(461) Fratteli tutti, I: ¿A todos por igual?

Comentario 1

«El punto de partida debe ser la mirada de Dios. Porque “Dios no mira con los ojos, Dios mira con el corazón. Y el amor de Dios es el mismo para cada persona sea de la religión que sea. Y si es ateo es el mismo amor. Cuando llegue el último día y exista la luz suficiente sobre la tierra para poder ver las cosas como son, ¡nos vamos a llevar cada sorpresa!”» (Fratteli tutti, núm. 281)

En el contexto de este pasaje, decir que Dios no mira con los ojos, es como decir que Dios no hace distinciones de religión. Según el texto, para Dios no importaría la religión que se profese, amaría a todo el mundo por igual, sea cual sea su religión o su irreligión, como si la religión revelada no fuera obra de un don especialísimo, gratuito e incomparable de Dios.

Como si todas las religiones fueran bienes iguales, causados indistintamente por Dios independientemente del Sacrificio de su Hijo, fuente especial del mayor bien, que es la redención. La cita da a entender que ningún hombre se encuentra en estado de enemistad, es decir, que la redención no es necesaria, todo el mundo sería grato a Dios.

La mayor perfección de algo, sin embargo, se debe a un mayor amor por parte de Dios. La religión revelada no es sólo que sea incomparablemente más perfecta, es que es la única religión verdadera y hay un abismo infranqueable entre ella y las religiones adámicas. Luego es obra de un mayor amor divino. Cuanto mejor es algo, más amado ha sido por Dios.

El pasaje, además, padece de indiferentismo porque omite la necesidad de justificación que padece todo hombre en estado adámico. Se omite el carácter diferencial de la religión revelada, que consiste, precisamente, en aplicar eficazmente los méritos de la Pasión de Cristo; aplicación (sacramental) que distingue a ojos de Dios entre amigos y enemigos suyos. Dios no ama por igual a todos, y aunque a todos ama en cuanto criaturas, a muchos aborrece en cuanto pecadores. A muchos no considera amigos sino enemigos.

Pero he aquí que se dice que Dios no mira con los ojos, como si no distinguiera el pecado, la idolatría, la condición caída, y amara sin tener en cuenta el estado adámico del hombre.

Sin embargo, no se debe opinar que Dios tiene el mismo amor de amistad con los justificados que con los no justificados, porque los primeros han sido reconciliados con Él por la gracia santificante, pero los segundos aún no. 

Y es que Trento enseña 1º) que el estado deficitario en que se encuentra todo hombre adámico reside en su situación de enemistad con Dios por el pecado:

«Habiendo perdido todos los hombres la inocencia en la prevaricación de Adán, hechos inmundos, y como el Apóstol dice, hijos de ira por naturaleza, según se expuso en el decreto del pecado original; en tanto grado eran esclavos del pecado, y estaban bajo el imperio del demonio, y de la muerte» (Trento, ses VI. cap. 1).

Y 2ª), que seguirán encontrándose en dicha situación de enemistad si no se aplican los méritos del Sacrificio de Nuestro Señor, pues: «aunque Jesucristo murió por todos, no todos participan del beneficio de su muerte».(Siendo el beneficio de su muerte la misma amistad con Dios, es decir, el estado de gracia)

Por tanto, se encuentran en estado de amistad con Dios «sólo aquellos a quienes se comunican los méritos de su Pasión» (Trento, ses VI, cap. 3). Porque si los hombres «no renaciesen en Jesucristo, jamás serían justificados» (jamás se reconciliarían con Dios, y no podrían pasar de enemigos a amigos mediante la gracia santificante). (Trento, ses VI, cap. 3).

Pero en el pasaje se dice que Dios no mira con los ojos, como si no diferenciase entre justificados y no justificados. Y así, se hace objeto a todos los hombres del mismo amor de Dios, como si a través del Sacrificio de su Hijo Dios no causara en unos mayores bien que en otros, y por tanto amara más.

