La "Arzobispa" y el verdadero ecumenismo
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Ratzinger era, además de un hombre de fe, un pensador riguroso que no se dejaba arrastrar por una emotividad irracional y meramente "buenrollista".
2. Pues, el Ecumenismo imperial romano cristiano, el original, estaba asentado en la salvación de las almas. La Iglesia buscaba definirse ante la herejía y unificarse internamente, no había “denominaciones o sectas" donatistas, arrianas, nestorianas, etc.
3. Esto es, un decreto de un Concilio “ecuménico” era válido para toda la Iglesia Católica. Por eso, un Concilio o sínodo “ecuménico” implica representación universal. Ahora, tenemos hasta oración y celebración "ecuménica" que no sirve de nada, es un absurdo.
4. Porque, el verdadero Ecumenismo católico tiene por objeto buscar definir la fe común frente a herejías. Así, con este objetivo, se convocaron los grandes concilios, llamando a todos los obispos, que pretendían representar a toda la Iglesia:
- Concilio de Nicea I.
- Concilio de Constantinopla I.
- Concilio de Éfeso.
- Concilio de Calcedonia.
5. Luego, el diálogo con cismáticos y herejes (ortodoxos y protestantes) no tiene por objetivo la unidad doctrinal, sino la convivencia de distintas doctrinas. Pues, el Vaticano II dimitió de resolver las discrepancias se mediante concilios, sino pastoralmente.
6. Es decir, más que diálogo entre iguales, era búsqueda de una única verdad común obligatoria dentro de la Iglesia Católica. Por esto, el Ecumenismo actual es falso en cuanto a su integridad de buscar la salvación de las almas y verdadero en cuanto a formalismo diplomático, político y jurídico. La "arzobispa" es un anticristo y no cabe recepción, diálogo ni bendición, sino maldición.
7. Por último, la división anglicana deviene del sector anglocatólico y protestante (evangélico). Los anglicanos católicos son más parecidos a nosotros los católicos y pueden tener sucesión apostólica válida e inválida, el anglicanismo une provincias = iglesias locales autónomas -lo que está haciendo el camino sinodal alemán-, lo que está trayendo el falso Ecumenismo: los protestantes + protestantes y los católicos + herejes, + protestantizados, pues la intención nunca se perdió completamente. Algunos obispos anglocatólicos mantuvieron líneas válidas. En el siglo XX, algunos obispos anglicanos fueron consagrados con participación de obispos veterocatólicos (con sucesión reconocida por Roma). Pero, la Iglesia Católica declaró en Apostolicae Curae que las ordenaciones anglicanas son inválidas. Así, pues, la diferencia teológica es profunda entre la Iglesia Católica donde el Sacerdote ofrece el sacrificio de la Misa y absuelve los pecados con autoridad sacramental. Pues, es una configuración ontológica permanente (cambia el ser del ordenado), y en el Anglicanismo varía según corrientes provinciales entre anglocatólicos: visión muy cercana a la católica y evangélicos: ministerio más funcional (predicación, comunidad). En resumen, quien predique otro evangelio sea anatema. Iglesia Católica: 7 sacramentos plenamente definidos, todos instituidos por Cristo y necesarios según su naturaleza. Anglicanismo: 2 sacramentos principales (Bautismo y Eucaristía) + 5 ritos sacramentales, con interpretación variable.
2. Los herejes usan palabras católicas con sentido falso: pronuncian los mismos nombres, pero no profesan la misma fe.
3. El hereje divide al pueblo fiel: introducen disputas donde debía haber unidad.
4. El error doctrinal nace muchas veces de la soberbia: prefieren su razonamiento a la verdad revelada.
5. El error doctrinal debe ser refutado, no seguido: no escuchéis a quienes enseñan contra la fe recibida.
6. Los herejes no son interlocutores válidos, sino destructores del Depósito de la Fe católica.
7. La herejía falsifica la verdad revelada. Usa lenguaje cristiano para engañar. Divide la Iglesia. Nace de mala doctrina. Debe ser resistida con firmeza.
