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22.06.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -18

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Capítulo 10. El personalismo: Buber, Marcel y Scheler

Capítulo 11. El personalismo: Maritain y Mounier

Capítulo 12. La idea evolutiva

Capítulo 13. El teilhardismo

Capítulo 14. Mayormente sobre Freud

Capítulo 15. Principalmente acerca de Jung

Capítulo 16. El hombre en plural

Capítulo 17. Las palabras y su significado

Capítulo 18. EL ENCUENTRO CON EL PROTESTANTISMO

A través de contactos hechos durante la Segunda Guerra Mundial, muchos católicos franceses y alemanes descubrieron por primera vez las virtudes y el amor de Cristo de sus hermanos protestantes y llegaron a apreciar mejor las creencias que tenían en común con ellos, lo que a su vez, cuando terminó la guerra, despertó el interés en el movimiento para la unidad de los cristianos.

Sin embargo, no pocos comenzaron, al parecer, a mirar con simpatía lo que, desde el punto de vista católico, son errores protestantes. Éstos eran de dos tipos, que reflejan la gran división dentro del protestantismo contemporáneo entre el protestantismo histórico y el protestantismo modernista.

El protestantismo histórico ofreció estas tentaciones perennes: ningún Papa y, por lo tanto, ningún árbitro final sobre lo que se debe creer; la Biblia interpretada en privado como la única fuente de la revelación; la supremacía e infalibilidad de la conciencia individual; y la Eucaristía como una simple comida conmemorativa. Para Lutero, el Evangelio había acabado con el sacerdocio, el sacrificio y el ritual. El profeta o maestro de la Palabra había reemplazado al sacerdote como líder de la comunidad. Entre el Evangelio y la ley (ley que significa para Lutero autoridad eclesiástica, instituciones y prácticas piadosas), había una oposición radical. La libertad cristiana significaba la liberación de esta “ley”170.

El modernismo protestante ofreció tentaciones de otro tipo. En Turmoil and Truth [El alboroto y la verdad] observamos el estado del modernismo protestante alrededor de 1900. Lo que los eruditos católicos encontraron ahora fueron los desarrollos elaborados durante las décadas de 1920 y 1930 en Alemania y Suiza por teólogos neo-protestantes como Barth, Brunner, Bultmann, Tillich y Gogarten.

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7.06.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -16

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Capítulo 10. El personalismo: Buber, Marcel y Scheler

Capítulo 11. El personalismo: Maritain y Mounier

Capítulo 12. La idea evolutiva

Capítulo 13. El teilhardismo

Capítulo 14. Mayormente sobre Freud

Capítulo 15. Principalmente acerca de Jung

Capítulo 16. EL HOMBRE EN PLURAL

La influencia de la sociología y la antropología en el pensamiento católico y el desarrollo del neomodernismo no ha sido proporcional a la de la psicología, pero no obstante ha sido significativa. El clero probablemente la ha sentido más que nadie. Por ejemplo, en julio de 1999, Juan Pablo II dijo a un grupo de obispos irlandeses visitantes que “un concepto sociológico más que teológico de la Iglesia” era responsable de los reclamos en Irlanda para poner fin al celibato sacerdotal. Básicamente, esto significa perder de vista la dimensión sobrenatural de la Iglesia.

La sociología y la antropología, a diferencia de la psicología, son ciencias relativamente nuevas cuyo surgimiento a fines del siglo XIX puede ser atribuido en parte a la pérdida de la idea, después del final de la edad de la razón, de que es natural para los hombres vivir juntos en sociedad, o incluso que existe tal cosa como la “naturaleza". Si Dios hizo al hombre y a la mujer el uno para el otro, junto con el poder de engendrar nuevos seres humanos con necesidad de alimento, techo, compañía y ejercicio de sus facultades, entonces la convivencia social y todo lo que se deriva de ella —la tribu, la nación, el gobierno, la agricultura, la arquitectura, las profesiones, etc.— se explican por sí mismos. Pero si no hay Dios, ni naturaleza ni razón última de las cosas, si la naturaleza es un campo de fútbol de fuerzas físicas sin rostro que interactúan, surge toda una serie de preguntas que hasta ahora difícilmente parecía valer la pena plantear. ¿Por qué los hombres viven en sociedad? ¿Por qué las sociedades varían? ¿Qué evita que se desmoronen? ¿Es una forma tan buena como otra? ¿Son necesarias formas fundamentales como la familia, o podemos organizarnos de cualquier manera que queramos? ¿Cuáles son las causas principales del cambio social? ¿Existen leyes discernibles del cambio social?147

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15.04.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -11

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Capítulo 10. El personalismo: Buber, Marcel y Scheler

CAPÍTULO 11. EL PERSONALISMO: MARITAIN Y MOUNIER

I. Jacques Maritain (1882-1973)

Debiendo poco o nada a la filosofía alemana, el personalismo de Maritain tuvo sus raíces en Santo Tomás, la Ilustración y el humanismo francés, y sus objetivos eran tanto prácticos como especulativos.

Hijo de un padre republicano incrédulo y una madre protestante, de joven se había sentido atraído por el socialismo. Luego vino su conversión al catolicismo (1906) y su descubrimiento de Santo Tomás. Fue como metafísico y tomista que Maritain se hizo famoso entre entonces y 1927. Durante ese tiempo adoptó las opiniones políticas más o menos conservadoras del grupo de dominicos con los que entró en contacto primero, y durante un tiempo estuvo asociado con L’action Française [La Acción Francesa]. Pero ante su condena por parte de Roma, se replanteó su posición política. Volvió a ser un liberal social y político y como tal permaneció. Sin embargo, el carácter y el tono de su liberalismo fluctuaron.

