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7.11.26

¿Más allá de la religión?

La religión verdadera abarca todas las dimensiones del ser humano

Daniel Iglesias Grèzes

Ayer (viernes 06/11/2026) el Papa León XIV llegó a Uruguay, donde estará hasta mañana domingo, para continuar su viaje pastoral primero en Argentina y luego en Perú. Se trata de la tercera visita de un Papa a mi país, tras las dos de San Juan Pablo II, en 1987 y 1988, hace ya 39 y 38 años respectivamente.

Robert Prevost vino al Uruguay en 2011 como Superior General de la Orden de San Agustín, y visitó la parroquia y el colegio de los agustinos en el barrio de Punta Gorda, en Montevideo. Ahora ha regresado como Sucesor de Pedro. En medio del ambiente de alegría y de esperanza que ha suscitado esta visita papal, quiero plantear una reflexión que me parece oportuna.

Mi punto de partida son unas palabras de un sacerdote que leí hoy en la prensa: «[El Papa] vino a darle la bendición y la paz a todo el pueblo uruguayo, más allá de la religión».

Mi atención se centró de inmediato en la expresión «más allá de la religión», de uso muy común, pero que casi siempre puede interpretarse en dos sentidos diferentes, uno sociológico y otro teológico. Sin duda el sentido pretendido por el sacerdote en cuestión fue el sentido sociológico: el Papa vino a darle la bendición y la paz a todos los uruguayos, católicos y no católicos. Esto es muy cierto y fácil de comprender.

Sin embargo, temo que esta expresión se interprete en un sentido más profundo, que implicaría un serio error teológico: el Papa vino a darle la bendición y la paz a todos los uruguayos en cuanto seres humanos y conciudadanos, que son las cosas importantes, lo que nos une, más allá de la religión, que es algo secundario y nos divide.

Evidentemente esta segunda interpretación no refleja la visión católica de la religión, que es la relación del ser humano con Dios, el Ser Absoluto, inmanente y trascendente, Creador de todo lo visible y lo invisible. Así como no hay nada que esté más allá de Dios, en el sentido de que no tenga ninguna relación de dependencia con Él, así tampoco hay, para el ser humano, nada que esté estrictamente más allá de la religión, puesto que Dios está presente y actúa en cada momento y cada aspecto de nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo comunitario.

Ciertamente la doctrina católica reconoce la autonomía legítima de los asuntos temporales (la ciencia, la cultura, la política, etc.) con respecto a la Iglesia, su teología, su misma doctrina, etc. Pero esto no implica en absoluto que los asuntos temporales sean independientes de Dios y no tengan relación con la religión. Como enseñó el Concilio Vaticano II:

«Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo, y nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (Gaudium et Spes, n. 1).

En su corazón cristiano, añado, para evitar malentendidos. O sea, nada verdaderamente humano es ajeno a la religión cristiana, porque Nuestro Señor Jesucristo, por medio de su Encarnación, asumió y redimió todo lo verdaderamente humano.

Por cierto, esta visión de la religión se basa en la doctrina católica sobre la religión verdadera, el punto crucial que enfrenta hoy a la fe cristiana con la mentalidad subjetivista y relativista que prevalece en nuestra civilización. La religión cristiana no es una religión más entre tantas, un fruto más, tan válido como cualquier otro, de la búsqueda de Dios por parte del hombre; porque el cristianismo es, en esencia, en cierto modo lo contrario: la búsqueda del hombre por parte de Dios. Hay una religión revelada, una verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre la relación entre ambos, que Dios nos ha revelado en Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne para nuestra salvación. Dios se ha revelado porque libremente así lo ha querido, pero, si Dios se ha revelado, la religión revelada no puede ser más que una, porque Dios es inmutable, veraz y fiel.

La declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y universalidad salvífica de Cristo y de la Iglesia, que la Congregación para la Doctrina de la Fe, con aprobación papal, emitió en el año 2000, ratificó esta doctrina católica fundamental que hoy corre un grave riesgo de ser negada y sustituida por una teología pluralista de las religiones o un diálogo interreligioso de cuño relativista.

Esta tentación, tan fuerte hoy en día, es, en mi humilde opinión, la fuente principal de la actual crisis de fe, tanto en el Uruguay como en el mundo entero. Quiera Dios que la visita de León XIV nos confirme en la certeza de la fe en la Revelación de Dios en Cristo, y por ende en la verdad de nuestra religión. Termino esta breve reflexión con otra cita del último Concilio ecuménico.