Realmente se parecen cada vez menos al discreto y escondidizo perseguido san Pedro y a los discretos y escondidizos perseguidos Apóstoles y a tantísimos sucesores de éstos desde entonces (muchos de ellos mártires por Cristo).
Ahora no se persigue al papa ni a los cardenales ni a los obispos, ahora la jerarquía se codea con los políticos de todo signo como cualquier jefazo de Estado. Se reúnen con políticos carniceros abortistas manchados de sangre y asesinos de almas, no sólo de cuerpos, como si no pasara nada (¿puede imaginarse uno un san Gregorio VII así en nuestros días de invasión consentida de Europa por el islam y con tanto político que es aún peor?), pero los políticos son "corteses", "diplomáticos" y "educados" con el sucesor de san Pedro, nunca con los fieles, a los que hacen la vida imposible. No le reprochan nada al papa, a diferencia de lo que hacen con los fieles. Le aplauden y todo al papa. Muy extraño. Un papa, un cardenal, un obispo o un sacerdote que es uno en conducta con los poderosos y otro completamente opuesto con los fieles es muy extraño. Y aquí nadie explica nada. Silencio, oscuridad, callada total y no preguntes que te lo prohíbo por la autoridad que tengo. No parece sincero en absoluto esa doble cara.
¿Fue bien acogido el Señor por los poderes de su época? Me temo que no, justo lo contrario. Hasta el punto de querer asesinarle y no parar hasta conseguirlo. Y eso que el Señor hizo incontable milagros, que el papa no hace ni uno solo aunque tenga por mandato del Señor hacer uso del sacramento de la unción de enfermos para curar toda enfermedad y dolencia (a los que tienen fe verdadera) con el óleo sagrado, la imposición de manos y la oración ferviente, no solo para los agonizantes (extremaunción).
Desde que se cometió la enorme herejía, contra la revelación de 1 Co 13, 1-12, de calificar de "caridad" o "caridad pública" o "la más noble forma de caridad" a la política (pretensión de poder), admitiendo que los políticos sean llamados "bienechores" (como si fueran santos, vamos), contra lo que el Señor enseñó según Mt 20, 25-28, la Iglesia parece estar viviendo aquello con lo que concluye el Santo Evangelio del Apóstol Amado San Juan:
"En verdad, en verdad te digo que, cuando eres joven, tú mismo te ciñes y vas donde quieres. Pero cuando seas viejo, otro te ceñirá e irás a donde no quieres ir."
¿Quién está realmente guiando a la Santa Iglesia Católica Apostólica?¿Los santos, como debiera ser, o los siervos del demonio, los políticos?¿Ha sido acallada en la Iglesia la voz de los santos, han sido transitoriamente derrotados?
Tal parece el estado de la Santa Iglesia Católica Apostólica actual en papas, cardenales, obispos y sacerdotes desde Pío IX. Una jerarquía rehén y a modo de ministerio funcionarial (por imposición de concordatos) de poderes políticos de todo signo (de hecho, san Pío X fue papa no por elección de los cardenales, sino por veto político del Reino de España en tiempos de Alfonso XIII), una jerarquía que sufre (o se supone que sufre) como Pío VI y Pío VII sufrieron con el anticristo Napoleón, incluso en cautiverio de cárcel pero que, a diferencia de aquellos, ahora calla cuando no debería claudicar ante la herejía impuesta por esos políticos, por muy "justos" que aparezcan ante la muchedumbre, por mucha apariencia de piedad que tengan, por mucho disfraz de cordero que se hayan enfundado. Debe imponerse la Verdad y arrancar la herejía de la política de la Iglesia, alzar no sólo la vista, sino la voz, y nunca arrastrar a los fieles al error ofendiendo a Dios de este modo tan grande, como si se fuera asalariado en lugar de buen pastor. ¿A qué se tiene miedo?¿Al martirio?¿A la persecución?¿A la discrepancia con los poderosos, con los grandes y los jefes de las naciones, a su ira, a su venganza?¿Se teme realmente que la Iglesia no salga triunfante, que las puertas del infierno la hagan sucumbir?¿Se tiene realmente fe?¿A qué debe temer un católico sino a ofender al Señor, incluso con cobardía cuando se debe atronar de viva voz en el mundo entero?
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