"Muerte, juicio, infierno y gloria, ten cristiano en la memoria". Las Postrimerías

7 comentarios

  
Pedro de Madrid
Conozco los novísimos porque soy muy mayor pero la juventud nunca oyó hablar de ellos. Yo les digo a los que no creen en los novísimos que la tierra está llena de seres vivos, tortugas, caballos palomas, tigres, vacas, etc y todos se crian para luego ir algunos a la carnicería, pero el hombre, piensa, razona, llora, rie, etc y no tiene el mismo fin de los otros animales. Hay que decirlo, actualmente millones de personas piensan que cuando muere un humano, se acabó todo, como los otros animales.
07/05/26 12:07 PM
  
Isabel
Imposible abrir el enlace. Gracias
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https://www.youtube.com/watch?v=Wcgem_5SIvU&t=1s
[video:youtube:https://www.youtube.com/watch?v=Wcgem_5SIvU&t=1s]
07/05/26 11:35 PM
  
H. R. Pacios
En referencia a un artículo sobre el macro genocidio del no nacido llamado ABORTO (cuyas víctimas están muy infra estimadas dado el carácter mucho más letal de las píldoras abortivas), pues clausuró la oportunidad de añadir comentarios.

Por favor, no identifique al Doctor Angélico , Santo Tomás de Aquino, con el filósofo griego fundador del Liceo Aristóteles, de tan nefasta influencia para desgracia de muchos.

Ya según el doctor de la Santa Iglesia Católica Apostólica del siglo XVII, san Francisco de Sales, en su Tratado del amor de Dios, se recogía la cita del Padre y Doctor de la Iglesia San Agustín: "¡Pobre Aristóteles! Honrado donde no está, abrasado donde está".
Recuérdese que los santos, entre otros muchos dones de Dios, tienen el de saber del destino de las almas tras su paso por la vida terrena. Ya podemos intuir perfectamente lo que implica un alma abrasada durante casi siete siglos, cual fue el veredicto de Dios para con ella. No es para menos si tenemos en cuenta que a él y a los filósofos griegos va dedicado buena parte del primer capítulo de la carta de San Pablo a los Romanos. Habiendo conocido a Dios, se volvieron a las criaturas extraviándose así.
ARISTÓTELES era un furibundo defensor del ABORTO. La declaración que san Francisco de Sales recoge en su obra de puño y letra del filósofo es propia de monstruos, escalofriante, desgarradora, no de hombres hechos a imagen de Dios. Por cierto, san Francisco de Sales recoge otra cita del hispano Séneca del mismo jaez, también abortista. Es de suponer la barbarie que supuso contra Dios mismo el "saber" griego y el romano posterior.
01/09/26 7:53 PM
  
H. R. Pacios
El infierno es hoy puesto en duda o negado por muchos supuestos "creyentes". Los santos transmitieron sus vivencias y advirtieron muy severamente sobre la posibilidad de que un alma se pierda por culpa de la soberbia, por no aceptar la Verdad que es Cristo (Jn 14, 6). El testimonio de los santos, elegidos de Dios, es veraz, pues de lo contrario no serían santos y la Santa Iglesia Católica Apostólica estaría en entredicho, todos sus miembros. Por eso es conveniente transmitir lo que del INFIERNO hemos obtenido de la revelación por medio de santos y santas:

1º Imitación de Cristo, Tomás de Kempis (más de 5000 ediciones desde el siglo XV, libro de estudio de muchos otros santos posteriores). Capítulo XXIV, Del juicio y de las penas de los pecados (puntos 8-13):

8. En la cosa que peca el hombre principalmente, será más gravemente punido (castigado).
9.Allí los perezosos serán pungidos (punzados) con aguijones ardiendo, los golosos serán atormentados con gravísima hambre y sed, los lujuriosos y amadores de deleites serán envestidos (embestidos) en pez y azufre ardiendo, los envidiosos aullarán con dolor, como perros rabiosos. No hay vicio que no tenga su propio tormento.
10. Allí los soberbios serán llenos de toda confusión, los avaros serán puestos en miserable necesidad.
11. Allí más grave será pasar una hora de pena que aquí cien años de penitencia amarga.
12. Allí no hay holganza (sosiego) ni consolación, más aquí algunas veces cesan los trabajos y consuelan los amigos con refrigerios.
13. Pues ahora ten cuidado y dolor de tus pecados, porque el día del juicio estés seguro con los bienaventurados.

02/09/26 12:53 PM
  
H. R. Pacios
Más apremiante aún es el testimonio de santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, en su extraordinaria y gloriosa obra La Vida, capítulo XXXII:

"...Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado y yo merecido por mis pecados. Ello fue en brevísimo espacio, más aunque yo viviese muchos años, me paree imposible olvidárseme. Parecíame la entrada a manera de un callejón muy largo y estrecho, a manera de horno muy bajo y oscuro y angosto. El suelo me pareció de un agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él. A el cabo estaba una concavidad metida en la pared, a manera de una alacena, adonde me vi meter en mucho estrecho. Todo esto era deleitoso a la vista en comparación de lo que allí sentí...
...sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es. Los dolores corporales tan incomportables, que, con haberlos pasado en esta vida gravísimos, y, según dicen los médicos, los mayores que se pueden acá pasar..., no es todo nada en comparación de lo que allí sentí, y ver que habían de ser SIN FIN Y SIN JAMÁS CESAR. Esto no es, pues, nada en comparación de el agonizar de el alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sntible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé como encarecer... es un estarse siembre ARRANCANDO EL ALMA, es poco, porque aún parece que otro os acaba la vida, mas aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé cómo encarezca aquel fuego interior, y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, más sentíame quemar y desmenuzar, a lo que me parece, y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor.
Estando en tan pestilencial lugar, tan sin poder esperar consuelo, no hay sentarse, ni echarse, ni hay lugar, aunque me pusieron éste como agujero hecho en la pared, porque estas paredes, que son espantosas a la vista, aprietan ellas mismas, y todo ahoga; no hay luz, sino todo tinieblas oscurísimas. Yo no entiendo cómo puede ser esto, con no haber luz, lo que a la vista ha de dar pena, todo se ve...después he visto otra visión de cosas espantosas: de algunos vicios el castigo. Cuando a la vista, muy más espantosos me parecieron, más como no sentía la pena, no me hicieron tanto temor: que en esta visión quiso el Señor que verdaderamente yo sintiese aquellos tormentos y aflición en el espíritu, como si el cuerpo lo estuviera padeciendo...entendía ser gran merced, y que quiso el Señor yo viese por vista de ojos de dónde me había librado su misericordia. Porque no es nada oírlo decir, ni haber yo otras veces pensado en diferentes tormentos...no es nada con esta pena, porque es otra cosa. En fin, como de debujo a la verdad, y el quemarse acá es muy poco en comparación de este fuego de allá.
Yo quedé tan espantada y aún lo estoy ahora escribiendolo...así no me acuerdo vez que tengo trabajo ni dolores, que no me parezca nonada todo lo que acá se puede pasar; y ansí me parece, en parte, que nos quejamos sin propósito. Y ansí, torno a decir que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, ansí para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias a el Señor, que me ligró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles.
Después acá, como digo, todo me parece fácil en comparación de un momento que se haya de sufrir lo que y en él allí padecí. Espántame cómo habiendo leído muchas veces libros adonde se da algo a entender las penas de el Infierno, cómo no las temía ni tenía en lo que son. ¿Adónde estaba?,¿cómo me podía dar cosa descanso de lo que me acarreaba ir a tan mal lugar? Seáis bendito, Dios mío, por siempre. Y ¡cómo se ha parecido que me queríades Vos mucho más a mí que yo me quiero! ¡Qué de veces, Señor, me librastes de cárcel tan tenebrosa, y cómo me tornaba yo a meter en ella contra vuestra voluntad!
De aquí también gané la grandísima pena que me da las muchas almas que se condenan (de esos LUTERANOS en especial, porque eran ya por el bautismo miembros de la Iglesia), y los ímpetus grandes de aprovechar almas, que me parece, cierto, a mí que por librar una sola de tan gravísimos tormentos, pasaría yo muchas muertes muy de buena gana. Miro qué, si vemos acá una persona, que bien queremos en especial, con un gran trabajo u dolor, parece que nuestro mismo natural nos convida a compasión, y si es grande, nos aprieta a nosotros. Pues ver a un alma para SIN FIN en el sumo trabajo de los trabajos, ¿quién lo ha de poder sufrir? No hay corazón que lo lleve sin gran pena, pues acá con saber que, en fin, se acabará con la vida que ya tiene término, aún nos mueve a tanta compasión; estootro, que no le tiene, no sé cómo podemos sosegar, viendo tantas almas como lleva cada día el Demonio consigo.
Esto también me hace desear que, en cosa que tanto impota, no nos contentemos con menos de hacer todo lo que pudiéramos de nuestra parte; no dejemos nada, y plega al el Señor sea servido de darnos gracia para ello.
02/09/26 1:16 PM
  
H. R. Pacios
Más escueto es el relato de la beata Lucía de Fátima que, junto a santa Jacinta de Fátima y san Francisco de Fátima, recibieron en 13/7/1917, la revelación del infierno que les mostró Nuestra Señora para dejar testimonio de él:

-Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: "¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!"
Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que di un "ay" que dicen haber oído). Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:
- Habéis visto el INFIERNO, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pronto...
02/09/26 1:27 PM
  
H. R. Pacios
Y, por último, el más reciente mensaje valiosísimo para la salvación de las almas sobre el INFIERNO, el más detallado. Está en el Diario de la Divina Misericordia de la Apóstol Santa Faustina Kowalska (1905-1938), mensaje exigido por el Señor a todos los fieles católicos y de carácter escatológico, todo un aviso para las almas:

741.Hoy he estado en los abismos del INFIERNO, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto:
en primer tormento que constituye el INFIERNO, es la PÉRDIDA DE DIOS;
el segundo, el CONTINUO REMORDIMIENTO DE CONCIENCIA;
el tercero, que AQUEL DESTINO NO CAMBIARÁ JAMÁS;
el cuarto tormento es el FUEGO QUE PENETRARÁ EL ALMA, PERO NO LA ANIQUILARÁ, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina;
el quinto tormento es la OSCURIDAD PERMANENTE, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo;
el sexto tormento es la COMPAÑÍA CONTINUA DE SATANÁS;
el séptimo tormento es una DESESPERACIÓN TREMENDA, el ODIO A DIOS, las IMPRECACIONES, las MALDICIONES, las BLASFEMIAS.

Estos son los TORMENTOS QUE TODOS LOS CONDENADOS PADECEN JUNTOS, pero no es el fin de los tormentos. Hay TORMENTOS PARTICULARES para distintas almas, que son los TORMENTOS DE LOS SENTIDOS: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro.
Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios.
Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo POR ORDEN DE DIOS para que ningún alma se excuse diciendo que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es. Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que EL INFIERNO EXISTE. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la ORDEN DE DEJARLO POR ESCRITO. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto.
He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí, no pude reponerme del espanto, qué terriblemente sufren allí las almas. Por eso ruego con más ardor todavía por la CONVERSIÓN DE LOS PECADORES, invoco incesantemente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado.
02/09/26 1:43 PM

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