Mons. Parolin, un Secretario de Estado tradicional
El Papa Francisco ha realizado el primer gran nombramiento de su pontificado. Mons. Pietro Parolin, hasta ahora Nuncio en Venezuela, pasa a ser el Secretario de Estado, puesto que tiende a ser considerado como el segundo en importancia para el gobierno de la Iglesia tras el propio Papa.
El arzobispo italiano es un hombre de amplia experiencia en las relaciones diplomáticas. Y conoce bastante bien la Curia, ya que fue subsecretario de la sección para la relación con los Estados de la Secretaría de Estado. Que Benedicto XVI le enviara como Nuncio a Venezuela demuestra bien a las claras la confianza que tenía en él, ya que todo el mundo sabe lo complicadas que eran las relaciones entre la Iglesia y el régimen de Chávez.
Una de las cosas que llama la atención es su edad. Tiene exactamente los mismos años, 58, que tenía Juan Pablo II cuando accedió al pontificado. Estamos por tanto, y siempre que el Señor le dé salud, ante un prelado que jugará un papel destacado en la Iglesia durante las próximas décadas. Seguramente será creado cardenal en el próximo consistorio que convoque el papa Francisco.
No tendría sentido que hiciera un análisis pormenorizado de la figura del nuevo Secretario de Estado. Apenas he leído algunas intervenciones suyas, aunque lo que he visto me hace pensar que estamos ante el típico obispo italiano, moderado en las formas, firme en el fondo y capaz de cumplir fielmente las tareas que le encomienda la Iglesia.

En un artículo
El señor Marcos de Quinto
Todo indica que estamos ante una nueva reedición de una metedura de pata colosal por parte de eso que se conoce como “Occidente". Esta vez va a ser en Siria, país que lleva inmerso en una guerra civil desde hace largos meses. La excusa es el supuesto uso de armas químicas contra la población civil por parte del régimen.
En relación al resto, Cáritas es la sexta organización más valorada por los españoles; los curas ocupan el puesto 14º, la Iglesia el 18ª y los obispos el 23º. Es decir, nuestros pastores comparten el mismo puesto que el gobierno y la patronal y solo están por encima de los bancos, los partidos políticos -instituciones- y los propios políticos -personas-.