Este indiferentismo silencia la importancia y necesidad del bautismo como vehículo sacramental de mayores y mejores y necesarios dones divinos, sin los cuales el hombre caído no pasaría de ser enemigo a ser objeto de un amor especial de Dios. Porque la traslación del estado de enemistad al estado de amistad «no puede hacerse sin el bautismo, o sin el deseo de él; según está escrito: no puede entrar en el reino de los cielos sino el que haya renacido del agua, y del Espíritu Santo» (Trento, ses. VI, cap. IV).

La explicación es simple: el Bautismo es «causa instrumental [de la justificación del pecador] sin la cual ninguno jamás ha logrado la justificación» (Trento, ses. VI, cap. 7). Por contra, al final de la cita se insinúa lo contrario, que todos indistintamente serán justificados y se salvarán, de ahí la sorpresa reservada para el último día. 

 

La necesidad del bautismo es evidentemente cuestionada con este tipo de indiferentismo, que vuelve innecesaria la Pasión de Cristo. Pues, si Dios ama a todos los hombres por igual, y todos serán justificados, ¿para qué aplicar los méritos de la Cruz de Cristo? Todos serían hijos, todos serían igualmente amados, nadie tendría que reconciliarse con Dios, nadie sería, en definitiva, hijo de la ira.

¿Para qué, entonces, murió Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz?

 

15 comentarios

  
Miguel Antonio Barriola
Muy serios y contundentes comentarios a tal indiferentismo, donde todo daría igual. Se reniegue de la Tradición y del Primado del Sumo Pontífice,
al estilo de Lutero o se los admita con Trento y la definición dogmática del Concilio Vaticano I, no habría problema.
Sería atribuir al "buenismo divino" la negación del "principio de no contradicción", ya que posturas tan opuestas como judaísmo, Islam, cristianismo y catolicismo y tantas más serían igualmente aceptables ante el Creador y Salvador.
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A.G.:
Exactamente, así es, sería atribuir al buenismo divino una irracionalidad absurda que puede cuadrar con el protestantismo, pero no con el catolicismo.
23/02/21 11:58 AM
  
Luis Fernando
1- Dios ama a todos los hombres tanto que envió a su Hijo Unigénito para dar la vida por ellos a fin de que quien crea en Él pueda salvarse.
2- Dios no ama a todos los hombres por igual.
3- Ni siquiera Dios ama a todos sus hijos, los bautizados, por igual. Ama más a los santos. Y cuando más amor, más santidad.


Los puntos 2 y 3 los explica muy bien el P. Iraburu en este post:
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1003151127-71-gracia-y-libertad-vi-santo


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A.G.:
El padre Iraburu, ciertamente, lo deja muy claro. En efecto Luis Fdo, cuanto más amor más perfección.
23/02/21 1:14 PM
  
Soledad
"Estos vestidos de túnicas blancas,? quienes son y de dónde vinieron?. Le respondi:Señor mío, eso tú lo sabes. Y me replicó :Estos son los que vienen de la gran tribulación, y lavaron sus túnicas y las blanquear on en la sangre del Cordero." Apoc. 7,13-14

Es recomendable leerse la Apocalipsis, donde se ve claramente quien abre y cierra. Y ese es Jesucristo. Y me remito a ella, porque cuando lees ciertas afirmaciones piensas que estamos en los últimos tiempos. Se ve claramente como se desplaza a Jesucristo, se le esconde, no entro en los motivos.Todo es palabrería humana:vacía y falsa.

"Al que nos ama, y nos ha ab suelto de nuestros pecados por virtud de su sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes de Dios, su Padre, a El la gloria y el imperio, por los siglos de lis siglos" Apoc1 5-7. Para esto murió Nuestro Señor. A algunos se les olvida, porque esto se nos enseñó a todos.

Yo me pregunto, en que momento se inició este descamino hacia la nada.....


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A.G.:
Comenzó en el Renacimiento, hasta hoy.
23/02/21 1:33 PM
  
Jordi
«Habiendo perdido todos los hombres la inocencia en la prevaricación de Adán, hechos inmundos, y como el Apóstol dice, hijos de ira por naturaleza, según se expuso en el decreto del pecado original; en tanto grado eran esclavos del pecado, y estaban bajo el imperio del demonio, y de la muerte» (Trento, ses VI. cap. 1).

