(623) Espiritualidad, 5. -Santa María, «la Gloriosa» (I)

Virgen de Roncesvalles

–En muchas parroquias la mayor asistencia de feligreses suele darse en fiestas de la Virgen..

–Así es. Por Ella nos vino Cristo Salvador, y por Ella nos sigue viniendo especialmente.

Dignare me laudare te Virgo sacrata. – Da mihi virtutem contra hostes tuos

Comienzo a escribir sobre la Virgen María, rezándole el versículo final del himno litúrgico Ave Regina cæ­lorum. En esa oración le pido que me consiga de Dios la gracia de saber alabarla, y que me dé fuerza contra sus enemigos. En algunos casos, enunciaré un tema, sin desarrollarlo, limitándome a remitir a artículos que ya publiqué en este mismo blog.

El presbítero riojano Gonzalo de Berceo (1198-1264), uno de los primeros escritores en lengua castellana, escribió varias obras religiosas; la más conocida, Milagros de nuestra Señora, en la que llama a veces a la Virgen María «la Gloriosa». Con ese precioso nombre titulo este primer artículo sobre la Virgen María.                                         

Magisterio apostólico: Documentos marianos (=DM), Doctrina Pontificia IV, BAC 128 (1954). Destaco San Pablo VI, exh.ap. Marialis cultus, 1974, y San Juan Pablo II, enc. Redemptoris Mater 1987.

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–Dogmas fundamentales sobre la Virgen María

 

1.–María Inmaculada, concebida sin pecado original

(296) María Inmaculada, Llena-de-gracia, Panagia (8-12-2014). -El pecado original. -María, única exenta del pecado de origen. -La persona humana más bella y digna es mujer. -Alegría del pueblo cristiano en María. 

 

2.–La Virgen María, siempre Virgen

(236) La Virgen María, siempre virgen (17-09-2013). –Algunos exegetas católicos están negando que María fue siempre Virgen. –John P. Meier. –La exégesis racionalista no teme llegar a conclusiones contrarias a la fe. –Quienes comenzaron con la «Sola Scriptura» se han quedado prácticamente «Sine Scriptura». –La filología rechaza las objeciones contra la virginidad perpetua de María. –En las bodas de Caná. –María «dio a luz a su primogénito». –San José murió pronto; y Jesús, antes de morir, confía a San Juan la custodia de su Madre. –Josef Blinzer y los «hermanos de Jesús». –Confesemos en la fe la virginidad perpetua de María.

 

3.–Santa María, Madre de Dios

Confesamos nuestra fe en el Credo: «Creo en un solo Dios… Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios verdadero de Dios verdadero… Que pot nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo. Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre»…

«Un solo Señor, Jesucristo», una Persona única, que subsiste en dos naturalezas: verdadero Dios eterno y verdadero hombre nacido en el tiempo, «nacido de mujer» (Gál 4,4), por obra inefable del Espíritu Santo: «Santa María, Madre de Dios». La generación humana de Jesucristo termina en una Persona, la divina persona del Verbo eterno. Y si la Persona que subsiste en la naturaleza humana, asumida por medio de María, es siempre divina, eso nos revela que la Virgen María es «la santa Madre de Dios», la Virgen-Madre, profetizada por Isaías, como generadora del Emmanuel, «el Dios con nosotros» (Is 7,14); la Virgen-Madre evangelizada a la Doncella de Nazaret por el arcángel Gabriel (Mt 1,18-23).

Ésta es desde un principio la fe de la Iglesia católica, la misma fe que, después de no pocas herejías cristológicas, fue dogmáticamente declarada en el Concilio de Éfeso, en el IIIº ecuménico (431):

Los santos Padres «no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen, no ciertamente porque la naturaleza del Verbo o su divinidad hubiera tenido su origen de la santa Virgen, sino que, porque nació de ella el santo cuerpo dotado de alma racional, a la cual el Verbo se unió sustancialmente, se dice que el Verbo nació según la carne» (Denz 251).

