¿Cómo trabajar las virtudes cristianas?
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2. La permanencia en Cristo y Él en nosotros, pues el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la Vid.
3. Pero, si está unido a la Vid dará mucho fruto, porque sin la Vid no podemos hacer nada.
4. Este principio, revelado por Él Mismo, se da si ponemos en práctica la perfección sublime, por encima de cualquier proyecto temporal, en la Voluntad de Dios.
5. Todas las obras por Dios, según Dios y en Dios, en la luz de la fe católica, no en la luz de la carne y la sangre, en el solo Espíritu del Padre Celestial, en obediencia a Su Voluntad para nuestro ánimo, movimiento y conducción, perdiendo nuestra voluntad en la de Dios, con fe inmensa como confianza-fiat en Su Bondad, injertando nuestro corazón en el Sagrado Corazón de Jesús para formarlo en el Suyo, haciendo circular en sí la vida divina por una intensa oración continuada.
6. Pues el ejercicio de la Caridad hace eficaz el vínculo de la perfección antes mencionada. Toda nuestra fuerza en vida temporal tiene que estar en el Amor-Caridad de Dios, pues toda perfección en la Caridad tiene que pasar por la pureza del Primer Mandamiento: Shemá Israel (Dt 6,4).
7. La santidad, y aun la más alta santidad, está en la perfección de las acciones ordinarias, incluso de las más vulgares, y esta perfección tiene que tener el grado de amor-caridad que pongamos en cumplirla para agradar a Dios. Así se da gloria a Dios y es asequible para todos los hombres del tiempo de Iglesia, aun en la sociedad más moderna. Por tanto, sin el principio de la virtud de la devoción en la Caridad en Dios y Su Cristo, 1er y 2do Mandamiento, por muchas virtudes que trabajemos, aún un saco lleno de ellas, sin la verdadera virtud de la devoción se convierten en un saco de piedras.
Las virtudes cardinales, por ser buenas per se, fueron adaptadas de griegos y romanos, mientras que las teologales son propias del Cristianismo.
En realidad hay muchas más virtudes de las cuatro que escogió como fundamentales Santo Tomás de Aquino, entre las cuales no se encuentran la humildad, ni la paciencia, por ejemplo.
En mi caso las virtudes morales las aprendí en mi hogar porque mis abuelos y mis padres tenían la costumbre de calificar a ciertas personas por su virtud más evidente, y así decían: hombre cabal, mujer justa, muchacho veraz, juez probo, etc..., lo que me hacía fijarme en la conducta de esas personas tratando de adivinar por qué les calificaban así y qué tenían de diferente de otras personas. Porque las virtudes se conocen por inducción y el adjetivo lleva al nombre abstracto: la Virtud misma. En las enciclopedias que estudiaba venían cuentecillos clásicos, del tipo de "Androcles y el león" (agradecimiento), la "Pietas de Pero" (amor filial) y otras y todas ellas hablaban de ejemplos de virtud que seguían siendo válidas a través de los siglos. Hoy en día ya no hay nada de eso, pero yo soy mayor y me eduqué en la España Franquista, así que, si te dan indicios sigues luego por tu cuenta, si no te dicen nada o haces un descubrimiento o te mueres sin saber lo que es "La Clemencia de Tito".
https://m.youtube.com/watch?v=yRYq2gw4--I
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