InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Archivos para: Enero 2025

26.01.25

La Dei Verbum y los Evangelios sinópticos (de Bernard Orchard)

Tengo el agrado de publicar mi traducción al español de un artículo del P. Bernard Orchard OSB titulado “La Dei Verbum y los Evangelios Sinópticos". Allí el P. Orchard analiza la situación insatisfactoria en que se encuentran los estudios académicos católicos sobre el Nuevo Testamento debido a la aceptación generalizada de la prioridad de Marcos, una hipótesis que choca contra el sólido testimonio patrístico a favor de la prioridad de Mateo y que ha impulsado a muchos exégetas católicos a alejarse de la doctrina católica tradicional sobre la autoría apostólica y la historicidad de los Evangelios. Orchard aboga por la sustitución de la hipótesis de las dos fuentes o los dos documentos (Marcos y Q), que ha sido objeto de muchas críticas por sus debilidades, por la hipótesis clementina o de los dos Evangelios (Mateo y Lucas).

La versión en español de ese artículo ha quedado a disposición en formato PDF para su descarga gratuita en esta página.

17.01.25

¿Por qué fracasó el liberalismo? -2

Tapa del libro

Reseña de un libro de Patrick Deneen 

Daniel Iglesias Grèzes

Este artículo es la segunda parte de mi reseña del libro: Patrick J. Deneen, Why Liberalism Failed? [¿Por qué fracasó el liberalismo?], Yale University Press, New Haven y Londres, 2018. Véase aquí la primera parte de la reseña. Las citas incluidas a continuación provienen de la edición Kindle del libro. Las traducciones son mías.

Ante todo, conviene explicar cómo el autor justifica el título de la obra, que resulta chocante para quienes siguen pensando que la caída del comunismo en Europa Oriental en 1989 representó el triunfo total y definitivo de la democracia liberal e incluso, como sostuvo Francis Fukuyama, “el fin de la historia” de las ideologías políticas.

Dice Deneen: “Casi todas las promesas hechas por los creadores y arquitectos del liberalismo han sido destrozadas. El estado liberal se expande para controlar casi cada aspecto de la vida mientras los ciudadanos ven al gobierno como un poder distante e incontrolable, que agranda su sentimiento de impotencia impulsando implacablemente el proyecto de la ‘globalización’. Los únicos derechos que parecen seguros hoy pertenecen a aquellos con riqueza y posición suficientes para protegerlos (…) La economía favorece una nueva ‘meritocracia’ que perpetúa sus ventajas a través de la sucesión de las generaciones, apuntalada por un sistema educativo que separa incesantemente a los ganadores de los perdedores” (pp. 2-3).

Agrega el autor: “A medida que su lógica interna se ha vuelto más evidente y se manifiestan sus autocontradicciones, [el liberalismo] ha generado patologías que son a la vez deformaciones de sus afirmaciones y realizaciones de la ideología liberal. Una filosofía política lanzada para fomentar una mayor equidad, defender un tapiz pluralista de culturas y creencias diferentes, proteger la dignidad humana y, por supuesto, expandir la libertad, en la práctica genera una desigualdad titánica, impone uniformidad y homogeneidad, estimula la degradación material y espiritual, y socava la libertad. (…) Pedir que los males del liberalismo se curen aplicando más medidas liberales equivale a arrojar gasolina sobre un fuego voraz. [Eso] sólo profundizará nuestra crisis política, social, económica y moral.” (p. 3).

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14.01.25

Descarga gratis mi libro "Soy amado, luego existo: Darwinismo, diseño inteligente y fe cristiana"

Tapa y reseña del libro

Tengo el agrado de anunciar que desde hoy en adelante la tercera edición de mi libro Soy amado, luego existo: Darwinismo, diseño inteligente y fe cristiana, publicada en 2022 por la Editorial San Francisco de Buenos Aires (Argentina), estará disponible para su descarga gratuita en formato PDF desde esta página.

Este libro tiene tres partes. La Parte 1, la más larga, analiza el fenómeno de la evolución biológica. Los capítulos 1-6 presentan la teoría darwinista de la evolución. Los capítulos 7-24 presentan la crítica del darwinismo (no del evolucionismo en general) en tres terrenos distintos: científico, filosófico y teológico. Se detienen sobre todo en la crítica científica. Los capítulos 25-27 presentan la teoría científica del diseño inteligente, el debate acerca de la misma y su relación con la fe cristiana. La Parte 1 se cierra con un capítulo de conclusiones (28) y un anexo que presenta la doctrina católica sobre la creación y la evolución.