«En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado (…)

El que es imagen de Dios invisible (Colosenses 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En Él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado. (…)

El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primogénito entre muchos hermanos, recibe las primicias del Espíritu (Romanos 8,23), las cuales lo capacitan para cumplir la ley nueva del amor. (…)

Éste es el gran misterio del hombre que la Revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba!, ¡Padre!» (Gaudium et Spes, n. 22).

25.10.26

Se celebró un Congreso de Doctrina Social de la Iglesia en Montevideo

El sábado 24 de octubre en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Malvín

El sábado 24/10/2026, de 15:00 a 19:30 horas, en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Malvín (Montevideo), tuvo lugar el Primer Congreso de Doctrina Social de la Iglesia organizado por el Foro Social Cristiano, con entrada libre y gratuita y alrededor de cien participantes. El lema del Congreso fue “El socialcristianismo en Uruguay y el mundo”. El Congreso se celebró en el contexto de la próxima visita al Uruguay del Papa León XIV, quien ha enriquecido la Doctrina Social de la Iglesia con su encíclica Magnifica Humanitas sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

En el acto de apertura del Congreso, Bernardo Romero dirigió a los asistentes un mensaje que incluyó unas palabras de bienvenida, una explicación de los objetivos principales del evento y una oración inicial.

El Congreso contó con cinco ponencias y dos mesas redondas. A continuación se detallan los nombres de los expositores y los títulos de sus ponencias:

Ing. Álvaro Sorondo - La Doctrina Social de la Iglesia: 135 años de “cosas nuevas”

Ing. Daniel Iglesias – La Doctrina Social de la Iglesia y cinco problemas globales (véase aquí el texto completo)

Dra. María Lourdes González - Perspectivas sobre la natalidad en Uruguay y en América Latina (véase aquí el texto completo)

Dra. Gabriela López - Los pilares de la Doctrina Social de la Iglesia

Dr. Miguel Pastorino - ¿Cómo pensamos lo humano? Dignidad, tecnología e inteligencia artificial

Por otra parte, la primera mesa redonda trató sobre la lucha del movimiento provida uruguayo en el siglo XXI, y contó con la participación de tres destacadas militantes provida: Adriana Abraham, Lucía Mesones y María Teresa Rodríguez, con Víctor Hugo Guerrero como moderador.

Finalmente, la segunda mesa redonda trató sobre el socialcristianismo y la acción política en el Uruguay de hoy, y contó con la participación de tres políticos cristianos: Rodrigo Goñi, Carlos Iafigliola y Lorena Quintana, con Paulo Olascoaga como moderador.

Al final del evento se cantó el Himno Nacional.

Nota: Próximamente se agregará a esta noticia el enlace correspondiente a un canal de YouTube con los videos grabados durante el evento.

11.12.25

La carrera acelerada del Uruguay hacia el “progreso”

La donación tácita o presunta de órganos de menores de edad

Daniel Iglesias Grèzes

El 17/08/1971 fue promulgada en Uruguay la Ley N° 14.005, que habilitó la donación para uso con fines científicos y terapéuticos del cuerpo u órganos y tejidos, y creó el Registro Nacional de Donantes de Órganos y Tejidos.

El 14/09/2012, durante el gobierno de José Mujica, fue promulgada la Ley N° 18.968, que modificó la Ley N° 14.005, estableciendo el sistema de donación tácita de órganos y tejidos de personas mayores de edad en pleno uso de sus facultades.

El sistema de la donación tácita de órganos se aplica en varios países de Europa y de América, como España, Portugal, Bélgica, Chile, etc. En la mayoría de los países, no obstante, se sigue requiriendo el consentimiento expreso e informado de parte del propio donante. Y en algunos países (como Alemania) rige un sistema intermedio: se acepta la donación expresa o tácita, pero se otorga a los familiares más cercanos del paciente una especie de poder de veto de la donación una vez que el paciente ha fallecido. La ley uruguaya no otorga ese poder a los familiares.

El 01/08/2025 el Senador Martín Lema (del Partido Nacional) presentó el proyecto de ley denominado “Donación para uso con fines científicos y terapéuticos del cuerpo u órganos y tejidos. Consentimiento tácito en caso de menores de edad o incapaces”, cuyo título explica su objetivo: establecer que los menores de edad y las personas incapaces son donantes de órganos salvo que sus padres, tutores o curadores manifiesten lo contrario. Uruguay sería el primer país del mundo en aplicar el sistema de donación tácita de órganos de menores.

