Reflexiones sobre la realidad de la resurrección de Cristo

Cristo resucitó verdaderamente: su tumba está vacía
Daniel Iglesias Grèzes
El día 07/04/2026 el diario El Observador de Montevideo publicó un artículo de Javier Pereira Bruno titulado Reflexiones incómodas de un domingo de Resurrección.
Javier Pereira comienza confesando que le “ha costado creer en la resurrección [de Cristo], al menos tal como la presentan”. Como la presentan los católicos, puesto que antes dice: “Pese a haber recibido una educación católica, el tema de la resurrección siempre me ha hecho ‘ruido’ [es decir, me ha generado dudas]… Quizás porque es una idea bastante irracional.”
Sin embargo, Pereira no quiere caer en la increencia pura y dura: “[Resurrección] es una palabra que no termino de soltar en mi fuero íntimo. Algo en ella insiste en quedarse.”
¿De qué manera acepta él la resurrección de Cristo?: “Durante mucho tiempo, la discusión quedó atrapada en una alternativa pobre: o se la acepta como un hecho físico extraordinario, o se la descarta como una creencia sin relevancia. Sin embargo, algunos pensadores contemporáneos han intentado salir de esa trampa.”
Enseguida, apoyándose en tres teólogos católicos heterodoxos españoles (José Antonio Pagola, Andrés Torres Queiruga y Pablo d’Ors), Pereira propone una interpretación subjetivista de la resurrección de Cristo, que no habría sido un hecho histórico objetivo, sino una experiencia interior de sus discípulos, que les habría dado fuerzas para seguir adelante.
“[Los tres teólogos citados] Hablan, en el fondo, de algo profundamente humano: de esos momentos en los que una vida —individual o colectiva— parece agotada, y sin embargo, contra toda evidencia, algo vuelve a comenzar.”
Pereira termina su nota diciendo: “Quizás por eso la resurrección sigue siendo una palabra incómoda. Porque no se deja encerrar ni en la explicación científica ni en la negación escéptica. Nombra, más bien, ese punto ciego donde —sin garantías— la vida insiste. Y donde, a veces, lo más humano que podemos hacer no es entender del todo lo que pasa, sino animarnos a empezar de nuevo. ¡Felices Pascuas!”
A continuación, aunque el tema daría para mucho más, plantearé seis breves comentarios sobre el artículo en cuestión.
1. La resurrección de Cristo solo puede parecer irracional si se parte del falso postulado racionalista de que los milagros no existen. Empero, esa forma de pensar conduce al ateísmo, puesto que es obvio que el Creador omnipotente de todo lo visible y lo invisible puede resucitar a un muerto.
2. El cristianismo es una religión histórica, en el sentido de que se basa en una Revelación Divina que tuvo su plenitud en Jesucristo, un ser humano real que vivió, murió y resucitó en un momento y un lugar concretos y bien determinados. El antiquísimo Credo de los Apóstoles subraya la historicidad del Evangelio de Cristo mencionando al procurador romano de Judea de la época: “nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos…”
3. La Iglesia Católica siempre presentó la fe cristiana como la “religión verdadera”, es decir como la verdad objetiva acerca de Dios y del hombre manifestada en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvación. No hay nada más alejado de la fe de los Apóstoles y de la Iglesia que la reducción de esa fe a un sentimiento religioso o una experiencia religiosa subjetiva. El neomodernismo de Pagola, Torres Queiruga y d’Ors es otra religión, absolutamente distinta de la fe cristiana de todos los tiempos.
4. En el centro de la religión cristiana está la fe en la resurrección de Cristo como un hecho objetivo, a la vez histórico y trascendente. No se trata de la “simple reanimación de un cadáver”, como dice Pereira aludiendo a Pagola, sino de la entrada definitiva del hombre Jesús en el ámbito de la vida divina, la vida eterna.
5. La fe cristiana en la resurrección de Cristo no es ciega ni es un salto al vacío, “sin garantías”. Es un acto de la inteligencia movido por la voluntad y respaldado por razones suficientes para creer. En la Resurrección, Dios acreditó a Jesucristo como Hijo suyo y como portador absoluto de la salvación.
6. La reducción de la fe cristiana a una experiencia o sentimiento subjetivos no tiene nada de “incómoda” para los poderes predominantes en el Occidente actual. Al contrario, estos aceptan sin mayores problemas cualquier fe que no se presente a sí misma como verdadera. Una fe así casi no molesta a nadie. Hoy la “incomodidad” está reservada para quienes afirmamos la resurrección de Cristo como un hecho real, tan real como su tumba vacía y como las apariciones del Resucitado. Es esa pretensión de verdad del cristianismo lo que “el mundo actual” rechaza con todas sus fuerzas.
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8 comentarios
Jesús resucitó. ¡Aleluya! Realmente ha resucitado.
