Hace falta construir pantanos y presas espirituales
Parece evidente que la JMJ de Madrid fue un momento de gracia para la Iglesia en España. Se podría hablar incluso de una riada espiritual que llenó nuestro país durante unas fechas. Durante su discurso ante la Plenaria de la CEE, el Cardenal Rouco supo explicar muy bien en qué consistió ese fenómeno. Salvo los amargados de siempre, que existen tanto en la izquierda eclesial como en la extrema-derecha filolefebvrista, todos estamos de acuerdo en que la Jornada fue un éxito.
Ahora bien, está por ver que la Iglesia en esta nación sepa aprovechar ese don que recibió de lo alto. Cualquier país que no tenga una buena red hidrológica sufre cuando llega una época de sequía. España sabe mucho de eso. Durante el siglo pasado se construyeron muchos pantanos y presas que han servido para que el país no se muera literalmente de sed cuando el cielo no da el agua necesario. Incluso se hizo un trasvase del río Tajo al Segura. Y si no se realizó lo mismo desde el Ebro hasta el Levante fue debido a presiones políticas que tienen poco que ver con el bien común.
Lo que pasa a nivel de la naturaleza, puede tener su equivalente a nivel espiritual. La crisis del catolicismo en España es tan evidente que sólo un ciego o un necio puede negarla. Las razones son variadas pero tienen mucho que ver con la secularización de la sociedad y la, en mi opinión mucho más grave, secularización interna de la propia Iglesia. Esta última afecta gravísimamente a nuestra capacidad de hacer llegar el agua viva que llega de lo alto a los que viven, aun sin saberlo, sedientos de Dios.

La noticia que damos en portada es de esas que te deja con un mosqueo considerable. Resulta que una parroquia del pueblo murciano de Águilas cedió el pasado domingo su salón parroquial para que se instalara en el mismo una mesa electoral. Algo que se ha hecho en otras elecciones pasadas. Hasta ahí, todo normal. Pero se ve que a algún émulo de Drácula le debió dar dentera la presencia del crucifijo que preside dicho salón parroquial, y lo quitó de su sitio para dejarlo aparcado en un rincón “cual si fuera un perchero“, en palabras del párroco, D. Antonio José Palazón Cano.
He asistido a unas cuantas presentaciones de libros en mi vida. Algunos de autores muy conocidos y reconocidos. Y en ninguna me lo he pasado tan bien como en la que ha tenido lugar este martes en Madrid. Eso fue debido a varios factores. Primero de todo, lo que se presentaba era un proyecto, la editorial
Dios mediante, este martes estaré en Madrid para la
El PP ha ganado las


