Unas cuantas preguntas para el nuevo presidente de la ACdP
El nuevo presidente de la ACdP, Carlos Romero, ha dado su parecer sobre cómo ve la participación de los católicos en el actual sistema político:
Pienso que no debería haber un partido político católico. Los católicos tienen que estar en la política, pero tienen que estar en todos los partidos políticos: católicos convencidos, practicantes. Eso sería mucho mejor. Evitaríamos los radicalismos y conseguiríamos unas leyes adecuadas en las que todos los ciudadanos, católicos y no católicos, podrían convivir.
Por si algún despistado se piensa que esto supone un gran cambio respecto al anterior presidente, Alfredo Dagnino, que lean lo que éste respondió a Intereconomía en una entrevista concedida en diciembre pasado:
“Debemos plantear una visión amplia en cuanto a participación en la polis, que no significa necesariamente la directa participación en los partidos"… “En algunos momentos históricos se han promovido partidos de corte más confesional como la democracia cristiana. Pero en principio, los católicos deben estar diseminados en los diferentes partidos"… “Yo pongo el acento en estos momentos en lo prepolítico, para construir de manera sólida y bien anclada el futuro del bien común en España".

Me imagino la cara que se le debió quedar a todos los presentes en el acto de presentación de un libro sobre la
“Vuestra gran tarea evangelizadora es, por tanto, la de proponer una relación personal con Cristo como llave para alcanzar la plenitud“. Así de claro
Al PSOE le molesta que la gente tenga hijos. La Xunta de Galicia, que por otra parte se dedica a financiar abortos con los impuestos de los gallegos, tiene la intención de lanzar un paquete de ayudas a la maternidad. No sabemos si el dinero dedicado a fomentar que aumente la natalidad será más o menos que el que se dedica a pagar los abortos de las gallegas, pero en todo caso los socialistas han puesto el grito en el cielo. Según Beatriz Sestayo, responsable del Area de Derechos Cívicos y Libertades del PSdeG-PSOE, el señor Feijóo y su gente quieren “exportar a Galicia el modelo familiar de la ultraderecha".


