptos. Algo parecido decimos nosotros cuando afirmamos que es el Señor de la Historia (tiempo) o que está en todas partes (lugar). Por lo tanto a las dudas de los incrédulos cuando dicen que prometió volver pronto y ya han pasado dos mil años yo les digo que los milenios, los siglos, los años, los días y los minutos son la medición que nosotros hacemos, pero no sabemos como maneja Dios eso que llamamos tiempo. Yo puedo rezar por el alma de Carlomagno y mi oración habrá sido tenida en cuenta desde el principio de los siglos porque lo más probable es que Dios vea todos los acontecimientos de la Historia como un eterno presente y sabrá cuál es el minuto O y el último, que son datos que, por mucho que se empeñe Darwin, nosotros no sabemos.
10/12/20 8:43 AM
  
África Marteache
Y estoy con Bruno, aunque caigamos en el buen combate no se nos hurtará la Victoria Final, los combatientes abatidos en esta lucha resucitarán y participarán de ella. Jesús le dijo a los saduceos que la resurrección estaba implícita en la Torá cuándo, Dios, ante la Zarza Ardiente, le dijo a Moisés: "Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob", hacía siglos que estos estaban muertos y Él los nombró, así que Dios, que lo es de los vivos y no de los muertos, estaba diciendo que los patriarcas esperaban porque habían padecido la primera muerte, pero no la segunda.
10/12/20 8:57 AM
  
Roberto
Entiendo que el problema radica en qué entendemos realmente por "últimos tiempos".
La primitiva Iglesia creía que la segunda venida de Cristo (Parusía) era inminente y cercana. La historia ha desmentido esta realidad. Llevamos 2000 años y aquí seguimos.
¿Entendemos por "últimos tiempos" el periodo desde la resurrección de Cristo hasta su segunda venida? ¿el tiempo que vendrá con una gran crisis de fe que antecederá a la venida del falso profeta y el anticristo? ¿y las catástrofes cósmicas? ¿solo alegorías?
En la Iglesia apenas se hablan de estas cosas en prédicas y catequesis, quizá porque no se tienen ideas claras. Yo estoy algo perplejo con estas cosas.
Opiniones, por favor.
10/12/20 10:47 AM
  
maru
Yo también creo que estamos en los últimos tiempos, porque desde hace unos años para acá, lo que está sucediebdo , tanto en la sociedad/en el mundo, como en la propia Iglesia, no es normal y vemos que todo va a peor. Efectivamente, el mundo en su mayoria, vive completamente a espaldas de Dios y , debido a éllo, el principe de la maldad, está campando a sus anchas, pero el Señor no le permitirá el triunfo final, aunque veamos que cada vez este mundo está más degradado y corrupto. Gracias por su artículo. Es bueno que recordemos las promesas de Cristo.
10/12/20 11:00 AM
  
alma
Que más da que el apocalipsis afecte a toda la humanidad o a mi solo, por que de este si que tengo una idea aproximada, y es el que interesa de verdad
10/12/20 11:13 AM
  
keparoff
Te he preguntado porque eres un teólogo ortodoxo, yo no he sido capaz de encontrar respuesta en el Catecismo a la duda sobre los últimos tiempos. No sé si habrá una Tierra con hombres vivos, que vivirán ya en gracia permanente, sin pecado, y gobernados por Dios, para luego morir en paz e ir al Cielo.

No sé si eso es milenarismo mitigado, y debemos rechazarlo, o es lo que debemos creer.

Sobre la expresión los últimos tiempos, no tengo ningún afán de polémica teológica. Si en términos teológicos, los últimos tiempos son todos los que vivimos después de Cristo, pues muy bien.

Mi duda es sobre lo que llamaríamos los últimos tiempos en castellano, es decir, aquel periodo histórico que antecede, en términos históricos y no divinos, a la segunda Venida. Si es más correcto, no tengo ningún problema en decir los últimos años.
10/12/20 11:43 AM
  
JacinTonio, laico, desde Madrid
luis
"¿Se consumirán los elementos por el fuego? ¡Qué horror! ¿Y los corales y la selva del Amazonas?"

¡Todavía nos queda la conquista del espacio!,(je, je)

Si es así, mil años es como un día. Por cierto, es posible que en este tercer milenio estamos en el tercer día. Aún hay esperanza para el Amazonas ...

Sólo es añadir un poco de humor, si se me permite.

Saludos.
10/12/20 12:04 PM
  
África Marteache
Roberto: El Apocalipsis siempre ha sido problemático en su interpretación, razón por la cual la Iglesia se limita a decir en el Credo que Jesús vendrá a juzgar a vivos y muertos. Y eso es lo que hay que creer.
Por la misma esencia de su contenido ha dado lugar a muchas teorías, la más famosa de las cuales es, tal vez, la del Abad Joaquín de Fiore (S. XII) que establecía tres eras: la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo en un intento de explicación de los últimos tiempos, de manera que no dijo el cuándo pero sí el cómo.
El Abad de Fiore provocó que la Iglesia desechara parte de sus teorías pero, como fue siempre ortodoxo y nunca quiso plantear herejía alguna, y cómo su figura era inatacable porque fue un santo vox pópuli, se ha quedado ahí "entre el cielo y la tierra como el alma de Garibay", según el refranero castellano antiguo (Yo he pisado muchas veces la losa bajo la que está enterrado Esteban de Garibay para ir a comulgar y el dichoso refrán me ponía de los nervios).
La Iglesia no quiere que especulemos porque del Apocalipsis lo único que está claro es el Triunfo del Cordero, con la ruptura de los siete sellos, y las multitudes que se salvan de las 12 tribus de Israel más los 144.000* que "lavaron sus ropas en la sangre del Cordero (mártires)".
También aparece la Santísima Virgen coronada por doce estrellas y perseguida, pero no alcanzada, por el Dragón.
Las cartas a la iglesias también nos sirven para meditar en cuál de ellas estamos.

*144.000 es un múltiplo de 12 que, probablemente, indica una cantidad enorme ya que los múltiplos de 12 son muy empleados por la cultura hebrea. Los judíos, según el Talmud, creen que en cada generación hay 36 justos (también múltiplo de 12) pero que indica un número mucho menor y que la extinción de esos justos traerá el fin del mundo.
10/12/20 12:22 PM
  
Luis López
Keparoff, le doy mi punto de vista sobre su duda.

Si enlazamos el versículo del Apocalipsis, 19,21 con el 20,10 (y suprimimos los versículos 20,1-9) se elimina cualquier milenarismo. La segunda venida de Cristo (19,11 hasta 19,21) y el juicio final (20,11) se unen sin solución de continuidad.

Pero como no podemos obviar esos versículos -20,1,8- la única conclusión admisible -a mi humilde juicio- es que entre la segunda venida de Cristo y el juicio final, habrá un perdido en la tierra de inmensa paz , donde se cumplan las bienaventuranzas, especialmente aquella que habla de que "los mansos heredarán la tierra". Porque, esa promesa del Señor no se refiere al Cielo -que vendrá tras el juicio final- sino a la tierra. Y esa promesa se cumple en esos versículos 20, 1-8.

Más allá de esa genérica reivindicación en la tierra de los santos perseguidos, los mansos o los humildes -según aseguró Jesús en el sermón del monte- sería temerario precisar más. Y ese es el problema del "milenarismo", querer rellenar con imaginaciones, algunas disparatadas, esos vacíos.


