¿Martín Lutero tenía razón?

Martín Lutero

Desde hace ya algún tiempo se ha hecho costumbre escuchar de altos prelados de la Iglesia reconocimientos y elogios a la figura de Lutero. Se ha dicho de todo, desde loas moderadas en donde se admite que pudo estar movido por una buena y recta intención, a alabanzas desmesuradas en donde se le sitúa como parte de la gran Tradición de la Iglesia o hasta se admite que tuvo razón en lo referente a la doctrina de la justificación. Desde la perspectiva de un laico quiero en este artículo compartir lo que considero acertado y desacertado de estos elogios políticamente correctos en la época actual sobre la figura y doctrina de Lutero.

Sobre las buenas intenciones de Martín Lutero

Conocer a ciencia cierta cuáles eran las intenciones de Lutero para actuar como lo hizo en tiempos de la reforma protestante es imposible, pues como todos sabemos, el fuero interno solo lo conoce Dios. Lo que sí podemos es formarnos una opinión aproximada y falible evitando caer en juicio temerario en base a lo que el propio Lutero admitía y el  estudio objetivo de los hechos históricos. Desde esta perspectiva en el mejor de los casos lo máximo que se podría admitir, como mera posibilidad, es que Lutero pudo haber actuado con lo que se conoce como conciencia recta aunque errónea.

Tal como se nos ha enseñado tradicionalmente, actúa en conciencia recta quien juzga de la bondad o malicia de un acto con fundamento y prudencia, a diferencia de la conciencia falsa, que juzga con ligereza y sin fundamento serio. Actúa en cambio con conciencia verdadera aquél que además de actuar en conciencia recta, acierta en su juicio y actúa de acuerdo al orden moral objetivo. No debe confundirse la conciencia recta con la verdadera. Una persona puede actuar con conciencia recta cuando con sus limitaciones ha puesto todo el empeño en actuar correctamente independientemente de que acierte (conciencia verdadera) o se equivoque por algún error especulativo (conciencia errónea).  Actúa en conciencia recta invenciblemente errónea quien luego de haber hecho todo lo posible por actuar correctamente, aún así erra pero actuando de acuerdo a lo que su conciencia le dicta, conciencia que en este caso, estaría formada deficientemente. 

En los propios escritos de Lutero le encontramos admitiendo que sufrió una intensa lucha interior en donde le atormentaba pensar que podía haber obrado equivocadamente, pero que finalmente quedó convencido de que actuaba para la gloria de Dios. Escribió Lutero a este respecto:

Una vez (el diablo) me atormentó, y casi me estranguló con las palabras de Pablo a Timoteo; tanto que el corazón se me quería disolver en el pecho: ‘Tú fuiste la causa de que tantos monjes y monjas abandonasen sus monasterios’. El diablo me quitaba hábilmente de la vista los textos sobre la justificación… Yo pensaba: ‘Tú solo eres el que ordenas estas cosas; y, si todo fuese falso, tú serías el responsable de tantas almas que caen al infierno’. En tal tentación llegué a sufrir tormentos infernales hasta que Dios me sacó de ella y me confirmó que mis enseñanzas eran palabra de Dios y doctrina verdadera” (Martín Lutero, Tisch. 141 I 62-63.)

Antes de todo, lo que tenemos que establecer es si nuestra doctrina es palabra de Dios. Si esto consta, estamos ciertos de que la causa que defendemos puede y debe mantenerse, y no hay demonio que pueda echarla abajo… Yo en mi corazón he rechazado ya toda otra doctrina religiosa, sea cual fuere, y he vencido aquel molestísimo pensamiento que el corazón murmura: ‘¿Eres tú el único que posees la palabra de Dios? ¿Y no la tienen los demás?’… Tal argumento lo encuentro válido contra todos los profetas, a quienes también se les dijo: ‘Vosotros sois pocos, el pueblo de Dios somos nosotros’” (Martín Lutero, Tisch. 130 I 53-54)

Parece ser que Lutero nunca se libró de la duda y a lo largo de los años volvía a él un persistente remordimiento de conciencia al que identificaba como tentaciones del demonio. En el año 1535, a la ya avanzada edad de 52 años, admite que todavía encuentra el argumento “muy especioso y robusto de los pseudo-apóstoles”, que le impugnan de este modo: “Los apóstoles, los Santos Padres y sus sucesores nos dejaron estas enseñanzas; tal es el pensamiento y la fe de la Iglesia. Ahora bien, es imposible que Cristo haya dejado errar a su Iglesia por tantos siglos. Tú solo no sabes más que tantos varones santos y que toda la Iglesia… ¿Quién eres tú para atreverte a disentir de todos ellos y para encajarnos violentamente un dogma diverso? Cuando Satán urge este argumento y casi conspira con la carne y con la razón, la conciencia se aterroriza y desespera, y es preciso entrar continuamente dentro de sí mismo y decir: Aunque los santos Cipriano, Ambrosio y Agustín; aunque San Pedro, San Pablo y San Juan; aunque los ángeles del cielo te enseñen otra cosa, esto es lo que sé de cierto: que no enseño cosas humanas, sino divinas; o sea, que (en el negocio de la salvación) todo lo atribuyo a Dios, a los hombres nada” (WA 40,1 p.130-31)

Lo cierto es que si tal buena intención existió, la soberbia poco a poco le llevó a alejarse cada vez más del ideal evangélico, llenando su corazón de odio y maldiciones, como el mismo admitió:

Puesto que no puedo rezar, tengo que maldecir. Diré: Santificado sea tu nombre, pero añadiré: Maldito, condenado, deshonrado sea el nombre de los papistas y de todos cuantos blasfeman tu nombre. Diré: Venga tu reino, y añadiré: Maldito, condenado, destruido sea el papado con todos los reinos de la tierra, contrarios a tu reino. Diré: Hágase tu voluntad, y añadiré: Malditos, condenados, deshonrados y aniquilados sean todos los pensamientos y planes de los papistas y de cuantos maquinan contra tu voluntad y consejo. Verdaderamente, así rezo todos los días oralmente y con el corazón sin cesar, y conmigo todos cuantos creen en Cristo” (Martín Lutero, WA 30,3 p.470).

