El Papa como arma arrojadiza contra los obispos españoles
En el progre-eclesialismo español andan la mar de ilusionados esperando que el papa Francisco eche a patadas a los obispos que no son del gusto de esos paladines del mal. Piensan que el Santo Padre va a dedicarse a poner patas arriba la Iglesia en España y ya tienen fijada su hoja de ruta. Les caen mal Mons Munilla, Iceta, Sanz Montes, Demetrio Fernández, Reig Pla, Francisco Pérez, etc, y han llegado a la siguiente conclusión: “Como Francisco es de los nuestros, se va a cargar a los que no nos gustan".
Ciertamente no sabemos por dónde irán los nombramientos episcopales en nuestro país. Por delante tenemos la inmediata sucesión de Madrid y Barcelona, que sin duda marcarán una tendencia. Y dado que el cardenal Cañizares va a volver, sospecho que una de esas dos sedes será ocupada por él. Ahora bien, me parece muy aventurado suponer que un papa argentino es un gran conocedor de todas las vicisitudes de las diócesis españolas. Para eso está el Nuncio y los cardenales españoles que sirven a la Iglesia desde la Congregación para los Obipos, que es la responsable de presentarle los nombramientos al Vicario de Cristo. Con Francisco, como ocurrió con otros papas anteriores, lo normal es esperar que elija personalmente a los arzobispos de las diócesis más importantes del país. Del resto, confiará en lo que le propongan.

En Finlandia tienen al frente del Ministerio de Interior a una cristiana luterana evangélica. Es decir, luterana de verdad, no como ese engendro en que se ha convertido el luteranismo infectado de liberalismo teológico, que por mucho que pretenda mantener el nombre de evangélico, hace tiempo que lo tiró por la letrina de su degeneración doctrinal y moral.
El ministro católico
Cada vez que se celebra una Jornada Mundial de la Juventud es habitual escuchar a todo el mundo -también a los papas- decir algo tan evidente que no acabo de entender por qué se repite tanto. A saber, que los jóvenes son el futuro de la Iglesia. Y me pregunto, ¿cómo no habría de ser así?
Tras un comienzo, en mi opinión, un tanto soso, esta JMJ ya ha alcanzado una velocidad de crucero importante. Parece que a la barca de Pedro se le ha dotado con un motor fueraborda que funciona la mar de bien. Y el timonel tiene claro a dónde quiere ir.


