La nueva versión oficial de la Biblia, buena noticia
Entre las cosas que cabe destacar del discurso de monseñor Rouco Varela en la apertura de la Asamblea Plenaria de la CEE, está sin duda el siguiente anuncio:
Es providencial que ahora, cuando ha tenido lugar la Asamblea Sinodal sobre la Palabra de Dios y cuando esperamos una Exhortación del Papa sobre este mismo tema, en pleno Año Paulino, estemos a punto ya de aprobar la versión oficial de la Biblia de la Conferencia Episcopal.
Es decir, lo católicos españoles vamos a tener una nueva versión de las Escrituras. Una versión oficial. Eso no significa que el resto de Biblias no sean válidas, pero es recomendable que el común de los católicos usen y conozcan una sola versión, que ha de ser la que sirva de referencia para las lecturas durante la liturgia. Esto tiene más importancia de lo que pueda parecer.

Un juez ha decidido que el crucifijo no puede estar en el aula de un colegio público. Y aprovechando la ocasión, los socialistas, salvo Bono, han salido en tromba a pedir que se retiren todos los crucifijos de las escuelas públicas. Uno de ellos, el inefable Pepiño Blanco, añade al final la coletilla “… y soy creyente". O sea, como si lo más normal del mundo fuera el ser creyente y querer que se quiten símbolos religiosos de los espacios públicos. Claro que Pepiño no nos dice en qué cree, así que podemos especular lo que queramos sobre qué es aquello en lo que el político gallego cree.








