El arzobispo Franzini dice que piensa ejercer de pastor
“Promoveré la disciplina común de toda la Iglesia e insistiré con habilidad en la observancia de todas las leyes eclesiásticas, en primer lugar aquellas que están contenidas en el Código de Derecho Canónico“. No me negarán ustedes que como declaración de principios de un arzobispo que llega a pastorear su nuevo rebaño, la frase de marras es cuanto menos poco común en nuestros tiempos. Pero es la que ha pronunciado Mons. Carlos María Franzini, arzobispo electo de Mendoza, días antes de tomar posesión de su cátedra episcopal en la archidiócesis argentina.
Por si cabía alguna duda sobre su intención, ha remachado que piensa velar “con dedicación para que no se introduzcan insensiblemente malas costumbres, principalmente en lo que respecta al ministerio de la palabra y la celebración de los sacramentos“.

He de reconocer que la entrevista que
Mons. Robert Finn
Aunque por lo general la opinión sobre hechos que se consideran penosos, peligrosos y/o delictivos se hace señalando directamente el mal y pidiendo que se corrija, a veces es más útil el uso de interrogantes cuyas respuestas son obvias. Eso vale también para la Iglesia Pondré ejemplos, algunos concretos y otros generales:








