InfoCatólica / Que no te la cuenten / Categorías: De pluma ajena, Enrique de Zwart

22.05.20

De Sansón y Dalila. En defensa de la sotana

A los curas que todavía usamos sotana muchas veces se nos pregunta:

- Padre, ¿por qué usa “eso", si, como dice el refrán “el hábito no hace al monje"?

A lo que respondo:

- Porque el hábito no hace al monje, pero lo identifica; y lo defiende…  

Es que, lo que muchos no saben, es que la sotana o el hábito religioso, amén de ser un signo de contradicción frente a este mundo mundano, es una coraza de protección para el mismo sacerdote, quien, al llevarla, no puede mirar, hablar o gesticular como cualquier seglar… ¡Porque está a la vista de todos que es cura! Y ese signo meramente externo, le proporciona, a su vez que su identidad, ese no-sé-qué que lo obliga, desde afuera, a ser un “distinto".

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Publicamos aquí, con permiso de su autor, un texto excelente sobre el tema para,

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE


De Sansón y Dalila

P. Christian Ferraro

A quienes conocen el valor de los signos,

a quienes aún saben distinguir

lo principal de lo secundario

y las tácticas variables de los principios inmutables.

Y a quienes ya no lo saben,

si bien tuvieron alguna vez la fuerza de Sansón.

 

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8.05.20

"Ser Juana de Arco hoy”. Por la Hna. Marie de la Sagesse Sequeiros

A pesar del confinamiento francés, queremos rendir los debidos honores a la “Doncella de Orléans” en un año especial por el centenario de su canonización (1920-2020). Misas, peregrinaciones, fiestas y desfiles estaban previstas en todas las ciudades por donde Juana de Arco estuvo, pero será imposible. Al menos vayan estas líneas como un ramo de rosas para ella, la heroína celestial.

Hna. Marie de la Sagesse Sequeiros, S.J.M.

Autora del libro: Santa Juana de Arco. Reina, virgen y mártir: Primer estudio documental en español a la luz de sus procesos", adquirible en formato papel y versión digital, en Amazon, AQUÍ

 

PD: un excelente documental, recién terminado de producir, estará disponible desde y de manera gratuita (8/5/2020) hasta el 30/5/2020. Puede verse AQUÍ. No se lo pierdan. Vale la pena totalmente.


“Ser Juana de Arco hoy”

 

¡Liberación!

¡Liberación!

El 8 de mayo de 1429, día glorioso en que santa Juana hizo su entrada triunfal en Orleáns liberándola de un prolongado asedio inglés, se realizó en acción de gracias una procesión por las calles de la ciudad que fue sellada con la Santa Misa y un solemne Te Deum en su majestuosa catedral.  

A partir de ese momento, el hecho se repitió cada año para conmemorar la milagrosa liberación, y ni siquiera pudo ser interrumpido durante el Terror revolucionario, lo cual no es poco decir. En 1440 las marchas fueron encabezadas por la propia Isabelle Romée, madre de Juana, quien se había instalado con sus hijos, Jean y Pierre, en los alrededores de la ciudad, gracias al generoso ofrecimiento de los orleanenses enterados de sus penurias: casa y pensión incluida hasta el fin de sus días.  

Recién en 1884, un senador de izquierda, Armand Fabre, presentó un proyecto para declarar el 8 de mayo como fiesta nacional, apropiándose de la doncella como una especie de ‘santa laica’, independiente de la Iglesia: “que la República francesa celebre anualmente la fiesta de Juana de Arco como fiesta del patriotismo[1]. Si bien la iniciativa no tuvo eco por entonces, el senado la convertiría en ley cuando, aprovechando la euforia de la canonización, el republicano Maurice Barrès resucitó el proyecto en el Parlamento y propuso el 8 de mayo como fiesta nacional de la República en recuerdo de la liberación. La aprobación se dio con la unanimidad de católicos y liberales en ambas cámaras, el 24 de junio de 1920, sin necesidad de debate.