Esto, además de lo dicho, me recuerda en algo aproximado a Lutero, cuando dice que, si recuerdo bien, Dios ha tirado un velo sobre la inmundicia nuestra, y que la sola fe ya te da una entrada segura al cielo, hayas hecho las obras que hayas hecho.
23/02/21 2:54 PM
  
Toledano
En cualquier caso, quiera más Dios a unos que a otros. Cristo dio la vida hasta por el pecador más empedernido.
23/02/21 7:11 PM
  
Alonso Gracián
Don Miguel Antonio Barriola,

ya arreglé la errata al publicar su comentario. Gracias.
23/02/21 8:26 PM
  
Rubén (de Argentina)
¡Excelente artículo (aunque esto no es noticia; lo sería si se diera el imposible caso de que usted escribiera algo que no fuera apegado al catolicismo más puro)!

Si la afirmación de que todos somos hermanos e hijos del mismo Dios fuera una verdad revelada por Dios, entonces debería ser válida siempre y desde siempre. Pero he aquí que el Señor, en Juan 8:44 les dice a los escribas y fariseos lo siguiente:

Vosotros sois hijos del diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay nada de verdad en él. Cuando profiere la mentira, habla de lo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira.
Que también nos lo dice expresamente en la parábola del trigo y la cizaña ("La cizaña son los hijos del maligno". Mateo 13:38). ¿Cómo pues entonces somos TODOS hijos del mismo Padre si el mismo Dios nos dice lo contrario? Así que la tesis de Fratelli Tutti se ve derrumbada por las palabras del Señor. Fratelli Tutti encarna ni más ni menos, OTRO EVANGELIO.

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A.G.:
Somos hijos adoptivos por la gracia santificante, que nos hace partícipes de la naturaleza divina. Lo fundamental, es que la redención es necesaria para justificarse, para ser grato a Dios, y de hijo de la ira pasar a ser hijo adoptivo suyo.

Gracias Rubén.
23/02/21 9:57 PM
  
Paty
"Ama más a los santos. Y cuando más amor, más santidad." Por eso son santos y no por como muchos lo conciben erróneamente en un sentido pelagiano.
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A.G.:
Exactamente, es que nadie sería más santo que otro si no hubiera sido más amado por Dios.
23/02/21 9:59 PM
  
Maria
Todas vuestras reflexiones están abriendo una ventana en donde creo que puedo empezar a discernir de un modo nuevo el significado de muchos de los capítulos de la Palabra de Dios...por ejemplo Malaquias, 1.....Os Amo comienza así....y continúa hablándonos de ese Amor y de lo que con él quiere decir.....
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A.G.:
Realmente, es que tenemos que cambiar gran parte de la perspectiva que llevan decenios enseñándonos. Hay que volver a la manera clásica, tradicional, de interpretar los misterios divinos.
24/02/21 8:16 AM
  
Oscar Alejandro Campillay Paz
Estimado D. Alonso.

Como en otras ocasiones usted parte de supuestos que son interpretaciones exclusivamente suyas pero que expone como hechos que el lector debe aceptar.

Vamos por partes.

En la cita que usted elige transcribir de la encíclica se dice que:
"el amor de Dios es el mismo para cada persona sea de la religión que sea"

Es decir, nunca y en ningún momento se afirma que Dios ama a todos los hombres con el mismo grado de amor.

Lo que afirma es que pertenecer a una determinada religión o incluso ser ateo, no condiciona el amor de Dios. Y esto es exacto y veraz.

Luego para mayor confusión, establece porque sí, que esa cita está diciendonos que "ningún hombre está en enemistad con Dios y que por lo tanto la Redención no sería necesaria". ¿Dónde dice esto? Cómo llega usted a esa elucubración?

Y además en repetidos lugares expresa que la encíclica propone "que todas las religiones son iguales", deducción que también usted extrae de la misma primera cita.
Vuelvo a preguntar: ¿dónde. y cuándo se afirma esto?

Hay una serie de asociaciones que usted establece libremente, pero que basicamente son erroneas.