El cardenal Joseph  Ratzinger, antes de ser Papa a este respecto puntualizó:

Hay que tener en cuenta no sólo que existen anatemas por parte católica contra la doctrina de Lutero, sino que existen también descalificaciones muy explícitas contra el catolicismo por parte del reformador y sus compañeros; reprobaciones que culminan en la frase de Lutero de que hemos quedado divididos para la eternidad. Es éste el momento de referirnos a esas palabras llenas de rabia pronunciadas por Lutero respecto al Concilio de Trento, en las que quedó finalmente claro su rechazo de la Iglesia católica: “Habría que hacer prisionero al Papa, a los cardenales y a toda esa canalla que lo idolatra y santifica; arrastrarlos por blasfemos y luego arrancarles la lengua de cuajo y colgarlos a todos en fila en la horca… Entonces se les podría permitir que celebraran el concilio o lo que quisieran desde la horca, o en el infierno con los diablos”. (Card. Joseph Ratzinger, Iglesia, Ecumenismo y Política. Nuevos ensayos de eclesiología, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1987, pp. 120).

Una vez sumido en esa espiral de locura, todo aquel que difería con Lutero en cualquier punto de doctrina o le considerase su enemigo era objeto de los calificativos más soeces y vulgares. Al duque Jorge de Sajonia le llama “asesino”, “traidor”, “infame” “sicario”, “derramador de sangre”, “tunante desvergonzado”, “mentiroso”, “maldito”, “perro” “sanguinario”, “demonio”. Los insultos al Papa siempre fueron una constante y es casi imposible contabilizarlos: “anticristo maldito”, “borriquito papal”, “asno papal”, “obispo de los hermafroditas y el papa de los sodomitas”, “apóstol del diablo”. No solo los católicos eran objeto de sus oprobios, sino que ya alcanzaban a los mismos protestantes. A Tomas Münzer le llamó “archidemonio que no perpetra sino latrocinios, asesinatos y derramamientos de sangre”, su aliado Andreas Karlstadt cuando diverge con él pasa a ser un “sofista, esa mente loca”, “mucho más loco que los papistas”. Lo mismo sucede con Ulrico Zuinglio, quien cuando niega la presencia de Cristo en la Eucaristía, pasa a ser “dignísimo de sacro odio, ya que tan procaz y maliciosamente obra en nombre de la santa palabra de Dios” y un “servidor del diablo”.

Es evidente que no era Lutero precisamente la persona ideal para intentar reformar la Iglesia, y ya pasados tantos siglos de aquellos acontecimientos, está claro que la figura del reformador protestante no tiene por qué seguir separando a católicos y protestantes. Yo mismo, que no siento simpatía por tan siniestro personaje, no tendría problema en admitir que pudo haber tenido al comienzo justa indignación por los abusos en el tráfico de indulgencias, o que estaba sinceramente convencido de estar en la verdad. Admitir esto, no veo que sea concederle un gramo de razón.

Sobre el oscurecimiento del sentido de la gratuidad de la salvación en la Iglesia Católica

Pero otra de las alabanzas que se suelen escuchar respecto a la figura de Lutero, y que ya comienza a ser preocupante, es aquella donde se admite y sostiene que durante siglos en la Iglesia Católica se perdió el sentido de la gratuidad de la salvación divina y fue Lutero quien tuvo el mérito de recuperarla. A este respecto, se puede mencionar concretamente la predicación que el padre Rainiero Cantalamessa en Marzo del presente año en la Basílica de San Pedro, donde afirmó lo siguiente:

Existe el peligro de que uno oiga hablar acerca de la justicia de Dios y, sin saber el significado, en lugar de animarse, se asuste. San Agustín ya lo había explicado claramente: “La ‘justicia de Dios’, escribía, es aquella por la cual él nos hace justos mediante su gracia; exactamente como ‘la salvación del Señor’ (Sal 3,9) es aquella por la cual él nos salva” (El Espíritu y la letra, 32,56). En otras palabras, la justicia de Dios es el acto por el cual Dios hace justos, agradables a él, a los que creen en su Hijo. No es un hacerse justicia, sino un hacer justos. «Lutero tuvo el mérito de traer a la luz esta verdad, después de que durante siglos, al menos en la predicación cristiana, se había perdido el sentido, y es esto sobre todo lo que la cristiandad le debe a la Reforma, la cual el próximo año cumple el quinto centenario. “Cuando descubrí esto, escribió más tarde el reformador, sentí que renacía y me parecía que se me abrieran de par en par las puertas del paraíso”[Prefación a las obras en latín, ed. Weimar, 54, p.186.]» ”

