Padre Guilherme Peixoto, el Cura DJ y su dudosa enseñanza moral

5 comentarios

  
Marcelo
Padre, bendición !


Padre si mantener una parroquia da trabajo y atender enfermos y confesiones creo que es siempre una cruz, llevada com amor pero una cruz , ¿porque esos sacerdotes no dejan su estado para dedicarse 100% a esas cosas que parece que les llenan mas?
La Iglesia no necessita de DJs .... y si de santos sacerdotes y religiosos .
No entiendo porque servir a dos señores si nadie los tienen amarrados a la parroquia ....
21/03/26 3:25 PM
  
Francisco Javier
Ya me parecia que ese cura dj no era de fiar
21/03/26 8:33 PM
  
JSP
1. El Sacerdote está marcado por el misterio, no por la cultura dominante.
2. Nadie puede negar que "algo" postconciliar expresa un síntoma visible del cambio de modelo sacerdotal.
3. Me parece que esta "nueva evangelización", que nadie niega que pueda tener una buena intención evangelizadora, de conexión con los jóvenes a través de un uso cultural de la música tecno, diluye el signo sacerdotal, un problema postconciliar de crisis de fe por el nuevo rito, con la consecuente pérdida del sentido de lo sagrado de confusión entre sacerdote y animador.
4. El problema no es sólo moral, sino de pureza sacerdotal. Pues, el Sacerdote no deja de ser Sacerdote, pero deja de parecerlo. No es que esto sea automáticamente “herejía”. El problema es más profundo: cambio de percepción del fiel. Pues, el fiel puede empezar a ver al Sacerdote como figura social, comunicador, animador y no como mediador de lo divino, hombre del sacrificio y alter Christus.
5. Esta nueva teología de la gracia está en el mundo y la Iglesia debe expresarse desde la experiencia humana (herejía Modernismo, Subjetivismo y Personalismo) tiene como resultado que el Sacerdote ya no aparece como “separado”
sino como inserto en la cultura del mundo. Esto es, el Sacerdote entra en el lenguaje del mundo, en lugar de elevar el mundo al lenguaje de lo sagrado.
6. Aquí hay que hacer una referencia expresa a los Padres de la Iglesia, porque el problema no es “lo que hace”, sino “lo que representa”. Pues, este cambio de imagen del Sacerdote versus populum, de centro visual y lenguaje corporal mundano, redefine el signo sacerdotal de silencio, altar, sacrificio y mediación, por el de espectáculo, animación, protagonismo y emoción colectiva (sentimentalismo).
7. La relación sacerdotal es de Eucaristía (Sacrificio real, Presencia real y acto sagrado, no social), Confesión (juicio y absolución en nombre de Cristo, y poder real recibido en el Orden) y Autoridad (sacramental, viene de Cristo y no depende de la comunidad). El Sacerdote indigno toca el fuego divino, la Eucaristía, y se quema, no es algo neutro. Por ello, el alma del Sacerdote debe ser más pura que los rayos del sol… si no, atrae sobre sí un castigo mayor. El Sacerdote toca lo divino, altar, sacrificio, Cristo, por lo que su pecado es más grave, porque profana lo sagrado, y su caída afecta a muchos, dimensión eclesial del pecado. La pureza es estructural, no opcional ni funcional. Por tanto, el Sacerdote indigno no solo peca, profana el misterio. Y quien se acerca indignamente al altar se hace reo de condenación. ¿Cómo puede ofrecer el sacrificio a Dios quien se ofrece a sí mismo al pecado? Cuando el pastor peca, arrastra tras sí a muchos a la muerte. El Sacerdote que celebra indignamente es culpable del Cuerpo y de la Sangre del Señor.
21/03/26 10:49 PM
  