10/12/20 12:26 PM
  
Rafa (i)
Muy buen artículo pero me deja un poco mal sabor de boca. En mi opinión, creo que te sales por la tangente, y en eso estoy de acuerdo con Keparoff. Es cierto que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día, pero también cuando uno ve las nubes aborregadas presiente la tormenta. Y ahora no sólo hay nubes, hay verdaderos nubarrrones como nunca antes se han visto. No hay comparación con el siglo de hierro por mucho que se quiera. Esta crisis es mucho más profunda que cualquiera de las que se han vivido anteriormente, y afecta tanto a la sociedad antes cristiana (una verdadera inversión de valores y una crisis de fe sin precedentes) como a la Iglesia (aquí no me extiendo por pudor, pero el que quiera entender, entiende). Y eso por no hablar de la ruptura total en la transmisión de la fe.Hace unos años, el prior del Valle de los Caídos (no el actual) realizó una brillante homilía sobre el tema y más recientemente Brandmüller se refería a la situación de la Iglesia en esos mismos términos escatológicos.
Por otro lado, y aun cuando no entran en materia de fe, los testimonios de muchas de las visiones de la Virgen insisten sobre el tema de la inminencia del fin de los tiempos y no son pocas las profecías de santos que parecen describir a la perfección nuestro tiempo. Soy consciente de que esto último podría decirse de otras épocas, pero, insisto, no es comparable. Ni siquiera la invasión árabe de 711 llevó a los cristianos españoles a presagiar el fin de los tiempos (a pesar de lo que generalmente se dice, Beato no escribió su famoso Comentario por la invasión de los árabes).
En fin, como bien temía Castellani, parece que a algunos les rechina el único dogma que queda por cumplirse del symbolum fidei.
10/12/20 12:40 PM
  
Rafa
Veo que somos varios los "Rafas". Mi comentario es muy breve, más bien una reflexión: ¿cuántas, cuantísimas veces a lo largo de la Historia quienes vivieron en ese momento no habrán pensado en la proximidad o inmediatez de "los últimos tiempos"? Y en estas estamos cada generación con más o menos inquietud. La vida aquí, en la tierra, es lucha por irnos al Cielo en el momento que nos toque; y para el que le toca esos son "los últimos tiempos". ¿Hay que estar preparados? Sí, como hay que estarlo cada día cuando nos levantamos y cada noche cuando nos acostamos por hacer lo que Dios quiere de cada uno. Darle vueltas el tema, se mire por donde se mire es, en mi opinión, "marear la perdiz". ¿Qué viene bien pensar en ello para no despistarse?, ¡pues sí!
10/12/20 12:54 PM
  
Néstor
En efecto, estamos en los últimos tiempos desde el Viernes Santo. A las matanzas de Nerón se agrega ahora, entre otras cosas, por supuesto, la brutal represión de la policía en Buenos Aires ante una acampada pro-vida frente al Congreso de la nación, mientras se discute ahí la legalización del homicidio del no nacido.

Saludos cordiales.
10/12/20 12:55 PM
  
Juan Argento
Planteo una pregunta partiendo de un texto del NT muy relevante para el tema: S. Pablo enseña en 2 Tes 2,1-12 que antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo ha de manifestarse "el hombre de la iniquidad", en griego "ho anthropos tes anomias", llamado directamente "ho anomos", "el sin ley" en el v. 8, cuya venida "irá acompañada del poder de Satanás, de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos" (v. 9), el cual es llamado usualmente "el anticristo" usando el termino de 1 Jn 2,18.

La pregunta es: cuando el anticristo se manifieste, será claramente reconocible como tal por los fieles católicos? No me refiero a que el anticristo se proclame publicamente como tal, lo cual probablemente no ocurra porque implicaría confesar indirectamente a Jesucristo.

10/12/20 12:59 PM
  
Juan Argento
Va mi opinion sobre la cuestion de si el milenio de Apoc 20,1-6 es alegórico, refiriendose al intervalo entre el Edicto de Milán y la venida del anticristo (amilenarismo), o literal (milenarismo). A mi juicio, esa cuestion es irrelevante a todos los efectos practicos en la etapa presente.

El tema relevante es que va a haber un desencadenamiento del mal que será derrotado por Nuestro Señor Jesucristo en su Parusia y que ese desencadenamiento y derrota del mal van a seguir en grandes lineas los hitos de Apoc cap. 13 a 19. La cuestion de si ese desencadenamiento y derrota del mal seran a la vez los de Apoc 20,7-10 (amilenarismo) o no lo seran (milenarismo) es irrelevante porque nuestra vida antes de la venida de NSJC debe ser exactamente la misma en un caso o en el otro, y cuando NSJC vuelva simplemente nos enteraremos de cuál es el caso factico.

Si suponemos que el amilenarismo es la interpretacion correcta, tal que la victoria de NSJC es la definitiva y es seguida de la resurreccion universal, el juicio final, y la vision beatifica en cuerpo y alma (nueva Jerusalen), ¿cuál seria el problema para los milenaristas? ¿Acaso dirian "¡Ah no! ¡Que ahora vengan la resurreccion universal y el juicio final en vez del milenio es totalmente inaceptable!"?

Y si suponemos que el milenarismo es la interpretacion correcta, tal que la victoria de NSJC no es la definitiva sino que es seguida del milenio, ¿cuál sería el problema para los amilenaristas? ¿Acaso dirian "¡Ah no! ¡Que ahora venga el milenio en vez de la resurreccion universal y el juicio final es totalmente inaceptable!"?
10/12/20 1:17 PM
  
hornero (Argentina)
La cuestión no es complicada si se acepta lo evidente: la moderna Babilonia, la torre levantada por la falsa filosofía, ciencia, técnica, política y demás, se bambolea y derrumba. Porque si algo se construye con falsas piezas, y éstas se unen con dinamita, tarde o temprano explotará. El mundo está construido sobre INFAMIAS y "unido" por las ARMAS NUCLEARES; ¿ se pretende algo más para hacer el DIAGNÓSTICO? ¿Alguien puede dudar del DESAFÍO diario que el mundo lanza contra Dios, burlándose de su Misericordia; puede dudar de la RESPUESTA de Dios? Si no basta la evidencia racional, BASTA LO QUE LA VIRGEN AFIRMA.
10/12/20 1:26 PM
  
Rafa (i)
En contestación a mi tocayo: Es cierto que a título individual lo importante es el día a día y la preocupación por el mañana puede hacernos perder esa perspectiva. Ya lo dijo Jesús: cada día tiene su afán. Pero, con todo, no creo que el final de los tiempos sea una cuestión menor y, sin caer en la ansiedad, hay que abordarlo y recordarlo porque también es una esperanza para los cristianos: Vengo pronto, Ven Señor, etc son expresiones de la primera comunidad cristiana y dieron sentido a sus vidas en medio de las persecuciones y del mal que les rodeaba. Tal vez va siendo hora de que nuestros pastores nos recordaran también que CRISTO VIENE y que pronto (cras) ha de venir el tiempo en que despojará a Satanás de su reino terrenal para tomar posesión de él. Sí, sí, igual que Aragorn.
10/12/20 1:38 PM
  
Emilio
En todos los sectores de la vida el tiempo es un concepto ambiguo, tanto en el vegetal como en el animal como en el humano: están en la mente de todos y no afectan a sus otros atributos, por ejemplo de belleza. Es el modo como lo pierden lo que influye en su atractivo a nuestros ojos: el final de un mártir joven nos conmueve más que el de un mártir en su ancianidad. La sentencia evangélica (y de toda la Biblia) sobre la perseverancia tiene mucho que ver con la escatología.
10/12/20 1:49 PM
  
Oscar de Caracas
La Virgen de Fátima, Garabandal, Akita, Mejudgorje y videntes como el padre Pio, Maria Esperanza o el padre Gobi han hablado mucho de estos tiempos como los últimos tiempos (no del fin de los tiempos) y sobre todo como tiempos de intensa oración y gracia para el pequeño rebaño que quedará. El Talmud no es precisamente un libro en pro de Cristo Nuestro Señor.
10/12/20 1:55 PM
  
Bruno
Juan Argento:

"La pregunta es: cuando el anticristo se manifieste, será claramente reconocible como tal por los fieles católicos?"

