InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Sínodo sinodalidad

16.07.22

(690) Sínodo. Confirmado: por la vía sinodal a la nueva moral

Fra Angelico 1423 –Cómo está el patio… ¿Y lo conseguirán?

–La Iglesia es una y única, la del cielo y la de la tierra. Oremos, oremos, oremos, para que, con el poder del Salvador, la de arriba guarde y ayude a la de abajo. 

 

1. La Amoris Lætitia

Terminado el Sínodo de la Familia (2014-2015), publicó el papa Francisco la exhortación apostólica postsinodal Amoris Lætitia (19-03-2016), en la que se afirmaban o sugerían algumas enseñanzas difícilmente compatibles con la doctrina católica, especialmente contrarias a lo enseñado por Pablo VI en la encíclica Humanæ Vitæ (1968) y Juan Pablo II en la encíclica Veritatis Splendor (1993), que se atuvieron a la Tradición, claramente expresada en el concilio Vaticano II (1965). En varias ocasiones el Papa ha manifestado que las enseñanzas de la Amoris Lætitia deben afectar a toda la doctrina moral católica. Se refiere especialmente a las enseñanzas dadas en el capítulo 8º de dicha Exhortación Apostólica, dedicada a la familia. Convendrá, pues, que las recordemos brevemente.

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3.07.22

(689) ¿El Sínodo 2021-2023 a dónde y por dónde lleva?

– ¿Y éstos a dónde van?

–No se sabe, pero se supone a dónde los llevan. Siempre hay indicios.

1. –De la fe a la apostasía

En la historia de la Iglesia (considero especialmente el Occidente), a pesar de los pecados, que nunca faltan, vemos los tres primeros siglos como santos y martiriales. De ellos nace el siglo IV, con grandes herejías, vencidas por grandísimos santos en ese siglo y en el siguiente. Y después, arriesgando un poco en la opinión, puede admitirse sin mayores escrúpulos que el milenio de la Edad Media, enlaza siglos de Cristiandad entre el 500 y el 1500 –monasterios, iglesias, catedrales, reyes, leyes, costumbres e instituciones cristianas–. En el siglo XVI son grandes los santos y potentes las misiones; pero ya el nominalismo y otras debilidades inician la maldad soberbia de Lutero, tan difundida, y las ambigüedades paganoides del Renacimiento. Dios suscita en ese tiempo a Trento y a grandes santos, para evitar males mayores y asegurar verdades y virtudes. La Iglesia aguanta y crece.

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