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20.04.20

De pluma ajena. Coronavirus : ¿la crisis del mundialismo globalizante?

Por razones de higiene mental, aunque sobre todo por la necesidad de una perspectiva histórica política que nos permita analizar con visión más amplia las mordeduras e insidias de la pandemia actual, dejemos de lado momentáneamente los terrores prensa-dirigidos, las contraacusaciones sobre el origen y las rutas del bicho, las guerras bacteriológicas, las conspiraciones de brujas (que las hay nomás…), las megamanipulaciones, las delaciones promovidas por tanto demócrata suelto con urgencias de dictadura y la imposición de solidaridades obedientes a las directivas de gurúes salvadores del mundo.

Presentamos aquí la descripción fina, irónica y bien documentada de un gran pensador político francés, Philippe de Villiers, universitario con formación específica en política y administración pública, ex candidato presidencial, diputado nacional, secretario de estado, diputado del Parlamento Europeo, escritor y empresario de alto nivel, creador del parque temático-histórico Puy-du-Fou, multipremiado internacionalmente y sobre el cual Que no te la cuenten ha informado con detalle aquí, aquí y aquí.

Por supuesto, el autor hace referencia a particularidades de la situación francesa y europea (reproducidas sin niguna originallidad por estos lares), pero – lo más importante – señala que la irrupción programada o inesperada de la pandemia actual desnudó el fracaso de los esquemas ideológicos de un mundo feliz globalizado y sin fronteras que pretenden todavía seguir imponiendo la tiranía de lo irreal y lo antinatural. De Villiers describe cómo esas utopías han causado no solo la crisis sanitaria sino también la migratoria, la financiera y la económica, por desconocer lo que nuestro autor llama “el cuadrado mágico de la supervivencia”.

Nos hemos demorado a propósito en reproducir este artículo del 18 de marzo pasado: quisimos dejar que se decante su vigencia en confrontación con otras opiniones y, sobre todo, con el desarrollo de los acontecimientos. Es significativo que desde diversas regiones doctrinales o políticas muchos observadores han coincidido con el diagnóstico (para nosotros, el más amplio y profundo) del católico De Villiers sobre la ineficacia y la perversidad de los mundializadores. Citamos y recomendamos la lectura de tres artículos o entrevistas : 1. El del centroizquierdista Hubert Védrine, ex secretario general de Mitterand y ex canciller francés, ahora mundialista arrepentido (aquí); 2. El del sutil filósofo Alain Luc Finkielkraut, de religión judía y miembro de la Academia francesa (aquí). 3. El del politólogo ruso Alexander Duguin, de religión ortodoxa y consultor del presidente Putin (aquí).

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29.03.20

¡Detente Peste! Por la Hna. Marie de la Sagesse Sequeiros

Mons. de Belzunce durante la peste de Marsella. Nicolas Monsiau (1754 - 1837)


Por la Hna. Marie de la Sagesse, desde Francia para Que no te la cuenten…

Como decía Cicerón en Acerca del orador, “la historia es luz de la verdad, vida de la memoria y maestra de la vida”; no es la memoria en sí, es el pasado vivo que nos permite saber dónde estamos parados y atisbar qué puede venir y así se vuelve enseñanza vital; por eso en estos tiempos de pandemia traigamos a la memoria un hecho que no debe ser olvidado por su valor magisterial: la gran peste que azoló la ciudad de Marsella entre 1720 y 1722 pues, justo a tres siglos de la misma, y tal vez no por casualidad, varias lecciones de vida y de muerte.

Los protagonistas y los hechos

En el siglo XVIII Marsella contaba con una pujante población de más de 90.000 habitantes, en su mayoría comerciantes. Gracias a su puerto mediterráneo era una de las más ricas y prósperas ciudades de toda la región. Pero el mercantilismo creciente y la herejía del jansenismo habían hecho que los marselleses se volviesen bien materialistas y se alejaran cada vez más de la práctica sacramental, de lo cual el clero tampoco estuvo exento.  

Para 1710 la diócesis se encontró vacante al morir el obispo de angustia por los conflictos que lo enfrentaban con el duro clero jansenista. Fue entonces cuando el rey Luis XIV designó a Mons. Henri de Belzunce como nuevo pastor, asumiendo el cargo en esa difícil situación con solo 39 años, aunque por ser un converso del protestantismo sabía bien con los bueyes que se enfrentaría. No estaba solo pues existían en Marsella dos monasterios de la Visitación -uno llamado “Las Grandes Marías”-; que se convertirán en verdaderos oasis de gran apoyo para el joven obispo, pues de entre sus religiosas surgirá la venerable Ana Magdalena Remuzat.

De familia católica noble y numerosa de Marsella, Magdalena fue la séptima de nueve hermanos. Desde pequeña tuvo fenómenos místicos que la marcaron de por vida. A los 9 años escuchó la voz de Jesús que le dijo: “Niña, dame tu corazón”, a los 12 años el Sagrado Corazón la eligió como alma víctima, comenzando un largo camino de sufrimientos y sacrificios por la salvación de los pecadores. En 1711 ingresó al monasterio de “Las Grandes Marías” donde poco después recibió el hábito con el nombre de sor Ana Magdalena. A causa de su conocida santidad y de sus revelaciones privadas, Mons. de Belzunce tomó cartas en el asunto consultándola cada vez que debía emprender alguna misión difícil.

Sor Ana Magdalena Remuzat

El 17 de octubre de 1713 (día de la muerte de santa Margarita-Maria de Alacoque), Ana Magdalena recibió la misión de ser la continuadora del mensaje de Paray-le-Monial. Jesús le dijo que debía ser un “apóstol de su Corazón adorable” y fundar una Archicofradía de Adoración Perpetua al Sagrado Corazón para agradecer el amor que Nuestro Señor tenía por nosotros en la Eucaristía y para reparar las infidelidades y ultrajes cometidos por los pecadores. La iniciativa fue aprobada por el papa Clemente XI en 1717 y el primer inscripto fue el propio obispo quien con su ejemplo arrastró a muchos en esta magnífica devoción; pronto la cofradía contó con miles de adherentes.

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4.12.19

Fátima: ¿Fue realizada la consagración de Rusia? Estado de la cuestión (3-4)

Los primeros intentos de Juan Pablo II

Muy mariano y conocedor del mundo comunista del cual provenía, el papa eslavo tuvo conciencia de la dimensión de este acto[1] intentándolo más de una vez:

  • El 13 de junio de 1981: un mes después del atentado. Ofrenda de la familia humana a la protección de la Virgen. No fue propiamente una consagración ni revistió las condiciones exigidas por Nuestra Señora.
  • El 8 de diciembre 1981: Repetición del mismo acto.
  • El 13 de mayo de 1982: al año del atentado. No hubo consagración sino ofrenda a Dios por María. Interrogada Lucía en Fátima al dia siguiente por Mons. Hnilica y tres prelados más contestó que Rusia no había sido el objeto de la ofrenda[2].

De hecho, Lucía anticipó que no se debía esperar la consagración porque “el episcopado mundial no esta dispuesto[3], ya que el Santo Padre no se la había ordenado. En carta al Papa del 12 de mayo 1982, vísperas del acto y de un encuentro privado con él, la hermana reafirma sin ambajes el pedido del Cielo:

A Su Santidad Juan Pablo II humildemente expongo y suplico: La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María en unión con todos los obispos del mundo (…) La tercera parte del secreto: Se refiere a las palabras de Nuestra Señora: ‘Si no, difundirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas’ (…) Porque no hemos atendido a ese llamado del mensaje, verificamos que se ha cumplido. Rusia ha ido invadiendo el mundo con sus errores. Y si no vemos todavía el hecho consumado del final de esta profecía, vemos que hacia allí vamos a largos pasos…[4]

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