Yo empezaría teniendo en cuenta que "fieles católicos" es un concepto análogo. ¿Quiénes son esos fieles? ¿Los bautizados, los que van a Misa, los que conservan más o menos la fe aunque sean tibios, los que pecan pero se arrepienten, los santos que solo tienen imperfecciones ya? Mi impresión es que la respuesta será distinta según de quién estemos hablando.

Es evidente que el anticristo (y, en general, los anticristos que ya han venido y que vengan) engañarán a muchos. Esa es la gracia del asunto, porque, de otro modo, no tendrían ningún poder especial. Su esencia anticrística es, precisamente, ponerse engañosamente en el lugar que solo corresponde a Cristo.

El mismo Jesús lo advierte: Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán señales y prodigios a fin de extraviar, si fuera posible, a los escogidos. Pero vosotros, estad alerta; mirad que os lo he advertido de antemano.

Si no hubiera peligro, el Señor no nos advertiría.
10/12/20 2:44 PM
  
África Marteache
Oscar de Caracas: En efecto, el Talmud no tiene nada que ver con el cristianismo pero es un texto judío y, por lo tanto utiliza los números de la misma forma y una de esas formas son los múltiples de 12 (San Juan, hijo de Zebedeo, era judío).
Que sean 144.000 los salvados es una forma de hablar, no un número exacto, y en este caso puede querer decir: "gran multitud" o 12.000 veces 12, tomando este número del de los Apóstoles.
10/12/20 2:56 PM
  
Juan Argento
Bruno, es claro que los anticristos engañaron, engañan y engañarán a las personas para que no se acerquen a Jesucristo o se alejen de El. Mi pregunta iba a si, cuando aparezca el ultimo anticristo, el anomos de 2 Tes, será claramente reconocible como tal por los fieles catolicos, o sea como "el" anticristo y no como uno mas. Respondiendo tu pregunta, acotemos "fieles catolicos" a las dos ultimas categorias que mencionas.
10/12/20 2:58 PM
  
África Marteache
Juan Argento: Claramente no, no será reconocido como tal por todos los católicos. Reconocer al Anticristo, por ser gente de dura cerviz por muy católicos que seamos, no creo que sea posible para todos, si así fuera no nos dejaríamos engañar y nos han engañado muchas veces. A los católicos que reconozcan al Anticristo y a toda su corte les van a llamar conspiranoicos porque su maldad irá disfrazada de bondad y hay que tener un sensus fidei muy acendrado para reconocer tal cosa. Seguramente habrá que oponerse a gente muy "bondadosa" que repartirá dinero a mansalva para eliminar la pobreza; a los compasivos, que querrán eliminar el dolor; a los "misericordiosos", que comprenderán a todos los grupos de lloricones aparecidos y por aparecer, etc...
El Evangelio es fuerte y hace pocas promesas en este mundo y el que no recuerde eso no va a reconocer al Gran Benefactor.
10/12/20 3:17 PM
  
Argia
"Para que despertemos, en lugar de seguir dormidos como los paganos y nos aprestemos para la lucha,"
Este es uno de los problemas de los creyentes, hoy en día, ¿ en que se nos diferencia la mayoria de nosotros de muchos paganos ?, quizás en que ¿ tenemos un mejor corazón ?, no siempre se ve esto, incluso entre los que hacen actividades caritativas u organizan eventos espirituales.
¿ Vivimos de verdad en vela ? o más bién, todo lo contrario, la única vela que hacemos, es para que no nos quiten la felicidad, que me he fabricado como he podido, hablandome de cosas dificiles o "desagradables", de lo que ocurre en la Iglesia.
Este es creo el quid de la cuestión, más que pensar en si el Señor va a venir este fin de o el que viene, porque total, me va a encontrar igual.
No, no creo que estemos en vela, como tampoco que nos importe la verdad de las cosas, solo ese pequeño mundo del que gozamos todo lo que podemos, y no me importa lo demás, aunque de ese demás dependa mi sitio en la vida eterna.
Por eso precisamente creo que pronto va a venir algo peor que la pandemia, o mejor dicho, mucho mejor. El Señor es el camino, la Verdad y la vida, el camino ya lo sabemos aunque lo sigamos de aquella manera, la vida la tenemos, sobre todo los que recibimos la Eucaristía, pero creo que lo que peor conocemos hoy en día, es la VERDAD, la de mi ser, de mi corazón, en una palabra lo que soy en realidad, y no lo que me he inventado sobre mi mismo. También la Verdad de todas esa cosas que estoy pasando, y que no puedo pasar, porque no son mias, porque son las cosas de Dios.
La verdad de nuestra vida, vendrá y nos dejará en cueros, volveremos a nacer Y entonces, nos levantaremos para la lucha, lucharemos por El viviremos y moriremos por El. ( al menos durante un tiempo...).

Estupendo artículo Bruno, que comparto totalmente.
10/12/20 4:06 PM
  
Raquel D. Catequista
"El católico medio está acostumbrado a que los curas le hablen de solidaridad, sociología, política, psicología y ecología sin mover una pestaña, pero se incomodará y pondrá cara de pocos amigos si oye hablar del Juicio Final, la segunda venida, la condenación eterna o la resurrección de la carne. " ...
Deverdad da gran tristeza escucharlos x TV.
Para todos es la Laaarga espera ó Adviento, que vivimos. Hermoso Tema, mi querido Bruno! Me encanta... tanto, que cuando leí a Luisa Piccarreta, se me ocurrió escribir este poema:

¡Laaargo …. ADVIENTO! por radur / 2016

MISTERIO DEL PRIMER SAGRARIO
¡Gracias, Luisa Piccarreta!
Leyendo su Novena de Navidad en los treinta y seis volúmenes “Do Cielo”, -regalo de tiempos dorados- he bregado a recorrer el sendero que has mostrado, vislumbrando los tesoros que JESÚS te ha entregado al expresarte el camino de la gran conformidad que Dios quiere regalarnos, bilocándose en nosotros, cuando el alma enamorada se decide y busca en silencio La Divina Voluntad.
Porque escuchas a JESÚS y amas a MARÍA, Ellos te han enseñado la Doctrina del Amor, junto a la cuna de Belén, Paz, - Navidad - De La Divina conformidad con Su Querer: Es que Dios quiere crearse a Sí Mismo No sólo en La Eucaristía y en la persona creada, primera finalidad al crear la humanidad que en el Paraíso Adán-Eva gozaran … ¡Es el seno de María, Su Primer Sagrario!