«Si alguno no confiesa que Dios es según verdad el Emmanuel, y que por eso la santa Virgen es Madre de Dios (pues dio a luz carnalmente al Verbo de Dios hecho carne), sea anatema (252)

Cuando la noticia de la Maternidad divina de María se difundió como dogma de la fe católica, todas las Iglesias locales, cuando les llegaba este Evangelio, se estremecían con la alegría de un inmenso gozo. Y confirmaron su fe en la Omnipotencia Suplicante de la santísima Virgen.

«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros».

 

4.–La gloriosa Asunción de María en cuerpo y alma al cielo

(390) Asunción gloriosa de la Virgen María (15-08-2016). -Inmaculada, celestialmente bella. -Pío XII, Munificentissimus Deus (1950), declaración dogmática de la Asunción.  

 

5.–María, nuestra Madre

(396) María, reina y madre de misericordia (21-09-2016).-Tiempos tormentosos en la Iglesia hoy. -Año Jubilar de la Misericordia. -Lex orandi, lex credendi: oraciones. 

Jesús en la cruz «dijo a su madre: “mujer, he ahí a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “he ahí a tu madre”» (Jn 19,26-27). Dice el Señor significativamente «tu Madre» y «el discípulo», indicando a María y a Juan como representantes de una realidad transcendente y misteriosa. Y sigue: «Desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa»; o o traduciendo más literalmente: «el discípulo la acogió entre los bienes propios». Así pues, María, la Virgen Madre, pertenece a los bienes de gracia propios de todo discípulo de Jesucristo (+Juan Pablo II, Redemptoris Mater 23-24, 44-45).

Declara el Concilio Vaticano II: «Esta maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prestó fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la consumación perpetua de todos los elegidos. Pues asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la –patria bienaventurada» (LG 62). Esta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia.

+Es Madre nuestra en la encarnación. Enseña San Pío X que «en el casto seno de la Virgen, donde tomó Jesús carne mortal, adquirió también un cuerpo espiritual, formado por todos aquellos que debían creer en él. Y se puede decir que, teniendo a Jesús en su seno, María llevaba en él también a todos aquellos para quienes la vida del Salvador encerraba la vida. Debemos, pues, decirnos originarios del seno de la Virgen, de donde salimos un día a semejanza de un cuerpo unido a su cabeza. Por esto somos llamados, en un sentido espiritual y místico, hijos de María, y ella, por su parte, nuestra Madre común. “Madre espiritual, sí, pero madre realmente de los miembros de Cristo, que somos nosotros” (San Agustín)» (enc. Ad diem illum 1904: DM 487).

+Es nuestra Madre en la cruz. La Virgen María, al pie de la cruz, nos dio a luz con dolores de parto. Pío XII dice que «ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo; tanto que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales estaban íntimamente unidos el amor y los dolores de la Madre» (enc. Haurietis aquas 15-V-1956, n.36). Somos salvados por la Pasión de Cristo y la Com-pasión de la Virgen María.

+Es Madre en pentecostés. Vino el Espíritu Santo cuando los apóstoles «perseveraban unánimes en la oración, con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con los hermanos de éste» (Hch 1,14).

+Es ahora Madre en el cielo. Pablo VI, en ocasión muy solemne, enseña que María «continúa en el cielo ejercitando su oficio maternal con respecto a los miembros de Cristo, por el que contribuye a engendrar y aumentar la vida divina de cada una de las almas de los hombres redimidos» (Credo del Pueblo de Dios 1968, 15).

Es, pues, la Nueva Eva, como ya desde antiguo los Padres la llamaron, pues ella, mucho mejor que la primera Eva, es «la madre de todos los vivientes» (Gen 3,20). No es posible tener a Dios por Padre, sin tener a María por Madre.

Al terminar la tercera etapa del concilio Vaticano II, el papa Pablo VI proclamó a la Virgen María como «Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores» (21-XI-1964).

