Creo por la lotería
No sé lo que sucederá en otros países, pero, aquí en España, la época navideña es tiempo de lotería. La televisión está plagada de anuncios de lotería, se venden millones y millones de billetes de lotería y todo el mundo parece tener participaciones: en los colegios, el trabajo, las asociaciones, la frutería e incluso la parroquia. Es casi imposible evitar la compra de algún décimo o participación.
Normalmente, en un blog religioso, uno esperaría ahora una invectiva contra el materialismo, el afán de ganar dinero, la huida de la realidad… pero lo cierto es que sería un hipócrita si dijera algo así, porque comprendo perfectamente a la gente que se ilusiona con la lotería. No se sienten satisfechos y están deseando que algo cambie en sus vidas para mejor. Desean un beneficio imprevisto, inesperado. Quieren algo que les permita soñar que mañana será diferente de ayer, algo nuevo que no sea la rutina gris de todos los días. ¿Es que eso es algo malo?

Me encantan las vidas de los santos. Creo que, fuera de los sacramentos y la oración, pocas cosas hay que despierten más el deseo de vivir cristianamente, de entregar la vida a Dios, de ir al cielo y amar a los enemigos. En la vida de los santos se puede ver, de forma concreta y real, en personas concretas y reales, que el seguimiento de Cristo es posible y merece la pena, que no hace falta conformarse con medianías y que Dios está deseando hacer maravillas con nosotros.
He leído un estupendo articulito del P. 
Me encantan los comentarios de los lectores ateos o agnósticos. También me gustan, por supuesto, los de los lectores católicos, pero cuando el autor no cree en Dios, sus comentarios tienen generalmente un je-ne-sais-quoi de sugerente que siempre me resulta muy interesante. Cuando los leo, suelen proporcionarme materia para reflexionar y me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar las gracias por ello.









