19.05.15

El dogma de Mayo: derribando el mito de la independencia americana (2-4)

Para poder darnos cuenta de lo que se respiraba en el aire por aquellas épocas, nos baste con leer las siguientes estrofas de cierta “Canción Patriótica” aparecida en el diario “La Gazeta de Buenos Ayres” del 28 de Octubre de 1810 y escritas por el poeta Valdenegro[1]:

 

No es la libertad

que en Francia tuvieron

crueles regicidas

vasallos perversos:

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17.05.15

El dogma de Mayo: derribando el mito de la independencia americana (1-4)

Tanto en Hispanamérica como en España, mucha agua ha corrido bajo el puente de la historiografía liberal; y en especial al tratar de la independencia de este continente.

- “¡Que fueron traidores a España!".

- “¡Que renegaron de la monarquía!", etc.

En aras de brindar un poco de luz sobre este tema y sirviéndonos de lo mejor del revisionismo histórico de nuestro país, presentamos las verdadera causas de la Autonomía y la Independencia por estos lares.

Espero les aproveche y lo lean sin prejuicios para…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

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16.05.15

A Putin no se la cuentan (2)

Hace algunos meses publicamos aquí un video de Putin subtitulado gentilmente por un amigo. Hemos recibido críticas y palmadas; lo publicaríamos de nuevo. 

Valga lo que decíamos entonces en la introducción para el presente, donde ponemos a disposición el audio de la reciente conferencia del Padre Alfredo Sáenz, SJ, dictada días atrás (7/5/2015) en el Colegio de Abogados  de la Cuidad de Buenos Aires.

Conferencia parte 1 (faltan unos pocos minutos iniciales) o aquí

Conferencia parte 2 o aquí

Prost y…

Que no te la cuenten

P. Javier Olivera Ravasi

 

10.05.15

La restauración de la cultura cristiana: la Srta. Prim y John Senior

Hace apenas unos días, publicábamos aquí un comentario acerca del best-seller de Natalia Sanmartín, El despertar de la Señorita Prim. Se trataba, a nuestro juicio, de una vuelta al sentido común y al sentido católico de la vida.

Allí, “el Hombre del Sillón”, uno de sus protagonistas y antiguo profesor universitario, había logrado crear junto a un nonagenario monje benedictino, un ambiente extraordinario; un mundo distinto; un pueblo donde “la filosofía del Evangelio gobernaba los estados”, al decir de León XIII: una pequeña Cristiandad.

¿Cómo lo había hecho? Así lo narraba su madre:

“—Acababa de terminar de dar un ciclo de conferencias, así que se tomó un descanso para asistir a un seminario universitario en Kansas. Algo descubrió allí, no me pregunte qué. Ese verano viajó a Egipto; después visitó Simonos Petras, en Athos, y también estuvo en Barroux, con los benedictinos. Al regresar me dijo que había decidido vivir unos meses en la abadía de San Ireneo. Figúrese, en un monasterio de benedictinos tradicionalistas; él, que no había pisado una iglesia en veinte años. Creí que no aguantaría; pero un año después me pidió permiso para reabrir la casa, y así empezó esta larga historia. Pero no se extrañe, la vida es sorprendente”.

 

Luego de “asistir a un Seminario universitario en Kansas” y “benedictinos tradicionalistas”… leía.

Providencialmente y al mismo tiempo en que recorría las páginas de la Sra. Prim, llegó a mis manos la traducción del primer capítulo de un libro de John Senior:The Restoration of Christian Culture[1]. Sin saberlo y por ese prurito que tengo de no leer novelas sin un ensayo en mano, comencé con ambos textos a la vez hasta que, en un momento, ya no sabía en qué libro me encontraba: si en el de Senior o en el de Sanmartín. ¡Eran tan similares las ideas! ¡Tan puros los ejemplos!

No, no es que hubiese habido plagio. ¡Nada más lejos! sino que lo que uno planteaba de modo literal la otra lo hacía literariamente. Sólo al terminar pude corroborar mi intuición: la autora había leído la obra de Senior y se habría inspirado, en parte, en su pensamiento. Enhorabuena.

Presento aquí entonces, y como complemento de mi anterior entrada, una breve introducción acerca de John Senior y los pasajes más relevantes de ese primer capítulo que no debería existir sólo en los cuentos, sino especialmente en la realidad de nuestras almas y familias. Quizás algunas ideas suenen algo “chocantes” pero, como dice San Pablo, “examinemos todo y quedémonos con lo bueno” (1 Tes 5,21).

 

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 

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6.05.15