 

6.–María, madre de la divina gracia

La maternidad divina de María implica que ella es la dispensadora de la gracia. Jesucristo, ciertamente, es el único Mediador (LG 60), pero María, con todo fundamento, «es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora», pues «la mediación única del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas diversas clases de cooperación, participada de la única fuente. La Iglesia no duda en confesar esta función subordinada de María, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles, para que, apoyados en esta protección maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y Salvador» (62).

Esta doctrina es tradición antigua en la Iglesia, y ha sido formulada con frecuencia en los últimos siglos.

+Benedicto XIV dice que la Virgen «es como un río celestial por el que descienden las corrientes de todos los dones de las gracias a los corazones de los mortales» (bula Gloriosæ Dominæ 1748: DM 217).

+Pío VII llama a María «dispensadora de todas las gracias» (breve Quod divino 1895: DM 235).

+León XIII enseña que «nada en absoluto de aquel inmenso tesoro de todas las gracias que consiguió el Señor, nada se nos da a nosotros sino por María, pues así lo quiso Dios» (ep. apost. Optimæ quidem spei 1891: DM 376).

+San Pío X enseña que María, junto a la cruz, «mereció ser la dispensadora de todos los tesoros que Jesús nos conquistó con su muerte y con su sangre. La fuente, por tanto, es Jesucristo; pero María, como bien señala San Bernardo, es “el acueducto”» (enc. Ad diem illum 1904: DM 488-489).

+Pío XI afirma que la Virgen María ha sido constituida «admnistradora y medianera de la gracia» (enc. Miserentissimus Redemptor 8-V-1928: DM 608).

+Pío XII dice que el Señor hizo a María «medianera de sus gracias, dispensadora de sus tesoros», de modo que «tiene un poder casi inmenso en la distribución de las gracias que se derivan de la redención» (radiom. 1946: DM 734, 737).

+Concilio Vaticano II (1964) ya citado (LG 60-62).

+San Pablo VI confiesa que el Señor hizo a María «administradora y dispensadora generosa de los tesoros de su misericordia» (enc. Mense maio 29-IV-1965).

+San Juan Pablo II destaca «la solicitud de María por los hombres, el ir a su encuentro en toda la gama de sus necesidades», como en Caná de Galilea: «No tienen vino». «Se da una mediación: María se pone entre su Hijo y los hombres en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos. Se pone “en medio”, o sea, hace de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre, consciente de que como tal puede –más bien “tiene derecho de”– hacer presente al Hijo las necesidades de los hombres. Su mediación, por lo tanto, tiene un carácter de intercesión: María “intercede” por los hombres» (Redemptoris Mater 21).

A esa maternal mediación de María han acudido desde antiguo, movidas por el Espíritu Santo, las generaciones cristianas, que una y otra vez rezan: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios» (himno bizantino hacia el 250, asumido por toda la Iglesia). «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros»… Lex orandi, lex credendi.

Una enseñanza tan reiterada en la Iglesia ha de considerarse como una doctrina de fe: ciertamente María es para todos los hombres la dispensadora de todas las gracias. Esta verdad grandiosa es para nosotros una inmensa alegria: «causa nostrae laetitiæ». Por eso, al mismo tiempo, es una pena grande, es una pérdida y una vergüenza, que hoy en la Iglesia sean tantos, entre los más «listos», quienes consideran esta verdad luminosa de la fe como una desviación de mariolatría. Dios los perdone. Y los ilumine.

 

7.–La Virgen Madre, tipo de la Iglesia y de cada cristiano

 El Concilio Vaticano II enseña en la Constitución Lumen Gentium: «La Virgen Santísima, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, que la une con el Hijo Redentor, y por sus gracias y dones singulares, está también íntimamente unida con la Iglesia. Como ya enseñó San Ambrosio, la Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la unión perfecta con Cristo. En el misterio de la Iglesia, que con razón es llamada también madre y virgen, precedió la Santísima Virgen… como modelo tanto de virgen como de madre. Creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre» (63)… «La Iglesia, cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace también madre mediante la palabra de Dios aceptada con fidelidad, pues por la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y nacidos de Dios. Y es igualmente virgen, que guarda pura e íntegramente la fe prometida al Esposo, a imitación de la Madre de su Señor» (64). (+Redemptoris Mater 42-44).