Pedro1
La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual. La Sagrada Escritura los presenta como depravaciones graves y la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y contrarios a la ley natural.
La tendencia homosexual es la propensión, inclinación, proclividad, querencia, predisposición, preferencia, predilección hacia las relaciones
entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual .
Si yo propendiese a la mentira o al hurto, sería porque he visto a otros mentir o robar y encuentro esas acciones imitables y agradables para mi persona. Puedo reprimir ese deseo de pecar, pero tengo conocimiento de esas actividades.
De igual modo, en una sociedad tan sexualizada como la actual, si alguien tiene una tendencia homosexual, una tendencia hacia la homosexualidad y por tanto, a actos intrínsecamente desordenados, o sea, fuera del orden moral, es porque ha visto, le han mostrado, le han enseñado acciones o ideas que esa persona encuentra agradables e imitables.
Con castidad y la ayuda de Dios puede librarse de la tentación, pero basta observar el estado de gran parte del clero católico para comprobar que, en muchos casos, la homosexualidad es mucho más fuerte que su fe. Tanto es así que, en vez de abandonar la Iglesia, la quieren reformar moralmente y piden la bendición de la sodomía. Es muy difícil en las circunstancias actuales la tendencia no llegue a devenir acto si los curas se muestran tan sumamente partidarios en muchos casos.
El punto 2358 del Catecismo dice que “un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba.”
A los actos homosexuales el Catecismo los califica como “intrínsecamente desordenados” y a la tendencia homosexual como “objetivamente desordenada”. En ambos casos, existe desorden moral. En el acto homosexual pecaminoso y en la tendencia homosexual pecaminoso si se cae en la tentación del deseo.
Unas personas muy feas podrán no llevar a cabo actos homosexuales por falta de oportunidad, pero pueden pecar espantosamente si se dejan arrastrar por el deseo. Espero que no sea el caso de ningún lector.
23/03/26 6:57 PM
  
JSP
Jóvenes argentinos interpelan al arzobispo de Buenos Aires.
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1. Da paz espiritual comprobar que existe juventud católica con hambre de verdad, belleza, disciplina y sentido sobrenatural. Pues, que se cumpla la traditio y reciban la fe católica de nuestros padres. Vamos a ello y con las razones de nuestra esperanza cristiana.
2. El espectáculo del "Sacerdote católico a lo DJ.Peixoto" fue un evento por el aniversario de un Papa difunto, que se convirtió en pastoral ideológica contraria a la fe católica: una Iglesia convertida en espectáculo de la ciudad del mundo.
2. Está fuera de lugar en la Tradición Apostólica, el convertir el aniversario de la muerte de un Papa en mero espectáculo mediático, sentimentaloide y/o político —Teología de la liberación—, pues se considera contrario al espíritu de la fe católica, irracional, de hermenéutica de la ruptura.
3. La Iglesia Católica siempre ha enseñado que ante un difunto —más todavía el Romano Pontífice— corresponde oración, respeto, sobriedad y sentido sobrenatural.
4. El arzobispo y el cura DJ han perdido por completo el norte escatológico —tratado teológico sobre las "postrimerías" o últimas cosas: muerte, juicio, cielo, infierno y purgatorio, ten presente católico siempre en la memoria—, el Día de los Fieles difuntos y Todos los Santos, favoreciendo un evento tendente a un festejo inmanente del Halloween pagano.
5. El fiel difunto no es un objeto de consumo público con reproducción de imágenes y voz diferida integrando un espectáculo pagano, lo del Espíritu Santo sublime pero por abajo, mal evangelio: el cuerpo de un fiel difunto debe ser tratado con respeto y caridad.
6. La fe católica ve el cuerpo del bautizado como templo del Espíritu Santo, destinado a la resurrección. Por eso la exposición de voces e imágenes no debe buscar morbo, propaganda ni entretenimiento. Pues, cuando la muerte se convierte en show televisivo y/o audiovisual, marketing institucional o turismo emocional, se desdibuja la visión cristiana de la muerte.
7. El Papa no es una celebridad mundana, es el Vicario de Cristo y siervo de los siervos de Dios, no una figura del star-system. Así, el aniversario del fiel difunto, lo central, debería ser sufragios por su alma, Santa Misa y recuerdo de su ministerio. Pues, si predomina el espectáculo, la fe se seculariza. Además, con este tipo de espectáculos pastorales del soplo del espíritu primaveral del Concilio, se da el riesgo de papolatría: idolatría o partidismo. Pecar por exceso contrario al canonizar mediáticamente al difunto sin juicio de la Iglesia, usar su voz e imagen como arma ideológica, convertirlo en símbolo de facciones eclesiales progres. Eso sustituye la caridad y la verdad cristiana por propaganda. Por tanto, hacer del difunto Papa un espectáculo es contrario al sentido católico de la muerte y del papado, cuando la difusión pública banaliza y explota su figura. Menos emoción superficial, más oración por su alma. Pues, la Iglesia recuerda a sus muertos desde la esperanza de la resurrección, no desde la lógica del entretenimiento. El DJ en la JMJ vale, lo otro no vale.
28/04/26 9:50 PM

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