Obras misionales pontificias España, entrevista al P. Jose María Calderón Castro
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Habría que aclarar que abrazar la religión católica suficientemente propuesta es un deber u obligación moral de personas y de sociedades, como se trató en su mismo blog, presentando un opúsculo del P. Garrigou-Lagrange: quenotelacuenten.org/2025/06/27/el-deber-de-aceptar-la-fe-catolica-aparicion-de-opusculo-de-garrigou-lagrange/.
En cuanto a que pueda haber no cristianos en el cielo, pues lo que ocurre es que la gracia sin la cual ningún hombre se salva es la gracia de Cristo. Asimismo, la fe en Cristo es un medio necesario para la salvación, al menos la fe implícita en Él y en la Santísima Trinidad. En cuanto a la fe explícita en Cristo y en la Santísima Trinidad, pues tampoco se puede despachar la cosa a la ligera diciendo sin más que no es necesaria. También el P. Garrigou-Lagrange ha tratado esta cuestión, con su habitual genialidad: amazon.es/Necesidad-del-acto-para-salvaci%C3%B3n-ebook/dp/B0GHP56H9Q.
España, el Reino católico por excelencia, ha llevado el Evangelio a todos los continentes, defendiéndolo contra los rupturistas y rebeldes a Cristo protestantes desde el siglo XVI y contra los mahometanos durante ocho siglos en España y al menos dos en Europa, librándola de los turcos y otros musulmanes.
España, por sus hijos santos y misioneros, llevó el Evangelio a América, a las islas del Pacífico, a Filipinas, a Cipango (Japón en tiempos de san Francisco Javier), Formosa (Taiwan), China, Indonesia e India. Llevó también el Evangelio a Marruecos, Mauritania, Sahara y Guinea Ecuatorial. Y no pudo llevarlo más allá porque los protestantes ingleses, franceses, holandeses y de otras naciones no se lo permitieron. Aún así, sus misioneros han sembrado la buena semilla por todas las naciones prácticamente el los últimos dos siglos. Si hay una nación que llevó a cabo la misión encomendada por el Señor de difundir la Buena Nueva, esa es España, no otra. Ni siquiera Portugal, salvo cuando fue parte de España.
USA fue incluso evangelizada por España en sus nativos y desevangelizada por los protestantes de la herejía anglicana de Inglaterra y demás sectas luteranas y calvinistas de otros países. Irlanda no pudo hacer nada para la evangelización de América, a pesar de su gran prodigalidad poblacional.
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