Quien con decisión firme su voluntad le dona, Como MARÍA en el Fiat: “Hágase Tu Voluntad” da, la parte más preciosa y más noble que el hombre puede entregar al amar. Y, poseyendo a Su Creador, -Misterio del Amor- Su Voluntad obrante en ella, no está sola; se vuelve viadora de todo y de todos… JESÚS la posee, la tiene en Su Corazón y la hace hacer Su Misma Vida.

JESÚS quiere todo, para darnos Todo. Inmensidad maravillosa, envuelve todo y a todos. Su Ser Tres veces Santo, Su Potencia Nace en cada corazón y todo lo transforma: el obrar, el querer, el sufrir, el existir… Su Divino Ser al bilocarse - Encarnarse - … repite el misterio del Fiat de MARÍA, corre en cada fibra del corazón, llena con Su Voluntad el pensamiento.
Es Adviento ¡La vida se torna Atenta Espera…!
***
Viene a mi memoria lo que escuché en la predicación un día En la basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá:
“Los pies caminan… hacia donde el corazón se inclina”.
“Totus Tuum”… Mi corazón repite, “Fiat, Fiat, Fiat”


10/12/20 5:01 PM
  
¡Bendito sea Dios!
Gracias por traernos el tema de la Esperanza Escatológica, en este hermoso Tiempo de Adviento.
El poema anterior es resumen de mi anhelo:
Una síntesis de lo que quiero sea mi vida en la espera, a los ochenta y pico... no quiero perder
la esperanza... al releer Catecismo de La iglesia en sus artículos 670 en adelante... y al meditar los capítulos Apocalípticos de Mt 24, Mc 13, Lc 17, 18 y 21... o el Libro Apocalípsis de San Juan.
Me gusta escuchar a quienes hablan de las verdades últimas, como dijo S.S. Benedicto XVI emérito, y nos llevan a recorrer las profecías de Dn, Ez, y Jer.
Al final "Yavé Ruge"... pero también es cierto que en el último capítulo del Apocalípsis nos dice: "Que el bueno siga siendo bueno; el malo siga haciendo el mal. ¡Vengo Pronto!".
Ahora estoy lista a seguir viviendo esos últimos días que habla Dn y parece iniciaron los 1260 últimos días. ¡Gracias por este hermoso Tema Esperanzador, maravilloso!
10/12/20 5:06 PM
  
Pampeano
Que desde la ascensión del Señor comenzaron "los últimos tiempos" es doctrina revelada. Distinto es el momento de la segunda venida (parusía) de Cristo; la inminencia de esto es otro cantar. Quienes no piensan en esta segunda venida, e incluso la niegan, son como todos aquellos que en tiempos de Noé o Sodoma trabajaban, comían, se divertían y se los llevó el diluvio o el azufre del cielo. Por eso el Señor insiste una y otra vez: velad... velad... No hay que vivir obsesivamente pensando -como muchos hoy ante el estado de cosas ad extra o ad intra eclesia-, que Cristo vuelve mañana, en realidad siempre hay que vivir "como si" fuera a ocurrir mañana, velando. Personalmente, ansío que vuelva.
10/12/20 5:31 PM
  
África Marteache
¡Ven, Señor Jesús! decimos en la Misa, pues eso que venga y nos coja preparados con la alcuza llena de aceite prestos a encender la lámpara.
10/12/20 5:37 PM
  
Jorge Alberto
Una cosa es aceptar con san Juan que ya estamos en los últimos tiempos, cumplida la Redención. Otra cosa es reconocer con san Pablo que finalmente en los últimos tiempos aparecerá, una vez quitado el "katejón", el Anticristo, el definitivo, a quien Jesús vencerá en la Parusía. En cuanto a la inminencia de la batalla final, nos han sido profetizadas ciertas señales, como por ejemplo la abominación de la desolación y la higuera que rebrota.

Considero que un auténtico católico sabrá reconocer al famoso y popular Anticristo para no caer en su engaño. Me temo que muchos católicos nominales y desprevenidos (apóstatas latentes o palmarios) terminarán seducidos por sus portentos.

Me parece que hasta hoy persiste una discusión candente entre algunos católicos sobre el milenarismo. Unos defienden el reinado de paz posparusíaco; otros lo niegan argumentando que la Parusía coincide con el fin del mundo (véase la parábola sobre el trigo y la cizaña).

Estimado Bruno, sería interesante, por lo demás, que pueda escribir sobre el Aviso, el Milagro y el Castigo, tres conceptos que se recogen de la profecía de la Virgen de Garabandal.
10/12/20 6:31 PM
  
Jk
Pues así como están las cosas yo veo mas que estos serian los últimos tiempos pero para la Iglesia católica oficial y lo que queda de fe en ella.
10/12/20 7:49 PM
  
Bruno
Farias:

"De la vergüenza ya no habrá memoria
y el Amor no tendrá ya más finales"

Amén.
10/12/20 8:33 PM
  
Hispanicus
Magnífico artículo. Verdadera arenga militar para "revestirnos de la armadura de Dios" —Efesios 6,11—; y vivir como un miles Christi.
Amigos, acojamos en nuestro corazón la Palabra de Cristo y no pretendamos escudriñar con malsana curiosidad los Misterios que sobrepasan nuestro entendimiento.
Digamos al Señor: Iesu in Te confido
10/12/20 8:51 PM
  
María Alejandra
Amén, Africa.
Muchas gracias, Bruno. Magnífco, esclarecedor y oportunismo artículo.
Y muchas gracias también a todos los comentaristas por sus aportaciones.
10/12/20 9:02 PM
  
Feri del Carpio Marek
Gracias por este artículo Bruno, ayuda mucho a abrir nuestra visión de murciélagos, para alcanzar visión de águilas, que son las que se reúnen donde está el "Cuerpo", la Eucaristía (Mt 24,28; Lc 17,37). Esa espiritualidad apocalíptica, separados del mundo, me parece que es la que debemos tener en estos, y en todos los tiempos, pero sobre todo en estos. Como dijo el P. Castellani:

«Lo único que hay es que creo en la Segunda Venida; y eso para pronto, como dice no menos de siete veces ("Venio Cito”), san Juan en el Apocalipsis. Si la veré o no la veré, no me interesa; lo que me interesa es estar preparado y "vigilar".»

Y él decía esto porque sabía que el mundo moderno «mirándolo bien, niega explícitamente la Segunda Venida de Cristo; y, con ella, niega su Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad. Es decir, niega el proceso divino de la Historia. Y al negar la Divinidad de Cristo, niega a Dios. Es ateísmo radical revestido de las formas de la religiosidad.»

Sabía también que Jesús advierte a sus discípulos del fermento de de los fariseos y el de Herodes, porque «el fermento farisaico de entonces (es decir, las ideas que sobre el Reino Mesiánico se habían forjado) les impidió verlo venir, y los llevó a la ruina. ¿Qué nos importa a nosotros ya? Debemos compadecerlos, pero... nosotros lo hemos reconocido y
estamos seguros… ¿Es tan seguro eso? Atención, las" Señales" valen también para nosotros; para la Segunda Venida; y si no "vigilamos" nos puede pasar exactamente lo que a ellos. Se puede hacer un paralelo entre las dos situaciones; y hay que hacerlo: para mi oficio, eso es "vigilar"; no me salvaré si no hago de vigía.»

