Poema a la Inmaculada Concepción
Por alguna razón, la gente suele pensar que la Patrona de España es la Virgen del Pilar, pero no es así. Nuestra Patrona es la Inmaculada Concepción. Fue proclamada Patrona de España por el papa Clemente XIII, mediante la bula Quantum Ornamenti, del 25 de diciembre de 1760, a solicitud del rey Carlos III. En enero del año siguiente, el Rey firmó un decreto proclamando legalmente a la Inmaculada patrona de todos sus dominios, con el título de “Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias”.
Esa proclamación no se hizo a la ligera, sino que es muestra de que en España se ha defendido este dogma desde mucho antes de que fuera declarado como tal por la Iglesia. Desde el siglo VI, con el breviario de San Isidoro, se celebra en España esta fiesta, los santos padres españoles hablan de esta doctrina en sus escritos, hacer juramento de defenderla era una condición necesaria para ser admitido en las universidades españolas, además de en innumerables cofradías y otros grupos, la Inmaculada es la patrona de la Infantería española y, antiguamente en España, el Día de la Madre se celebraba hoy. La misma invocación “Mater Immaculata” se incluyó en las letanías del Rosarío a petición de Carlos III.

No suelo leer a Monseñor Santiago Agrelo, arzobispo (español) de Tánger, porque en ocasiones me entristece lo que dice, pero creo que conviene hacerlo, porque es uno de los dos obispos elegidos por la Conferencia Episcopal del Norte de África para participar en el Sínodo sobre la Familia. La primera opción de los obispos norteafricanos es
Hace unos meses, dediqué un par de
Por obra de la superficialidad de los medios de comunicación, tendemos a quedarnos con lo chocante e incluso lo grotesco y a olvidar lo importante. Por eso mismo, me temo que la parte de este viaje del Papa Francisco a tierras americanas que quedará en la memoria de muchos será la lamentable escena de Evo Morales entregándole un crucifijo hecho con una hoz y un martillo.
Más vale un día en tus atrios que mil fuera de ellos, canta el salmista. Al contrario que Santa María de Betania, que eligió la mejor parte “y no le será quitada", la