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6.12.25

¿Alquiler de vientres en Uruguay?

La oposición a esta moderna y repugnante forma de esclavitud es un deber moral para todos los cristianos.

Daniel Iglesias Grèzes

La Ley de Regulación de las Técnicas de Reproducción Humana Asistida

El 22/11/2013, durante el gobierno de José Mujica, se promulgó la Ley N° 19.167, que legalizó en nuestro país muchas técnicas de reproducción humana artificial. A continuación analizaré algunos aspectos de esa Ley.

Según el Artículo 2º, las técnicas de reproducción humana asistida pueden aplicarse a parejas biológicamente impedidas para concebir, así como a mujeres con independencia de su estado civil. Esto incluye no solo a matrimonios, sino también a parejas de concubinos, parejas homosexuales, mujeres solteras, etc.

El Artículo 9º permite, en ciertos casos, la fertilización de gametos originados o la transferencia de embriones engendrados por una persona ya fallecida.

Según el Artículo 11, luego de producida la fertilización in vitro, se puede transferir al útero dos o tres embriones por ciclo, según el caso. Se dispone que los “embriones viables no transferidos deberán preservarse a los efectos de ser transferidos en un ciclo posterior". Cabe suponer que los embriones considerados inviables son eliminados. Los demás embriones humanos concebidos in vitro no transferidos a un útero son “criopreservados", o sea almacenados en estado de congelación, en reserva para un posible uso futuro. Estos embriones “sobrantes” que sobreviven en las congeladoras de las clínicas de reproducción humana artificial son individuos de la especie humana. Cuando finalice el plazo que la reglamentación establece para su conservación obligatoria, probablemente serán “descartados1“.

El Artículo 12 establece que “la donación de gametos se realizará en forma anónima y altruista". Esta disposición no impide que las clínicas de reproducción humana artificial paguen a los “donantes” de esperma o de óvulos ciertas “compensaciones” por su tiempo invertido, sus gastos de viajes, etc. Tampoco impide que algunos “donantes” estén impulsados principalmente por motivos pecuniarios. Además, dicho artículo establece que el número máximo de gametos provenientes de un mismo donante a ser utilizados será determinado por la reglamentación. Por lo tanto, de por sí la ley no prohíbe que un solo donante de esperma pueda engendrar a un número enorme de hijos, aumentando el riesgo de incesto involuntario, o sea, de que dos hijos de un mismo padre se casen o tengan una relación extramarital entre sí.

Según el Artículo 21, las personas concebidas artificialmente con el concurso de terceros solo pueden conocer la identidad de su progenitor “donante” de esperma o de óvulos por medio de una resolución judicial. Probablemente muchas personas interesadas en conocer a su progenitor anónimo no recurrirán a un proceso judicial por su costo o complejidad. Ese anonimato puede ser para ellas una causa de grandes sufrimientos.

¿Qué pensar de todo esto como cristianos? No es difícil ver que la reproducción humana artificial es inmoral cuando disocia la procreación del acto conyugal con el que los esposos se entregan mutuamente, instaurando así un dominio de la técnica sobre el origen y el destino de la persona humana. Además, la reproducción artificial, cuando involucra a una persona extraña a la pareja conyugal, viola el derecho del hijo a nacer de un padre y una madre conocidos por él, unidos entre sí en matrimonio y poseedores del derecho a ser padre y madre solamente el uno a través del otro. Por último, cabe destacar que la fecundación artificial está ligada muy a menudo a prácticas abortivas y eugenésicas, como la selección embrionaria y la reducción embrionaria.

Lo malo de la reproducción humana artificial no es simplemente su artificialidad, sino el modo en que deforma el matrimonio y la paternidad o maternidad. El negocio de la reproducción humana artificial tiende en última instancia a convertir al ser humano en un producto industrial más, comprable y vendible por catálogo.

La gestación subrogada en Uruguay

En muchos países se está discutiendo si legalizar o prohibir lo que la gente corriente, con expresión brutal pero exacta, conoce como “vientres de alquiler”, y la neolengua progresista designa con eufemismos tales como “maternidad subrogada” o “gestación subrogada”. La maternidad subrogada se practica a menudo a través de las fronteras internacionales. Por ejemplo, una pareja estadounidense infértil puede alquilar el vientre de una mujer de Ucrania para hacerse de su hijo una vez que ella lo dé a luz y lo entregue a cambio de la suma convenida. La oposición a esta moderna y repugnante forma de esclavitud es un deber moral para todos los cristianos y podría llegar a ser un área de acuerdo entre los cristianos y algunas feministas.