Que esta meditación que nos has traído me ayude, con la gracia de Dios, a sacudirme de la acedia que me asedia hace mucho tiempo.
10/12/20 10:15 PM
  
Feri del Carpio Marek
A propósito de Castellani, también dice esto tratando sobre la Segunda Venida (en un libro que dedica a S. Juan XXIII, de donde también tomé la cita del fermento farisaico en mi anterior comentario, lo que no deja de parecerme irónico, considerando el triunfalista discurso que dio ese Papa para la apertura del CVII):

«Lo que podemos interpretar literalmente, interpretarlo alegóricamente, eso es propio de incrédulos o que buscan subterfugios a la fe.
En suma, es un entibiamiento de la fe lo que produce este fenómeno de
"diverticular" los libros santos; y eso también está predicho: "Cuando yo volviere ¿creéis que hallaré fe en la tierra?" Y "Primero tiene que venir la apostasía", reitera san Pablo. Y justamente "tibia" llama el Apocalipsi a la Iglesia de Laodicea, a la última, a la que está "a las puertas" de la Parusía.»
10/12/20 10:27 PM
  
WALDEMIR GARCIA
Yo se que μαρανάθα.

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto.

"Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre"
San Lucas, 21, 36.

«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor."
San Mateo 24, 42.
10/12/20 10:46 PM
  
Haddock.
Tienes razón en tu respuesta a mí, Bruno, pero a veces caemos en el error
de ajustar verdades eternas aplicándolas ridículamente a nuestras irregularidades particulares. No sé si nuestras rabietas a Dios le disgustan o le hacen gracia. Yo creo que lo segundo porque Él las entiende mejor que nosotros.

Hago propósito de enmienda-

A ver si dejo de fumar y de beber.
10/12/20 11:19 PM
  
Bruno
Haddock:

"a veces caemos en el error de ajustar verdades eternas aplicándolas ridículamente a nuestras irregularidades particulares"

Bah. Eso es lo normal. Y Dios lo sabe perfectamente. Es lo que hacen todos los hijos. Los míos, desde luego, lo hacen, se quejan, ponen cara de pena, ojitos tiernos y unas lagrimitas en el caso de las chicas, dicen que es "injusto" y un largo etcétera. Nosotros ya nos conocemos todo eso y, según lo que convenga, les concedemos lo que quieren o no les hacemos caso o les damos abrazos y mimos. Imagino que Dios hará igual, así que a ver si sacas unos mimos de lo alto, que nunca vienen mal.

Ánimo. Un abrazo.
11/12/20 12:35 AM
  
Bruno
Feri del Carpio:

"Lo único que hay es que creo en la Segunda Venida; y eso para pronto, como dice no menos de siete veces ("Venio Cito”), san Juan en el Apocalipsis. Si la veré o no la veré, no me interesa; lo que me interesa es estar preparado y "vigilar""

Muy buena cita de Castellani. Directa al grano.

Estoy leyendo estos días la biografía de Castellani de Randle y disfrutando mucho tanto del biografiado como del biografiador.

"sacudirme de la acedia que me asedia hace mucho tiempo"

Ánimo. El remedio siempre está en mirarse menos a uno mismo y al mundo y mirar más a Dios. Mirarnos a nosotros mismos es cómodo y fácil, pero a la larga nuestra miseria, por sí sola, nos produce tristeza y acedia. Mirar a Dios puede costar (sobre todo cuando uno se ha acostumbrado a mirar hacia abajo), pero al final produce alegría firme y duradera. Y si se hace difícil al principio, vayamos de la mano de María, que así todo es más fácil.

Van mis oracioncillas desde aquí.
11/12/20 12:45 AM
  
Feri del Carpio Marek
Gracias por la oración y el consejo, me pondré a ejercitarme a doblar el cuello hacia arriba.
11/12/20 1:31 AM
  
Lucía Victoria
En efecto, el tiempo de este artículo no podía ser más apropiado: "Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que él crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30). (CIC #524).

Yo tampoco entiendo el escándalo, sobre todo porque esa sensación de unos "últimos tiempos en ciernes" la tenemos todos, católicos y no católicos. ¿Cuántos no habrán repetido con convencimiento en estos últimos meses el hit "no vivimos una época de cambios, sino un cambio de época"? Salta a la vista que la crispación y el desasosiego se ha apoderado de muchísima gente. Y creo que no es tanto por el miedo al contagio en sí (que lo hay) como por la indefinición, la fragilidad y la vulnerabilidad que nos ha permitido contemplar ese espejo llamado Covid; y que nos viene a probar eso que justamente nos recordaba hoy el profeta Isaías: tan invencibles y todopoderosos como nos creíamos, y resulta que no tenemos ni media torta, que no pasamos de la categoría de un gusano al que se le puede aplastar en apenas un segundo.. Suerte que para Dios, nuestro Dios, que es todo Amor, somos Sus "gusanitos de Jacob, oruguitas de Israel" (Isaias 41, 13-20) y nos ha prometido, en esos mismo versículos, que Él viene en nuestra ayuda, que nos sostiene de su mano derecha y que no nos abandonará.

Y no lo deja ahí; si confiado en Él, promete incluso al gusano en cuestión que "Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo. Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel". Sin Él, ya lo sabemos, no podemos nada. Pero nada de nada.
11/12/20 2:33 AM
  
hornero (Argentina)
Por supuesto, Bruno, Dios lo ha iluminado al escribir su artículo y presentar una CUESTIÓN FUNDAMENTAlL para el presente. Me ha sorprendido el interés mostrado por tantos comentaristas sobre algo que en general se procura marginar o negar: el TÉRMINO DE LA HISTORIA DEL "HOMBRE VIEJO" seguida por los "NUEVOS TIEMPOS" del HOMBRE NACIDO DE CRISTO en el BAUTISMO, en quien Cristo comienza a MANIFESTARSE (Col 3, 4) mediante la AURORA de María. Los últimos tiempos CULMINAN en los "NUEVOS TIEMPOS" que María está REVELANDO, los cuales nos preparan para entrar en la NUEVA EDAD DEL REINO. Este "CRUZAR EL UMBRAL DE LA ESPERANZA", proféticamente enunciado por S.J.P. II, nos introduce poco a poco en la LUZ DE LA GLORIA DE CRISTO irradiada por la Aurora de María. Luz que TRANSFIGURA nuestros límites del “hombre viejo”, y dispone a nuestra inteligencia, voluntad, mente y corazón a participar y abordar la MISIÓN que Dios nos asigna por Medio de Su Madre, nuestra Madre. María inicia desde su INMACULADA CONCEPCIÓN los “nuevos tiempos” de la Historia de la Salvación. Su Condición de MEDIANERA, CORREDENTORA Y COCREADORA DE LA NUEVA CREACIÓN: “He aquí que hago todo nuevo” (Apoc 21, 5), confiere a su MATERNIDAD DIVINA un LUGAR EMINENTE EN EL ORDEN DE LA CREACIÓN: ángeles, hombres y cosmos. MADRE Y REINA DE TODO LO CREADO, titula Ella la contemplación del Quinto Misterio de Gloria (San Nicolás). Porque Dios ha querido SOBREELEVAR todos los seres creados mediante la RELACIÓN MATERNA DE MARÍA que los une al Creador de un modo que SÓLO ES POSIBLE alcanzarlo mediante la NUEVA DIMENSIÓN DIVINA DE LA MATERNIDAD. Estamos frente al MAS GRANDE DE LOS MISTERIOS después del de la Santísima Trinidad. S.Luis de Montfort expuso ampliamente al respecto. Dios ha PERFECCIONADO mediante la PLENITUD DE MARÍA su OBRA DE LA CREACIÓN. Por Medio de María, Cristo recibe de la Creación la mayor gloria que las creaturas podemos tributarle, porque esta gloria alcanza su plenitud cuando es acogida por María y sobreelevada en su CORAZÓN INMACULADO, TRONO Y SANTUARIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Por ello, podemos considerar que no sólo han llegado los “ÚLTIMOS TIEMPOS”, sino que han comenzado ya los “NUEVOS TIEMPOS DE MARÍA”. Frente a éstos, las calamidades del anticristo y de sus secuaces, NI SE TRAEN A CUENTO: “No quedará recuerdo del pasado, ni se lo traerá a la memoria” (Is 65, 17).
11/12/20 12:40 PM
  
