InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Etiquetas: cristianismo

30.07.26

La colaboración política entre cristianos y socialistas

El choque entre dos cosmovisiones incompatibles

Comparación entre el socialismo y el socialcristianismo

En el Capítulo 7 de este libro utilicé el esquema de un espacio de cuatro dimensiones para representar gráficamente las distintas filosofías políticas y comparar el liberalismo con el socialcristianismo. Aquí volveré a usar el mismo esquema para comparar el socialismo con el socialcristianismo.

Nuestro espacio está definido por los cuatro ejes x, y, z, t. El eje x representa la mayor o menor intervención del Estado en la vida económica de un país. El eje y representa la mayor o menor intervención de los organismos internacionales en todo el mundo. El eje z representa la forma de gobierno: el gobierno de (o para) uno, algunos o todos. Finalmente, el eje t representa la actitud negativa, neutral o positiva del Estado hacia la religión cristiana y la ley moral natural.

La caracterización del socialcristianismo según esos cuatro ejes ya fue realizada en el Capítulo 7. La volveré a aplicar aquí.

A continuación evaluaré las tres corrientes principales del socialismo: el marxismo, el socialismo democrático y la socialdemocracia.

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27.06.26

Círculo de Estudios de Apologética - Reunión 17: El liberalismo y la Reforma protestante

Círculo de estudio

Ayer (viernes 26 de junio de 2026) tuvo lugar, en la plataforma Google Meet, la sexta reunión de este año del Círculo de Estudios de Apologética, con cerca de diez participantes de varios países.

El tema tratado fue “El liberalismo y la Reforma protestante". Mi presentación de ese tema está disponible en esta página.

Las presentaciones de las reuniones anteriores se pueden descargar de forma gratuita desde la página del Círculo.

La próxima reunión del Círculo tendrá lugar en julio, en fecha a determinar. El Lic. Néstor Martínez Valls expondrá el tema “La doctrina masónica".

La participación en el Círculo es gratuita.

Pido a los interesados que, para expresar su interés, me escriban por email a: [email protected], indicando al menos:

su nombre completo, su nacionalidad, su país y localidad de residencia, su número de teléfono móvil (en lo posible con WhatsApp), su religión, su relación con la Iglesia Católica y su nivel de formación general y religiosa.

La idea es que los integrantes del Círculo sean católicos practicantes, que tengan un nivel de formación al menos medio para poder aprovechar lo compartido en las reuniones y que estén interesados en aprender sobre la teología y la apologética católicas.

Daniel Iglesias Grèzes


Te invito a descargar, leer y difundir mi último libro:

Cinco problemas globales: Una mirada a contracorriente

12.06.26

La colaboración política entre cristianos y liberales

Existen algunas posibilidades, pero son limitadas.

Derecha e izquierda en política

Desde la Revolución Francesa los términos derecha e izquierda son utilizados para catalogar las distintas posiciones políticas. Su sentido suele ser ambiguo: generalmente se los usa sin definirlos con precisión. Esto se nota más en la derecha que en la izquierda. Casi todos convendrán en ubicar a la socialdemocracia, el socialismo y el comunismo en la izquierda del espectro político, e incluso en ese orden, yendo desde la centroizquierda hacia la extrema izquierda. Sin embargo, no ocurre lo mismo en la derecha. ¿Cuáles serían las ubicaciones relativas, por ejemplo, del liberalismo, el conservadorismo, el nacionalismo, el populismo de derecha, la democracia cristiana, el fascismo, etc.? El eje izquierda-derecha se revela demasiado simple para catalogar ideas tan distintas entre sí.

Para representar gráficamente, incluso de forma esquemática, a las distintas filosofías políticas se necesita un espacio de al menos cuatro dimensiones. Las llamaré x, y, z, t. El primer eje (x) considera la cuestión de la mayor o menor intervención del Estado en la vida económica de un país. El segundo eje (y) considera la cuestión de la mayor o menor intervención de los organismos internacionales en todo el mundo. El tercer eje (z) considera la forma de gobierno: el gobierno de (o para) uno, algunos o todos. El cuarto eje (t) considera la cuestión de la actitud (negativa, neutral o positiva) del Estado hacia la religión cristiana y la ley moral natural.

