La multiplicación de los panes: La Eucaristía
Tres veces al año, la Iglesia pone ante nosotros el Evangelio que acabamos de escuchar: el Evangelio de la multiplicación de los panes. Y siempre lo hace en relación con lo que estamos celebrando, a saber, la Santa Misa: la renovación del Sacrificio de la Cruz, cuyo fruto es la Eucaristía, el sacramento que contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
El Evangelio nos habla de un alimento que no solo no se agota, sino que incluso sobra en abundancia. Este es el simbolismo de los panes y los peces, representado tantas veces en las catacumbas de Roma.

Sermón para la Primera misa en la Parroquia Santa Mónica, Arquidiócesis de San Francisco, USA
San Juan Evangelista, el único de los 12 apóstoles que estaba junto a la cruz, termina la narración de la muerte del Señor recordando la profecía del profeta Zacarías:
Hoy celebramos la Encarnación del Verbo, el anuncio del Arcángel San Gabriel a María Santísima, la mujer de la promesa, la Virgen profetizada en Isaías 7,14 que se encargaría de ser la Madre del Mesías esperado.