Luis
Hola. ¿Alguien puede aclararme exactamente qué es eso del Anticristo? ¿Es una ideología o se trata de una persona concreta?
11/12/20 3:07 PM
  
Bruno
Rafa (i):

"En mi opinión, creo que te sales por la tangente"

Hasta donde puedo ver, no es así. Creo que quiere que responda a una cuestión que no es la que se plantea en el artículo. En el mismo sentido podría decir que me salgo por la tangente porque no hablo del rito ambrosiano, los extraterrestres o la controversia de auxiliis.

En el artículo no se habla de los signos de la segunda venida, sino de un tema previo y necesario para cualquier discusión sobre esta última: el hecho de que ya estamos en los últimos tiempos desde la Ascensión del Señor. El ésjaton ya ha comenzado, vivimos en tiempos escatológicos. Si esto no se entiende y no se cree, todo lo demás sobra, porque, en comparación con esa verdad, son meros detalles discutibles. Y, desgraciadamente, esta verdad no se predica. Por eso la gente, como se ha visto en algunos comentarios, cree que los primeros cristianos (o incluso Cristo) se equivocaron al vivir pendientes del inminente retorno del Señor.
11/12/20 3:38 PM
  
Colgunter
Una de las señales más potentes que indican sin lugar a dudas que estamos en los Últimos Tiempos profetizados es que Bergoglio ocupe la Cátedra de Pedro. Supongo que muchos comentaristas, incluido el señor Bruno, piensan lo mismo. Gracias a este hecho y sus consecuencias mi fe se ha robustecido con la oración y la mortificación. Por lo tanto, todo es bueno para los hijos de Dios cuando se está en su Divina Voluntad. Al igual que Cristo mandó un profeta para que le allanara el camino, así el anticristo hace con su falso profeta.

Alabado sea Jesucristo!
11/12/20 5:02 PM
  
Colgunter
Luis

Hola. ¿Alguien puede aclararme exactamente qué es eso del Anticristo? ¿Es una ideología o se trata de una persona concreta?

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No sé si lo pregunta en serio o en broma. Le contesto en serio, y si para usted es una broma mi respuesta, pues peor para usted. Dicho esto, vamos al grano, que diría un dermatologo. El famoso Anticristo de los Ultimos Tiempos es una persona, concretamente , la segunda persona de la trinidad satánica, la que viene a dar plenitud a todas las aberraciones y herejías que ha enseñado en los últimos años el Falso Profeta. ¿Y usted probablemente me preguntará quién puñetas es el Falso Profeta?. Y yo le diré que si a estas alturas no ha descubierto quien es el Falso Profeta tampoco lo hará en su momento con el Anticristo. Espero haberle ayudado.
11/12/20 5:17 PM
  
Colgunter
Con esto de Castellani he llegado a llorar de felicidad. Y uno no es mucho de lloriqueo. Pero es tan maravilloso.
Tan sublime, y tan católico. ..

Cristo debe volver. Debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, por fuerza se deben hacer más claras las Promesas de sus Santos y las Visiones de sus Videntes. Volverá no ya a ser crucificado por los pecados de muchos, sino a juzgar a todos, no como Cordero de Dios, sino como Rey del Siglo Futuro. Volverá para poner a sus enemigos de alfombra de sus pies, a restaurar y restituir para su Padre todas las cosas, arrojado de ellas y amarrado el Príncipe de este mundo; volverá en el climax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, en el ápice mismo de la Gran Apostasía y de la tribulación colectiva más terrible después del Diluvio, cuando sus fieles estén por desfallecer y esté por perecer toda carne. Volverá Vincens ut vincat, como un rayo que surgiendo de Oriente se deja ver en Occidente, para arrebatar a él en los aires a nosotros los últimos, los que quedamos, los reservados in adventum Domini, que hemos sufrido más que Job, creído más que Abraham, y esperado más que Simeón y Ana.


-Castellani-

11/12/20 5:28 PM
  
juan argento
Hace un tiempo busque documentos magisteriales que mencionaran el anticristo. El unico que encontre fue la primera enciclica de S. Pio X, "E Supremi Apostolatus", que lo menciona en su parrafo 5, citando texto de 2 Tesalonicenses cap. 2.

La enciclica esta disponible en castellano en clerus.org. Teniendo en cuenta que fue escrita en 1903, da pie a conjeturar qué diría S. Pío X de la situacion presente.
11/12/20 6:54 PM
  
hornero (Argentina)
Ciertamente, los cristianos estamos en camino hacia la PLENITUD del Reino. De ahí que nos interesemos por determinar qué tramo estamos recorriendo, siguiendo los consejos de Cristo de estar atentos a los signos. No debemos escandalizarnos de la dificultad que presenta su interpretación. Debemos siempre auscultar la realidad que nos rodea y el horizonte que divisamos. Nuestra solicitud de combatientes defensores y promotores del Reino, nos OBLIGA no sólo a cuidarlo sino acrecentarlo en nuestro interior y en el mundo, predicando el Evangelio y combatiendo contra el anticristo que se opone con sus secuaces. Pero, erraríamos gravemente si no comprendemos las enseñanzas que Cristo nos revela por medio de Su Madre, que nos habla de modo reiterado desde La Salette, Lourdes, Fátima y en tantas Manifestaciones y Mensajes actuales. Tales enseñanzas nos dan a conocer la MISIÓN EMINENTE que Dios ha confiado a la Mujer Vestida de Sol: CONDUCIR los acontecimientos de los tiempos actuales hasta la VENIDA DEL SEÑOR. Debemos comprender el MISTERIO DE MARÍA, constituida TESORERA de los bienes celestiales, COLMADA DE GRACIA, TRONO Y SANTUARIO de la Santísima Trinidad. Es el CENTRO GRAVITATORIO, CREADA PARA REGIR EL CIELO Y LA TIERRA como MADRE Y REINA. Dios ha conferido a María la MISIÓN DE MEDIANERA en la ejecución del Plan de la Salvación. CRISTO PRESIDE DESDE SU MAJESTAD INFINITA la MISIÓN DE LA SERVIDORA DEL SEÑOR. Y esta Misión conmueve los ABISMOS del CIELO, de la TIERRA y del UNIVERSO al resplandecer como AURORA de los “NUEVOS TIEMPOS”. No podemos entender absolutamente NADA de lo que existe ni de lo que acontece si no nos atenemos a esta SEDE DE LA SABIDURÍA, del AMOR y del PODER DIVINOS.
11/12/20 9:52 PM
  