Si bien es posible que en la época de Lutero algunos predicadores de las indulgencias pudieron dejar en segundo plano la doctrina sobre la gratuidad de la gracia (desconozco hasta que punto), no es justo achacar esto a la predicación cristiana de la Iglesia durante siglos. Como bien hizo notar el sacerdote y doctor en teología, José María Iraburu en un artículo publicado recientemente, sostener esto es hacer una gran injusticia hacia aquellos predicadores que más prestigio e influencia tuvieron en la cristiandad de su tiempo, tanto antes, en y después de la época de Lutero, y que enseñaron siempre la verdadera doctrina católica de la gracia y la justificación, y estaban libres de toda peste de pelagianismo o semipelagianismo. Entre ellos recordó a Santa Hildegarda de Bingen (+1179), Santo Domingo de Guzmán (+1221), San Francisco de Asís (+1226), San Antonio de Padua (+1231), Beato Ricerio de Mucia (+1236), David de Augsburgo (+1272), Santo Tomás de Aquino (+1274), San Buenaventura (+1274), Santa Gertrudis de Helfta (+1302), Santa Ángela de Foligno (+1309), maestro Eckahrt (+1328), Taulero (+1361), Beato Enrique Suson (+1366), Santa Brígida de Suecia (+1373), Santa Catalina de Siena (+1380), Ruysbroeck (+1381), Beato Raimundo de Capua (+1399), San Vicente Ferrer (+1419), San Bernardino de Siena (+1444), San Juan de Capistrano (+1456), Tomás de Kempis (+1471), Santa Catalina de Génova (+1507),  Bernabé de Palma (+1532), Francisco de Osuna (+1540), San Ignacio de Loyola (+1556), San Pedro de Alcántara (+1562), San Juan de Ávila (+1569), y tantos otros.

¿Realmente se puede afirmar con justicia que estos santos, doctores, predicadores y maestros espirituales desconocieron  en sus predicaciones la gratuidad de justificación del hombre por la gracia que en la fe tiene su inicio? ¿Obscurecieron en su tiempo, «durante siglos», «al menos en la predicación» al pueblo, el entendimiento de la salvación como pura gracia concedida por el Señor gratuitamente? Las predicaciones de todos esos maestros y doctores, conservadas hoy día son una clara evidencia de que eso no es cierto, y aunque tengamos el más noble deseo de mejorar las relaciones con nuestros hermanos luteranos, la solución no puede ser lanzar injustamente a nuestros antepasados en la fe, a las patas de los caballos.

Diferencias entre la doctrina católica y la luterana

Para comprender cuales son las diferencias reales que subsisten entre la doctrina católica y la luterana, tenemos que resumir, aunque sea muy brevemente, los errores del ex-monje alemán.

La concupiscencia es siempre pecado

Los católicos creemos que se comete pecado al consentir el impulso pecaminoso, no simplemente al sentir-lo. Para Lutero en cambio, la concupiscencia es pecado ya en sí mismo, formal e imputable. Este primer error llevó a Lutero a una vida de tormento, porque a pesar de todas las buenas obras que intentaba hacer, no lograba alcanzar la paz interior al sentirse constantemente en pecado mortal y próximo a la condenación eterna. En este estado psicológico Lutero es conducido hacia su segundo error: la negación total de la libertad humana.

El hombre no es libre

Tal como sostiene Lutero en su obra De Servo Arbitrio, el pecado original ha destruido totalmente el libre albedrío de la persona humana. Para el ex-monje alemán, el hombre es ya incapaz de hacer alguna obra buena, por tanto todas sus obras aunque sean de apariencia hermosa, son,  no obstante, y con probabilidad, pecados mortales…  y si las obras de los justos son pecado, como lo afirma su conclusión, con mayor motivo lo serán las de los que aún no están justificados.

La doctrina católica enseña en cambio, que a raíz del pecado original el libre albedrío se encuentra debilitado pero no aniquilado, y que aunque para efectuar actos saludables (actos que le conducen a la salvación) es imprescindible la gracia de Dios, aun puede realizar sin ayuda de la gracia obras moralmente buenas.

El hombre se justifica por la sola gracia a través de la fe fiducial, o fe sola.

El tercer error de Lutero parte del anterior, pues concluye que si el hombre no es libre, aquellos que se salvan lo hacen porque Dios les otorga la salvación de una forma absolutamente pasiva y extrínseca. El hombre no coopera en nada por su salvación, sino que  todo se resuelve por la certeza subjetiva de haber sido justificado por la fe gracias a la imputación de los méritos de Cristo. Basta con aceptar a Cristo como salvador y confiar en estar salvado para asegurar la salvación, independientemente de si se obra conforme a la voluntad de Dios o se incumple los mandamientos.

Desde esta perspectiva el hombre sigue siendo pecador pero es declarado justo, de forma similar a que si tomáramos un hombre andrajoso y harapiento y lo cubrimos sin asear con una túnica espléndidamente blanca. Al mirarlo, el juez miraría la túnica blanca y resplandeciente (que representa a Jesucristo, que ha muerto por nuestros pecados) en lugar del harapiento que se encuentra debajo.

Los católicos en cambio creemos que podemos cooperar a nuestra justificación, no con nuestras propias fuerzas, sino porque la gracia nos inspira y nos capacita para hacerlo. Creemos además que Dios no sólo nos declara justos, sino que también nos hace justos; que nos santifica y renueva, de modo que, por medio de la gracia somos una nueva criatura. Por consiguiente, debemos vivir como nueva criatura. La fe debe hacerse efectiva en el amor, en el cumplimiento de los mandamientos y las obras de caridad.

La doctrina luterana aún barnizada piadosamente, y aunque pretende dar a la gracia la primacía, en el fondo presenta una noción deficiente de la misma, que la cree impotente a la hora de transformar al hombre y hacerlo verdaderamente santo, conformándose solo con declararlo justo, pero dejándolo inmundo y pecador.

Los justificados no pueden perder su salvación

Si se concluye erróneamente que el hombre se salva por la fe sola, es comprensible que concluya que el creyente justificado no puede perder su salvación aunque no obedezca los mandamientos y cometa pecados graves. De allí que en 1521, el primero de agosto, escribe Lutero en una carta a Melanchthon:

Si eres predicador de la gracia, predica una gracia verdadera y no ficticia; si la gracia es verdadera, debes llevar un pecado verdadero y no uno ficticio. Dios no salva a los que son solamente pecadores ficticios. Sé un pecador y peca audazmente, pero cree y alégrate en Cristo aun más audazmente… mientras estemos aquí [en este mundo] hemos de pecar… Ningún pecado nos separará del Cordero, aunque forniquemos y asesinemos mil veces al día”.

