Cristianos de ayer y de hoy (IV): la Didajé

es un libro curiosísimo. Aunque varios Padres de la Iglesia hablan de ella, ignoramos quién fue su autor y se pensaba que el propio texto se había perdido hasta que, en 1873, se descubrió un antiguo manuscrito griego de la misma. Suele fecharse en torno a los años 70 - 80. Es decir, es, probablemente, el primer escrito cristiano que conocemos después del Nuevo Testamento.

Como ya hemos dicho otras veces, es sorprendente que muchos de sus problemas eran los mismos de hoy en día. Resulta significativo que el primer escrito cristiano que tenemos condenaba ya el aborto como un crimen. Me gustaría subrayar que, para la Didajé, la moral cristiana no es ante todo una serie de preceptos a cumplir, sino algo mucho más importante: el camino de la verdadera vida.

Fíjense también en algo que tienen en común todos los textos que hemos visto de la primera generación de cristianos: la importancia del amor al enemigo. Los primeros cristianos, odiados y rechazados por mucha gente, eran conscientes de que amar a los enemigos era algo fundamental para un discípulo de Cristo. Sin embargo, los cristianos de hoy apenas lo tenemos en cuenta. A lo sumo lo consideramos un bonito ideal sin consecuencias concretas, que no hace que sonría y salude todos los días al vecino que me causa tantos problemas, ni que perdone al que me ha robado y rece por él en lugar de ponerle una denuncia. Por eso, viendo a los cristianos del s. I como el autor de la Didajé, Europa se convirtió y se hizo cristiana, mientras que hoy en día, viéndonos a nosotros, Europa pierde su fe.

…………………….

El camino de la vida es éste: en primer lugar, amarás a Dios, que te ha creado; en segundo lugar, a tu prójimo como a ti mismo, y todo cuanto no desees que se haga contigo, tú tampoco se lo hagas a otro.

La enseñanza de estas palabras es la siguiente: bendecid a los que os maldicen, rogad por vuestros enemigos y ayunad por los que os persiguen. Pues ¿qué generosidad tenéis si amáis a los que os aman? ¿Acaso no hacen esto también los paganos? Vosotros amad a los que os odian y no tendréis enemigo.

Apártate de las pasiones carnales y corporales. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra y serás perfecto. Si alguien te fuerza a acompañarle una milla, ve con él dos. Si alguien te quita tu manto, dale también la túnica. Si alguien se apodera de lo tuyo, no se lo reclames, pues tampoco puedes. A todo el que te pida, dale y no se lo reclames, pues el Padre quiere que todos reciban de sus propios dones.

(…)

Segundo mandamiento de la enseñanza: no matarás, no adulterarás, no corromperás a los jóvenes, no fornicarás, no robarás, no practicarás la magia ni la hechicería, no matarás al niño mediante aborto, ni le darás muerte una vez que ha nacido, no desearás los bienes del prójimo. No perjurarás, no darás falso testimonio, no calumniarás, no guardarás rencor. No serás doble ni de pensamiento ni de lengua, pues la doblez de lengua es red de muerte. Tu palabra no será falsa ni vacía sino verificada en la acción. No serás avaricioso, ni ladrón, ni hipócrita, ni malvado, ni soberbio. No albergarás proyecto malo contra tu prójimo. No odiarás a ningún hombre sino que a unos los convencerás de su error, de otros te compadecerás, por otros rogarás y a otros los amarás más que a tu propia vida.

Hijo mío, huye de todo mal y de todo lo que se le asemeje. No seas irascible, porque la ira conduce al asesinato, ni envidioso, ni amigo de disputas, ni apasionado, pues de todas estas cosas provienen los homicidios. Hijo mío, no seas voluptuoso, pues la pasión conduce a la fornicación; ni de hablar obsceno, ni de mirar deshonesto, pues de todo esto proceden los adulterios. Hijo mío, no practiques la adivinación, porque conduce a la idolatría; no seas encantador, ni astrólogo, ni purificador; ni siquiera desees ver ni oír estas cosas, pues de todas ellas procede la idolatría. Hijo mío, no seas embustero, porque la mentira conduce al robo; ni avaro, ni vanidoso, pues de todo esto proceden los robos. Hijo mío, no seas murmurador, porque conduce a la calumnia; ni presuntuoso, ni de malos sentimientos, pues de todo esto proceden las calumnias.

Sé, en cambio, manso, porque los mansos heredarán la tierra. Sé paciente, misericordioso, sencillo, reposado, bueno y siempre temeroso a las palabras que has escuchado. No te enaltecerás ni infundirás a tu alma temeridad. Tu alma no se juntará con los altivos, sino que permanecerá con los justos y humildes. Los sucesos que te sobrevengan los acogerás como bienes, sabiendo que nada sucede sin Dios.

Hijo mío, noche y día te acordarás del que te anuncia la Palabra de Dios y lo honrarás como al Señor, pues donde se proclama su soberanía, allí está el Señor. Buscarás cada día la presencia de los santos para descansar en sus palabras. No serás causa de cisma, sino que pondrás paz entre los que contienden. Juzgarás justamente, no tendrás acepción de personas al corregir las faltas. No vacilará tu corazón.

