Hablar en lenguas
Como hace poco que celebramos Pentecostés, me ha parecido oportuno traducir el siguiente texto de San Gregorio de Agrigento, un obispo siciliano del S. VII.
Es parte de su Comentario al Eclesiastés y responde a una pregunta muy interesante: si hemos recibido el Espíritu Santo, ¿por qué no hablamos en lenguas como los apóstoles? En Pentecostés, los Apóstoles predicaron a una muchedumbre de extranjeros de diferentes países y todos les entendieron. En las cartas de San Pablo, se muestra cómo, en las primeras comunidades, se alababa al Señor en lenguas.
Actualmente, sin embargo, sólo en las comunidades carismáticas y en la vida de algunos santos se pueden encontrar estas dos modalidades del don de lenguas del Espíritu Santo. ¿Y los demás cristianos? ¿Es que no hemos recibido de verdad el Espíritu Santo? San Gregorio se lo preguntó y dio una respuesta de fe, a la vez que sacó a la luz algunas de las inmensas riquezas de la Escritura que nos ayudarán a disfrutarla y comprenderla mucho mejor.
He tomado el texto del estupendo blog en inglés Canterbury Tales.
………………………………………………

Un sacerdote norteamericano llamado Andrew Greeley ha tenido una
Temporibus illis, hace muchos años, tuve un profesor de Filosofía que me dio un consejo que todavía recuerdo. Sugirió que fuésemos un día al cine y nos sentáramos en la primera fila. Después, en cuanto empezara la película, en lugar de verla, lo que teníamos que hacer era darnos la vuelta y mirar a la gente que había ido al cine. Decía que la gente, sus actitudes, sus caras y sus reacciones ante lo que estaban viendo eran muchísimo más interesantes que la propia película.
Me pide un lector que comente un texto de César Vidal y, Dios mediante, eso pienso hacer… en otro artículo. Antes de saltar a la refriega y a la discusión de argumentos y temas más concretos, quiero escribir algunas consideraciones sobre este periodista y escritor, que es, probablemente, el protestante español más conocido en España en la actualidad. Curiosamente, además, se da el hecho de que su popularidad ha crecido, en buena parte, en un medio perteneciente a la Conferencia Episcopal española, aunque indudablemente sean sus propios méritos la causa principal de dicha popularidad. En fin, todo esto hace que sea un personaje fascinante.
Bono no es precisamente una autoridad en materia teológica (me refiero al cantante de U2, no al político español, aunque la frase serviría igualmente para ambos). Como hijo de una madre protestante y un padre católico y estudiante de un colegio “ecuménico", no es extraño que este irlandés tenga las ideas bastante confusas en ese aspecto. He leído, sin embargo, unas declaraciones suyas que me han gustado bastante, porque muestran que ha comprendido dos aspectos fundamentales del cristianismo que mucha gente no tiene claros.