+María no sólo es tipo de la Iglesia, ella es prototipo de cada cristiano. En efecto, todos estamos llamados a «engendrar» a Jesús en nuestras vidas, todos hemos de ser «madres» de Cristo. Dice el Señor: «quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,35). Por tanto, madre de Jesús se hacen cuantos «oyen la palabra de Dios y la ponen por obra» (Lc 8,21).

En los autores espirituales este tema ha tenido una larga y bellísima tradición. Así el cisterciense inglés Isaac de Stella (1100-1170): «Se considera con razón a cada alma fielcomo esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda. Todo lo cual la misma sabiduría de Dios, que es el Verbo del Padre, lo dice universalmente de la Iglesia, especialmente de María y singularmente de cada alma fiel» (PL 194, 1862-1863. 1865).

 

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

Colegiata de Roncesvalles, Navarra, s. XIII

 

13 comentarios

  
Vicente
Medianera de todas las gracias.
25/11/20 2:16 PM
  
José
Los dogmas de María Madre de Dios y la Resurrección son los artículos de Fé más difíciles de comprender pero ambos ensanchan el corazón y la inteligencia. Santa María Madre de Dios desde siempre y para siempre, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte para resucitar con ÉL.
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JMI.-Amén.
25/11/20 3:52 PM
  
pacomio
¡Gracias padre Iraburu!!¡¡ Muchísimas gracias.
25/11/20 10:58 PM
  
pedro de Madrid
Su pobreza y humildad la hicieron llena de gracia y la que ruega por nosotros pecadores. Se apareció en cuerpo y alma muchas veces para advertirnos uqe ofendemos mucho a su Divino Hijo y que de inmediato, nos corrijamos
26/11/20 5:31 PM
  
Lucía Victoria
Explicaba, padre, en su escrito sobre "La devoción al Creador", y lo confirmaba después en el de "Dios es amor" -a través de la hermosa prosa de san Juan de la Cruz- cómo ni siquiera podemos amar al Señor por nosotros mismos, sino que es un don preciosísimo que recibimos del mismo Dios, para que amemos a su Hijo. Y con Cristo (por Él y en Él), para que amemos al Padre. Como si de un amor que se retroalimenta se tratase.

Y pienso a menudo que eso es, de algún modo, lo que ocurre con la devoción y el amor a nuestra Madre, María. Porque ella también participa de ese amor "circular2 o en cadena; como un eslabón clave, además: porque es la criatura humana que, por su inenarrable perfección está más cerca de su Hijo, que es Dios mismo; pero a la vez, por ser Ella la que más cerca está del común de los mortales (como criatura humana, pero también por el rango de Madre con que su Hijo la distinguió).

Deberíamos pedir sin descanso más y más amor a María: "Porque no pensaréis jamás en María sin que María, por vosotros, piense en Dios; no alabaréis ni honraréis jamás a María, sin que María alabe y honre a Dios. María es toda relativa a Dios, y me atrevo a llamarla la relación de Dios, pues sólo existe con respecto a él, o el eco de Dios, ya que no dice ni repite otra cosa más que Dios. Si dices María, ella dice Dios. Santa Isabel alabó a María y la llamó bienaventurada por haber creído, y María, el eco fiel de Dios, exclamó: " Mi alma glorifica al Señor". Lo que en esta ocasión hizo María, lo hace todos los días; cuando la alabamos, la amamos, la honramos o nos damos a ella, alabamos a Dios, amamos a Dios, honramos a Dios, nos damos a Dios por María y en María" (San Luis María Grignion de Monfort).
26/11/20 6:43 PM
  
