Ojalá César Vidal fuese más protestante
Me pide un lector que comente un texto de César Vidal y, Dios mediante, eso pienso hacer… en otro artículo. Antes de saltar a la refriega y a la discusión de argumentos y temas más concretos, quiero escribir algunas consideraciones sobre este periodista y escritor, que es, probablemente, el protestante español más conocido en España en la actualidad. Curiosamente, además, se da el hecho de que su popularidad ha crecido, en buena parte, en un medio perteneciente a la Conferencia Episcopal española, aunque indudablemente sean sus propios méritos la causa principal de dicha popularidad. En fin, todo esto hace que sea un personaje fascinante.
Es, sin duda alguna, un gran locutor de radio, con una habilidad especial para despertar el interés de sus oyentes sobre los temas que trata y para transmitir su mensaje con una claridad digna de envidia. En sus charlas se muestra como un verdadero comunicador, según el precioso significado etimológico de alguien que comparte las cosas valiosas que ha encontrado en su experiencia, reflexiones, estudios e investigaciones. Escritor infatigable, sus libros de divulgación histórica son amenos y sencillos. Además, mostrando una refrescante independencia de criterio, escribe a menudo sobre temas que muy poca gente quiere tocar, sin temor a defender un punto de vista diferente al de la historiografía oficial.
Como no se trata de escribir una hagiografía (en el mal sentido de la palabra), supongo que los lectores se estarán preguntando, a estas alturas, si hay algo que reprochar a tan augusto personaje. Y, como el que esto escribe es católico y lo hace en un medio de comunicación orgullosamente católico, probablemente piensen que lo que le voy a reprochar a César Vidal es su protestantismo.

Soy un gran defensor de la Liturgia de las Horas. En este blog, he recomendado multitud de veces a los lectores que la recen. Y hoy vuelvo a hacerlo, sabiendo que pocas cosas ayudarán más a la oración personal de cada uno que unirse a la oración que la Iglesia eleva al Padre en todos los lugares de la tierra.
El interesantísimo blog
Por una gripe inoportuna y especialmente virulenta, me ha resultado difícil escribir en los últimos días. Sin embargo, no quiero dejar pasar la ocasión de comentar una noticia de esta semana pasada: Roma ha aprobado la apertura del proceso de beatificación de Don Francisco Pérez y Fernández-Golfín, primer obispo de Getafe. Es decir, el primer paso oficial para una futura canonización, si Dios quiere.
Hace unos días, se aprobó definitivamente en el Senado la nueva ley del aborto, que no hace sino empeorar aún más, si cabe, la repugnante ley anterior sobre esa misma materia. Después de haber hablado tanto contra la barbarie del aborto, casi no me quedan ya indignación ni epítetos para calificar este despropósito.









