No parece que VOX sea la VOZ de los principios no negociables
Santiago Abascal, cofundador de VOX, ha concedido una entrevista al Diario El Prisma -aquí entera- en la que, entre otros temas, responde a preguntas sobre el aborto y el matrimonio homosexual. Lo primero que llama la atención es que sus respuestas reflejan solo su parecer personal, ya que el partido todavía no ha tomado un posicionamiento explícito sobre esas materias. Es decir, mientras que VOX tiene muy claro lo que quiere para España en relación a la organización territorial del estado, política antiterrorista y problemática del nacionalismo secesionista, la claridad desaparece cuando se trata de definirse sobre la reforma de la ley del aborto o el “matrimonio” homosexual.
No es menos cierto que en el Manifiesto fundacional de dicho partido aparece lo siguiente:
Una sociedad responsable y moralmente sana ha de defender y promover la cultura de la vida, ha de cuidar y proteger a la familia como institución básica y ha de mostrar su solidaridad con los sectores más vulnerables
Como generalidad no está mal. Pero la política consiste en hacer concretos los principios que se defienden. Yo puedo decir que estoy en contra del aborto, pero si luego respondo que a la hora de buscar el aborto cero “creo que con una ley penal no se llegaría, pero aun así no tenemos definida una postura concreta sobre la ley“, pues parece evidente que no estoy a favor de usar la ley para combatir ese crimen horrendo. Y ya me dirán ustedes de qué forma un partido político puede tener una actividad auténticamente provida sin poner los medios legales para evitar que los no nacidos sea ejecutados en el seno materno. Abascal dice, y dice bien, que para al aborto cero “se puede llegar como haría un cristiano, tratando de evangelizar, tratando de convencer“, pero los partidos no están para evangelizar y sí para proponer leyes.

Es hasta cierto punto normal que la renuncia de un Papa por primera vez en muchos siglos, en plena era mediática, provocara un revuelo enorme. Es hasta cierto punto lógico que las especulaciones sobre los motivos de esa renuncia se dispararan. Pero no es menos cierto que muchos aceptamos desde un primer momento que las causas por las que Benedicto XVI renunció eran ni más ni menos que aquellas que él explicó.
Don Pascual Piles no es un religioso hospitalario cualquiera. Fue General de congregación religiosa San Juan de Dios durante un decenio. Y ahora es provincial de Aragón-San Rafael. Cabe pensar que sus ideas, sus reflexiones, reflejan en gran medida las de sus hermanos religiosos.
Cuando hace unos años el historiador Javier Paredes escribió
Hay que decir las cosas claras para que todo el mundo sepa a qué atenerse.