Los católicos en cambio creemos que el creyente justificado puede caer del estado de gracia de Dios si comete pecado mortal. El evangelio está lleno de advertencias en este sentido. Cristo nos habla de que aquella rama (creyente) que a dejar de dar fruto (hacer buenas obras), es cortada y echada al fuego (Juan 15) y deja claro que no solo el que confiesa su fe en Él entrará el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Dios (Mateo 7,21).  Cuando el joven rico pregunta a Jesús que ha de hacer para salvarse, Él le responde que cumpla los mandamientos (Mateo 19,17). La epístola de Santiago en su capítulo 2 contiene prácticamente una refutación formal a las tesis de Lutero, al punto de que éste intentó por todos los medios excluirla de la Escritura y la calificó como “la epístola de paja".

Los errores derivados de la doctrina de Lutero

Pero los errores de Lutero no terminaron allí, y como una cadena de naipes que caen en fila, se siguieron multiplicando. En tal sentido puntualizó el cardenal Joseph Ratzinger:

Lutero, tras la ruptura definitiva, no sólo ha rechazado categóricamente el papado, sino que ha calificado de idolátrica la doctrina católica de la misa, porque en ella veía una recaída en la Ley, con la consiguiente negación del Evangelio. Reducir todas estas confrontaciones a simples malentendidos es, a mi modo de ver, una pretensión iluminista, que no da la verdadera medida de lo que fueron aquellas luchas apasionadas, ni el peso de realidad presente en sus alegatos. La verdadera cuestión, por tanto, puede únicamente consistir en preguntarnos hasta qué punto hoy es posible superar las posturas de entonces y alcanzar un consenso que vaya más allá de aquel tiempo. En otras palabras: la unidad exige pasos nuevos y no se realiza mediante artificios interpretativos. Si en su día [la división] se realizó con experiencias religiosas contrapuestas, que no podían hallar espacio en el campo vital de la doctrina eclesiástica transmitida, tampoco hoy la unidad se forja solamente mediante variopintas discusiones, sino con la fuerza de la experiencia religiosa. La indiferencia es un medio de unión tan sólo en apariencia.” 
(Card. Joseph Ratzinger, Iglesia, Ecumenismo y Política. Nuevos ensayos de eclesiología, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1987, pp. 120-121).

Dicho de lenguaje simple, las diferencias existen, e ignorarlas no hará que desaparezcan, punto que trataré a continuación.

¿Estamos hoy en día de acuerdo católicos y protestantes en lo referente a la doctrina de la justificación?

El Papa Francisco aludiendo al acuerdo católico-luterano respecto a la justificación de 1999 declaró en una entrevista que “hoy en día, los protestantes y los católicos están de acuerdo en la doctrina de la justificación”.

Con todo el respeto que se merece el Papa, y comprendiendo que este tipo de declaraciones pueden estar motivadas por la buena intención de buscar un acercamiento entre católicos y protestantes, creo que si somos realistas tenemos que aceptar que la situación es muy distinta. En primer lugar, había que matizar que dicha declaración solamente fue firmada por la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial. Dicha Federación representa solo un conjunto de iglesias luteranas, las cuales no abarcan ni al 7% del protestantismo y ni siquiera a la totalidad del luteranismo. Es un hecho lamentable pero cierto que el rechazo del acuerdo fue prácticamente total por el resto de las denominaciones cristianas incluyendo las bautistas, metodistas, calvinistas, pentecostales, etc.

Y como hizo notar acertadamente Luis Fernando Pérez en un artículo publicado en Infocatólica, inclusive dentro del propio luteranismo dicho acuerdo fue ampliamente rechazado por cientos de teólogos y por la Iglesia evangélica de Dinamarca (luterana) con un argumento lleno de sentido común: se trata un texto que el propio Lutero habría rechazado, pues se acerca a la doctrina católica sobre la justificación y se aparta del sola fide del ex-monje agustino alemán.

El teólogo protestante José Grau lo explicó de la siguiente manera:

El llamado acuerdo sobre la justificación de 1999, al igual que las conversaciones que sirvieron de prolegómenos en las dos últimas décadas del siglo XX, hacen con la doctrina de la justificación lo mismo que hizo Trento con el agustinianismo: se acercan semánticamente a Lutero (aunque sin condenarlo por nombre, específicamente, ni tampoco levantar la excomunión vaticana que pesa sobre él). Y así como en Trento la iglesia romana descafeinó a Agustín (nota nuestra: esto es falso),ahora estos luteranos del brazo de los católicos descafeínan a Lutero.

El resultado práctico no es otro que la inutilización de la «dinamita» del mensaje reformado, luterano, protestante y bíblico sobre todo (el Evangelio es poder (dinamita) de Dios para salvación a todo aquel que cree…» Romanos 1:16), anulando la espoleta de las doctrinas de la gracia mediante una terminología teológica que parece del agrado de todos si se lee de corrido, sin profundizar en los conceptos. Unas afirmaciones equilibran a otras de signo diferente, sin entrar casi nunca en el meollo fundamental de la cuestión.

Como escribe Pedro Puigvert, en carta a «La Vanguardia» (5-11-99): «Los católicos no han cedido nada. Porque eso de confesar que la justificación es obra de la gracia de Dios lo han creído siempre, juntamente con la cooperación humana que ahora resulta que también es fruto de la gracia, aunque lo desmienta la Escritura cuando dice: «Al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino que cree en Aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia» (Romanos 4:5-6). Roma ha ganado la batalla doctrinal. ¡Si Lutero alzara la cabeza! ”

En lo personal me gustaría compartir la apreciación del Papa y creer que verdaderamente los católicos y evangélicos hemos llegado a profesar una misma fe respecto al tema de la justificación, pero la cruda realidad es otra, y es que ni siquiera los propios protestantes están de acuerdo entre ellos en este tema.