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11.01.25

Anticristianismo en la génesis del Uruguay moderno

José Batlle y Ordóñez

José Batlle y Ordóñez odió el cristianismo.

Daniel Iglesias Grèzes

Don José Batlle y Ordóñez (1856-1929), dos veces Presidente de la República Oriental del Uruguay (1903-1907 y 1911-1915) dominó el escenario político uruguayo desde el comienzo de su primer gobierno hasta su muerte.

Hablando de sí mismo en tercera persona, Batlle dijo: “[En su niñez y adolescencia] Ignoraba que la impostura [católica] no tiene límites. No sospechaba que, detrás de todo aquello, había un negocio lucrativo que hacía posible la ignorancia de los demás, como la suya propia… En la edad de la reflexión había notado la falsedad de las ideas de que lo habían imbuido, aunque no se había despojado aún del respeto a Jesús, a quien creía un gran hombre, una gran luz moral, y de quien piensa ahora que no era más que un insensato. El señor Batlle y Ordóñez piensa actualmente que el Cristianismo es una fuente de males inconmensurables, y está seguro de que no caerá a este respecto en contradicción en el porvenir, como no ha caído en el pasado en nada de lo que se refiere al catolicismo1.”

Domingo Arena, uno de los principales colaboradores de Batlle, lo describió así: “No podía soportar… ninguna religión positiva, sobre todo la católica, por creer que todas, y especialmente la última, sólo sirven para nublar la conciencia del pueblo, envenenándola con prejuicios embrutecedores. Si se ensañaba especialmente con el catolicismo, era porque lo consideraba como el culto que había hecho más daño… De ahí que malquisiera tanto a los sacerdotes… De ahí que consagrara buena parte de su tiempo… para comentar la Biblia, ya que le parecía… importante poner de relieve, ante el pueblo, que el llamado libro santo hace a cada rato la apología de… crímenes abominables2.”

Un hijo de otro de los principales colaboradores de Batlle escribió: “[Para Batlle y los batllistas] Todas las oportunidades… son buenas para mover alguna iniciativa anticatólica… Se volverá casi una obsesión, cuyo paradigma se encuentra en aquella inculpación primaria atribuida al diputado batllista Román Freire, quien ante cualquier catástrofe y frente a todo problema, exclamaba: ‘¡Es la mano del Papa!’… Los años y los tiempos fueron después suavizando actitudes… Hubo sí un sector del batllismo, con Batlle al frente y rodeando a [su diario] El Día, que mantuvo intacta la irreligiosidad filosófica y el más inflexible anticlericalismo formal, lo que concluía por hacer sonreír cuando suprimía las cruces de los avisos mortuorios, escribía dios en lugar de Dios y llamaba a Pío XI el señor Ratti; prosiguiendo una agresiva y activa propaganda de divulgación anticristiana con su sección Leyendo el Evangelio, que redactó el mismo Batlle y Ordóñez hasta su fallecimiento3.”

Por ejemplo, el artículo La Resurrección, publicado el Domingo de Pascua de 1906 en El Día con la firma de Judas, pseudónimo de Batlle y Ordóñez, afirma que María concibió a Jesús en una relación extramarital y engañó a José; que Jesús no murió en la cruz, sino que fue enterrado vivo en el sepulcro; que más tarde sus discípulos, después de hacer dormir a los guardianes por medio de una intoxicación, sacaron a Jesús del sepulcro; que la resurrección de Jesús no es más que un grosero embuste; y que luego Jesús fue a Roma y vivió allí con un nombre supuesto, en las catacumbas, predicando su propia religión a los primeros cristianos, hasta que, al cabo de algunos años, murió tísico4.

Como se deduce de un artículo de su autoría, Batlle admiró a Lenin, inventor del totalitarismo y sanguinario perseguidor de los cristianos: “Con él [Lenin] se extingue un magnífico ejemplar humano… Lenin era en estos momentos la palabra de sensatez y de cordura, la mirada avizora y penetrante, la mano que no temblaba en el timón… Desaparece con Lenin un hombre excepcional, ante cuya tumba, prematuramente abierta, sería pueril no descubrirse con respeto5.”

