Qué aburrimiento
Uno de los titulares de hoy en Religión Digital proclama “Tienen miedo a las encuestas” y subtitula “El Cardenal Cañizares arremete contra los socialistas”. Lo curioso es que, cuando se lee lo que verdaderamente ha dicho Monseñor Cañizares, no se encuentra absolutamente ninguna referencia a los socialistas como tales.
El Cardenal de Toledo se ha limitado a hablar críticamente del aborto, de la tentación que acompaña siempre al poder de creerse el único poseedor de la verdad, de la mala costumbre de guiarse únicamente por las encuestas de opinión en la política, del desentenderse de los problemas reales de la sociedad, del laicismo militante, del relativismo y del agnosticismo. Es decir, unas advertencias de alcance totalmente general y que, con matizaciones y en una u otra medida, podrían aplicarse todos los gobernantes del mundo, nacionales, regionales o municipales, e incluso cualquiera que tenga un cierto poder sobre otros.

Hace unos días murió mi tío Luis, hermano de mi padre. Sufrió un infarto mientras daba una charla con su esposa en la parroquia, sobre la familia cristiana. Puedo dar fe de que no le apetecía nada dar esa charla, pero su párroco se lo había pedido y, como hijo de la Iglesia, no concebía ser cristiano sin la obediencia de Cristo. Al haber un sacerdote entre los que le escuchaban, recibió la absolución y la Unción de Enfermos y murió en unos instantes.
Una buena noticia: acaba de terminar la construcción en el Emirato de Qatar, en Oriente Medio, de la primera iglesia católica desde el s. VII. Hasta ahora, estaba totalmente prohibida la construcción de iglesias en este pequeño país de mayoría musulmana.
Me ha gustado especialmente este comentario de Nachet en mi de esta mañana, así que, como es bastante extenso, lo coloco aquí como un artículo independiente, para que tenga más difusión.
Lo que más me llamó la atención del debate político de alto nivel de ayer no fue lo que dijeron los dos participantes, ni como se comportaron, ni sus propuestas o acusaciones. Lo que verdaderamente me fascinó es el interés suscitado por el debate en sí. Se calcula que siguieron el evento unos 13 millones de espectadores, es decir, una de cada cuatro personas en España.