1) Pertenecer a la Iglesia Catolica, con salvación, o por lo menos, amistad con Dios y objeto de una preferencia de amor. Esto es falso. La salvación se encuentra en la Iglesia, pero se condiciona a la fidelidad a esa fe que se profesa. Es decir, es amado con predilección y eventualmente se salva no el que fue bautizado y no cumple los mandamientos, como si tuviese un derecho de membresia, sino el que persevera en el bien y muere en gracia de Dios.
2) Pertenencia a otra fe, con enemistad con Dios. Esto tampoco es exacto. Los méritos de Jesucristo, como bien sabe, se aplican a todo hombre que, sin culpa, busca en conciencia hacer la voluntad de Dios.
3) Acción salvifica de Dios, con los sacramentos. Aquí la confusión estriba en vinculación querida por Dios, con reducción limitativa. Dios siempre es "mas grande" que los sacramentos.
4) Estado de pecado (enemistad), con :no amor de Dios". Esto es quizá el error más grave. Dios odia al pecado pero no al pecador. Su amor no es limitado por el número o la gravedad de los pecados, sino más bien por la disposición del pecador, abierto o no, a su "insondable Misericordia infinita", y por el amor que hayamos tenido con nuestros hermanos más pequeños.

En definitiva, puede suceder que en el paraiso ingrese una prostituta musulmana, que pecó mucho pero que se le perdonó mucho porque amo mucho. Y se quede afuera un "católico" comentarista como este servidor.
Y aunque alguno se rasgue las vestiduras, lo siento mucho, pero puede suceder. Y estas son las sorpresitas de las que nos avisa el Santo Padre.

Bendiciones!

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A.G.:
Las otras religiones no son "otra fe", pues fe solamente hay una, que es la fe teologal, que es exclusiva de la religión revelada, esto es, la católica. Las demás religiones son fruto del estado de pecado, son inventos del hombre adámico, en estado de enemistad con Dios, en su mayor parte idolatrías, supersticiones, errores de diferente índole, que la mayor de las veces dificultan que el hombre siga su conciencia y conozca a Dios con su razón, pues dificultan el conocimiento de la ley natural dando culto a falsos ídolos.

Es un don muy grande, muy grande, que muestra un mayor y especial amor divino, que una persona reciba la gracia santificante por el Bautismo y la fe católica, un don por el que hay que estar agradecidos, porque se recibió gratuitamente, y hay un amor mayor en ello. Y esto debe impulsarnos a la misión, a ser instrumentos del amor de Dios, no a confiar temerariamente en las posibilidades del hombre caído, ni creer que a Dios no le importa que el hombre dé culto a los ídolos. Dios aborrece al idólatra o al apostata en cuanto idólatra o apóstata, aunque lo ame en cuanto hombre creado a su imagen y semejanza. Por eso los tomistas, para explicarlo, enseñan una doble voluntad en Dios, antecedente y consecuente.

Es evidente que aunque Dios ama al pecador en cuanto que es hombre, creado a imagen y semejanza, aborrece al pecador en cuanto pecador, y por eso dice Trento que es hijo de la ira e inmundo a ojos de Dios. Es urgente predicar, por eso, la necesidad de los sacramentos para recibir la justificación, porque nadie, sin fe, puede agradar a Dios.

Omitir, ocultar estas verdades, causa un gran daño en las almas, y hay que descartar toda predicación que silencia la verdad necesaria. Y verdad necesaria es que fuera de la Iglesia no hay salvación, que los méritos se aplican por el Bautismo, que la fe es necesaria para salvarse, porque sin ella es imposible agradar a Dios (Hb 11, 6).

El hombre en estado de pecado es amado en cuanto hombre, pero aborrecido en cuanto pecador.Por eso es necesario aplicarse el Sacrificio de Nuestro Señor, para que, por los méritos de su Pasión, el hombre en pecado sea justificado, y Dios lo mire con amor de Padre.

Porque Dios no ama con amor de Padre sino a sus hijos adoptivos, a los cuales hace participar de su naturaleza divina por la gracia santificante. Y esto es un amor que no reciben los que no reciben la gracia santificante. De ahí la urgentísima necesidad de predicarlo, porque lo normal, lo lógico, es que quien vive en las tinieblas muera en las tinieblas. Salvo que llegue un misionero a anunciar la verdad, u otro medio que Dios disponga para dar la fe, mostrando un amor muy grande y especial por ello, dando acceso a los sacramentos de la Iglesia, (que es el vehículo normal por el que Dios quiere transmitir su amor, no a través de idolatrías, mitos y supersticiones).

Dios ama más a sus hijos adoptivos, porque es su Padre. Por eso, para que Dios ame más a todo hombre, hay que llevar el amor paternal Dios a quien aún no lo ha recibido por culpa de impedimentos puestos por sus religiones, sectas, pecados y errores, o porque no tuvo acceso al bautismo y a los sacramentos.

Y esto es posible no por tener el nombre de católico, sino porque la satisfacción ofrecida por Cristo en la Cruz fue sobreabundante, tanto, que a través del Bautismo (y de la Confesión) es capaz, con mucho, de aplacar la ira del Padre y reconciliar al hombre con Dios.

En mi post distingo entre justificados y no justificados, porque lo primero, justificar, es obra del amor divino; lo segundo, permanecer en el mal, es obra del hombre. Y es una muestra de amor mayor ser justificado que ser endurecido con toda justicia. Es de sentido común sobrenatural que Dios ama más a quien santifica que a quien con todo merecimiento y justicia endurece (aunque lo siga amando en cuanto criatura, y aunque, antecedentemente, Dios quiera que todos se salven).

Le he contestado con amplitud, ya que usted pudo exponer su crítica con amplitud. Por lo cual acaba aquí el debate.

24/02/21 11:18 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Gracias, estimado en Cristo, por haber corregido mi primitivo envío
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A.G.:
De nada. Un saludo en Cristo.
24/02/21 11:41 AM
  
Toledano
Cuando en algún comentario anterior se dice que Dios ama más a unos que a otros, hay que tener sumo cuidado con no dar a este amor divino un cariz excesivamente antropomórfico. Con esto me estoy refiriendo a pensar en Dios como si sufriera de una afección provocada por la conducta de las personas. De esta manera habría quien considerara que Dios actúa de forma despechada para castigar a los malos y, por el contrario, compensaría su enfado anterior dando premios a los buenos.
Sabemos por Santo Tomás que Dios es impasible (aunque no se desentiende del hombre), acto puro, no sufre estados de animos.
Por lo tanto, más que decir que Dios ama más a unos que a otros, sería más correcto decir que el Amor infinito de Dios es rechazado por aquellos que se obstinan en el pecado, es decir, por los que ignoran que el hombre para ser verdaderamente hombre debe estar en relación con Dios y cohabitar la vida trinitaria.
Cuando el hombre rechaza el amor divino, este amor no se puede patentizar.
Sin embargo, por la parábola del hijo pródigo, también sabemos que Dios Padre ve venir de lejos a los hijos descarriados arrepentidos y corre a su encuentro para introducirlos en la casa paterna.



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A.G.:
Dios, al amar al hombre, causa perfecciones en él. Por eso nadie sería mejor que otro si no hubiera recibido un mayor amor.Esto se debe a que el amor divino, a diferencia del humano, es causa primera del bien que hace toda criatura, y por tanto, Dios, al amar, perfecciona.

Ud se expresa, me imagino que sin saberlo y con buena intención, en términos semipelagianos, creyendo que es la verdad católica. Y no lo es. Porque si como dice ud "más que decir que Dios ama más a unos que a otros, sería más correcto decir que el Amor infinito de Dios es rechazado por aquellos que se obstinan en el pecado, es decir, por los que ignoran que el hombre para ser verdaderamente hombre debe estar en relación con Dios y cohabitar la vida trinitaria.", entonces la causa de la perfección estaría en el hombre, que no rechaza, y no en Dios, que da un don mayor.

Sin embargo, nada tenemos que no hayamos recibido antes. Aceptar a Dios es fruto de la gracia divina, es decir, de un mayor amor; rechazarlo, del pecado, no tanto de la ignorancia, sino del pecado.