¿Tuvo razón Lutero en lo referente a la doctrina de la justificación?

Hoy está de moda dar la razón a Lutero, es políticamente correcto. ¿Creemos católicos y evangélicos ahora que el hombre es justificado por medio de la gracia de Dios?, sí, pero lo mismo lo hemos creído siempre. El problema está cuando se afirma, respecto a las diferencias reales en doctrina que existieron y existen entre la doctrina católica y la luterana, que era Lutero quien tenía razón.

Si la doctrina de Lutero, que fue condenada dogmáticamente por un Concilio Ecuménico y dogmático, resulta que era la doctrina verdadera, mejor apaga y vámonos, porque entonces tendrán razón los protestantes en que no necesitamos ni Papas ni Concilios, si es que como ellos sostienen, se pueden equivocar cuando definen aquello que es dogma de fe.

Y si todo se trata de un gesto diplomático es necesario recordar, como nos han enseñado siempre, que un ecumenismo que no está basado en la verdad no es un verdadero ecumenismo y por más que posemos juntos y sonrientes para la foto no estaremos más cerca unos de otros que hace 500 años.

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29 comentarios

  
Miguel Antonio Barriola
Si por los frutos se conoce el árbol, es de tontos dudar, de que el deshilachamiento de la fe cristiana en el mundo entero se debe al "solus -sola - solum" de Lutero.
"Sola Scriptura", "Sola gratia,"Sola fides...para terminar en el "SOLUS EGO".
En los años de su vida misma asistió el "Reformador" al desmigajamiento en numerosísimas sectas del movimiento por él desatado.
Por cierto que de semejante subjetivismo, atomización de la fe y rebeldes irracionales ha venido un Montaigne, con su escepticismo, debido a la guerra de religiones incipiente, un Descartes, que intentó responder al recién mentado, pero...desconectándose de lo real, para encerrarse en el "YO pienso, luego existo", creyendo encontrar una vía superadora, pero quedando encerrado en sí mismo. Y así...Kant, Hegel y la pura y simple reproducción de antiguas posturas sofistas, cínicas, escépticas.
¿Reforma o ruina? ¿Vuelta a la Palabra de Dios o a "mi interpretación" y nada más?
Lutero mismo...¿admitiría, como consecuencia de sus desmanes, el matrimonio igualitario de muchos de sus "pastores","obispos" u "obispesas"?
De verdad que nada hay que celebrar y Dios asista al Papa en esta situación tan arrevesada.
09/08/16 9:13 PM
  
Alberto
Gran artículo. Bien fundamentado. Es de mucha ayuda. Dios te Bendiga.
09/08/16 10:15 PM
  
Diego Diaz
Si mal no recuerdo,si la memoria no nos falla,Bergoglio acaba de decir que Lutero actuo de buena fe. Es la iglesia del vaticano II,quien celebrara los 500 anos del protestantismo. La Iglesia,antes del vaticano II,siempre lo considero un HEREJE. Estudiar la actitud de Lutero es muy simple,ya que no fue solo un hereje sino un APOSTATA. Si bien es cierto que critico la moral de la Iglesia,se equivoco gravemente al criticar y dar por erroneas,los dogmas de la misma. Nadie le dio autoridad para contradecir el santo deposito de la fe. Los hombres de la Iglesia pueden y de hecho fallamos en la moral pero hay que saber distinguir que nunca rechazamos la cuestion digmatica,heredada por los santos padres y doctores de la Iglesia,ya que edo nos pondria en una posicion de herejia. Asi que no hay nada de perfecto en este apostata,sino un soberbio que se confundio cono murio sin la fe catoilica,es to n hecho que estara en el Infierno.

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JM: No sólo el Papa Francisco ha dicho que Lutero pudo actuar de buena fe, recuerdo también que lo hizo el Papa Benedicto XVI, y como digo en el artículo, no habría de que escandalizarse. Por otro lado, se puede tener buena intención terminar siendo hereje y apóstata, por eso es que dicen que de buenas intenciones está lleno el infierno.
10/08/16 12:38 AM
  
Sancho
Leyendo algunas de las cosas que escribió Lutero, este solo versículo lo desacredita: "Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego" (Mt 5,32). Su forma de actuar ante las corruptelas eclesiales fue justo la contraria a la de los santos, pues estos, en cualquier circunstancia, mantienen la obediencia debida, y ponen toda su confianza en Dios para remediarlo. Su teoría de la justificación por la sola fe, independientemente de lo que uno haga, bueno o malo, es una necedad de tal magnitud que sorprende que alguien la haya podido tomar en serio. Que ahora haya quienes, desde la Iglesia Católica, reivindiquen su figura es otra enorme necedad, propia de alguien que ha perdido el rumbo.
10/08/16 12:43 AM
  
Sancho
Corrección: el versículo citado es Mateo 5,22.
10/08/16 12:56 AM
  
Alvaro López
Interesante artículo. Siempre he sido del criterio de que la historia, desde la postura católica, ha sido demasiado cruel con las intenciones de lutero, por lo menos desde el sentir de los católicos que no han podido profundizar en la historia de la reforma protesnate. Sin embargo, estoy totalmente de acuerdo con el hecho de que todas sus posturas doctrinales que hicieron frente a la doctrina católica, fueron erradas. Naturalmente, tal como se postuló al inicio del artículo, por sus intenciones Lutero pudo haber obrado con probidad y fe verdadera, pero eso no trae consigo resultado del todo correctos. En todo caso lutero mantuvo en firme varios dogmas de innegable transcendencia para la fe como la creencia en la presencia real de Jesús en la eucaristía y la devoción a María. Ojala podamos ser capaces de utilizar el caso de Lutero para enseñarles a los católicos que deben tener mucho cuidado en pensar que sus buenas intenciones justifican sus desaciertos en cuestiones de fe, los cuales provocan en muchas ocasiones la proliferación de más sectas que terminan por mutar esas buenas intenciones, en verdaderas necesidades de poder y de corrupción física y espiritual.
10/08/16 3:17 AM
  