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31.05.26

Consecuencias del liberalismo

Un ácido que disuelve lentamente las sociedades

Por qué ha fracasado el liberalismo

En esta sección compartiré los rasgos principales del análisis de Patrick Deneen sobre las consecuencias del liberalismo en su obra Por qué ha fracasado el liberalismo. El título de esa obra resulta chocante para quienes siguen pensando que la caída del comunismo en Europa Oriental en 1989 representó el triunfo total y definitivo de la democracia liberal e incluso, como sostuvo Francis Fukuyama, “el fin de la historia” de las ideologías políticas. Veamos cómo Deneen justifica ese título.

La nueva visión de la libertad propia del liberalismo condujo a la adopción de criterios y conductas individualistas en los ámbitos religioso, económico, político, cultural, social y educativo. A medida que el ideal liberal se fue cumpliendo progresivamente, se fueron debilitando cada vez más los vínculos que unían al individuo con su familia, su comunidad local, su gremio, su nación, su iglesia, su cultura, sus tradiciones, etc.

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24.05.26

¿Qué es el liberalismo?

La absolutización de la libertad de elección

Definiciones insuficientes

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define el término “liberalismo” así:

“1. Doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y de los poderes públicos. 2. Actitud que propugna la libertad y la tolerancia en la vida de una sociedad1“.

Estas dos definiciones sirven como una primera aproximación, pero no son muy precisas, porque no expresan claramente la noción liberal de la libertad. Si el liberalismo fuera sólo lo que dice el DRAE, ¿por qué la Iglesia Católica lo habría condenado tantas veces? ¿Y por qué, por ejemplo, en lo referente a la religión de los habitantes del Uruguay, el Censo de Población de 1908 habría registrado un 70% de católicos, un 21% de liberales, un 2% de protestantes y un 7% de otros?

Para captar la esencia del liberalismo, es necesario profundizar más. La cuestión es compleja porque hay un liberalismo filosófico, un liberalismo político, un liberalismo económico, un liberalismo social o cultural y un liberalismo teológico; y porque hay versiones diferentes de cada uno de esos liberalismos. Empero, pese a toda esa diversidad, es posible captar la esencia del liberalismo con una definición más exacta que las del DRAE.

Otra definición insuficiente del liberalismo es la que ofrece el historiador y filósofo materialista israelí Yuval Noah Harari. El autor se pregunta qué es el liberalismo y dice:

“¿Cree que la gente debe elegir a su gobierno en lugar de obedecer ciegamente a un monarca? ¿Cree que una persona debe elegir su profesión en lugar de pertenecer por nacimiento a una casta? ¿Cree que una persona debe elegir a su cónyuge en lugar de casarse con quien hayan decidido sus padres? Si responde sí a las tres preguntas, enhorabuena, es usted liberal2.”

Ésta es una mala definición del liberalismo. Si fuera verdadera, todo cristiano sería liberal, porque el cristiano no acepta la obediencia ciega en general, ni la obediencia ciega a un monarca en particular, ni la existencia de castas, y exige que el mutuo consentimiento sea libre para la validez del matrimonio.

Las definiciones de León XIII

En su encíclica Libertas Praestantissimum (de 1888), el Papa León XIII definió tres grados del liberalismo de la manera siguiente, donde “orden” significa “ley moral establecida por Dios3”.

  1. Liberalismo de primer grado: rechazo del orden natural y del orden sobrenatural, tanto en la vida privada como en la vida pública. La razón humana es la única fuente de la verdad, la moral y el derecho. El Estado es totalmente autónomo con respecto a Dios. Ésta es la posición de Rousseau, los jacobinos, Comte y los ateos en general.
  2. Liberalismo de segundo grado: aceptación del orden natural y rechazo del orden sobrenatural, tanto en la vida privada como en la vida pública. Ésta es en principio la posición de Voltaire, Kant, Jefferson y los deístas ilustrados en general.
  3. Liberalismo de tercer grado: aceptación del orden natural y del orden sobrenatural en la vida privada y del orden natural en la vida pública, y rechazo del orden sobrenatural en la vida pública. Ésta es en principio la posición de Locke, Cavour, Tocqueville, Montalembert, Mill y los liberales cristianos en general. Éstos suelen defender el principio de “una Iglesia libre en un Estado libre”.

