¿Alguien me explica lo del Corpus?
Hay cosas que no entiendo. Por suerte, como cuento con un grupo de lectores inteligentes, cultos y enterados (y que no se dejan influir por la adulación), puedo acudir a ellos para ver si me explican algunas de esas cosas.
Hace bastante que, en Madrid, la fiesta del Corpus se trasladó del jueves al domingo posterior a la Trinidad. No fue por gusto. La tradición del jueves del Corpus se rompió por imposición de los políticos que no querían fiestas religiosas y prefirieron sustituir ese día festivo por la Constitución, el día del Profesor o el día de la Marmota. Con el deseo evidente de secularizar a la sociedad y restar influencia a las tradiciones religiosas. La Iglesia, a regañadientes, lo aceptó y tuvo que aguantarse.
Este año, en cambio, el jueves del Corpus era considerado festivo por la Comunidad de Madrid. He aquí, sin embargo, que la diócesis de Madrid dice, como un niño enfadado “pues ahora no quiero yo” y ha dejado la fiesta el domingo que viene. Es decir, este jueves el Corpus era fiesta civil pero no religiosa. La gente, que hace muy bien en no entender estas cosas, acudió en gran número a las parroquias el jueves, pensando que era la fiesta del Corpus y llevándose la sopresa de que allí no había prácticamente nadie (vamos, como cualquier otro día de diario).

Como hace poco que celebramos Pentecostés, me ha parecido oportuno traducir el siguiente texto de San Gregorio de Agrigento, un obispo siciliano del S. VII.
Un sacerdote norteamericano llamado Andrew Greeley ha tenido una
Temporibus illis, hace muchos años, tuve un profesor de Filosofía que me dio un consejo que todavía recuerdo. Sugirió que fuésemos un día al cine y nos sentáramos en la primera fila. Después, en cuanto empezara la película, en lugar de verla, lo que teníamos que hacer era darnos la vuelta y mirar a la gente que había ido al cine. Decía que la gente, sus actitudes, sus caras y sus reacciones ante lo que estaban viendo eran muchísimo más interesantes que la propia película.
Me pide un lector que comente un texto de César Vidal y, Dios mediante, eso pienso hacer… en otro artículo. Antes de saltar a la refriega y a la discusión de argumentos y temas más concretos, quiero escribir algunas consideraciones sobre este periodista y escritor, que es, probablemente, el protestante español más conocido en España en la actualidad. Curiosamente, además, se da el hecho de que su popularidad ha crecido, en buena parte, en un medio perteneciente a la Conferencia Episcopal española, aunque indudablemente sean sus propios méritos la causa principal de dicha popularidad. En fin, todo esto hace que sea un personaje fascinante.