JUAN A. VALDÉS CÉSAR
El ecumenismo es tan perverso , como el odio de (el demonio) Martín Lutero, por la misa y el papado.
“Cuando la Misa sea trastornada, estoy convencido de que habremos tornado definitivamente al papismo. Efectivamente, el papismo se apoya en la Misa como sobre una roca, todo entero, con sus monasterios, obispados, colegiatas, altares, ministerios y doctrinas, en una palabra, con todo su vientre. Todo eso crujirá necesariamente cuando sea resquebrajada su Misa sacrílega y abominable” ( Lutero, De captivitate Babylonis. )

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JM: En mi opinión el ecumenismo no puede ser perverso porque busca restaurar la unidad de los cristianos. Lo que hay es buen ecumenismo y mal ecumenismo. El ecumenismo según la doctrina católica es irreprochable, el problema es que en la práctica no se lo aplica.
10/08/16 4:49 AM
  
Luis Fernando
Saulo actuaba de buena fe cuando se dedicaba a perseguir cristianos para matarlos...

Respecto a Lutero, tengo enormes dudas de que actuara con buena fe. Un tipo tan soberbio como él, tan pagado de sí mismo, tan ofensivo en todo lo que escribía sobre la Iglesia Católica, difícilmente podía actuar de maniera bien intencionada.

En todo caso, eso es irrelevante. Lo cierto es que fue el responsable del mayor cisma de la Iglesia tras el de Oriente y el "inventor" de la mayor fábrica de herejías habida y por haber: el libre examen.
10/08/16 8:46 AM
  
Menka
Francisco sobre Lutero (Radio Vaticano): "Además, era inteligente y ha dado un paso adelante justificando el por qué hacía eso. Y hoy luteranos y católicos, protestantes y todos, estamos de acuerdo sobre la doctrina de la justificación: sobre este punto tan importante él no estaba equivocado."

No, estaba herrado como un hereje lo puede estar. Esa es la verdad.

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JM: Las palabras del Papa respecto a que estamos de acuerdo con todos los protestantes respecto a la doctrina de la justificación las trato al final del artículo. Y si tuvo razón o no, diga usted si cree entonces que un Concilio Ecuménico se equivocó condenando las tesis luteranas, o si cree que el Papa quiso decir allí que un Concilio Ecuménico se equivocó..
10/08/16 10:13 AM
  
Menka
Lo que ha dicho Francisco respecto a Lutero y sus tesis no es correcto.

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JM: Ah, entiendo. Estoy de acuerdo.

Yo creo que ha intentado ir en línea de lo dicho por el padre Cantalamesa, pero ya eso en sí mismo es un desacierto.
10/08/16 1:04 PM
  
José Carlos
Beata María Serafina Micheli
(el encuentro con Lutero)
Lutero había dicho que “ni siquiera los ángeles podrían desafiar su doctrina”, lo cual es “Vanidad de vanidades”, como dice la Biblia.
En 1883, Sor María Serafina Micheli (1849-1911), beatificada el 28 de mayo de 2011, se encontraba de paso en Eisleben, Sajonia, ciudad natal de Lutero, con motivo del centenario de su nacimiento. Encontrando una Iglesia cerrada, comenzó a rezar en las escaleras, pero un ángel le advirtió que era una iglesia luterana protestante y le hizo ver a Lutero en el infierno, con sus padecimientos. Así cuenta la historia: mientras rezaba el ángel de la guarda se le apareció y le dijo: “Levántate, porque esta es una iglesia protestante”. Luego añadió: “Quiero que veas el lugar donde fue condenado a Martín Lutero y el castigo que sufre en castigo de su orgullo”.
“Después de estas palabras vi una horrible vorágine de fuego, en la cual eran horriblemente atormentadas un incalculable número de almas. En el fondo de esta vorágine había un hombre, Martín Lutero, que se distinguía de los otros: estaba rodeado por demonios que lo obligaban a estar de rodillas y todos, munidos de martillos, se esforzaban, pero en vano, en clavarle un clavo en la cabeza.
La hermana pensaba: “Si la gente viera esta escena dramática, con toda seguridad no le tributaría honores, recuerdos, conmemoraciones y festejos a tal personaje”. Más tarde, cuando se presentó la oportunidad, recordaba a sus hermanas en religión el vivir en la humildad y escondidas a los ojos del mundo. Estaba convencida de que Martín Lutero fue castigado en el infierno, especialmente a causa del primer pecado capital, el orgullo.
10/08/16 2:48 PM
  
Bruno
Muy buen artículo. Lo mejor es dejarle las intenciones a Dios o incluso suponer cortésmente la buena intención de los demás, pero nada tiene eso que ver con los errores teológicos, que son los que son. Es la Verdad la que nos hace libres.
10/08/16 5:13 PM
  
Laura
Muchas gracias por haber compartido este documento.

10/08/16 5:42 PM
  
carmelo
El concepto de que “sigue pecando y peca duro”, o porque todos somos pecadores y que "Dios es misericordia y siempre perdona" aunque sigas igualito en conciencia y objetivamente sabiendo lo que haces mal*, son discurso parecidos y es cantico al “no aborrecerse a sí mismo (Jn 12)" de los actos mundanos que cometiere luego de haberlos pensado, anulando (temerariamente y con presuncion ) en su conciencia el sentido del remordimiento** de aquello que lo mantiene sometido o casi poseído u obcecado. Este mensaje que se manda, es por decirlo así una Justificación herética “Luterana”. Es un reducir la gracia que transforma al ser en un mero ideal evangélico inalcanzable para los bautizados. El ser que no aborrece aquello mundano y actúa en conciencia “queriendo desde si mismo” contra aquello que lo aleja de lo que no es la voluntad de Dios y la virtud infusa en su ser, simplemente “muere”, busca morir para siempre y con conciencia razonable pero errónea procura la muerte, la persigue y la encuentra y se aferra a ella.
gracias por el post muy bueno Jose Miguel
10/08/16 6:25 PM
  
Néstor
Excelente artículo. El daño que hace en la Iglesia ese pensamiento "políticamente correcto" es incalculable.