Juan Carlos Villaverde
Buenísima reflexion
12/12/20 8:01 AM
  
hornero (Argentina)
Hay algo que es evidente: la PERVERSIÓN DEL MUNDO ACTUAL, de la moderna Babilonia. La CONSPIRACIÓN de la INFAMIA ha alcanzado un grado de provocación y de desafío a Dios que no admite sino la IRA DIVINA. La masonería hace ostentación de sus planes mundiales mediante distintos voceros; ha llegado a exponerlos desde el propio Vaticano, que se ha transformado en su sede. Esto es suficiente para afirmar con certeza absoluta que los “últimos tiempos” atraviesan su etapa concreta final. Nadie puede permanecer indiferente ante al CAOS INFERNAL producido por el demonio; mundo repugnante que debe ser vomitado por todo espíritu cristiano. Debemos PROCLAMAR en voz alta nuestro RECHAZO al mundo actual y RESPONDER a su desafío con el grito de guerra de San Miguel Arcángel: “¿Quién como Dios”.
12/12/20 8:58 AM
  
África Marteache
¡Feliz Día de la Virgen de Guadalupe a todos!
12/12/20 4:58 PM
  
Charo Burgos
Bruno, ¿me podrías indicar, tú o algún comentarista de Infocatólica, un libro sobre el Apocalipsis con buenos comentarios, y que no sea demasiado farragoso para alguien que es de ciencias y no ha estudiado Teología, solo algo de Filosofía en el Bachillerato, ya lejano? Os lo agradecería mucho; hace tiempo que quiero leerlo.
13/12/20 12:31 PM
  
hornero (Argentina)
Los "últimos tiempos" CULMINAN en los "NUEVOS TIEMPOS" inaugurados por la AURORA de María que los señala de modo específico como los tiempos en que Ella libra la batalla FINAL y DECISIVA contra el anticristo y sus secuaces de la masonería, del NOM y de todos los enemigos, se llamen como se llamen. Todos somos convocados a participar en esta lucha contra el espíritu criminal del mundo actual, la moderna Babilonia. Una de las tareas FUNDAMENTALES que debemos llevar a cabo contra las fuerzas coaligadas del mal, es gritarles que están DERROTADOS e INTIMARLOS a abandonar los feudos usurpados del Reino. El PROCLAMAR su derrota, los desespera, confunde y pone en fuga, porque la PALABRA DEL CRISTIANO tiene una EFICACIA y PODER muy superior a las fuerzas del demonio; que quieran creer o no, que simulen ignorar nuestro DESAFÍO, no impide que nuestra proclama los DESTRUYA en su falsa apariencia de fortaleza. La mente de los secuaces del mal es enfermiza y temerosa, sanguinaria y cobarde; se parapetan en los alardes, blasfemias e infamias que lanzan como señal de fuerza. ¡MIENTEN! como su amo, satanás. Éste sabe bien “que le queda poco tiempo” (Apoc 12, 12). De modo que conocemos bien cuál es la realidad interior de sus secuaces, a los que utiliza e intenta convencer que le sirvan, pero, nuestra PALABRA nacida de la Fe, Esperanza y Caridad desbarata tales falsas seguridades y DESESTABILIZA SUS PLANES. La suerte del ANTICRISTO está echada. El Corazón Inmaculado de María TRIUNFA YA sobre la conjura del infierno y la aniquilará. Nuestro ánimo no debe ser de dudas y temor, sino un CANTO DE VICTORIA, la de los APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS (S. Luis de Montfort).

13/12/20 10:05 PM
  
hornero (Argentina)
OTRO SÍ DIGO. Todo trabajo que realicemos en el orden intelectual o en el material, con propósito de servir al crecimiento del Reino bajo la CONDUCCIÓN de María, constituye parte de la OFENSIVA contra el maligno, y una tarea que EDIFICA el Reino. “Es todo un mundo que debe ser reedificado desde sus fundamentos” (Pío XII). Aún cuando nuestra competencia no sea grande humanamente considerada, SÍ LO ES a los ojos de Cristo y de Su Madre. Lo que da eficacia a nuestros actos es la GRACIA de Dios que los anima, cualquiera sea su magnitud humana. Todos estamos en condición de RESPONDER con nuestro SÍ al llamado que Cristo nos hace por medio de Su Madre. Cuando entendemos y vivimos esto, no dudamos sobre el valor de nuestros trabajos, siempre humanos y limitados, en relación a la DIMENSIÓN del Reino. Hay en ellos una TRASCENDENCIA que permanece ante nuestra comprensión, en el MISTERIO. Ciertamente, por momentos la LUZ DE LA AURORA DE MARÍA ilumina nuestro interior y alcanzamos a vislumbrar los esplendores de la REALIDAD EN QUE ESTAMOS INMERSOS y NOS CONSTITUYE SACERDOTES, REYES Y PROFETAS. Pero, en general, la mayor parte de nuestro día transcurre sin advertir sino débilmente tales esplendores. Es un mérito grande trabajar a ciegas, guiados por la CONVICCIÓN que nos dan las VIRTUDES TEOLOGALES. Pidamos a la Virgen que alivie nuestros trabajos comunicándonos esa ALEGRÍA de sabernos empeñados en una OBRA QUE CONMUEVE A LAS GALAXIAS.




13/12/20 10:56 PM
  
Emilio
Bruno, yo me incluyo entre aquellos a los que nos subyugan aquellas palabras de N.S. Jesucristo, cuando pregunta en Lc. 18,8: "Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra?". ¿No entra en contradicción con Mt. 24,14 "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin".
Creo que podías comentarlo con la claridad y profundidad a las que nos tienes acostumbrados, pues no me parece que se le haya respondido satisfactoriamente a Luis (11-12-20; 3:07 PM). Y es que si el Príncipe de este mundo es superhábil en el travestismo, difícil va a ser reconocerlo bajo cualquier disfraz, sin la ayuda de Dios y su Stma. Madre.
14/12/20 11:28 AM
  
África Marteache
Pues, no, Emilio, no es tan difícil. En primer lugar la aparente bondad tiene que ser evangélica, si no cuadra con el Evangelio es bondad adulterada. Hay una Tradición y una Doctrina, nacidas de la Revelación, que nos dicen claramente lo que deriva de la Bondad de Dios y lo que es otro tipo de "bondad". Hay partes duras de la Biblia que tenemos que aceptar, todo intento de suavizarlas viene del Maligno, como ocurre con la eutanasia, el aborto, el cambio de sexo, el evitar la muerte por medios indignos, etc...
Por ejemplo, si tengo un cáncer de riñón mejor es que me prepare para lo inevitable a no ser que haya un donante que, sin que se haya ejercido sobre él ninguna presión, esté dispuesto a donarme uno esté vivo o muerto. El pretender por ley que todo el mundo done órganos, por ejemplo, no es una medida evangélica, es una medida procedente de este mundo que, por ley, puede obligar a todos a hacer un testamento de donación de órganos sí o sí. Lo mismo pasa con las vacunas a partir de fetos y muchas otras cosas más. Saber cuándo la vida es importante y cuándo no puede pasar por encima de restricciones morales va a ser cada vez más y más importante.
14/12/20 1:09 PM
  
hornero (Argentina)
Los "nuevos tiempos" de la Aurora de María abren una expectativa de ESPERANZA respecto a los acontecimientos del FUTURO INMEDIATO. Esto no significa que excluyamos tiempos difíciles, sino que éstos están subordinados a los acontecimientos decisivos del PLAN que Cristo lleva adelante por Medio de la Virgen. La Luz de la Gloria de Cristo que irradia María aumenta día a día, mientras Cristo AMANECE, SE MANIFIESTA sobre el horizonte de la Iglesia, de la humanidad y del universo; si bien al ser un MISTERIO, sólo lo aceptamos por la Fe, o porque se nos permite vislumbrarlo. María condujo a Cristo en su Seno en su Visita a Isabel a fin de que Cristo santificara al Bautista en el seno de su madre y le confiriera la Misión de Precursor. Hoy, María visita a la Iglesia y a la humanidad a fin de santificarnos y constituirnos PRECURSORES de Cristo que Viene, anunciadores de los "NUEVOS TIEMPOS", colaboradores de Ella en la Misión de preparar LOS CAMINOS DEL SEÑOR. Nos pide que seamos Centinelas que advierten a los hombres del peligro próximo del enemigo que acecha, pero que además, suenen nuestras trompetas despertando a nuestros hermanos del sueño, porque “Ha venido el Día. ¿Y no lo ven? Ha venido la Misericordia. ¿Y no la aceptan?” (Jesús, en San Nicolás).