Lucía Victoria
"Nunca tengas miedo de amar demasiado a la Virgen. Jamás podrás amarla más que Jesús" (San Maximiliano Mª Kolbe).
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JMI.- "Tened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús" (Flp 2).
Piensen en los sentimientos de Cristo sobre su santa Madre Virgen.
Y si ven que el amor de Uds. por Ella va más allá de los sentimientos de Cristo, echen el freno porque es un exceso, y ámenla un poco menos.
Aunque veo difícil que le amen "más que Cristo".
Bueno, en realidad creo que es imposible.
26/11/20 6:43 PM
  
Lucía Victoria
Pues sí: sólo con ese versículo de san Pablo, ya está dicho todo.
Muchas gracias, padre!
27/11/20 3:00 PM
  
Liliana
Todo es un misterio muy grande, Santa María fue la Elegida, la primera en vivirlo sin saber como se cumpliría la promesa del Mesías.
En ésta Acción Divina, María entro en comunión con: Dios Padre como hija, con el Espiritu Santo como esposa y con Cristo como madre, siendo única y llena de Gracia, Ella no ocupa el lugar de la Santisima Trinidad, si esta viva junto el Trono Glorioso.
Son muchos los Dogmas y Advocaciónes de la Santisima Virgen María, se puede quedar preso de la imagen sin centrar la vida en el Hijo de Dios.
La Virgen es mucho más que una imagen, si es nesesaria la oración, con el deseo de imitar su caridad, su fe y su esperanza.
Santa Madre de Dios y de la Iglesia, te nesecitamos. Amén!
27/11/20 8:11 PM
  
Alex
Hay un artículo muy interesante publicado en Religión en Libertad en el que se trata de la variante textual de Lucas 2:35 encontrada en el antiguo Diatessaron (170 d.C.) de Taciano y se afirma que podría ser la lectura original del texto evangélico:

https://www.religionenlibertad.com/cultura/494859147/Que-dice-de-verdad-la-profecia-de-la-espada-de-Maria-Una-nueva-traduccion-con-un-sentido-asombroso.html

¿Qué piensa usted sobre la nueva variante propuesta?¿Sería una prueba favorable al dogma de María Corredentora?

Dios le bendiga.
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JMI.-No pienso nada del artículo, porque no puedo ahora entrar a examinarlo.
Habiéndolo publicado ReL ya es una recomendación positiva.
Bendición +
28/11/20 4:44 PM
  
Alex
Bajo la nueva traducción, en el texto de Lucas 2:35 se haría la siguiente afirmación:

“Y Simeón dijo a María, su madre: ‘He aquí que este va a ser caída y mantenimiento de muchos en Israel, y bandera combatida. Y en cuanto a ti, tú apartarás la espada cuando se manifiesten los pensamientos de muchos corazones”.

San Efrén en su Comentario al Diatessaron afirma sobre el pasaje que: “Esta espada, que cerraba el paso al paraíso a causa de Eva, ha sido apartada por María”. Es decir, en el texto original se está haciendo referencia a la espada de fuego que guardaba el acceso al árbol de la vida (Génesis 3:24).

¿No es ésta sin duda la prueba definitiva de la Corredención de María?
29/11/20 10:06 AM
  
Javier
Magnífico artículo para ir preparando el 8 de diciembre. Es usted un regalo del cielo.
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JMI.-Y usted más.
Bedición +
02/12/20 11:02 PM
  
Maricruz Tasies
En cuanto a engendrar uno a Cristo, me llamó la atención que lo mencionara ya que he pensado en ello. Al principio me parecía raro pero ahora veo que no estaba equivocada. Alabado sea Dios.


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JMI.-El misterio de Cristo... es una mina de oro con mil vetas... Con más
Bendición +
09/12/20 1:07 PM
  
Juan
Gracias, P. Iraburu por estos luminosos y alentadores alientos espirituales que usted nos obsequia (¿habré caído en redundancia?). Parece usted, mismo un anti - anticristo (vaya palabro).

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios.

Bueno, pues salud y ¡ gracias, P. Iraburu !
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JMI.-Se aceptan los neologismos para decir verdades y caridades.
Bendición +
10/12/20 12:59 AM

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