Saludos cordiales.
10/08/16 7:09 PM
  
Ionah
¡Tiempos recios y curiosos en los que la Divina Providencia nos ha dado peregrinar por este valle de lágrimas!
Gracias al autor por el artículo sobre un tema tan oportuno y gracias a todos los comentaristas; quisiera llamar la atención sobre el comentario de Mons. Dr. Barriola y sobre el de Luis Fernando, pues tienen la virtud de resumir los estragos causados a la Unam Sanctam por el gran heresiarca (por sus frutos se conoce el árbol). Me limito a agregar algo sobre el tema de las intenciones de Lutero.
Ciertamente, allá en el fondo de su alma atormentada, sólo Dios conoció sus intenciones. Pero cuando Lutero -o cualquier persona- manifiesta abiertamente sus intenciones para que otras personas las conozcan, no creo que sea lícito dudar de cuáles son y si son buenas o no. ¿Manifestó Lutero su intención de destruir el papado? Sí, obviamente, como cualquiera puede comprobar.
Ahora bien, somos católicos por gracia de Dios; nosotros creemos que la sucesión petrina es de institución divina, pues fue instituida por Nuestro Señor Jesucristo con la misión de confirmar en la fe a los hermanos. Quienquiera que tenga la intención de destruir una institución divina obviamente no obra bien, su intención es mala, opuesta a la voluntad del Padre celestial, voluntad perfectísima, amorosamente manifestada por el Salvador.
Entonces, ¿cómo siquiera podemos plantearnos la duda de si las intenciones de Lutero habrán sido buenas?
Es más, si hubiera mentido al declarar expresamente su intención de destruir el papado, atendiendo a la constante manifestación de su odio al Papa y a toda su obra en contra del mismo, no podríamos sino aceptar que su intención era radicalmente opuesta a la institución que Jesucristo hizo estableciendo la sucesión petrina. Con las disculpas de Bruno, esto basta y es más que suficiente para negarle la cortesía de una supuesta buena intención.

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JM: Está claro que las intenciones de Lutero no pudieron ser objetivamente buenas, pero sí subjetivamente buenas. Dicho de otro modo, es posible (como mera probabilidad) que Lutero estuviese sumido en un estado de ignorancia invencible que le movió a sentirse y creerse profeta de Dios llamado a restaurar la Iglesia de lo que en su mente era la Ramera de Babilonia. Por supuesto, como digo en el artículo, es imposible conocer con seguridad el fuero interno.
10/08/16 7:35 PM
  
carmelo
La única desgracia y similitud hoy día entre los judas de hoy y de Lutero es que la actitud contra la institución petrina no solo fue de palabra formulada en un planteamiento (1) sino que fue de hecho (2) (vivía complacido en su pecado y lo enseñaba) y contra lo que Jesús decía sobre “le verdad los hace libres” la verdad libera (3) y Jesús es Claro al decir quien se aleja de la Iglesia, no solo se aleja sino que la “persigue” y busca destruirla, es decir “¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!” Mateo 16. De modo que todo el magisterio petrino se sostiene sobre la acción de someterse a la voluntad de Jesús y renunciando a la propia, enseñado a negarse a sí mismo desde el propio ejemplo lo que es un acto voluntario y consiente a su vez libre de ser. Cualquier obispo, o Papa en la historia (no sé cuantos) que contraponga esto simplemente caen en esta contrariedad de su llamado, al final la institución es una y nadie puede destruirla porque no fue creación humana, lo más que puede hacer en el tiempo es dar mal testimonio y arrastrar a oyó a quienes su fe la tengan cimentada en el humo pensando en puertas falsas y caminos amplios y comodos.
La virgen María nos ampare!.
10/08/16 8:49 PM
  
Feri del Carpio Marek
Ay ay, lo que se debe estar aguantando San Francisco de bajar y darle unos cuantos coscorrones a su discípulo Cantalamessa.

El Papa es evidente que no piensa igual que los luteranos con respecto a la doctrina de la gracia, de la cual enseñó repetidas veces en perfecta sintonía con la Tradición y el Magisterio. Ahora, los asuntos relacionados a la historia, sabemos de sobra que no son la especialidad de nuestro dulce Cristo en la Tierra.
10/08/16 10:11 PM
  
Alonso Gracián
Excelente post. Es muy necesario mostrar esto, los graves errores de la doctrina Luterana de la justificación y cómo, por supuesto, no es correcta.

Saludos en Cristo y María
10/08/16 11:43 PM
  
Luis Fernando
Feri, san Ignacio ha pedido la vez primero para bajar. Y Santo Domingo dice que si hay sitio, él también se sube al ascensor de bajada..
11/08/16 1:12 PM
  
Jordi
1. Las intenciones de Lutero. Transcribo:

En 1883 la beata Sor María Serafina Micheli (1849-1911), fundadora del Instituto de las Hermanas de los Ángeles, pasaba por Eisleben, ciudad de Sajonia, lugar donde nació Lutero, cuando tuvo la visión de Lutero en el infierno. Ese día se celebraba el cuarto centenario del nacimiento del gran heresiarca (10 noviembre de 1483).

Se puso a orar ante un templo protestante, pero se apareció el Ángel de la Guarda y le dijo: “Levántate, porque esta es una iglesia protestante”. Y añadió: “Yo quiero que veas el lugar donde Martín Lutero está condenado y la pena que paga en castigo de su orgullo”.


