El papa Francisco y su encuentro con el cardenal Rouco
En este portal tenemos por norma no dedicarnos a dar rumores ni a especular sobre futuros nombramientos episcopales, cambios en la Curia, etc. Cuando se hacen oficiales, informamos de ellos y, si es menester, opinamos. Tampoco salimos al paso de lo que hacen otros en esas cuestiones. Ahora bien, la cosa cambia cuando se pasa del rumor a la mentira y cuando se usa la desinformación como herramienta de ¿presión?, ¿manipulación? para fines que tienen poco que ver con el amor por la verdad y el servicio a la Iglesia y la sociedad.
En ese sentido, estoy en condiciones de afirmar que en el reciente encuentro entre el papa Francisco y el cardenal Rouco, que duró aproximadamente una hora, el tiempo que dedicaron a hablar de la salida del cardenal del arzobispado de Madrid y su posible sustituto fue cero segundos. Es decir, no hablaron del tema ni poco ni mucho: NADA. Y quien diga lo contrario, falta a la verdad. Añado que quienes vieron al cardenal tras su entrevista con el Papa dicen que estaba notoriamente contento y feliz.

Venticinco años después de haber sido ordenados contra la voluntad expresa del Vicario de Cristo, lo cual les acarreó la excomunión, los obispos lefebvrianos acaban de publicar un documento en el que mantienen literalmente todas las tesis que llevaron a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a una situación que, si no canónicamente sí coloquialmente, puede calificarse como de cismática. Es decir, aunque técnicamente los lefebvrianos todavía no son cismáticos, el espíritu del cisma anida en ellos de forma tan evidente que solo un ciego puede no verlo.
En 1971 se estrenó en España la película “Vente a Alemania, Pepe” dirigida por Pedro Lazaga y protagonizada por el genial Alfredo Landa, recientemente fallecido. Pertenece al género de lo que se conoce como el “landismo” y pocos españoles no la han visto alguna vez por televisión. El guión de la película es el siguiente:
Sinceramente no sé si alguien en Uruguay pensaba de verdad que había la más mínima posibilidad de éxito en la consulta para decidir si se revocaba o no la ley del aborto aprobada recientemente.
En el día de ayer, a eso de las nueve de la mañana, hora española, acabé de escribir un post que empezaba de la siguiente manera:








