El pueblo que hoy te viva, mañana te condenará
Sermón para domingo de Ramos
San Francisco, 2026
P. Javier Olivera Ravasi

El domingo de Ramos, una semana antes de la Pascua de Nuestro Señor, es decir, del paso de la muerte a la vida, nos retrotrae a la semana trágica, a los días en que todo el mundo se encontraba en Jerusalén, cumpliendo con el precepto de la visita al Templo de Salomón.
Eran tres veces al año en que los judíos varones debían intentar visitar el magnífico Templo que sería destruido en el año 70 de nuestra era cristiana: en la fiesta de los Tabernáculos, en la fiesta de Shavuot y en la Pésaj, que rememoraba el paso del Mar Rojo.

Hoy celebramos la Encarnación del Verbo, el anuncio del Arcángel San Gabriel a María Santísima, la mujer de la promesa, la Virgen profetizada en Isaías 7,14 que se encargaría de ser la Madre del Mesías esperado.
En la lejana Navidad de 1886, un gran poeta francés, Paul Claudel, se encontraba en la famosa Catedral de París, Notre Dame cuando se disponían a cantar las vísperas.
Mortificaciones para los cristianos del siglo XXI





