Castellani y las llagas de la Iglesia
El interesantísimo blog Theseus, está publicando estos días, por entregas, un texto de Leonardo Castellani en el que éste comenta un libro clásico de Rosmini de mediados del S. XIX: “Las cinco llagas de la Iglesia”. Este libro fue muy escandaloso en su tiempo y, de hecho, se incluyó en el índice, porque, aunque es perfectamente ortodoxo, realizaba una crítica muy dura contra diversos abusos y prácticas escandalosas en la Iglesia. Cada llaga era uno de estos grandes abusos y Rosmini los fustigaba sin piedad. Castellani hizo un comentario breve, de unas ocho páginas, de estas llagas de la Iglesia. Recomiendo a los lectores que acudan a este blog para leer todo el texto, porque no tiene desperdicio.
He recogido aquí el brevísimo comentario que hace Castellani a una de las llagas, la de la situación de los seminarios. Se escribió hace unas cuantas décadas, pero podría haberse escrito hoy. Es muy interesante lo que dice, profundamente católico y muy poco clerical. Además, me ha gustado especialmente darme cuenta de que lo que propone Castellani es precisamente lo que hizo Don Francisco Pérez y Fernández-Golfín, el primer obispo de Getafe, cuyo proceso de beatificación acaba de comenzar. ¿Es casualidad que el Seminario de Getafe sea hoy uno de los mejores de España? No creo.
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Como ganador ¡en dos categorías! del I Concurso de Blogs Católicos Espada de Doble Filo, he entrevistado a D. Guillermo Juan Morado, sacerdote diocesano de la diócesis de Tuy Vigo. En su blog de InfoCatólica, la Puerta de Damasco, se tratan temas muy diversos y los lectores ofrecen sus comentarios, discuten, y entablan amistades que, a veces, rompen los límites del mundo virtual.
Hoy quiero proponer una buena idea para los párrocos. Ya sé que están muy ocupados, pero pueden encargársela a algún parroquiano aficionado a los ordenadores. Mi propuesta es crear un blog parroquial. Actualmente, un blog es muy fácil de crear. Hay multitud de herramientas sencillas para ello y de alojamientos totalmente gratuitos. A diferencia de lo que sucede con una página web, que es algo más complicado, todo el mundo puede crear un blog. Por otra parte, la mayoría de la gente tiene acceso a Internet, así que, una vez anunciado en la parroquia, el blog podría tener un número considerable de lectores.
Cuando tenía unos diez años, visité París por primera vez, con mis padres. Con aquella edad, me impresionaron Notre Dame, el Sagrado Corazón y pocas cosas más. Como es lógico, una de esas otras cosas fue la torre Eiffel, que para cualquier niño viene a ser como un Mecano o un juego de construcciones de tamaño gigantesco. Recuerdo que lo que más me gustó de la torre fue hacerme una foto con ella, desde cierta distancia, de manera que en la foto parecía que yo, como un gigante, la tenía entre mis manos. Algo tan tonto me hizo darme cuenta de la importancia de la perspectiva y del punto de vista desde el que se miran las cosas. Lo que es enorme visto desde cerca, puede ser pequeñísimo visto desde otro lugar.



