Los varones tirapiedras
Sepan ustedes, estimados lectores, que “hay grupos de varones que se dedican al deporte de tirar piedras contra los demás desde el universo de los blogs y de algunas webs“. Teresa Forcades dixit. Sepan ustedes además que por culpa de esas críticas, “tuve una amonestación del Vaticano, a la que respondí". Teresa Forcades dixit también.
Como quiera que me encuentro entre los tirapiedras, he pensado si decirle algo a esta “víctima” de mi actividad deportiva. En realidad no es que yo le tire piedras a Sor Teresa. Más bien es ella la que tira pedruscos gigantescos contra la doctrina católica. Y claro, como llevo más de una década dedicado a difundir y defender esa doctrina, me resulta un “pelín” violento el ver como desde mi propia Iglesia hay gente empeñada en atacarla.
Es decir, si un protestante o un Testigo de Jehová arremete contra la fe católica, me puede sentar mejor o peor, pero no puedo esperar otra cosa. De hecho, yo mismo me dediqué a semejante tarea durante los años previos a mi reconversión al catolicismo. Pero Dios no quiso que me pasara el resto de mi vida dando coces contra el aguijón y me tiró del caballo de la soberbia del libre examen de las Escrituras. Su gracia, y sólo su gracia, me concedió el don de profesar la fe que fue entregada una vez a los santos, la fe de la Iglesia de Cristo.

Hace unas semanas se anunció que el Papa enviaría a un delegado suyo, cardenal para más señas, para “mediar” en el conflicto de la Iglesia con la Pontificia Universidad Católica de Perú. No voy a repetir todos los datos del conflicto. El que no los conozca, que entre en el buscador de InfoCatólica y busque PUCP.
Hazte Oír ha sido una de las organizaciones cívicas protagonistas en los últimos años de la oposición a la ingeniería social del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Su repercusión mediática ha estado, en mi opinión, en un escalón superior al de otras organizaciones similares -p.e, Foro Español de la Familia, Instituto de Política Familiar, Profesionales por la Ética, etc-, que han defendido la mar de bien los valores de ese sector de la población española que se resiste a que la cosmovisión cristiana sea acorralada, despreciada e incluso desaparezca de nuestra civilización. Todos ellos, sin excepción, han desempeñado una labor meritoria y digna de elogio.
Era de esperar. Mons. Uriarte no podía estarse quietecito ante el protagonismo que está tomando Mons. Munilla en la opinión pública en todo lo relacionado con la tantísimas veces profetizada y nunca cumplida desaparición de ETA. Eso de pedir la conversión de todos, pero muy especialmente de los asesinos, desequilibra bastante el “modelo Setién” que abrazó con alegría el propio Uriarte. Y claro, como un obispo emérito no deja de ser obispo, pues toca salir a la palestra para poner las cosas en su sitio. Es decir, en el sitio que quiere el nacionalismo vasco, especialmente el PNV.
Los cristianos en Oriente Medio, y en general en cualquier país donde son minoría, tienen una visión distinta a la de Occidente sobre los movimientos “liberadores” que están cambiando la fisonomía socio-política de la región en los últimos meses. Mientras que en Europa y América se ve con buenos ojos esa especie de revolución supuestamente pro-democrática, las iglesias locales saben bien lo que puede ocurrir en caso de que los partidos islámicos lleguen al poder tras vencer en las urnas.