Por eso, el que es más santo no es por nada que él haya hecho por sí solo respecto a Dios, sino porque fue más amado y recibió más gracia.
24/02/21 6:53 PM
  
Toledano
"Entonces la causa de la perfección estaría en el hombre, que no rechaza, y no en Dios, que da un don mayor".
Dios da la gracia pero el hombre debe colaborar, sino tuviera ningún tipo de iniciativa o respuesta a esa gracia no sería hombre y la gracia de Dios no fructificaría.
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A.G.:
Para eso da la gracia, para que pueda colaborar y de hecho colabore. No puede el hombre colaborar con la gracia si Dios no le mueve a ello. La respuesta libre del hombre es obra de la gracia, y es totalmente libre por ser obra totalmente de la gracia. Pero el hombre, por sí solo, nada de nada. Ni siquiera decir que sí, ni pensar que sí, nada. Necesita de la gracia de Dios para poder colaborar con la gracia. Por eso la colaboración libre del hombre con la gracia es muestra de mayor amor divino, un don mayor por el que hay que estar agradecidos.
24/02/21 7:28 PM
  
Maria
Estimado D. Alonso, según me dice en su respuesta a mi comentario: "hay que volver a la manera clásica, tradicional de interpretar los misterios divinos".....Pues sólo pensar que me tengo que reciclar del todo....me asusta....Sinceramente creo que me voy a mantener abierta al reapredizaje y procuraré estar en Gracia....el resto del trabajo se lo dejo al Espiritu Santo, que con su Aliento guie mis pasos....iré más rápido y más ligera....También intentaré corresponder al Amor que Dios me tiene y me muestra....Está claro que el Papa parece interpretar La Palabra de Dios de un modo que para muchos católicos resulta chocante e incomprensible.....esto no podemos negar que es una realidad.....comentando algunas de sus sus encíclicas se ve a unos pensando y opinando una cosa y a otros pensando y opinando otra.....Si yo fuera el Papa, al escribir intentaría evitar la polémica y las divisiones aunque para ello tuviera que expresarme de otro modo, porque dividirnos entre nosotros es el peor fruto que una Encíclica puede dar....sé que suena muy simple lo que digo....pero estas cartas suyas nos están dividiendo!!!!! Si yo no niego que tiene buena intención....como aquella procesión a la diosa Pachamama en el Vaticano....claro....buena intención tiene.....Pero aquello por ejemplo, dolió a muchos!!! Creo que nos ayudaría mirar al Papa como hombre que aunq iluminado por el Espíritu manifiesta muchas veces la Verdad, también como hombre puede equivocarse....de hecho a San Pedro también le sucedió en ocasiones....Y partiendo de saber esto comprender que determinadas interpretaciones suyas pueden no ser correctas y conviene que ambos puntos de vista en la libertad de opinión salgan a la luz, como aquí sucede y a Dios Gracias, que se hace con respeto. En una ocasión al Papa Francisco le preguntaban por el Papa emérito Benedicto XVI y decía que le veía como un abuelito.....No comprendí nunca esa respuesta, pero pensé que quería expresar que le quería....Ahora si a mi me preguntaran como veo yo al Papa Francisco yo también diría que le veo como un abuelito....

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A.G.:
Lo importante en realidad es el ministerio petrino en sí mismo considerado, no la persona concreta de cada Pontífice, pues lo personal es sólo personal. Por eso es bueno despersonalizar y limitarnos a lo autoritativo no a lo personal o privado de cada Pontífice. Y distiguir el magisterio de las reflexiones personales de los Papas, que no pasan de ser eso, reflexiones.
24/02/21 7:39 PM
  
Maria
Gracias, creo asimilar lo que acaba de escribir,
ciertamente lo importante es el Ministerio Petrino, Distinguir el Magisterio de las reflexiones personales....Sin duda es el mejor modo de enfrentar el sinsentido....por esta vía, veo un modo de llegar a un entendimiento, sin duda esta perspectiva podría ser conciliadora, si ambos frentes lo tuviéramos claro...
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A.G.:
María no hay nada que conciliar, simplemente hay que aferrarse a la recta doctrina siempre enseñada, y desechar toda doctrina extraña la diga quien la diga.
24/02/21 9:53 PM

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