26.09.19

Pericóresis mariana: propuesta de un itinerario espiritual

Teofanes el Griego, Nuestra Señora del don, 1382

En este post, compartimos, a modo de hipótesis teológica, algunas reflexiones que nos han surgido después de una lectura atenta y meditada del Tratado de la Verdadera Devoción de San Luis María Grignon de Montfort. Lectura que recomendamos a todos nuestros lectores, como preparación al acto de Consagración a la Sabiduría Encarnada por manos de María Santísima, el cual es un excelente camino de santificación personal.

El Magisterio de la Iglesia nos enseña que la Santísima Virgen María «aplastó la soberbia cabeza de la Serpiente con su humildad, desde el primer instante de su Inmaculada Concepción» (León XIII, Acta Sanctae Sedis vol. XXIII, Cf. Gen 3,15). Por eso, la Sagrada Liturgia dice de Ella que es «Terribilis ut castrorum accies ordinata» (Terrible como un ejército en orden de batalla, Antífona de Vísperas del día de la Asunción). En esta hora de la historia de la salvación, los hijos de la Iglesia necesitamos como nunca refugiarnos bajo el manto protector y poderoso de la Madre de la Verdad, a fin de poder obtener, con Ella y en Ella, la victoria sobre todos nuestros enemigos.

Apoyándose en la fórmula litúrgica que cierra el Canon de la Santa Misa ─por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos─, San Luis María Grignon de Montfort propone la vivencia interior de su Consagración, reconociendo la causalidad múltiple ejercida por la Santísima Virgen sobre nosotros, en el mundo sobrenatural. Causalidad subordinada e intrínsecamente unida a la de su Divino Hijo. Es así que el esclavo de Jesucristo por María debe hacerlo todo por María, con María, para María y en María. Es en esta última característica en la que nos queremos detener y reflexionar: cómo vivir y hacerlo todo en María.

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30.08.19

Jesús, la soledad y el Sagrado Corazón

Cristo de Rublev (+1430)

A modo de brevísimo post, compartimos con nuestros lectores ´dos bellas oraciones antiguas a Jesucristo, Esposo de la Iglesia y de las almas. La primera oración es de un autor anónimo, y la segunda es atribuida a San Agustín:

Jesús,
mi soledad,
mi deseo y mi sed,
mi sólo silencio,
la aurora de mi canto. 

Tú me vuelves a mi mismo,
y me alimentas de tu Faz.

Y tiernamente, por la apertura de tu Corazón,
las olas de tu voz se expanden
tejiendo el pan de mi morada. 

Y otra oración:

“Tú eres, Cristo, mi Padre santo, mi Dios piadoso, mi Rey grande, mi pastor bueno, mi maestro único, mi ayuda óptima, mi hermosísimo amado, mi pan vivo, mi sacerdote para la eternidad, mi guía para la patria, mi luz verdadera, mi dulzura santa, mi camino recto, mi sabiduría preclara, mi simplicidad pura, mi concordia pacífica, mi custodia completa, mi porción preciosa, mi salvación eterna. Amén". 

21.08.19

El castigo de los que no aman la verdad- Miguel Angel Fuentes, IVE

La flagelación de Cristo, Anton Raphael Mengs (1728-1779)

Continuamos con la segunda parte de la ponencia del Padre Miguel Angel Fuentes IVE, acerca del amor a la verdad. Imperdible para la reflexión y oración personal, de cara a los tiempos que vivimos.


Nuestro tiempo es el tiempo de las grandes mentiras. De las mentiras institucionalizadas, divulgadas masivamente. El tiempo de las mentiras sobre Dios, sobre el mundo y sobre el hombre. Es el tiempo del “poder” de la mentira. De la seducción de la mentira. De la “mentira” y de la “capacidad de mentir” entendidas como sinónimo de política, de periodismo, de manejo de masas, de comercio o de diplomacia (incluso eclesiástica), calzándole muy exactamente la descripción que Jeremías hacía de su tiempo:

¡Quién me diese en el desierto una posada de caminantes, para poder dejar a mi pueblo y alejarme de su compañía! Porque todos ellos son adúlteros, un hatajo de traidores que tienden su lengua como un arco. Es la mentira, que no la verdad, lo que prevalece en esta tierra. Van de mal en peor, y a Yahveh desconocen. ¡Que cada cual se guarde de su prójimo!, ¡desconfiad de cualquier hermano!, porque todo hermano pone la zancadilla, y todo prójimo propala la calumnia. Se engañan unos a otros, no dicen la verdad; han avezado sus lenguas a mentir, se han pervertido, incapaces de convertirse. Fraude por fraude, engaño por engaño, se niegan a reconocer a Yahveh” (Jer 9,1-5)

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9.08.19

La verdad que salva es la verdad amada, no meramente conocida-M.A .Fuentes,IVE

La crucifixión, Fra Angelico (+1455)

Con su amable autorización, compartimos a continuación con nuestros lectores la primera parte de una magnífica ponencia del Padre Miguel Angel Fuentes, IVE, acerca del tema del amor a la verdad, que venimos tratando desde nuestro anterior post. Los destacados en cursiva y negrita son nuestros. Viene a completar muy bien nuestra anterior reflexión. Esperamos será para provecho de muchos.


Hay un texto muy sugestivo en la segunda epístola a los Tesalonicenses (2,8-12). Dice así:

“Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida. La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado (eo quod caritatem veritatis non receperunt ut salvi fierent). Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad”.

¿A quiénes se refiere el texto? Son “los que han de ser engañados y se han de condenar”. ¿Quiénes son estos? Puntualmente sólo Dios los conoce a cada uno pero se los caracteriza por algo común a todos: son los reos del pecado de desamor por la verdad.

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26.07.19

La verdad como camino de vida interior

Santo Tomás de Aquino, Fra Angelico (+1455)

«Viam veritatis elegi» Salmo 118

He escogido el camino de la verdad. He aquí unas palabras muy grandes del Profeta que pretendemos, con el auxilio del Espíritu Santo, desarrollar en algunos post, para la gloria de la Santísima Trinidad.

Santo Tomás de Aquino, el gran doctor universal, cuyo pensamiento alcanzó bajo el influjo de la gracia unas cotas que la inteligencia humana jamás podría haber pensado (cf. Fides et Ratio 44), ha dicho al comienzo de su Suma Contra Gentiles que «es necesario que la verdad sea el fin del universo» (CG I,1). Y si la verdad es el fin del universo, es necesario que sea también el fin de cada criatura inteligente que constituye una parte de ese universo. Es necesario, por tanto, que la verdad sea nuestro propio fin. Esta finalidad del hombre a la verdad, es decir, la íntima orientación de su entendimiento a proferir, por una palabra interior, la realidad de las cosas, constituye algo crucial de comprender en el momento actual de la historia humana, en el que la divina Providencia nos ha hecho nacer y vivir.

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