Olegario cae en la trampa de José Manuel Vidal
Hace unos días se hizo pública la concesión del Premio Ratzinger, de reciente creación, a tres teólogos católicos. Entre ellos se encuentra el P. Olegario González de Cardedal, sacerdote y teólogo abulense. Muchos se han alegrado por ello. Otros decidieron mantener un prudente silencio. Y finalmente, los que viven e incluso trabajan profesionalmente por y para conseguir el triunfo de la secularización de la Iglesia, vieron el cielo abierto y le tendieron una trampa al propio Olegario. El insigne teólogo cayó en ella.
En la Sala de Prensa vaticana, en la presentación del Premio, el periodista y bloguero Andrés Beltramo, cuyo blog tenemos el placer de alojar en nuestro portal, tomó la palabra en el turno de preguntas. Copio acá lo que él explica en su blog:
“El autor de estas líneas preguntó al cardenal Camillo Ruini (presidente del comité científico de la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI) sobre los criterios de selección de los premiados, haciendo referencia a que el pensamiento cristológico de González de Cardedal “ha sido debatido y criticado en su país”. En la interrogante no se mencionaron nombres propios ni se hizo alusión a la supuesta “heterodoxia” del teólogo. Nada de eso.
“La respuesta de Ruini fue simple: “el debate es la sal de toda disciplina, incluso los grandes teólogos de la historia eran criticados; si la cristología de Olegario es debatida es una buena señal, quiere decir que su pensamiento es relevante”. Y nada más. Cero polémica, cero controversia. Hasta aquí los hechos.”
Alguien, supongo que José Manuel Vidal, debió decirle a Olegario que en Roma hubo un periodista que osó hacer mención de los diversos artículos publicados por teólogos españoles sobre su cristología. Y comoquiera que se conoce el nombre de dichos teólogos, dieron por hecho que los mismos se habían lanzado a tumba abierta para llevar a cabo una campaña contra González de Cardedal. Don Olegario ha comprado esa mentira y ha lanzado una acusación sin fundamento contra el P. José Antonio Sayés y contra el P. José María Iraburu. Ah, y de paso, contra el Opus Dei, que supongo que pasaba por allí y le tocaba recibir el palo nuestro de cada día que lleva recibiendo la Obra en las últimas décadas.

Hace años la parroquia de San Carlos Borromeo del barrio madrileño de Entrevías apareció en todos los periódicos, radios y televisiones de España. El cardenal Rouco, al parecer animado por la totalidad del consejo presbiteral de la archidiócesis de Madrid, había decidido cerrar dicha parroquia, que estaba en manos de tres sacerdotes de los que lo menos que se puede decir es que tienen de católicos lo que el Dalai Lama de musulmán. O sea, nada.
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