El espíritu de conquista

Leo en los medios que el Papa Francisco ha dicho recientemente que la “docilidad al Espíritu implica un estilo de vida y una proclamación sin un espíritu de conquista, sin la voluntad de hacer proselitismo (es la peste) y sin una intención agresiva de refutación”. Me he quedado pensando en esta frase y me ha parecido necesario hacer una brevísima reflexión sobre ella.
Como es lógico, no es mi intención corregir al Papa, entre otras cosas porque el Pontífice actual no se caracteriza por la claridad de su pensamiento y no sé muy bien qué quiere decir con esa frase. Supongo que estará criticando la intención de quedar por encima de los demás o algo por el estilo. En cualquier caso, sin embargo, creo que conviene resaltar que, en principio, no hay nada de malo en el espíritu de conquista en la Evangelización, como muestra sin lugar a dudas la historia de la Iglesia.


Observo que hay muchos sorprendidos con los recientes resultados de las elecciones en España y encuentran difícil creer que los españoles hayan votado a un equipo de gobierno que parece caracterizado por una extraordinaria incompetencia y una no menos extraordinaria dosis de rencor como motor principal de sus acciones. Y, además, no han votado así engañados por el hecho de que esas dos peculiares características todavía estuvieran en potencia, sino después de contemplarlas en acto durante varios meses del anterior gobierno.




