Comentarios que hacen pensar
El mes pasado, Isaac García Expósito tuvo la amabilidad de incluirme en su lista de “Blogs que hacen pensar". Además de agradecérselo, le dije que no sabía si mi blog haría pensar a la gente, pero que a mí sí que me hacía pensar. Y mucho.
Por supuesto, siempre me alegro de recibir comentarios de lectores que opinan sobre un tema más o menos como yo y profundizan en ese tema o señalan algún aspecto que a mí me había pasado desapercibido. Pero también me parecen muy valiosos los comentarios que se oponen a la totalidad o parte de algún artículo, porque me obligan a someter a prueba todo lo que digo, a comprender mejor las cuestiones y a replanteármelas cuando es necesario.

Antesdeayer, en el blog de Religión Digital, se criticaba muy duramente al cardenal Rouco por haber pedido que en todas las iglesias de su diócesis se pida por el Rey durante las misas:
Ayer estuve, por razones de trabajo, en el pueblo de Meco. Nunca había pasado por allí y me ha causado una buena impresión. Está todo muy cuidado, con muchas calles peatonales, las casas bien pintadas y flores en macetas en las aceras.
Hoy quiero hablarles de mi santo: San Bruno. Nació en Colonia, en Alemania, en el siglo XI. Se ordenó sacerdote y fue profesor de teología, Canciller de la diócesis de Reims y maestro espiritual para muchas personas, entre otras el futuro papa Urbano II. Llegaron a ofrecerle el cargo de Arzobispo de la ciudad, pero lo rechazó y decidió emprender una vida de oración, uniéndose a los monjes cistercienses que estaban comenzando a crear su orden. Sin embargo, Bruno tenía deseos de una soledad aún mayor y marchó a buscar un lugar donde cumplir esa vocación.
Algunas veces pido que cuenten su experiencia a los lectores que encontraron por primera vez el camino hacia Jesucristo y la Iglesia (o de vuelta a ella después de haberse alejado). Creo que los relatos personales de conversión nos ayudan a todos a ser conscientes de las maravillas que hace Dios en nuestras vidas a poco que se lo permitamos.