No seas de los que extienden las manos para tomar y, sin embargo, las encogen para dar. Si está a tu alcance, darás limosna, como rescate de tus pecados. No vacilarás en dar, ni murmurarás cuando des, pues algún día conocerás quién es el justo remunerador del salario. No volverás la espalda al necesitado, sino que compartirás todas las cosas con tu hermano y no dirás que son de tu propiedad. Pues si sois copartícipes en la inmortalidad, ¡cuánto más en los bienes corruptibles!

No dejarás de la mano a tu hijo o a tu hija, sino que desde la juventud les enseñarás el temor de Dios. No ordenarás con dureza a tu siervo o sierva, los cuales esperan en el mismo Dios, para que no dejen de temer a Dios que está sobre unos y otros. Pues no viene a llamar con acepción de personas, sino a los que Él ha preparado el espíritu. Vosotros, siervos, someteos con honor y temor a vuestros señores como a imagen de Dios.

Odiarás toda hipocresía y todo lo que no es grato al Señor. Tendrás cuidado de no abandonar los mandamientos del Señor y guardarás lo que has recibido sin añadir ni suprimir nada. En la asamblea confesarás tus faltas y no te acercarás a tu oración con conciencia mala. Éste es el camino de la vida.

13 comentarios

  
Montaraz
Cuando se habla de las primeras comunidades se habla de esto: de comunidades de fe convencidas de que Cristo era el único camino de vida. No uno más de los caminos, de los muchos caminos en los que hay salvación. Todos iguales.
Y con unas exigencias morales muy superiores a la sociedad que les rodeaba. No queriendo rebajarse a los ideales entonces dominantes sino queriendo elevar a la sociedad al camino de Cristo, aunque les llevara a no ser aceptados, o a sí ser aceptados pero como actores del circo.
Esto es tener las ideas claras, esto es no dejarse vencer por el mundo.
15/07/07 8:46 AM
  
Luis Fernando
Qué carcas y tridentinos eran los primeros cristianos. Como se enteren Boff, Tamayo y cía, los anatematizan.
15/07/07 10:17 AM
  
Carmen Bellver
Voy a poner un enlace a tu texto. Creo que completa el mío.
El programa sigue siendo muy exigente, sólo con oración y con ayuda de Dios se puede llevar a cabo.
Si se queda en normas sin espíritu, es imposible seguirlo.
15/07/07 10:39 AM
  
Bruno
Sofía:

Creo que hay que entenderlo a la luz de lo que dice San Pablo sobre el tema en la carta a los Efesios:

"Siervos, obedeced á vuestros señores temporales con temor, y respeto, con sencillo corazón, como al mismo Cristo. No sirviéndolos solamente cuando tienen puesto el ojo sobre vosotros, como si no pensaseis mas que en complacer á los hombres, sino como siervos de Cristo, que hacen de corazón la voluntad de Dios que los ha puesto en tal estado. Y servidlos con amor, haciéndoos cargo que servís al Señor, y no á hombres: Estando ciertos de que cada uno de todo el bien que hiciere, recibirá del Señor la paga, ya sea esclavo, ya sea libre.

Y vosotros, amos, haced otro tanto con ellos, excusando las amenazas y castigos: considerando que unos y otros tenéis un mismo Señor allá en los cielos: y que no hay en él acepción de personas."
15/07/07 11:48 AM
  
Bruno
Sofía (II):

Entiendo que está hablando de que los cristianos no ofrecen a Dios animales en sacrificio, como judíos y paganos, sino sus propias vidas junto a Cristo. Por eso, toda la vida, también las obligaciones cotidianas y "laborales" tienen valor a los ojos de Dios y deben realizarse para "servir al Señor y no a los hombres".

En ese sentido, es lo opuesto de lo que suele hacer la gente en las oficinas, que se pasa el día murmurando contra su jefe y renegando del trabajo que tiene que hacer. Estoy convencido de que uno de los signos principales que evangelizan a la gente hoy en día es ver a cristianos que no murmuran ni se quejan todo el día de su trabajo, porque es verdaderamente algo milagroso.

¿Qué te parece? Todo esto son suposiciones mías, así que aceptaré encantado otras ideas.
15/07/07 11:52 AM
  
Bruno
Montaraz y Luis Fernando:

Yo creo que estos textos muestran claramente que los cristianos del s. I eran "distintos" en algo esencial de los demás. Tenían algo absolutamente único, como dice Montaraz, a Cristo y eso cambiaba totalmente sus vidas: veían las cosas, su vida y a los demás hombres de otra forma.

Creo que lo peor que les puede pasar a los cristianos de hoy (y en buena parte les pasa) es que son "como los demás", no se nota en nada que son cristianos, no tienen nada que otros, al verlo, puedan desear. El cristianismo aguado que dice lo que todo el mundo no atrae a nadie.
15/07/07 12:02 PM
  
Joan
"La moral cristiana no es ante todo una serie de preceptos a cumplir, sino algo mucho más importante: el camino de la verdadera vida."