En 1926 Batlle vetó la candidatura presidencial del batllista Gabriel Terra (quien fue Presidente de la República entre 1931 y 1938, después de la muerte de Batlle) porque Terra había actuado como padrino en el matrimonio cristiano de su propia hija.

Batlle “denigraba en toda ocasión a sacerdotes y monjas; se complacía en relatar las infracciones a los votos –particularmente el de castidad– y atacaba en forma constante al arzobispo [de Montevideo] Aragone, a quien llamaba el Cotorrón6.”

Una biografía de Batlle y Ordóñez escrita por dos de sus partidarios elogia su labor descristianizadora: “En el Uruguay nada tiene que hacer ninguna religión ni en los centros de enseñanza ni en los establecimientos hospitalarios del Estado. El niño, antes de Batlle, cumplía ciertas prácticas religiosas en la escuela [pública]. No eran muchas, es cierto. Todo se reducía a rezar un padre-nuestro, terminada la hora de clase, y a aprender todo o parte de un sucinto resumen del Catecismo. Contra estas prácticas reaccionó la tendencia francamente librepensadora del batllismo, que fue haciéndose camino en este país poco a poco, pero de manera tan segura y firme que puede afirmarse que es hoy nuestra República la tierra menos religiosa del mundo. Fueron abolidas así todas las enseñanzas y prácticas religiosas que se efectuaba[n] en la escuela primaria. Hoy, a ningún niño se le impone[n] determinadas creencias que sólo podrán contribuir a deformar su espíritu7.”

Batlle y Ordóñez es considerado el principal constructor del Uruguay moderno. Concluyo con una variación sobre una frase atribuida a Porfirio Díaz8: ¡Pobre Uruguay! ¡Tan lejos del Primer Mundo y tan lejos de Dios!

1) José Batlle y Ordóñez, en: El Día, 02/06/1929.

2) Domingo Arena, Batlle. Recuerdos, anécdotas, reflexiones. La muerte, 1930, p. 16.

3) Carlos Manini Ríos, Anoche me llamó Batlle, 2ª edición, Montevideo, 1973, pp. 88-89.

4) Cf. Ibídem, pp. 387-390.

5) José Batlle y Ordóñez, De pie, ha muerto Lenin, en: El Día, 26/01/1924.

6) Jorge Pelfort, Iglesia y Estado, en: El Observador, 21/08/1999, Correo del Lector.

7) Roberto B. Giúdice y Efraín González Conzi, Batlle y el batllismo, Segunda edición, Editorial Medina, Montevideo, 1959, pp. 363-364. La primera edición de esa obra es de 1928.

8) “¡Pobre México! ¡Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!”

3.01.25

¿Por qué fracasó el liberalismo?

Tapa del libro

El éxito del liberalismo causa su propia autodestrucción.

Daniel Iglesias Grèzes

Este artículo es una breve reseña del libro: Patrick J. Deneen, Why Liberalism Failed? [¿Por qué fracasó el liberalismo?], Yale University Press, New Haven y Londres, 2018.

Patrick Deneen es un filósofo católico estadounidense, profesor de ciencia política en la Universidad de Notre Dame, una de las principales universidades católicas de los Estados Unidos (EEUU). Deneen integra una corriente de pensamiento político llamada “postliberalismo”, que está cobrando bastante fuerza en la actualidad. Otros escritores estadounidenses de esa corriente son Sohrab Ahmari (convertido al catolicismo en 2019), Rod Dreher (ex católico, hoy ortodoxo) y Adrian Vermeule (católico). Entre los políticos afines al postliberalismo, el principal es J. D. Vance, Vicepresidente electo de los EEUU, también convertido al catolicismo en 2019.

El libro en cuestión, escrito básicamente antes del triunfo del Brexit y de la elección de Donald Trump como Presidente de los EEUU en 2016, tuvo un gran impacto en Norteamérica y fue elogiado por muchos como un aporte profundo e importante para entender la actual crisis política en Occidente. Algunos de los que han elogiado el libro discrepan de las principales tesis del autor, considerándolas demasiado radicales. A diferencia de la mayoría de los conservadores actuales, que pretenden librar las actuales “guerras culturales” sin salirse de la órbita del liberalismo, Deneen señala a éste como la raíz de los principales males políticos actuales. En otras palabras, a los verdaderos conservadores no les basta luchar contra Gramsci y la Escuela de Fráncfort: si quieren ser coherentes, tienen que rechazar también muchas de las premisas de Hobbes, Locke, Smith, Mill y los demás liberales clásicos, incluyendo a los Padres Fundadores de los EEUU.