Si Jesús no hubiera resucitado, el sanedrín habría encontrado el cuerpo y lo habría mostrado, costara la fortuna que costara encontrarlo.
Para discernir entre Lord y las otras Ls es necesario y suficiente discernir si Jesús resucitó de entre los muertos como había predicho que lo haría o no lo hizo. El problema en el caso de la resurrección de Jesús es que el hecho en sí no es directamente observable por nosotros sino que debemos partir del testimonio de los Apóstoles que declararon haber visto a Jesús resucitado, por lo cual el trilema relevante no es sobre Jesús sino sobre el testimonio de los Apóstoles: es este testimonio resultado de una alucinación colectiva, de la construcción de una ficción, o de la observación de un hecho? (En inglés serían tres Fs: Figment of the imagination, Fiction, or Fact?)
A mi juicio la opción de una alucinación colectiva es extremadamente improbable. Mucho más probable a priori es que los Apóstoles hubiesen decidido construir un relato ficcional, lo cual da lugar a su vez a dos escenarios dependiendo de la motivación que tuvieron para hacerlo. Así, descartando la alucinación colectiva los escenarios posibles son tres:
E1. Relato Ficcional de Motivación Material Egoísta
E2. Relato Ficcional de Motivación Espiritual Altruísta
E3. Relato Fáctico.
El escenario E1 es similar al protagonizado por Joseph Smith y sus cómplices respecto a las famosas placas de oro donde estaba escrito el libro de Mormón. En el caso de los Apóstoles, ante la perspectiva de tener que retornar a Cafarnaúm con la frente marchita a vivir de nuevo de la pesca, eligieron seguir viviendo de los donativos de los creyentes en Jesús, para lo cual inventaron un relato de que lo habían visto resucitado. . (En el caso de Joseph Smith a la motivación de vivir "de arriba" se agregó luego la posibilidad de acostarse con chicas jóvenes luego de "recibir la revelación" de que la poligamia era lícita e incluso recomendada.) Sé que este escenario puede resultar chocante pero para refutar una objeción hay que enunciarla.
El escenario E2 es mucho más interesante y va en el sig. comentario
1. Dios existe.
2. Dios infunde en cada ser humano un alma espiritual que subsiste luego de la muerte.
3. Dios no interviene en la historia excepto el punto 2.
4. Es designio de Dios que algunos seres humanos en el lugar justo y el momento justo construyan relatos ficcionales que sirvan de marco narrativo para enseñar a los seres humanos a vivir bien.
5. Los escribas judíos realizaron el punto 4 después del Exilio en Babilonia, construyendo un relato ficcional que sirvió de marco narrativo para enseñar al pueblo judío a vivir de un modo muchísimo mejor que el de los pueblos paganos.
6. Al tiempo de Jesús esa tradición basada en las Escrituras judías se había agotado, al haber derivado en las conocidas 4 corrientes del judaísmo de ese tiempo:
- los fariseos con su legalismo,
- los saduceos con su epicureísmo sin esperanza (no creían en el alma espiritual),
- los zelotes con su nacionalismo violento (que luego provocó la guerra desastrosa de 66-70),
- los esenios, que eran lo más rescatable pero que, al vivir recluidos en su comunidad de Qumran sin contacto con el mundo exterior, no ayudaban a los demás a vivir mejor.
En el contexto de ese estado epistémico, los Apóstoles percibieron que un relato ficcional en el cual Jesús hubiese resucitado sería un marco narrativo apto para enseñar a la gente a vivir de un modo basado en la enseñanzas de Jesús, el cual es evidentemente muchísimo mejor que el de cualquiera de las 4 corrientes del judaísmo. Ese relato sería válido en el fondo porque reflejaría el hecho real de que el alma de Jesús luego de su muerte necesariamente está con Dios (porque en caso contrario o no hay alma o no hay Dios). El agregado de la resurrección física era necesario para convencer a la gente simple.
En resumen, en el escenario E2 los Apóstoles sostenían que Dios existe, no interviene en la historia, y quiere que algunos seres humanos en el lugar y momento justos construyan marcos narrativos ficcionales para enseñar a la gente a vivir bien, percibieron que ellos estaban en el lugar y momento justos para crear el marco narrativo perfecto, y lo hicieron.
Sé que lo escrito arriba puede resultar chocante a algunos lectores. Pero para refutar objeciones hay que enunciarlas explícitamente.
Los que siguen siendo cristianos obviamente les ignoraron, y mejor que siga siendo así. Los apóstoles de la duda y la herejía cuanto más lejos, mejor.
No es un mero "fenómeno físico", es el signo más poderoso de que Jesucristo es el Mesías esperado para la redención de la humanidad. Todos los evangelistas dedican la parte final de sus libros a contar lo que hizo y enseñó Jesús DESPUÉS del fenómeno físico. Eso es lo más importantes.
San Pablo lo dijo claramente: si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe. Punto.
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