Veamos ahora qué dispone la Ley N° 19.167 sobre la llamada maternidad o gestación subrogada.

El Artículo 25 dice lo siguiente: "Serán absolutamente nulos los contratos (…) entre una pareja o mujer que provea gametos o embriones (…) para la gestación en el útero de otra mujer, obligando a esta a entregar el nacido a la otra parte o a un tercero. Exceptúase de lo dispuesto precedentemente, únicamente la situación de la mujer cuyo útero no pueda gestar su embarazo debido a enfermedades genéticas o adquiridas, quien podrá acordar con un familiar suyo de segundo grado de consanguinidad, o de su pareja en su caso, la implantación y gestación del embrión propio. Entiéndese por embrión propio aquel que es formado como mínimo por un gameto de la pareja o en el caso de la mujer sola por su óvulo.”

Por lo tanto la ley vigente excluye solo el caso más extremo, en el cual el niño gestado por maternidad subrogada tiene cinco progenitores: la madre legal, su pareja (normalmente el padre legal), el padre genético (donante del esperma), la madre genética (donante del óvulo) y la madre gestante. El requisito del “embrión propio”, tal como la ley define esa expresión, excluye que los dos gametos utilizados sean donados. Si el esperma es donado, se requiere que el óvulo sea de la madre legal; y si el óvulo es donado, se requiere que el esperma sea del padre legal. Vale decir que el niño gestado según la ley vigente podría tener hasta cuatro progenitores: los dos progenitores legales, un donante del esperma o del óvulo y la madre gestante.

El Artículo 26 establece que los acuerdos de gestación subrogada permitidos por el Artículo 25 deben ser de naturaleza gratuita. De todos modos, es inmoral e injusto que una mujer geste a un hijo en su vientre con la obligación legal de entregarlo a otra después de su nacimiento.

Consideremos un ejemplo. Si Andrea gesta por maternidad subrogada un hijo para su hermana Viviana, es muy difícil que eso no cambie mucho la relación entre las hermanas, ya que Andrea será a la vez tía y madre del hijo de Viviana. También es muy difícil que no cambie mucho la relación de Andrea con Pedro, el esposo de Viviana. Para Pedro, Andrea ya no será solo su cuñada, sino también, en un sentido muy real, la madre de su hijo, quien lo llevó durante nueve meses en su vientre. La voluntad de tener un hijo casi a cualquier costo impulsa a jugar con fuego en las relaciones familiares.

Cuando los esposos no pueden tener hijos, corresponde alentarlos en primer lugar a agotar todos los recursos legítimos de la medicina. Vale la pena mencionar que en las últimas décadas se ha desarrollado la naprotecnología, que busca las causas de la infertilidad de la pareja y trata de aportar soluciones que respeten la naturaleza humana. Y si los recursos médicos fallan, los esposos pueden recurrir a la adopción.

¿Hacia una mayor liberalización de la gestación subrogada?

Ya hace años que en Uruguay se escuchan voces que se quejan de las restricciones que la Ley N° 19.167 impone a la gestación subrogada.Esto responde a una corriente de opinión de tendencia liberal que se hace sentir globalmente.

El 11/05/2021 el Diputado Daniel Peña (del Partido de la Gente) presentó un proyecto de ley para ampliar los casos en que se permite la gestación subrogada. La ley vigente dispone que la gestante debe tener un parentesco con la madre legal (o su pareja) de hasta el segundo grado de consanguinidad. Esto incluye a madres, hijas y hermanas2. El proyecto de Daniel Peña ampliaba este parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad, por lo que incluía también a tías, sobrinas y primas. Además incluía a parejas de hombres entre los posibles padres legales. El 14/12/2022 este proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Diputados por 68 votos a favor sobre un total de 70. El Diputado Ricardo Goñi (del Partido Nacional) fue su principal opositor. Afortunadamente, la Cámara de Senadores no dio paso al proyecto, por lo que este fue archivado al comienzo de la presente legislatura.

En junio de 2025 la prensa informó ampliamente sobre el nacimiento del primer niño gestado por maternidad subrogada en Uruguay. Desde entonces aumentaron los reclamos de quienes quieren liberalizar aún más la gestación subrogada. Se subrayó con insistencia que se había dado un solo caso en doce años, como si eso fuera una señal de que la ley es demasiado restrictiva.