Deneen sostiene que el liberalismo redefinió el concepto de “libertad” de modo que su significado actual es casi el contrario del que tenía en la antigüedad grecorromana y la Cristiandad medieval. Para éstas la libertad era el autodominio alcanzado mediante un arduo ejercicio de autodisciplina, a fin de someter la fuerza de los apetitos y las pasiones y adquirir las virtudes morales. Según esa visión, que sigue siendo la visión cristiana, la verdadera libertad del hombre es su acción conforme a su propia naturaleza de animal racional, espiritual, social y político. En cambio, para el liberalismo la libertad es esencialmente la ausencia de restricciones externas que impidan al ser humano realizar sus deseos, cualesquiera que sean (salvo los casos de daño directo y demostrable a otros). Este cambio del concepto de libertad fue acompañado por un cambio en la visión de la ciencia, que no es concebida ya como una búsqueda racional y sistemática de la verdad, sino como un esfuerzo para someter la Naturaleza, a fin de que el ser humano pueda hacer su voluntad en el mayor grado posible. De hecho, Thomas Hobbes, el pensador que, sin ser propiamente liberal, sentó las bases del liberalismo, fue secretario de Francis Bacon, el primer filósofo que expresó la visión de la ciencia como guerra contra la Naturaleza, típica de la modernidad.

La nueva visión de la libertad propia del liberalismo condujo a la adopción de criterios y conductas individualistas en los ámbitos religioso, económico, político, cultural, social y educativo. Deneen subraya que, a medida que el ideal liberal se fue cumpliendo progresivamente, se fueron debilitando cada vez más los vínculos que unían al individuo con su familia, su comunidad local, su gremio, su país, su iglesia, su cultura, sus tradiciones, etc. Esto debilitó cada vez más a los individuos, de modo que la consecuencia inexorable del liberalismo, pese al anti-estatismo teórico de los liberales de derecha, ha sido el crecimiento gradual del poder del Estado, llamado a resolver los problemas causados por la debilidad creciente de los individuos progresivamente desvinculados.

Deneen distingue dos etapas principales en la historia del liberalismo, que se corresponden con las dos tendencias principales del liberalismo actual. En los siglos XVII y XVIII y la primera mitad del siglo XIX floreció el liberalismo clásico ya descrito, que se corresponde con el actual liberalismo conservador o libertarianismo. Y a partir de la segunda mitad del siglo XIX surgió el liberalismo progresista o moderno, que se corresponde con el progresismo actual. Éste agregó al liberalismo la idea en boga de la evolución, de tal modo que hoy la revolución liberal no busca sólo liberar al hombre de sus obligaciones no elegidas en el terreno de las normas religiosas o morales y las costumbres sociales, sino incluso de las provenientes de su propia naturaleza, concebida ahora como sujeta a cambio. Por eso el liberalismo progresista insiste hoy en la “liberación” del hombre en el terreno de la sexualidad: “derechos sexuales” que incluyen las distintas orientaciones sexuales, “derechos reproductivos” que son en realidad antirreproductivos (anticoncepción, esterilización, aborto), etc. Se pretende incluso “liberar” al ser humano de su propio sexo (transgenerismo); y ya se escuchan las voces de quienes quieren liberarlo de su propia especie (transhumanismo).

Deneen sostiene que el liberalismo no fracasó por no haber sido implementado de forma plena y coherente sino, al contrario, precisamente porque fue implementado de forma cada vez más plena y coherente. Al estar basado en una antropología falsa, el liberalismo es auto-contradictorio y por ende insostenible. Por eso hoy tantas personas tienden a sentirse defraudadas por la democracia liberal. Pese a los enormes avances de la ciencia y al gran desarrollo económico que ha generado, el liberalismo no ha cumplido sus promesas: hoy no nos sentimos cada vez más libres, sino cada vez más impotentes frente al poder enorme y creciente del Estado liberal y de las grandes empresas, especialmente las tecnológicas. Nos hemos liberado de la vieja aristocracia para caer en las manos de una nueva aristocracia tecnocrática y una nueva oligarquía. (CONTINUARÁ).