Cristianos de ayer y de hoy (X): Francisco, Duque de Gandía<
Francisco nació en Gandía. Era pariente de Papas, reyes y emperadores, como miembro de una familia de la alta nobleza: los Borja, también llamados Borgia en Italia. Desde pequeño, permaneció en la corte del emperador Carlos V, al que luego acompañaría en sus batallas. Se casó y tuvo ocho hijos.
Es muy conocida la historia de su conversión. En 1539, le encomendaron escoltar el féretro de la fallecida emperatriz Isabel de Portugal hasta su tumba en Granada. La emperatriz había sido muy bella y había muerto muy joven. Al abrirse el ataúd al final del viaje, a Francisco le impresionó tanto la corrupción de aquella cuya belleza había admirado que se propuso “nunca más servir a un señor que se pudiera morir”.

Hoy quiero hablarles de mi santo: San Bruno. Nació en Colonia, en Alemania, en el siglo XI. Se ordenó sacerdote y fue profesor de teología, Canciller de la diócesis de Reims y maestro espiritual para muchas personas, entre otras el futuro papa Urbano II. Llegaron a ofrecerle el cargo de Arzobispo de la ciudad, pero lo rechazó y decidió emprender una vida de oración, uniéndose a los monjes cistercienses que estaban comenzando a crear su orden. Sin embargo, Bruno tenía deseos de una soledad aún mayor y marchó a buscar un lugar donde cumplir esa vocación.
Francisco nació en Saboya en el siglo XVI, en una familia noble. Tenía un genio muy fuerte y, sin embargo, es recordado por su amabilidad y paciencia, que fueron fruto de la gracia de Dios y de su lucha de años por ser como Jesucristo.
San Juan Crisóstomo (que, en griego, quiere decir boca de oro) nació en el s. IV en Antioquía y fue hijo de otra santa, Antusa (Atención a las madres: este ha sido el caso de muchos santos, como San Agustín o San Bernardo, que ya desde los brazos de su madre fueron aprendiendo el amor de Dios y la imitación de Cristo).
Nacido en la Galia, en el año 340, como hijo de un procurador romano. Siendo aún catecúmeno, fue elegido obispo de Milán por aclamación de los cristianos, que vieron en el a un enviado de Dios para solucionar los problemas causados por el arrianismo.