El 13/08/2025 la Diputada Carolina Benech (del Partido Colorado) presentó un nuevo proyecto de ley sobre este tema. Dicho proyecto elimina el requisito de parentesco entre la madre legal o su pareja y la gestante, que pasa a ser simplemente “otra mujer” cualquiera. Se mantienen los requisitos de que la mujer no pueda gestar a su hijo debido a una enfermedad y que el contrato de gestación subrogada sea gratuito. Sin embargo, en la exposición de motivos se dice lo siguiente: “La única alternativa viable [bajo la ley vigente] para estas familias es costear el procedimiento en el extranjero [lo que implica obviamente un pago a la gestante], una solución que lamentablemente está al alcance solo de personas con elevados recursos económicos, profundizando así la brecha de acceso a este derecho fundamental.” Por lo tanto, la Diputada Benech considera el alquiler de vientres como un derecho fundamental. Al parecer el trámite parlamentario de este proyecto de ley no ha avanzado.

El hecho de que el proyecto de Benech mantenga la exigencia de la gratuidad no borra el carácter aberrante de la gestación subrogada, que consiste en esencia en usar el cuerpo de otra mujer, ajena al matrimonio, para gestar un hijo que luego, quiera o no quiera, tendrá la obligación de entregar al matrimonio que lo encargó. Se da así una forma de explotación reproductiva, independientemente de que sea consentida y de la intención de la gestante.

Por otra parte, cabe sospechar que, si la gestante es otra mujer cualquiera, a menudo habrá un pago por su “servicio gestacional”, más allá de la letra del contrato, que establece la gratuidad; sobre todo porque la ley declara nulos los contratos de gestación subrogada a título oneroso, pero no los tipifica como delito ni como falta, y tampoco establece ninguna pena ni sanción para quienes los firmen.

Llamo a los uruguayos a despertar y defender por todos los medios lícitos la vida humana, el matrimonio y la familia, antes de que quedemos sumergidos en una pesadilla distópica al estilo de la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley.

1) El 09/07/2025 La Mañana informó que en Uruguay hay unos 40.000 embriones humanos congelados y que alrededor del 10% de ellos han sido abandonados por sus padres; véase aquí.

2) También incluye a abuelas y nietas, pero en ese caso la diferencia de edad vuelve casi imposible la gestación subrogada.

8.09.25

Divorcio exprés en Uruguay

¿El último clavo en el ataúd del matrimonio civil?

Daniel Iglesias Grèzes

La noción cristiana del matrimonio

Hasta hace poco tiempo, en términos históricos, el matrimonio fue considerado en casi todas las culturas como un vínculo sagrado, contraído por medio de un rito religioso.

En la Biblia, el matrimonio, signo e instrumento de la Alianza de Dios con los hombres, ocupa un lugar importantísimo: la Biblia comienza con la boda entre Adán y Eva1 y termina con la boda entre el Cordero de Dios (Jesucristo) y la nueva Jerusalén (la Iglesia celestial)2.

En la Iglesia Católica, el matrimonio es tan valorado que es uno de sus siete sacramentos. Dos citas del Código de Derecho Canónico nos permitirán atisbar la riqueza del matrimonio sacramental.

“La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados3.”

“§ 1: El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles, consentimiento que ningún poder humano puede suplir. § 2. El consentimiento matrimonial es el acto de la voluntad, por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio4.”

El Papa San Pablo VI subrayó cuatro notas y exigencias características del amor conyugal5: 1) es un amor plenamente humano, sensible y espiritual al mismo tiempo; 2) es un amor total, una forma singular de amistad personal, con la cual los esposos comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas; 3) es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte; 4) es un amor fecundo, que no se agota en la comunión entre los esposos, sino que está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas.      

La progresiva desnaturalización del matrimonio en el Uruguay

La secularización del Occidente otrora cristiano trajo consigo la creación de un “matrimonio civil” desligado de toda religión. En Uruguay el matrimonio civil fue establecido en 1884 por la Ley N° 1.716*. Al principio conservó muchos rasgos del matrimonio cristiano: a) era concebido como una unión indisoluble entre un hombre y una mujer; b) los cónyuges se debían fidelidad mutua; y c) por lo común se aceptaba que el fin primario del matrimonio era la procreación y educación de los hijos.

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