Lo que estos tres grados del liberalismo tienen en común es el rechazo del orden sobrenatural en la vida pública, de lo que se podría deducir que el elemento esencial que caracteriza al liberalismo es la neutralidad religiosa del Estado y, por ende, su separación de la Iglesia. Sin embargo, León XIII, a mi juicio con razón, ve el núcleo del liberalismo en la pretensión de autonomía moral del ser humano:

“El núcleo esencial es el siguiente: es absolutamente necesario que el hombre quede todo entero bajo la dependencia efectiva y constante de Dios. Por consiguiente, es totalmente inconcebible una libertad humana que no esté sumisa a Dios y sujeta a su voluntad. Negar a Dios este dominio supremo o negarse a aceptarlo no es libertad, sino abuso de la libertad y rebelión contra Dios. Es ésta precisamente la disposición de espíritu que origina y constituye el mal fundamental del liberalismo. Sin embargo, son varias las formas que éste presenta, porque la voluntad puede separarse de la obediencia debida a Dios o de la obediencia debida a los que participan de la autoridad divina, de muchas formas y en grados muy diversos4.”

Los liberales de primer grado son consecuentes con su principio básico de autonomía moral, mientras que los de segundo o tercer grado no lo son.

La definición de Pablo da Silveira

El filósofo católico y liberal uruguayo Pablo da Silveira ha ofrecido una definición del liberalismo compuesta por los siguientes cinco elementos5.

1) El diagnóstico liberal sobre nuestro contexto de acción incluye los siguientes datos fundamentales:

   a) inevitabilidad de la coexistencia social;

   b) inseparabilidad entre la coexistencia social y la escasez moderada de recursos;

   c) el hecho del pluralismo: radical diversidad (ni arbitraria ni pasajera) de las convicciones morales, metafísicas y religiosas de los individuos.

2) Para organizar la coexistencia social en este contexto, los liberales optan por un Estado que:

   a) protege una serie de derechos fundamentales que benefician incondicionalmente a todos los ciudadanos;

   b) se mantiene neutro respecto de la cuestión del bien, es decir, respecto a las diferentes concepciones de la vida buena que son preferidas por los individuos.

Adelanto aquí dos de los muchos cuestionamientos que cabría plantear al liberalismo así definido.

A) ¿Puede existir realmente un Estado moralmente neutro? ¿Acaso la neutralidad moral es posible?

B) Dado que la protección de los derechos humanos fundamentales es una cuestión moral, ¿cómo podría ser moralmente neutral un Estado que cumpla esa función de protección?

La definición de Alberto Benegas Lynch (hijo)

El economista y académico católico y liberal argentino Alberto Benegas Lynch (hijo) ha dado la siguiente definición del liberalismo, que se ha popularizado mucho:

“El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad6.”

Un aspecto capital de esta definición es el principio de no agresión, que proviene de John Stuart Mill: ninguna persona o grupo tiene el derecho de iniciar el uso de la fuerza o la violencia contra la vida, la libertad o los bienes de otra persona. En otras palabras, se rechaza el daño directo, tangible y demostrable a otro que atente contra su derecho a la vida, la libertad o la propiedad. Por lo demás, la libertad liberal sería total.

Nótese que un Estado que se atuviera a ese respeto irrestricto, exceptuando el caso de daño a los derechos de otros, no podría hacer ninguna distinción o discriminación entre las personas según su estilo de vida. Tendría que legalizar las drogas, la pornografía, la prostitución y el suicidio asistido. Trataría exactamente de la misma forma al santo (o sea, a quien vive todas las virtudes humanas y cristianas en grado heroico) que a la persona cuyo proyecto de vida es obtener para sí mismo todo el dinero, el placer o el poder posibles. No estimularía ni desestimularía la humildad, la castidad, la obediencia, la avaricia, la gula, la lujuria, la mentira, el adulterio, ni ninguna virtud o vicio moral, ningún acto moralmente bueno o malo, más allá de las pocas excepciones ya indicadas: no matar, no esclavizar, no robar, etc.