14/12/20 1:19 PM
  
JUAN NADIE
HADDOCK
Dejar de fumar bueno, pero dejar de beber? Te has vuelto loco? Una copa de buen vino al día es un placer intemporal, y un pequeño brandy de sobremesa (solera gran reserva o mas) es otra maravilla, con el café. Además el vino tiene polifenoles antioxidantes y no tiene mucho alcohol. Con moderación es una maravilla. Y además si un día decides mortificarte solo tienes que prescindir de ello. Pero como todo para que la mortificación sea meritoria no puedes eliminarlo porque si no te acostubras.
14/12/20 8:03 PM
  
JSP
1. Simplemente un error de entendimiento y comunicación. Pero, sí es importante aclararlo como Ud. lo hace.
2. Suele haber confusión entre los últimos tiempos y el final de los últimos tiempos.
15/12/20 6:02 PM
  
Carsten Peter Thiede
Excelente artículo, como siempre. Impulsado por él, he releído el capítulo 3 de la segunda carta de san Pedro, y ahí encontré las respuestas a todas mis preguntas:

Carsten Peter Thiede: -¿Por qué tarda el Señor?
San Pedro: -Porque nos tiene paciencia y quiere que todos se salven.
CPT: -¿No dijo que vendría pronto?
SP: -Sí, y también dijo que nadie sabe el día ni la hora. Una vez la tierra pereció bajo las aguas cuando nadie lo esperaba, y fue demasiado pronto; otra vez perecerá bajo el fuego, y no será demasiado tarde.
Si el mundo empezó a existir hace catorce mil millones de años, ¿qué son dos mil más? Realmente, desde esta perspectiva se entiende que “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.
CPT: -¿Cómo debemos esperar la venida del Señor?
SP: -Con una vida santa, lo cual acelerará su regreso. La acumulación de mal no es lo que atrae al Señor, sino la acumulación de bien. Porque “no quiere que nadie perezca”.
CPT: -Pero ¿no dijo que se iba a acabar la Fe sobre la Tierra?
SP: -No exactamente, sino que se preguntó si iba a encontrar Fe sobre la Tierra cuando volviera. Además, dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Y que Él volvería cuando el Evangelio hubiera sido predicado a toda la Creación.
CPT: En Mt 24,22 se dice que "si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría".
SP: "Pero será abreviado, a causa de los elegidos".
CPT: O sea, que cuanta más persecución haya, más santos debemos ser; y que eso es lo que atraerá al Señor, porque ¿cómo puede resistir Dios a un alma llena de amor a Él?
SP: Lógico.
CPT: ¿Cómo se puede predicar el Evangelio a toda la Creación? Siempre va a quedar un rinconcito por misionar.
SP: Y por eso nadie sabe el día ni la hora (emoji de carita pícara)
15/12/20 11:48 PM
  
Emilio
Africa, gracias por tu respuesta a mi comentario. Cuando Bruno nos conteste, ya habrá ocasión de explayarse, si te parece oportuno. De momento, a imaginar a SP con "carita pícara", como nos lo pinta Carsten Peter Thiede en el comentario anterior, cuyos silogismos se aproximan pero no llegan a desvelar el misterio. A mi parecer.
16/12/20 12:28 PM
  
hornero (Argentina)
Los comentarios demuestran el acierto de Bruno de haber tratado y propuesto esta cuestión de los "últimos tiempos". Todo parece indicar que los ´"últimos tiempos" continúan con los "nuevos tiempos" que ha iniciado la Virgen con su Aurora. Es de prestar atención a la sustancial diferencia entre unos y otros. Porque María prepara una nueva edad del Reino irradiando para esto la sabiduría, santidad y poder que han de TRANSFIGURAR la Iglesia, la humanidad y el cosmos. Ciertamente la inteligencia y voluntad del "hombre viejo" son insuficientes para participar en la edificación de un MUNDO NUEVO, inserto en el orden superior del MISTERIO. El pensamiento discursivo debe dar lugar a la SABIDURÍA; el logos humano no puede comprender sino oscuramente la REALIDAD INCONMENSURABLE del LOGOS INTELIGIBLE que constituye y late en todo ser creado, como participación del LOGOS DIVINO. La RAZÓN por su camino del silogismo es incapaz de alcanzar el orden INEFABLE de la realidad creada, constituida según su SEMEJANZA con el VERBO CREADOR. Para ayudarnos, para potenciar nuestra INTELIGENCIA RACIONAL, la Virgen irradia la LUZ TRANSFIGURANTE DE LA GLORIA DE CRISTO que YA SE MANIFIESTA (Col, 3, 4) sobre el horizonte de la Iglesia, de la humanidad y del universo. La SABIDURÍA, SANTIDAD Y PODER así participados nos han de disponer para las nuevas tareas del Reino que crece entre nosotros.

16/12/20 1:24 PM
  
Bruno
Estimado Hornero:

Un consejo: ponga algunos puntos y aparte en sus comentarios, porque, en la pantalla, resulta muy difícil leer esos párrafos tan largos (y la experiencia me dice que la mayoría de los lectores simplemente se los saltan).
16/12/20 3:18 PM
  
templario
El "Fin de los Tiempos" ya comenzó con la renuncia del Papa legítimo B-XVI o Katejon.
Ahora bien, como en Apocalipsis 13 indica S. Juan que son Dos bestias., debemos entender que son Dos Katejon.
El otro Katejon es Jesucristo Eucarístico. Mientras esté vigente la Eucaristía, el anticristo no puede manifestasrse, pero ya tienen preparado el documento de la Abolición. En cuanto eliminen las palabras de la Consagración, el anticristo ya se podrá manifestar.
Segun los estuiosos de las semanas de Daniel, la fecha de la Abolición es para finales del año 2021.
Non Nobis.
16/12/20 3:31 PM
  
Ecclesiam
Charo Burgos;

La Sagrada Biblia de Mons. Straubinger. Es la mejor Biblia en español comentada, objetivamente hablando, pues la traducción es muy buena y posee aproximadamente 14.000 notas explicativas a pie de página, casi 4.000 sólo en el Nuevo Testamento. Por supuesto, el autor es de probada ortodoxia.

Y sí, tiene el Apocalipsis comentado; pero eso sí, prepárese, porque son notas explicativas muy extensas aunque esclarecedoras.
20/12/20 12:19 AM

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