Durante la crisis económica de la década de 1930 él estuvo más “a la izquierda” (es decir, crítico de la libre empresa o del capitalismo liberal) que durante la década de 1940, cuando enseñaba en Estados Unidos. Un contacto más cercano con los Estados Unidos le dio una mayor apreciación de las virtudes de la democracia al estilo estadounidense. A esto le siguió un coqueteo con el radicalismo político estadounidense del agitador populista estadounidense Saul Alinsky. En la extrema vejez, tras la muerte de su esposa, se retiró a la casa de una orden religiosa.

No fue invitado a participar en el Vaticano II —sólo para leer un mensaje en las ceremonias de clausura. No obstante, la mayor parte de lo que había escrito sobre la persona humana y la sociedad humana ya se había incorporado a la corriente principal de la doctrina social de la Iglesia, había influido fuertemente en el desarrollo de esa doctrina por parte del Concilio y fue usado ampliamente por los tres “papas conciliares” Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II. Como lo esencial está en lo que he escrito en los capítulos 6 y 7 sobre la doctrina social de la Iglesia, no es necesario volver sobre ello, y me limitaré a los problemas que surgen de su famoso libro Humanismo Integral (1936), en el que [Maritain] comenzó a dar a sus principios personalistas un desarrollo histórico y evolutivo.91

Que había problemas, él mismo se dio cuenta con inquietud tan pronto como terminó el Concilio.

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9.04.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -10

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Capítulo 10. El personalismo: Buber, Marcel y Scheler

Como corriente filosófica reconocible, el “personalismo” data de principios del siglo XX y fue, como la “evolución creadora” de Bergson, parte de la reacción general contra el materialismo burdo de gran parte de la filosofía de mediados y finales del siglo XIX —el tipo [de pensamiento] que Belloc llamó apropiadamente el “enano vulgar” de la filosofía, que a lo largo de la historia ha forzado repetidamente su entrada a la alta sociedad filosófica sólo para ser expulsado de forma igualmente repetida. El resultado de la reacción fue un número creciente de “filosofías del espíritu", de las cuales el personalismo ha sido la más duradera. Las personas no necesitan estar seguras de la existencia de Dios a fin de discernir que hay más en nosotros que carne, sangre, huesos y un sistema nervioso.79

En este capítulo examinaré el personalismo de Martin Buber, Gabriel Marcel y Max Scheler, dejando para el capítulo siguiente el personalismo de Jacques Maritain y Emmanuel Mounier.

El personalismo de Buber, Marcel y Scheler, que podríamos llamar “personalismo espiritual", tiene sus raíces en Kierkegaard. Como el existencialismo, del cual es un pariente cercano, trata de establecer el tipo de seres que somos mediante el análisis de nuestros estados espirituales y emociones. Sin embargo, hay una diferencia significativa. Los personalistas principales, a diferencia de los existencialistas principales, han sido todos teístas o cristianos. Aproximadamente se podría decir que donde los reformadores heterodoxos favorecieron el existencialismo, los ortodoxos se inclinaron por el personalismo.

El personalismo de Maritain y Mounier es de otra marca. Anteriormente lo llamé “personalismo sociopolítico".

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1.04.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -9

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

     Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Después del final del primer brote modernista, La evolución creadora de Bergson había seguido ejerciendo influencia en Francia, y el pragmatismo de James en los Estados Unidos, mientras que durante las décadas de 1920 y 1930 los filósofos ingleses estaban cada vez más preocupados por las complejidades de la filosofía lingüística. Pero para la década de 1960, las tres escuelas de pensamiento habían sido superadas por un formidable recién llegado alemán, un recién llegado, no sólo poderoso en círculos académicos, sino con un conjunto popular de seguidores en todo el mundo.

La llegada de una nueva filosofía de moda es como un diluvio tropical. Por un tiempo corto deja a un lado todo lo demás, mientras que cualquiera que no tenga un techo de creencias religiosas sólidas sobre su cabeza, o el paraguas de una filosofía rival, se empapa. Luego deja de llover y las personas se dicen unas a otras “se acabó". Pero están equivocadas, o al menos en parte. Habiéndose convertido su terminología y sus actitudes en parte del vocabulario y del acervo de ideas común, sigue un período largo durante el cual continúa ejerciendo influencia de manera subliminal, a pesar de los aguaceros subsiguientes de ideas muy diferentes. Así ha sido con el existencialismo.63 No ha habido nada como él desde que Rousseau tomó por asalto la Europa culta a fines del siglo XVIII.

Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer con la liberación de París en 1944 y el descubrimiento de la nueva filosofía por parte de los miembros más literarios de los ejércitos aliados. A lo largo de la década de 1950, a medida que un número creciente de la intelectualidad occidental caía bajo su hechizo, la lluvia se convirtió en un aguacero constante. Para fines de la década de 1950 el aguacero se había convertido en un diluvio, que alcanzó proporciones torrenciales a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, la era de la rebelión estudiantil. Después de eso su fuerza comenzó a decaer y, a mediados de los años ochenta, se lo miraba como algo perteneciente al pasado. Sin embargo, en todos los niveles sociales y en todo el mundo occidental, continúa influyendo profundamente en el pensamiento, el discurso y las actitudes seculares y cristianas. Para apreciar esto sólo será necesario reconocer cuántas de las palabras característicamente existencialistas que he puesto en cursiva en este capítulo son ahora parte del habla cotidiana. Sin embargo, antes de llegar al existencialismo en sí, primero debemos echar un vistazo a los tres pensadores que proporcionaron gran parte del material de construcción.

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