El Papa León XIV exhorta a los sacerdotes a respetar la Liturgia
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Si pudiéramos decirlo de otra manera, durante la Celebración, la persona del Sacerdote DESAPARECE para dejar paso a la Persona y acción de Jesucristo.
Si esto, TAN FUNDAMENTAL, lo tuviera claro y presente, Y LO CREYERA, todo Sacerdote, no existirían los abusos litúrgicos.
Es usual que algunos, o muchos, Sacerdotes realicen "pequeñas" modificaciones en el texto de algunas fórmulas u oraciones de la Liturgia, modificaciones que pueden parecer irrelevantes, pero que cambian totalmente el trasfondo de esos textos. Pongo dos ejemplos:
1- En algunos momentos de la Celebración Eucarística, el Sacerdote, dirigiéndose a la Comunidad, dice: "El Señor ESTE con vosotros (o ustedes)".
Ya es común que algunos, en vez de expresarlo de esa forma, dicen así: "El Señor ESTA con vosotros"
En lugar de "esté", dicen "está", de manera que lo que es una exhortación dirigida al Señor, se convierte en una afirmación dirigida a la Comunidad. Se cambia el destinatario de dicha expresión litúrgica y se cambia el sentido exhortativo por el sentido afirmativo.
¿Por qué pasa esto? Porque el Sacerdote cree que el Señor ya está con la Comunidad y, entonces supone, que es mejor como él lo dice, que como lo expresa el Misal.
2. Hacia el final de la Presentación de ofrendas, el Celebrante hace esta invitación a los fieles: "Orad, hermanos, para que este sacrificio, MIO Y VUESTRO sea agradable a Dios Padre todopoderoso".
Algunos Sacerdotes cambian la partícula "MIO Y VUESTRO" por "NUESTRO", de manera que tanto la Comunidad como el Celebrante quedan unidos en la expresión "este sacrificio NUESTRO".
Se le olvida al Sacerdote que ese "MIO", no se refiere a la persona de él, sino a Cristo a quien él está haciendo presente y, por tanto, no se puede suprimir, porque el Sacrificio es de Cristo en un sentido y de la Comunidad en otro sentido.
No se puede estar a ambos lados de la orilla. Ya conocemos el fin de los tibios.
Intentan cuadrar el círculo para no ver la realidad y hacer un lavado de cara de los impostores; contribuyendo en la demolición.
Viene muy bien al caso la oración de nuestro Señor al Padre:
Padre, Señor de cielos y tierra, te doy gracias porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has mostrado a los pequeños.
Sí Padre, así te ha parecido bien.
El que quiera oir, oiga.
No sé de que les vale tanto aspavientos con el Vetus ordo, si los infla de orgullo diabólico.
Porque no me vaya a decir que eso no es un orgullo extremo, con analogía al Non Serviam.
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