La definición de Patrick Deneen7

El filósofo católico posliberal estadounidense Patrick Deneen sostiene que el liberalismo se caracteriza por haber redefinido el concepto de libertad de tal modo que su significado actual es casi el contrario del que tenía en la antigüedad grecorromana y la Cristiandad medieval.

Para éstas la libertad, tanto en el nivel individual como en el colectivo, era el autodominio alcanzado mediante un arduo ejercicio de autodisciplina, a fin de someter la fuerza de los apetitos y las pasiones y adquirir las virtudes morales. Según esa visión, que sigue siendo la visión cristiana, la verdadera libertad del hombre es su acción conforme a su propia naturaleza de animal racional, espiritual, social y político.

En cambio, para el liberalismo la libertad es esencialmente la ausencia de restricciones externas que impidan al ser humano realizar sus deseos, cualesquiera que sean, salvo los casos de daño directo a otros.

Este cambio del concepto de libertad fue acompañado por un cambio en la visión de la ciencia, que ya no es concebida como una búsqueda racional y sistemática de la verdad, sino como un esfuerzo para someter la Naturaleza, a fin de que el ser humano pueda hacer su voluntad en el mayor grado posible. De hecho, Thomas Hobbes, el pensador que, sin ser liberal, sentó las bases del liberalismo, fue secretario de Francis Bacon, el primer filósofo que expresó la visión de la ciencia como una guerra contra la Naturaleza, típica de la modernidad.

Mi definición

Pienso que las definiciones del liberalismo dadas por León XIII, da Silveira, Benegas y Deneen son sustancialmente coincidentes entre sí. A modo de síntesis de lo dicho hasta aquí, propongo la siguiente definición.

La esencia del liberalismo es una concepción del ser humano y de la sociedad humana que atribuye a los individuos una autonomía moral casi absoluta, no limitada por la ley moral, natural o sobrenatural, salvo el caso de daño directo, tangible y demostrable a la vida, la libertad o los bienes de otra persona. Aparte de esa excepción, no existirían más obligaciones morales que las que el individuo elija libremente. Ahora bien, en el fondo esto implica que el individuo no tiene ninguna otra obligación moral, ya que, así como eligió libremente asumir una obligación moral, en cualquier momento, si quiere, puede revocar esa decisión, eligiendo libremente no seguir atado a esa obligación. Por ejemplo, la obligación moral de fidelidad conyugal asumida por los esposos en el día de su boda no tendría ningún sentido si hoy cualquiera de ambos pudiera dispensarse de esa obligación por su sola voluntad.

En el ámbito político y económico, dicha autonomía moral se traduce en una concepción del Estado y del mercado como entes neutrales en cuanto a la religión y la moral. Según la filosofía liberal, sólo esa neutralidad religiosa y moral podría sustentar la autonomía moral del individuo. Además, en el ámbito cultural, dicha autonomía moral se traduce en una liberación del individuo con respecto a las tradiciones, mentalidades y costumbres de las comunidades (familiares, locales, religiosas, nacionales, etc.) a las que pertenece. Según la filosofía liberal, el Estado debería apoyar esa liberación.

Daniel Iglesias Grèzes

Notas

1) https://dle.rae.es/liberalismo

2) Yuval Noah Harari, Los cerebros ‘hackeados’ votan; en: El País, Montevideo, 06/01/2019.

3) Cf. León XIII, carta encíclica Libertas Praestantissimum sobre la libertad y el liberalismo, nn. 11-14.

4) Ibídem, n. 24.

5) Cf. Pablo da Silveira-Ramón Díaz, Diálogo sobre el liberalismo, Taurus, Montevideo, 2001, pp. 119-125 (páginas escritas por Pablo da Silveira).

6) https://www.emol.com/noticias/Internacional/2023/08/16/1104227/alberto-benegas-lynch-referente-milei.html

7) Cf. Patrick J. Deneen, Why Liberalism Failed? [¿Por qué fracasó el liberalismo?], Yale University Press, New Haven y Londres, 2018, Cap. 1.