InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Biblia

9.11.11

César Vidal y el prejuicio anticatólico (II)

César VidalD. César Vidal ha escrito una nueva entrega de su serie sobre la razón (léase el Catolicismo) por la que España es diferente (léase peor). A mi entender, sufre de los mismos problemas que el primer artículo: un prejuicio anticatólico omnipresente que le impide actuar con la objetividad necesaria para un historiador y que le lleva a simplificaciones injustificables, omisiones tendenciosas e incluso errores de bulto.

No es mi intención en absoluto demostrar la tesis contraria (que el catolicismo hace que un pueblo prospere económicamente). Gracias a Dios, la historia humana es mucho más compleja y las razones de la prosperidad económica son muy diversas. Mi deseo con estos artículos es, simplemente, mostrar las grandes carencias, equivocaciones y tergiversaciones en las que cae debido a su prejuicio anticatólico un historiador como D. César, muy acertado en otros temas. El hecho de que esas carencias y tergiversaciones resulten evidentes para mí, que no soy historiador, es una muestra de lo graves que son. Sin duda otras personas con más conocimientos, como D. Pío Moa, podrán refutarlas mucho mejor que yo. Como siempre, mis comentarios van en rojo

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1.11.11

César Vidal y el prejuicio anticatólico (I)

Cesar_VidalDon César Vidal ha anunciado que va a comenzar una serie de artículos sobre la razón por la que “España es diferente”. Las tesis del primer artículo de la serie de César Vidal se podrían resumir en: 1) España es diferente de otras naciones por su catolicismo. 2) El Catolicismo es lo que ha hecho que España esté atrasada. 3) El Catolicismo ha causado este atraso por su desprecio/condena del trabajo.

Este tipo de afirmaciones necesita una respuesta, así que he decidido comenzar yo también una serie de artículos para revisar las afirmaciones de Vidal. Hoy vamos a analizar el primer artículo para ver, párrafo a párrafo, la argumentación que hace su autor y para señalar los grandes errores, inexactitudes y simplificaciones injustas que incluye.

Es llamativo que un historiador como D. César, que tan claro ve en otros aspectos, cometa errores garrafales y continuos en cuanto habla sobre el catolicismo. A mi entender, algo así sólo se explica por el núcleo de la tradición protestante que ha recibido: el prejuicio anticatólico. Es un prejuicio que, inconscientemente, le ciega en todo lo relativo a la Iglesia Católica, impidiéndole actuar con la ecuanimidad y respeto por la verdad que deben caracterizar la labor del historiador.

Mis comentarios, como siempre, van en rojo.

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27.09.11

Hay que tener mucha fe

Panes y pecesHace algún tiempo, pasé por Manresa y fui a Misa al santuario que allí tienen los jesuitas, junto a la famosa cueva en la que San Ignacio vivió un tiempo como ermitaño después de su conversión. Me encanta ir a rezar en lugares en los que ha habido personas que han amado a Dios sin reservarse nada. En la iglesia grande, me resultó curioso el detalle de que los responsables habían arrancado los reclinatorios de los bancos, sin razón aparente más que impedir arrodillarse a los fieles. También me sorprendió que, en lugar de textos de San Ignacio o de otros santos jesuitas, el material gratuito que se ofrecía para la oración eran folletos repletos de diatribas contra las malvadas empresas farmacéuticas y otros cocos de la sociedad moderna.

Hubo algo, sin embargo, que me llamó mucho más la atención: la homilía pronunciada en la Misa. Se trataba del Evangelio que relata una de las multiplicaciones de los panes y los peces y el sacerdote dedicó su homilía a explicarlo. Este sacerdote debía de ser un hombre con una enorme fe, a juzgar por lo que dijo en su homilía.

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5.07.11

Jesús, en todos los libros de la Escritura

PantócratorTraduzco otra oración o letanía que me ha gustado mucho. Va recordando a Cristo, presente en todos los libros de la Escritura, uno por uno. Reconocer la presencia de Cristo en todo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento es algo que siempre ha hecho la Iglesia, desde la época de los Padres. Por desgracia, ahora está poco de moda, por la manía de usar la crítica histórica como máximo criterio de interpretación, en lugar de la Tradición de la Iglesia.

Hay varias versiones en inglés (algunas protestantes, ojo). He traducido la que más me gustó, preparada para una liturgia de adoración a Cristo Eucaristía. Por eso, cada cuatro o cinco libros, se hace la misma llamada: Venid y arrodillaos ante él. Jesucristo está en la Sagrada Escritura y en la Eucaristía de formas distintas, pero es siempre el mismo Cristo.

Si Dios nos lo concede, encontraremos a Jesucristo anunciado en todo lo que dice el Antiguo Testamento y proclamado en todo lo que dice el Nuevo. El propio Cristo resucitado lo explicó: “Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito sobre mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos. Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras” Lc 24,44-45. Pidamos a Dios con estas letanías que nos abra la inteligencia, para que encontremos a su Hijo en cada línea de la Escritura.

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17.05.11

Torrentes en el desierto y un Dios que no se deja domesticar

NeguevEl otro día, rezamos en la Liturgia de las Horas un salmo que dice “Que el Señor cambie nuestra suerte como los torrentes del Neguev” (Sal 126,4). En general, esta frase pasa desapercibida, como tantas otras, porque no conocemos Tierra Santa, ni el Antiguo Testamento. Además de que, como buenos habitantes de la ciudad, probablemente no sepamos ni lo que es un torrente.

Neguev significa “seco” o “árido”. Es un desierto, justo al sur de Jerusalén, que ocupa más de la mitad del territorio de Israel (de hecho, en la Biblia muchas veces se traduce simplemente como “Sur”). Si uno se coloca en un lugar alto al sur de Jerusalén, puede contemplarlo: una enorme extensión árida y seca. No es un desierto de arena, como los de las películas, sino un desierto de rocas y cauces secos hasta donde alcanza la vista, con unos cuantos matojos grisáceos y arbolillos retorcidos que acentúan aún más la sequedad de esa tierra. Sólo verlo de lejos, hace que uno, inconscientemente, eche mano a la botella de agua que lleva en la mochila.

No siempre es así, sin embargo. Tras el verano, cuando más seco está el desierto y más agrietada y sedienta está la tierra, cae la lluvia sobre las montañas y, de pronto, surgen los torrentes. Es decir, lo que eran cauces totalmente secos se llenan con riadas de agua de la noche a la mañana, que arrastran a su paso todo lo que encuentran, incluso inundando zonas muy amplias. Donde no había ni una gota de agua, de golpe pasa un río caudaloso y de aguas violentas y peligrosas, que hacen un ruido atronador. De hecho, no hace mucho murieron dos personas en una de estas riadas, ahogadas en el desierto. Gracias a esas aguas, en unos pocos días, el aspecto del Neguev se transforma, cubriéndose de flores.

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