2. Ecumenismo

El luteranismo, técnicamente hablando:

a) es una herejía (niega verdades divinamente reveladas)
b) es un rechazador de la doctrina católica (niega verdades definitivas y está apartado de la comunión católica)
c) da enseñanzas erróneas, temerarias y peligrosas (contra verdades seguras)
d) son cismáticos (no están unidos al Papa)

El ecumenismo tiene este objetivo:

a) que los anglicanos, luteranos, calvinistas y demás protestantes, así como los ortodoxos y alejandrinos y otros orientales, reconozcan un hecho ante Dios:

LO SENTIMOS, PADRE, NOS HEMOS EQUIVOCADO, VOLVEMOS A TU CASA

Eso sucederá con la caridad recíproca, pero entendiendo que el amor empieza primero amando la Ley de Dios y luego se desarrolla hasta uno mismo y el prójimo. La verdad sólo está en la Iglesia Católica.

La Verdad está en la Esposa del Esposo, que es la Iglesia Católica.

Cuando ello suceda, todo el pasado de cisma y herejía quedará como un acontecimiento pasado, acabado, sin influencia en el presente y futuro.

Es un ecumenismo satánico proponer, explícita o implícitamente, indirecta o intrínsecamente, subrepticiamente o con subterfugios, que habrá una Iglesia Ecuménica donde convivirán católicos, anglicanos, protestantes, ortodoxos y alejandrinos manteniendo el cisma, la herejía, el rechazo a la doctrina y la enseñanza peligrosa, temeraria y errónea.

Todo el peso del arrepentimiento y conversión ecuménicas recae en el protestantismo, anglicanismo y ortodoxia, dado que han de aceptar muchas cosas: libros, ritos, sacramentos, doctores, patristica, la eclesiología, la mariología, devociones, espiritualidad, la escatología de almas... y cientos y cientos de verdades más...

Está profundamente equivocada, pues, la actual línea ecuménica que consiste en elogiar a Lutero. Está condenada al fracaso y a la infelicidad de quienes se lo crean.
11/08/16 4:56 PM
  
Palas Atenea
Menka: Si hay algo de lo que estoy segura es que Lutero no estaba herrado. Aunque las forjas funcionaban a tope en la Alemania de entonces tamaña proeza no estaba al alcance de herrero alguno.
11/08/16 9:37 PM
  
carmelo
muchas gracias Jordi,
esa visión de la beata Sor María Serafina Micheli me impacto. Si puedes poner la referencia para leer más de ella, lo agradecería.
gracias una vez mas por compartir toda su sabiduria
11/08/16 11:10 PM
  
Menka
¿Y qué se hace ahora con esta declaración de obispos alemanes?

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JM: Es lamentable la deriva de muchos obispos alemanes. Uno de ellos declaró hace poco que había pedir perdón a los homosexuales por enseñar lo que enseña el Catecismo de la homosexualidad. ¿Qué se podría decir a eso? Y por eso aquí yo cumplo con escribir sobre el tema porque ya se sabía que camino iban a tomar, y si los obispos alemanes quieren hacerle una estatua a Lutero como maestro de la fe y heraldo del evangelio, ya es cosa suya.
12/08/16 10:59 PM
  
Menka
Cuando Card. Sarah editó aquel documento sobre la orientación del sacerdote durante la misa, desde el Vaticano intervinieron en cuestión de días. Era evidente que no pensaban lo mismo.

¿Ahora vamos a tener esta intervención?
13/08/16 9:57 AM
  
Chimo Vice
Pues no. Martin Lutero no tenía razón. Afirmar lo contrario implicaría decir que quien no tenía razón era la Iglesia, y resulta evidente que la Iglesia sí tenía razón.
14/08/16 11:33 AM
  
Willy Rivero
Felicitaciones a José Miguel por tan excelente artículo que nos ilustra acerca de el hereje de Lutero. Es lamentable, pero hasta en el Instituto de Teología para Religiosos existen algunos profesores que tildan a Lutero de "incomprendido" de su tiempo. Basta leer sus afirmaciones llenas de encono y odio desmedido hacia la Iglesia. Y como ya lo han referido: por sus frutos lo conoceréis, más de 75 mil sectas protestantes, cada una con una interpretación distinta. ¿Que en la antiguedad había cosas reprochables en el Papado? Por supuesto! ¿Qué había decadencia? Pues claro, y precisamente en esa época de crisis surgen muchas de las órdenes mendicantes que vendrían luego a hacer una verdadera reforma de la Iglesia. Así que no Había razón para que Lutero atacara a la Iglesia de la manera virulenta que lo hizo. No obstante el diablo elige y utiliza muy bien sus alfiles en el ajedrez de la fe. Ayer fue Lutero, hoy algunos sacerdotes y obispos. Sólo pidamos al Espíritu Santo que nos brinde el discernimiento y la fortaleza necesaria para resistir. Al final las puertas del hades no prevalecerán sobre la Igleisa Católica porque la sostiene el Espíritu Santo.
15/08/16 4:42 AM
  
José Miguel Grrez
Troll




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16/08/16 6:44 AM
  
Chimo de Valencia
José Migue Grez. En este post estamos para razonar, no para soltar exabruptos. El tal Martín Lutero ya dijo expresamente que no "protestaba" por la supuesta corrupción de algunos hijos de la Iglesia, sino contra la propia Iglesia como depositaria de la Verdad revelada. Infórmese y no se crea cualquier historieta que le cuentan como esa de las indulgencias.

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JM: Disculpa Chimo, a la persona que contestas es un troll, no me había dado cuenta y por eso se me había pasado un mensaje. No tiene ni el valor de escribir un comentario con su propio nombre, no pierdas el tiempo contestándole.
16/08/16 1:33 PM

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