Es confuso, lo correcto es:

La moral cristiana son preceptos a cumplir que forman el camino de la verdadera vida.
15/07/07 5:19 PM
  
Andres
"...ni que perdone al que me ha robado y rece por él en lugar de ponerle una denuncia..."

Si la justicia del caso lo exije, es lícito y necesario poner una denuncia contra un ladrón, testificar contra él en juicio, pedir que pague todos los daños económicos causados y pedir su prisión si la ley lo permite...

... la persecución del delincuente por su víctima es compatible con que ésta (la víctima) rece por su agresor...

... si te pegan la mejilla, haz que la justicia lo persiga, pero con la disposición de poner la otra mejilla, es decir, haz cumplir la justicia con amor, no odies al agresor, pide por su arrepentimiento y su conversión... pero persiguelo mediante la justicia humana.
15/07/07 5:27 PM
  
Bruno
Joan:

Estamos de acuerdo en que necesariamente hay preceptos en la moral cristiana. Siento no haberlo dejado claro. Además, me parecen maravillosos y creo que han sido un regalo que nos ha dado Dios a través de la Iglesia. "La ley del Señor es perfecta y un descanso del alma".

Sin embargo, fíjese que dije que la moral cristiana no es ANTE TODO una serie de preceptos. Con ello quiero expresar dos cosas en las que creo que coincidimos:

1) Los preceptos y la moral cristiana en general no son un fin en sí mismos, son un medio (necesario e imprescindible) para lograr la vida plena que Dios nos quiere dar. Si no mostramos esto a los que no creen, rechazarán esos preceptos, porque los considerarán puras cargas y obligaciones.

2) El camino de la vida es propiamente Jesucristo. Los preceptos morales nos indican como pensar, actuar, sentir como lo hizo Jesucristo, para que no nos apartemos de ese único camino.

Gracias por su comentario y bienvenido.
15/07/07 6:36 PM
  
Bruno
Andrés:

Gracias por su comentario. Estamos de acuerdo sólo en parte. Sin duda es lícito para el cristiano denunciar al que le ha robado. Como usted dice es algo de justicia.

Sin embargo no puedo estar de acuerdo en que sea necesario (es decir, un deber). Sólo sería necesario si fuera el único medio de evitar que suceda lo mismo a otros, lo cual dependerá del caso concreto.

Si bien la mera justicia es lícita, Cristo no nos aconseja "ser justos con los enemigos", sino "amar a los enemigos". Amar de verdad, con obras, no sólo con sentimientos. Creo que puedo dar un ejemplo muy claro: si el que me ha robado fuera mi hijo, no le denunciaría a no ser que fuera absolutamente necesario. ¿Por qué? Porque le quiero. Pues eso es lo que nos dice el Señor, que amemos a nuestros enemigos.

¿Que le parece?
15/07/07 6:46 PM
  
nachet
Gracias Bruno, por acordarte de la petición que te hice. Para mí la Didajé fue un descubrimiento asombroso y trascendental, porque sentí que ser cristiano estaba a mi alcance (con la ayuda de Dios). Un verdadero "manual práctico" de como ser cristiano, a finales del siglo I, es decir en la segunda generación de cristianos. No obstante su aspecto sumario, es perfectamente coherente con el estilo de vida y creencias predicado por Cristo y recogido en Evangelios, Hechos y Cartas.
Es interesante indicar que se cree que la Didajé o "Instrucciones de los apóstoles" es un "temanrio" para catecúmenos que deseaban ingresar en la comunidad. En la Didajé se les condensaba en apenas tres folios toda la doctrina y liturgia cristianas. Me encanta un detalle: al final de todo el catecismo que debe seguir el cristiano afirma: "si puedes llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto, sino haz lo que puedas". Me parece un resumen redondo de la enseñanza de Cristo: exigencia máxima ("sed perfectos ...
16/07/07 2:56 AM
  
nachet
("sed perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto") para tender a la perfección, y a la vez infinita misericordia para con los errores y desviaciones. Ni enseñar lo torcido, ni condenar al que se tuerce.
El "camino de la vida", que es el que has colgado, es la síntesis más perfecta de la vida cristiana.
Es muy interesante (y provocador para nuestros modernos oídos, seamos "conservadores" o "progres") leer cual es el "camino del mal" según este mismo documento. Todos salimos escaldados.
16/07/07 2:58 AM
  
Bruno
Nachet:

Tu comentario me ha hecho caer en la cuenta que no había puesto un vínculo al texto completo de la Didajé, para que los lectores puedan disfrutar también de esas otras partes de las que hablas. Ya está solucionado.

Me ha gustado mucho el enfoque de la Didajé como "temario" para catecúmenos. Desde luego, está claro que la Iglesia nunca ha edulcorado las cosas ni ha aguado las exigencias del Evangelio.
16/07/07 3:48 PM

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