Hay esperanza, por Patianus

En medio de tanta desazón por la situación de la Iglesia en Cataluña, viene bien una palabra de esperanza. Patianus intenta darla en Germinans Germinabit

Hay esperanza
03/06/2007

Sí, hay esperanza. No todo está perdido. Por mucho que la Iglesia en Cataluña esté pasando por una de sus crisis más profundas, cabe decir también aquello de que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Una iglesia que ha dado tantos santos no puede secarse cual pámpano destinado a ser quemado. No daré los nombres de los responsables de que la situación haya llegado a donde está ahora, porque de poco vale ya señalar con el dedo a los culpables. A Dios darán cuenta por su comportamiento y de Él recibirán la recompensa por sus obras.

Es posible que todavía queden unos años de travesía por el desierto, a la espera de que pasen a mejor vida eclesial aquellos que cruzaron el mar del Concilio Vaticano II pero, por su actitud irresponsable y rebelde, no han sido encontrados dignos de llegar a la tierra prometida de los buenos frutos de dicho concilio. Buenos frutos que, nadie lo dude, todavía están por madurar a pesar de los muchos años que han pasado desde que fue plantada la semilla.

Hay bastantes sacerdotes jóvenes o ya en edad "episcopable" que quizás desesperen al ver pasar los años sin que se tomen las decisiones necesarias para cambiar el rumbo en dirección al Jordán, pero deben confiar en que el mismo Señor que, en una nube, guiaba a su pueblo en el desierto, guiará a su pueblo en Cataluña por medio de nuevos pastores que sabrán conducir al rebaño de Cristo por la buena senda.

A todos esos buenos sacerdotes y a los miles y miles de laicos que anhelan un resurgir de su iglesia local, debo decirles que el ritmo del cambio dependerá de lo poco o mucho que desgasten sus rodillas orando ante el Sagrario o a los pies de sus camas frente a los crucifijos que las deben presidir. Valen más las oraciones que las quejas, los sacrificios personales que los discursos grandilocuentes que diseccionan perfectamente al enfermo.

Dice la Escritura que la oración del justo puede mucho. Pues seamos todos un poco más justos por la gracia de Dios. Amemos un poco más. Entreguémonos más al prójimo. Perdonémonos aquello en que nos hemos ofendido. Si cada uno de nosotros somos un poco más santos, la Iglesia entera se verá empujada hacia la santidad y resurgirá de cualquier ceniza en la que esté semi-enterrada.

En el regazo de la Moreneta está sentado el Señor de la Iglesia. Que esa Madre ayude a la Iglesia en Cataluña a servir fielmente a su Hijo para reverdecer glorias pasadas. Y que el Espíritu Santo derrame de sus dones abundantemente para que las montañas, campos, costas, pueblos y ciudades de Cataluña sean regados de nuevo con la Palabra de Dios que limpia las conciencias, sana los corazones y libera a los cautivos por el pecado.

Patianus